Capítulo 3: Femenina.
Cuando me decidí bajar hacia la sala junto a mis hermanas, Himawari aún estaba un poco de mal humor, pero me imaginaba que se había compuesto un poco. Suponía que Sumire era la causante con la idea de que no estuviera en malos términos conmigo. Posiblemente lo hacía por madre y padre.
Lo que quedaba de minutos antes de que llegarán ellos, hacia mucho por intentar poner de buen humor a mi hermana menor. Seguía muy a la defensiva para seguir su faceta de lastimada o molesta. Por suerte, Sumire daba pequeños empujones para colaborar ambos, y eso me hacía feliz. Himawari cedía un poco, pero de vez en cuando me hablaba con calma y me pedía ayuda con la decoración. Ayudé con gusto.
Inesperadamente, se escuchó la puerta principal abrirse y con ella algunas voces. Una era de un varón y la otra de una mujer. Nuestros padres habían llegado.
Cuando estaban a nada de abrir la puerta del pasillo para entrar aquí. Los tres nos colocamos juntos en frente y con nuestros confetis listos para ser lanzados. La puerta se había abierto y automáticamente disparamos hasta cubrir a las dos personas que estaban al frente de nosotros. Estaban muy atónitos con la bienvenida que habían recibido de los tres y juntos dijimos:
—¡Felicidades!
Mis padres se miraron un segundo y volvieron hacia nosotros. Sus ojos eran muy graciosos. Parecía que se habían encogido por la sorpresa que les habíamos tenido. Mi padre se había sacudido rápido para verme y a sus dos hijas.
—¡¿Qué es todo esto?! —preguntó un tanto desconcertado.
—Una fiesta sopresa. —aclaré antes de que pensara otra cosa.
—Es por su aniversario. —Sumire fue seguido de mi.
—Lo hicimos para ustedes. Para mamá y papá. —Himawari había esbozado una sonrisa hacia ellos.
Su sonrisa era contagiosa a lo que yo también sonreí. Sumire no era la excepción, ya que se puso al lado de ella y se miraron satisfechas con el resultado. Bueno, eso era una vista tan reconfortante para mí, y estaba muy seguro también para mis padres. No obstante, cuando voltee a verles, ambos estaban totalmente idos y con una cascada de lágrimas que bajaban por sus mejillas.
Estaban llorando, pero asumía que eran lágrimas de felicidad.
Mi madre se lanzó hacia sus dos hijas.
—¡Jamás podía pedir unas hijas tan maravillosas como ustedes!
—Eso es porque te queremos mucho y a papá, ¿verdad, One-chan? —miró a su hermana a un lado.
—C-Claro, te… —Sumire me volteó a ver por un rato, y yo le devolví la mirada, mientras esbozaba una sonrisa hacia ellas—. También te quiero mucho, madre.
—¡Ahh! —mi madre dió un grito, que de seguro se escuchó hasta afuera de la casa—. ¡Es muy lindo que Sumire me diga madre! Casi nunca lo hace y estoy feliz.
Realmente mi madre se comporta muy infantil cuando se trata de sus dos hijas. Me causó gracia. Pero antes de reaccionar, ella también se lanzó hacia mi con la misma expresión de satisfacción.
—Por supuesto que tampoco me voy a olvidar de ti, Boruto —dijo—. Eres mi hijo después de todo.
—S-Si, está bien —estaba muy avergonzado por su abrazo que, sólo podía ocultar mi rostro. Ya se había puesto rojo para ese entonces—. Me alegro que te gustara 'ttebasa.
Estuvimos así por unos minutos más hasta que nos pusimos a cenar todo lo que se había preparado, y claro, íbamos a dejar el pastel para el final.
Madre estaba muy contenta con el sabor que tenía el pastel. Igual a mí me había parecido de lo más delicioso que he probado. Aunque, la verdad es que, cuando mis hermanas se ponen de acuerdo a hacer comida juntas, les sale mounstrosamente delicioso. No tenía palabras en que más decir.
En medio de la pequeña cena, aunque solo comíamos el pastel, mis padres se miraron un poco dudosos. Querían en decirnos algo, y es posible que no tenían ni idea de cómo lo tomaríamos los tres. En ese entonces tenía mis sospechas, pero estaba claro que era lo que iban a decirnos. Siempre pasaba algunas veces.
No tenía idea de que eso solo sería el primer paso hacia mis problemas que vendrían.
—Este… Tengo que decirles algo a los tres. —mi padre fue quien tomó las riendas primero.
Los tres nos callamos.
—¿Pasa algo papá? —Himawari se quedó desconcertada.
—Bueno, es importante. Verán, su madre y yo nos iremos de viaje a partir de mañana —declaró.
—¿Se irán? ¿Por qué? —entre los tres, la que menos le agradó la idea fue ni más que Himawari. Ella nunca le gusta que viajen ellos, pero los entendía.
—No te preocupes, Himawari —esta vez mi mamá habló—. No será por trabajo el viaje, así que, no será una semana en que nos iremos. Estaremos solo este fin de semana.
—Hasta el lunes regresamos, así que no sé desesperen, ¿de acuerdo? —esss palabras que dijo mi padre eran más que dirigidos hacia Himawari y no lo culpaba.
—¿Y de qué es ese viaje? —Sumire les preguntó.
—B-Bueno… como regalo por nuestro aniversario. Su padre nos regaló a ambos a un viaje turístico para que tengamos un viaje de vacaciones para los dos. —mi madre sonrió, pero muy incómoda.
—Así que, espero que puedan cuidar la casa mientras no estamos. —mi padre nos miró con confianza.
Por supuesto, los tres asentimos en sus deseos y así sería. Mi madre se puso contenta por nosotros.
—Himawari, Sumire. Les encargo la casa. Sobre todo a ti, Sumire. Cuida de los dos.
—Claro.
—¿Qué pasa conmigo? —le pregunté muy indignado—. Se supone que yo soy el hombre que las debe cuidar.
—Oni-chan, eres grande. Pero no eres muy responsable. —Himawari había dado en el blanco y simplemente no pude en ir contra sus palabras.
Mi madre no respondió nada. Sabía que yo mismo comprendía el punto de mi hermana. Le quitaría un peso de encima.
La miré en ese momento y estaba un poco apenada, pero me imaginaba que era por referente al regalo. Por otro lado, mi padre desvió la mirada para el otro lado contrario, que también estaba muy apenado. Sus mejillas que se habían ruborizado. No necesitaba pensarlo mucho para saber cuáles eran las intenciones de esos dos. Estoy seguro que disfrutarán su estancia y viaje en esas vacaciones. Mucho.
—¿Por qué me miras así, Boruto?
—Por nada. —le respondí de inmediato.
—Ah, ya veo.
—Salvaje.
—¡¿Qué?!
Ya acabado la cena, mis padres se habían puesto a buscar todo lo necesario para irse mañana. De hecho, su partida será justamente en plena mañana. Lo más seguro es que será cuando nosotros ya nos iremos a nuestras escuelas.
Por otro lado, volví a mi habitación a continuar jugando en dónde me había quedado. Regresé a la misma escena en la que estaba indeciso de que diálogos debería escojer. Me puse un poco serio en dicha decisión, pero no podía en seguirle. Realmente me había ido abajo para hacer más cosas para la cena mucho antes de continuar por la simple razón de que no tenía ni idea de cómo seguir. Era un bloque mental en toda su palabra.
Cuando menos lo espere, nuevamente mi puerta se había abierto y con ella fue entrando Sumire. No la veía, pero si la sentía. Ya identificaba el sonido de los pasos de ella.
—Hola.
—Ah, hola. —le devolví el saludo, pero sin verla.
—¿Aún sigues con ese juego?
—Si, pero ahora estoy en un aprieto de que hacer. —dije en regañadientes, sin ser conciente de que ella seguía allí esperando su atención.
—Entiendo. ¿Tienes un momento?
—¿Qué pasa? —pregunté.
—Quería hablar. Continuar con lo que quería hablarte antes. —dijo.
Reaccioné en seguida a mis recuerdos y de lo que se refería. Tenía razón, los dos estábamos hablando, pero nos había interrumpido Himawari. Le puse pausa en seguida a mi partida, y me volví hacia mi hermana. Pronto las ansias de saber que era lo que quería hablar me inquietó.
—Perdón, no me acordaba. Después de todo era normal, ¿no?
—Supongo que sí. —respondió ella.
—¿Entonces? —la miré de reojo a la espera de sus palabras—. ¿Qué es lo que necesitas de mi?
—Sobre antes, dije que tengo una amiga de la escuela y me preguntaba si tú te…
—Sumire, ¿me puedes ayudar?
Justamente mi madre había aparecido por la puerta, buscando a su hija que estaba teniendo una importante charla con su hermano, pero ni charla era lo que alcanzamos a tener. Se volvió a interrumpir, y fue en ese momento en que pensaba que tal vez era algo malo. Este tipo de situaciones ocurren cuando es un tema de vida o muerte.
Era posible que mi preocupación se haya hecho muy notable.
—Lo siento. Creo que lo vamos a dejar para después. Al fin y al cabo, no es tan urgente hablar de eso ahora —dijo Sumire en un suspiro—. Que pases buenas noches.
Y así fue como volví a quedarme solo en mi habitación. Me había quedado por un rato en silencio, y sin más que decir, volví a poner mi atención hacia la pantalla del juego. Afortunadamente conseguí tener ya mi respuesta para seleccionar el diálogo correspondiente. Tal vez me faltó un poco de inspiración para poder saber la respuesta.
Pasé el resto de la noche jugando sin interrupciones.
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[MAÑANA]
A la mañana siguiente, ya estaba más que listo para irme hacia la academia, pero tenía que esperar a que Sumire llegara a la puerta. En pleno desayuno, mi madre había querido que los dos nos fuéramos juntos, pues siempre se aseguraba que ambos nos pudiéramos llevar bien, pero no la culpaba por eso. No me llevaba bien antes.
La culpa me llegaba tras recordarlo.
Cuando estaba teniendo un poco las ganas de querer adelantarme e irme de allí a escondidas, Sumire apareció con mi madre. Ésta ya sospechaba de mis intenciones sobre no esperar a mi hermana. No obstante, me detuvo con la mano en el hombro y volvió a darme el recordatorio de que se iba a ir con Himawari a su escuela a dejarla y nosotros dos, pues ya lo saben. Asentí sin nada más que sólo tener que resignarme.
Nos fuimos de inmediato en cuanto mi madre terminó con desearnos un buen día y fin de semana. Comenzando ese día, que era viernes.
En el trayecto hacia la academia, no hicimos más que caminar. No hubo un tema del cual hablar, por lo que solo me ponía incómodo. Si, era mi hermana, pero aún así no me gustaba que todo estuviera tan callado. Quería en comenzar con algo que fuera más factible para una situación cómo esa, como el clima. Luego me di cuenta que no era indicado, pues era tan simple y estúpido.
Al final de todo, Sumire fue la que me ganó en dar el primer "golpe".
—¿Hoy crees que nos darán tarea para hacerla el fin de semana?
Una pregunta tan simple y común de cualquier estudiante. Lo oí y me fue muy fácil de llevar el tema. Ya no tenía por qué preocuparme.
—Bueno, no lo sé. Es poco probable de que lo haga, pero quién sabe —le fui comentando—. Los senseis llegan a ser un poco flojos por la influencia de Kakashi-sensei.
La verdad es que, el ya mencionado de antes, era un conocido y antiguo maestro de mis padres, y por si fuera poco, de la misma escuela. Siempre tenía mucha influencia hacia otros de los que trabaja allí por su ingenio y siendo el más listo. Admito que era el que más me caía y me llevaba muy bien.
—Supongo que sí. Siempre ha sido así nuestro sensei. —dijo de buen humor.
—Si me lo preguntas a mi, me gustaría que no haya nada de tarea —comenté honestamente a lo que pensaba—. Me apetece no hacer nada este fin más que jugar.
—¿Piensas ser un NEET?
—¡Oye, ni tanto así! Mañana quedé en ver a los demás. —dije.
—Entiendo. Entonces, no tengo de que preocuparme. Ya pensaba en citar una terapia para ti.
—Oye, ¿por quien me tomas? —la miré con el ceño fruncido.
—Mi hermano, que posiblemente se vuelva un NEET.
No hubo ninguna palabra, más que sólo su sonrisa. La miré y me puse un poco contento al ver que su expresión se suavizó con nuestra conversación tan dejada e incoherente. Pocas veces podía verla con una sonrisa cuando estaba con ella. Nunca lo hacía, más que con sus amigas y mi familia.
No la culpaba que no lo hacía, ya que era la persona que más la detestaba hace años. Ya todo cambió, pero supongo que las heridas seguían allí y no podía hacer nada, más solo aceptarlo.
Nuevamente nos quedamos callados y todo ambiente cómodo que teníamos los dos se había apagado.
—Por cierto, Boruto-kun.
Me acabó sorprendiendo el que me llamara sin aviso, aún sin prepararme a lo que quería. La miré de reojo, y parecía dudosa de si seguir.
—¿Qué pasa? —le había dado un pequeño empujón con mi pregunta para que se animara a continuar.
Lo conseguí. Sus ojos ahora decididos me miró y preparó en soltar.
—Quería…
—¡Hey, chicos!
En medio de nuestro camino nos fuimos encontrando a Shikadai e Inojin a la vuelta de la esquina. Estos igual nos miraron cuando nos acercamos por dónde estaban ellos. Digo, claro que los veríamos, ya que estaban en medio del camino. Los saludé de igual manera.
—Hey, buenas. —levanté la mano.
—Shikadai-kun, Inojin-kun. Buenos días a los dos. —hizo una pequeña reverencia.
—¿Hoy vinieron juntos? —preguntó Inojin un tanto molesto—. No es justo que Boruto camine a lado de una chica muy bonita.
—Son hermanos, ¿qué esperabas?
—Oh, cierto. Perdón —cruzó ambos brazos, mientras desviaba la mirada el Yamanaka—. Es que ahora ando de urgencia de una novia. ¿Tú no piensas lo mismo, Shikadai?
—No me interesa ahora. —comentó.
—Oigan, hablen de eso en otra parte y en otro momento. Sumire los está escuchando.
—Lo siento —Shikadai me lanzó una mirada piadosa—. Es la costumbre de hacerlo.
Entre nosotros dos, hablé yo. Les fui comentando lo molesto que estaba por hablar de cosas que no serían buenos hacia Sumire. Lo que menos quería era que se sintiera incómoda con ese tema, ya que ni una sola vez a tenido un novio. Aunque, admito que tal pensamiento me molestaba. Nadie sería indicado para ella, eso también incluye a Himawari.
Sin percatarme de ella, ví como se iba yendo a un lado mío, por la misma ruta a la que íbamos.
—¿A dónde vas? —pregunté.
—Me adelantaré. Es mejor que tomes tú tiempo con tus amigos —dijo al voltear a verme—. Nos vemos.
—Sumire, se supone que…
Ni hize el intento de terminar lo que iba a decir. No gastaría aliento sin que me hiciera caso.
Ya se encontraba lejos.
—¿Otra vez le hiciste algo?
—Claro que no. Hace unos minutos se encontraba bien 'ttebasa —comenté sin tener ni idea de nada—. ¿Crees que dije algo malo?
—Tal vez, pero quién sabe. Es posible que la hayas fastidiado por ser muy sobreprotector con ella y Himawari. Si me lo preguntas, tengo mucha pena por las dos. —comentó Inojin.
—Tu cállate. No sabes lo difícil que es ser un hermano y tratar de evitar que algún bicho raro se acerque a alguna de tus hermanas. —declaré sin ninguna pizca de duda a mi juicio.
—Es molesto.
Ahora fue Shikadai quien había abierto la boca, sin intención de darme la razón o tratar de entender mi punto. No obstante, sabía muy bien que era normal. Además, conocía muy bien a mí padre y cómo se ponía cuando se hablaba de esto.
Preferiríamos en no seguirle a este tema tan complicado, tanto para ellos y para mí. Al final proseguimos en solo irnos lo más pronto posible para no llegar tarde.
…
En cuanto tocó la campana de la hora de descanso, todos comenzaron a ir por allí por allá. Todos fueron estando muy relajados, sacando sus bentos y demasiados animados. Yo por mi buena parte, me centraba mucho en la comida que unos tenían. Yo había vuelto a olvidarme mi bento que había hecho mi madre.
Estaba más que apenado por haber estado a la carrera de irme, e incluso tenía aún había tenido tiempo de sobra para recordarlo cuando estaba en la puerta de la casa. Solo había sido un poco terco en querer irme lo más pronto posible. Un gran error mío que cometí.
—¿Podrías dejar de quejarte? —me había preguntado Shikadai desde su asiento—. Es responsabilidad tuya. Ya acéptalo.
—Tan descuido como siempre. —Inojin no se había quedado atrás.
—Lo sé, les digo que lo sé. Por eso no puedo dejar de maldecir mi despistada cabeza 'ttebasa.
—No exageres. —dijo Shikadai.
—Ya han estado en mi situación algunas veces —dije—. ¡Ya deben de saber cómo se siente!
—Si, lo sé. No es nada bueno. —habló Inojin, mientras abría su bento sin ser conciente de mi hambre.
No tenía expresión alguna más que sólo desinterés, que debía de ser por el tema.
—¿Puedes al menos tomarlo como un caso grave? —lo encaré con el ceño fruncido, pero después de eso me fui yendo hacia ellos con una sonrisa un tanto amistosa—. ¿Y no podrían al menos en compartir un poco de su comida?
Ambos se miraron. Callados, y estoy seguro que pensativos a la petición que les había hecho. No dudaron de darme una sonrisa burlona hacia mi. Lo que me había entrado en claro que ellos no estaban dispuestos a dar nada de lo que traían y que parecían más que entretenidos con mi situación.
Rogarles de esa forma no era lo mío y ahora había llegado a esa posición.
Seguí resignado con ello, y solo les miré con antojo de sus bentos. El de los dos se veían muy apetitosos, lo que me ocasionaba hacer una pequeña cascada de baba sobre mis labios inferiores. No obstante, me rehusé a seguir a la espera de un milagro, así que me fui de mi asiento y mi salón de clases. Deseé suerte al esperar que en la cafetería de la academia tengan algo que vale la pena, dudaba aún así.
Al salir del salón e irme hacia la derecha del pasillo, escuché algunos pasos que venían de la otra puerta. Lo revise y resultó ser Sumire, quien se había acercado con si mochila. Me fue preguntado si había algo con lo que estuviera ocupado, y para suerte suya, no lo estaba… Claro, tenía hambre y sería esa la única cosa que tengo en la mente para irme a la cafetería.
—Entiendo. —me escuchó y yo a ella al escuchar mis casi planes aún—. Si no tienes mucho que hacer, ¿podemos hablar?
—¿Hablar de qué?
—Sobre lo que he tratado de hablarte desde ayer. —dijo—. ¿Recuerdas?
Cuando lo mencionó, lo recordé muy bien. Una noche donde estuvo con dos intentos de hablar del tema, pero con dos interrumpciones. Al final se fue reasignando a continuar y terminó en nada.
Lo pensé un poco y pareció una buena oportunidad hablar de lo que sea que quiera hablar.
—Bueno. Vayamos al tejado.
Mi proposición se hizo y nos fuimos los dos hacia el lugar acordado.
Siempre tenía mis trucos para conseguir las llaves de dicho lugar, y ese día no era una excepción. Pude chantajear a uno de los senseis para que me los diera, con la única condición que no hiciera nada malo allá arriba.
Creo que nunca lo comenté, pero en el tejado había sido puesto mucho más arreglado. No estaba vacío. Se veía más como un jardín, uno que tenía plantas, flores, etc. Incluso tenía unas bancas de madera que podía uno estar sentado y disfrutar de la vista. Por esa razón me gustaba mucho ir y por esa misma razón la tienen encerrado para que nadie vaya a tener que maltratar alguna planta o flor. Era muy cuidado.
Al llegar hasta arriba, le abrí la puerta a Sumire para que saliera y admirara el hermoso lugar. No dijo nada en absoluto, solo caminó. Cerré la puerta para evitar alguna interrupción como ayer en la noche.
—¿Por qué le cierras? —preguntó.
—Para evitar que interrumpan en lo que quieras hablarme —dije con honestidad.
Tomamos asiento en una de las bancas que estaban a la orilla, cerca del barandal y en cada lado estaban unas largas macetas que contenían unas flores amarillas y blancas en un conjunto. Al igual que tenían césped en ellas.
Dejando eso de lado, los dos nos ya nos habíamos sentado y quedamos en silencio. Se suponía que ella debía de iniciar, pero al final decidí por ser yo el que hablara primero.
—¿De qué querías contarme? —pero antes de que ella respondiera, decidí hacer una sugerencia—. Pero creo que deberías iniciar desde el inicio. No quiero complicaciones 'ttebasa.
—Entiendo —asintió, mientras miró el cielo estrellado y de un suspiro fue pasando su vista hacia al frente—. En unas dos semanas me hice amiga de unas dos chicas.
—Oh, eso es genial. ¿Ellas si son unas buenas chicas?
—Si, lo son. Sus nombres son Namida y Wasabi. Están en el mismo año que nosotros, pero en el grupo tres.
—Mmh. Pues no le veo nada de malo con hacer más amigas. —dije, dándole un poco de confianza en sus palabras.
—Si, lo sé —siguió sin mirarme y solo seguía teniendo la vista al frente—. Un día estuvimos tomando el té en un puesto de dangos. Y fue cuando las tres empezamos hablar con mucha más libertad. En ese día fue cuando se tocó de que tipo de cosas nos gusta y si teníamos algo que nos complicaba la vida.
—"Bueno, supongo que es lo normal cuando se trata de chicas." —pensé al escucharla.
—En ese momento fue cuando Namida nos hizo una pregunta de la cual me dejó pensando.
—¿Y cuál es? —aun con la curiosidad que tenía, también me dió un poco de miedo de lo que iba a hacer.
—Nos preguntó si ya habíamos tenido algún novio.
No saben la cara de sorpresa que en ese entonces tenía, pero más que una molesta, era una desconcertada y muy impactado. Podía decir que no había más que vacío en mis ojos, mientras sonreía a secas.
—¿Y que respondiste?
—Pues claro que un no. Le había dicho que nunca había tenido, y que se debía que yo no estaba lista para tener uno. —dijo muy seria.
Al oírla decir esas palabras tan típicas de ellas cuando rechazaba chicos, supe que ella decía la verdad y que se sentía un poco incomoda. Nunca le gustaba hablar de eso conmigo o con alguien mas de mi familia. Estaba más que seguro que con mi madre si.
—¿Y esa chica Namida si tenía?
—No, ella nunca tuvo. Wasabi también negó ese hecho. Pero eso le fue poniendo triste, ya que ya estábamos a nuestro nivel de preparatoria y deseaba tener un novio. Quiere disfrutar del romance, igual Wasabi lo deseaba, pero no estaba muy preocupada por eso.
—Pienso que Chouchou y esas dos se volvieran buenas amigas. —opiné en un tono bromista a la cual ella asintió a gusto.
—Empezó a hablar mucho de eso y en cómo deseaba estar tomada de la mano con un chico, hablar de la misma cosa que ella le gusta y besarlo.
Bueno, solo puedo decir que todo eso me había puesto muy avergonzado y hasta me dió ganas de ocultar la cara. Este tema definitivamente no es algo que sea muy de mi para hablar.
—Al final de toda esa descripción, le confesé algo a mis amigas. —dijo.
—¿Qué cosa?
—Despues de hablar con ellas del romance, llegué a la conclusión de que me gustaría intentarlo —comentó con la mirada fija hacia el frente y ya por primera vez me miró—. Me gustaría tener un romance.
Me había congelado. Esa declaración no sabía cómo interpretarla, y la verdad es que, no estaba del todo contento con eso, pero no se podía hacer nada. Ella estaba en su derecho de experimentar algo así, pero era algo difícil de digerir así sin más. Su mirada seguía hacia mi, pero luego se volvió al frente.
—¿Un romance? —me precipité y me dirigí hacia ella con calma—. ¿Tú en verdad quisieras un romance? ¿Con un chico?
—Por supuesto, lo quiero. Y claro que con un chico. No estoy interesada en chicas. —dijo.
—¿Y por qué me cuentas todo esto a mí y no a alguien más? —pregunté un tanto confuso—. Sarada o Chouchou serían buenas en darte consejos sobre este tema 'ttebasa.
—Cierto, pero la razón por la que te fui a buscar ayer es porque tal vez tú me ayudes con la parte seleccionable.
—¿Seleccionable? —repetí.
—Si. Pensaba en darle oportunidad a alguno de tus amigos. Escoger entre ellos con quién salir.
—¡Oye, oye! ¿Si quieras sabes de lo que estás diciendo? —me había puesto más alterado—. ¡No permitiré que salgas con ninguno de ellos!
—¿Por qué no? —me miró dudosa de mi reacción. Sin entenderme—. Lo normal es que me dejarías tener uno con tus amigos, ¿no?
—No es muy normal. Si hay situación más incómoda para un hermano, es el ver a su hermana salir con alguno de sus amigos 'ttebasa.
—¿Qué tienen de malo?
—¡Todo! —alcé un poco la voz. Ya mi molestia era más evidente—. Shikadai es muy aburrido y no le gusta tomar mucho la iniciativa a las cosas. Inojin, menos. Solo piensa en si mismo y le gusta verse cool con las chicas. Iwabe ya lo rechazaste hace años, y sabes el mal carácter que tiene. No es para nada sensible a las cosas románticas. Y por último, Denki. Es un debilucho y no sería el indicado para protegerte si algo pasara. Todos ellos son un gran desastre para que uno sea novio tuyo.
La verdad es que, si alguno de los que ya mencioné me habría escuchado. Estoy muy seguro que no vería la luz del día para mañana. No sabía lo que dijo, sino hasta más tarde.
—Lo entiendo, pero aún así te había dicho que les daría una oportunidad para que salga uno conmigo —seguía insistiendo contra mi—. ¿Podrías en ayudarme con eso?
—No. Por más que lo pidieras, nunca ayudaría en algo como eso. Lo siento.
—Entiendo —Sumire solo había girado sus ojos para otro lado, mientras había inclinado un poco su cabeza para un lado, un tanto pensativa—. ¿Y cuál sería?
—¿Cuál sería qué?
—El tipo de chico con el que debería de salir.
Nuevamente me atrapó desprevenido con sus preguntas. Ciertamente podría buscar algo mejor que ellos, aún así, no me gustaba la idea. No por nada soy su hermano y el que ella tenga a alguien, no es de mi agrado. Aún así, no puedo rechazar su deseo. Es lo normal en las chicas, supongo.
Había titubiado un poco, pero me fui reasignando a mi sobreprotección. Sin mirarle le dije lo siguiente:
—B-Bueno… Creo que sería alguien que sea lo opuesto a ellos… ¿Contenta?
—No.
—¿Eh?
—No era la respuesta que buscaba, y no fue tan informativo —comentó sin mirarme a la cara—. Supongo que no hay nada que se pueda. Me retiraré.
—C-Claro… —no le insistí en que no se molestara o en tratar en pedirle una disculpa por mí comportamiento.
Estoy seguro que sólo empeoraría la tensión de los dos.
—Y por cierto, Boruto-kun. Hoy me iré adelantando en la salida. Tengo que ayudar a Himawari-chan con unas cosas. —comentó.
—¿Qué cosas?
—Lo siento, pero es un secreto entre las dos.
—Conque esa tenemos, ¿eh?
—Solo bromeaba. Quiere que le ayude con unas cosas. Piensa irse a dormir a la casa con una amiga. Creo que será una pijama de su grupo de amigas.
—¿Quedarse a dormir? —ni podía en creer lo que oía—. Realmente nunca esperé que ella empezara a tener ese tipo de reuniones.
—Ya no es una niña. Pero es bueno, ya que le dará más tiempo de estar con personas de su misma edad. Nunca ha sido muy sociable a veces. —dijo.
—Lo es, pero se toma su tiempo de dar un paso hacia adelante —confesé de manera sería, pero se notaba mi buen humor—. Me alegra mucho que esté haciéndolo 'ttebasa.
—En cualquier, caso. No estará en la casa esta noche, así que no te pongas muy preocupado por ella. Le incomoda que seas sobreprotector y que la vayas a buscar. —dijo.
Me sentía un poco amenazado, pero no era por Sumire, sino porque estaba seguro que Himawari le habrá pedido que haga eso.
—Prometo no hacer nada 'ttebasa.
—Esta bien —se enderezó—. Así que, si tienes planes con tus amigos puedes ir y no te preocupes por nosotras.
—V-Vale.
—Okey.
Dicho eso, se fue sin más. Sumire se había dado la vuelta y no habló más el resto del día.
Durante las siguientes clases me seguí planteando mucho sobre lo que ella me había dicho en el tejado. Era más que obvio que, era cuestión de tiempo para que ella quisiera tener un novio. Es una chica después de todo. Pero no podía quitarme de la cabeza el malestar de que lo tuviera. Siempre había sido así con ella y Himawari. Las dos son mis hermanas y nunca me gustó tener la idea de que tuvieran un romance con un chico.
Suspiré muy desanimado al pensar en ella y en qué no estará en la casa. No era porque la extrañaría… Bueno, tal vez un poco, pero era normal, y no me gustaría que se me jusgara por eso. No soy un siscon para empezar. Podría en llamar a esto como un instinto de defensa protector para mí hermana. Eso es lo que sería, al igual que mi padre.
Total, solo esperaba que ella se cuidara bien en una noche que no la vería y sin mis padres en casa. Eso me hacía preocupar aún más.
Por otro lado, estaba preocupado. En el tiempo en que se había terminado la hora del descanso, no había visto a Sumire en todas las siguientes horas. No entró a clases, eso estaba más que claro. Le tuve que mandar un mensaje para que me dijera donde estaba, pero solo lo leía y nada más. Me puso un irritado que me ignorara de esa forma. Tenía la intención de ir a buscarla en cuanto termine la última hora de clases.
¿Qué podría estar haciendo para tener que faltar a clases?
Ya cuando había tocado la hora exacta en la que era la salida, tenía la intención de buscarla. Sin embargo, antes de levantarme de mi asiento, ví como ella había entrado al salón, en dónde se acercó a Chouchou y Sarada. Le hablaron algo desconcertadas. Es posible que también estaban preocupadas por ella. Eso me hizo entender que no les avisó.
Cuando agarró su mochila, la cual se le había quedado, se fue marcando del salón. No perdí el tiempo, y me fui detrás de ella.
Al salir del salón, me acerqué rápido hacia ella, y por mis pasos que resonaban por el pasillo, volteó a verme tranquila.
—¿Pasa algo, Boruto-kun?
—¿Dónde estabas? —le pregunté un poco alterado—. No me respondiste a mis mensajes y solo los ignorabas.
—Los leí. No los ignoré.
—¡Es casi lo mismo! —no había un cambio en su expresión—. ¿Dónde te metiste para saltarte las clases?
—En la biblioteca.
—¿Por qué?
—Eso no te lo puedo decir —dijo con una expresión seria—. Nos vemos más tarde. Tengo que ir por Himawari-chan lo antes posible.
Quería sacarle más información, pero al rehusarse con esa actitud, no podía hacer mucho. Por ahora solo la dejaría para después cuando esté en la casa. No obstante, me iba a molestar el resto de la tarde.
—Oye, Boruto.
Por detrás había llegado Shikadai, que seguramente me siguió, pero tal vez esperó a que terminara mi discusión con Sumire.
—Oh, perdón. ¿Pasa algo?
—No te preocupes —se disculpó en cierta manera—. ¿Pasó algo entre tú y Sumire? Creo que no están en buenos términos los dos ahora.
—No es nada. Solo quería saber porque no había entrado, pero solo estaba en la biblioteca. Solo eso.
—¿Qué hacia allí?
—No me lo quiso decir, pero se lo dejaré pasar por ahora hasta que llegue a la casa.
—Si tú lo dices —Shikadai me miró desinteresado, pero lo estaba, ha que parece ser que le picó la curiosidad del asunto, pero conociendolo, no iba a querer meterse. Es nuestro asunto y no el de él—. Pasando a otro tema, ¿Si vas a venir hoy también al arcade? Ya están los demás esperando.
—Si, ya voy.
Me fui de vuelta al salón para recoger mis cosas y así, irme de allí con todos mis amigos. Muchas cosas han pasado y ya estaba un poco. Pero aún así era un inocente en aquel entonces.
No tenía ni idea de que la decisión que había tomado sería una de las partes en que sería mi perdición.
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Continuará…
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NOTA: Bueno, aquí da por terminado el tercer capítulo de esta historia. No estoy ahorita de decir mucho de lo que ocurrió en este capítulo, pero es algo crucial para lo que va a venir. Y no solo eso, sino que… Bueno, ya se verá más adelante.😆
Había tenido pensado actualizar ayer, pero se me fue de la mano y se me olvidó en hacerlo a la hora acordada. Lo siento.😂😅 El próximo capítulo lo subiré lo más probable mañana, y si no, sería el domingo. Un día en el que se vaya a estrenar nuevo episodio de Boruto.😗 Por ahora, esperen para mañana, y ya se verá. Hehehe.
¡Nos leemos hasta la próxima!
¡Sayo!
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