Capítulo 26: Amor fraternal.

En la mayoría de las historias, muchas veces los viajes de campamento son eventos en los que ocurrían cosas que todo manga muestra. Ese día en el mío nunca sucedió casi nada que fuera a considerar que fuera completamente relevante.

Las únicas cosas que yo consideré en que fueron muy destacadas para mí son la repentina aparición de las chicas, el inesperado enamoramiento que tuvo Iwabe y… mi plática que tuve con Sumire. Fuera de todo lo anterior no pasó nada más, ni algo que fuera extraño para mí.

Ese día todos nos mantuvimos con nuestras cosas como normalmente sabíamos actuar. Digo, era normal hacer las cosas que estábamos acostumbrados en hacer, aunque por supuesto, hacíamos otras actividades que implicaba la fuerza.

Por otro lado, le dije a Iwabe sobre la opinión de Wasabi que tuvo del pescado que él sazonó. Recuerdo muy bien en como puso su cara, estaba contento, pero estaba muy confiado. Me sentí mal por él, no por pensar en que pueda lograr tener la atención de ella… Bueno, tal vez un poco…, pero también porque la actitud de Wasabi en ese tiempo era muy explosiva.

Ya había pensado en las posibilidades de como seguir dando buenos puntos para ella, aunque le tuve que seguir el juego con animarlo. El resto de ese día no paró de pescar, ya que quería mejorar su habilidad con la cocina. Eso sonó muy raro de escuchar, viniendo de Iwabe.

El resto de los demás no diré nada, ya que eso es algo que está a la imaginación…, bueno… digo eso porque me es un fastidio hablar a detalle de todo lo sucedido. Inojin quería ir al lado de donde estaban las chicas…, y no, no lo detuve en que fuera a ir, quería que aprendiera la lección.

Shikadai fue tras él, fue el único que lo hizo para que Inojin no se metiera en problemas. Al final los resultados fueron muy malos para ellos, ya que a Inojin lo golpearon cuando lo vieron, y Shikadai de la misma forma, aunque él ni tenía intenciones malos.

Denki, Metal Lee y yo solo nos limitamos a tenerlos en el suelo y que se recuperaran, ya que ambos estuvieron inconscientes. Por nuestra parte, nos dedicamos a solo contar historias, mientras estuvimos esperando a Iwabe que estaba pescando.

Todo siguió su curso como normalmente era el plan inicial de ese día de acampada. La única diferencia que hubo fue la presencia de las chicas, las cuales ya no hicieron nada. Sumire si había tomado su palabra en que ningúna de ellas iba a molestarnos ese día.

Aunque, técnicamente no fue muy justo, ya que Inojin solo había hecho que se enojaran, pensé en que ellas habrían pensado en hacernos algo por culpa de él, pero no hubo nada.

Me sentí muy tranquilo cuando supe de eso.

Al final no hubo nada de lo que ya pasó, nada serio que pueda ser mención. Fue así como el día acabó sin interrupciones, llegando después el día siguiente, donde ya todo terminó.

Al levantarme, solo estaban despiertos Shikadai y Denki. Los ví mirando en dirección hacia donde se encontraba el lago, aunque no se podían ver por los árboles.

—Los veo muy energéticos, sobre todo a ti. —me dirigí hacia Shikadai.

—Siento que lo dices para burlarte.

—Bueno, en parte si —contesté con sinceridad, mirando después a Denki—. ¿Estás bien Denki? Creí que tal vez despertarías un poco cansado, ya sabes, ya que no estás acostumbrado al campo.

—Bueno…, eso es cierto, pero extrañamente me adapto mucho a la situación. —confesó con una actitud positiva.

Nos miramos Shikadai y yo por unos segundos, volviendo nuestra atención hacia Denki otra vez, pero ahora habíamos expresado incredulidad hacía donde estaba.

—Denki, no quiero sonar malo, pero…

—Cuando estuvimos en clases de natación, no fuiste el mejor… —continuó Shikadai—, además de que te ahogaste.

—¡E-Eso es diferente!

—No, no lo es. —tanto Shikadai como yo, dijimos al unisono.

El pobre ya estaba teniendo un pequeño ataque de pena, mostrándose desgastado, aún cuando apenas había sido aún la mañana. Aún así, ambos nos sentimos mal por él, así que decidimos en hacer primero el desayuno con lo que teníamos antes de todo.

No tardaron en que el resto se desertaran para comenzar a pelearse por la comida. Tuvimos ayuda de Iwabe, un poco. La mayoría estuvo tranquilo después de que comenzamos a almorzar.

Luego de unos minutos, todos comenzaron a recoger las cosas que habíamos llevado. Todo pareció muy bien, hasta que después de unos minutos que fueron recogiendo todo, apareció Sumire nuevamente junto con las chicas.

—Hola chicos, ¿durmieron bien?

Ella fue la que nos saludó, lo cual todos a excepción de mí devolvieron el saludo. Yo no pude, ya que se me hizo muy incómodo, no pude mirarla a los ojos, eso fue por haber hecho lo del día anterior.

—¿Sucede algo? —preguntó Denki.

—Bueno…, ¿ya están por irse, no? —esta vez ella se dirigió hacía mí.

—Si, la idea era de acampar y volver lo más temprano posible 'ttebasa.

—Oh, entiendo —dijo Sumire—. A decir verdad, es el mismo caso que todas aquí.

—¿Eh? ¿En serio? —pregunté.

—Ya sabes que aún no estamos a una edad en la que podemos estar bastante tiempo fuera sin ninguna supervisión de algún adulto.

Sarada comentó por detrás de Sumire hasta verse obligada a salir para quedar al lado de ella. La miré y más que solo mostrarme de acuerdo con su declaración, también me quedé confundido cuando la ví con unas pequeñas ojeras que rodeaban sus ojos, al igual que la sonrisa que llevaba no concordaba con su aspecto. Parecía cansada, pero su expresión delataba satisfacción.

Mentiría si dijera que no me preocupé, después de todo era mi amiga, aunque haya sido quien me rechazó por primera vez. No obstante, el aspecto que tenía me hizo olvidar de ese detalle.

—¿E-Estás bien Sarada? —pregunté.

—Claro que estoy bien.

—Pero si…

Antes de decir algo más, Sumire me jaló de la manga. Me indicó que la siguiera para estar un tanto alejado de Sarada. No estuvimos muy lejos, pero solo un metro y medio para susurrarnos.

—Ella ha estado así desde que amaneció —dijo con preocupación—. Tengo la idea de que no durmió en toda la noche.

—¿En serio?

—Eso es lo que intuyo, ya que…, bueno…, ella no ha dejado de estar extraña. —susurró Sumire.

—¿Extraña? —la miré con incredulidad— ¿En qué sentido?

—No sabría decirte, solo…extraña.

No fue muy fácil entenderla, ni mucho menos se entendía así misma de lo que decía, pero algo de lo que estuvimos de acuerdo los dos es que nos preocupamos por ella.

Lo que me inquietó en ese momento fue en como volví dirigí mi mirada hacia donde estaba ella, solo para encontrarme con su respectiva mirada hacía donde estuvimos Sumire y yo. No paró de sonreírnos mientras nos saludaba, como si hubiera disfrutado mucho el vernos.

—Pasando a otra cosa —Sumire decidió ignorar la mirada de Sarada, la cual también había sentido, al igual que yo—, me gustaría preguntarte si, ¿podemos regresar con ustedes a la ciudad?

—¿Disculpa?

—Boruto-kun, no hay nada de malo —dijo con una sonrisa hacía mí, aunque también sentí cierta presión en su mirada—. Solo queremos irnos con ustedes… Bueno, tal vez la palabra correcta es que, quiero que vayamos juntos chicos y chicas. Ayer empeoró un poco la interacción por culpa de Inojin-kun, pero es bueno que haya algo de interacción entre ambos grupos, ¿no crees?

La observé meticulosamente, viendo su tan característica sonrisa suplicante de favores. Ese gesto podía hasta incluso competir contra la de un perro pidiendo algo.

Según recuerdo, continuó haciéndolo luego de 6 segundos aproximadamente, expresando su sonrisa de manera suplicante, pero también muy simpática.

—¡Ah!

—¡Mi victoria número cuatro! —gritó Wasabi con entusiasmo.

Al final hice caso a la petición de Sumire. Tanto los chicos como las chicas nos subimos al metro que pasó una hora después de que decidimos en irnos. Algunos tuvieron sus contras con la decisión que tuvimos Sumire y yo —aunque fue más de Sumire que mío—, pero solo unos pocos aceptaron, en parte fue Denki, Sarada, Shikadai e Iwabe.

Entre ellos que mencioné antes, fueron los únicos que no tenían problema. Denki solo quería estar en buenos términos con las chicas, al igual que Shikadai, ya que quiso reparar medianamente poco lo que se había arruinado por culpa de Inojin. Iwabe obviamente para tener cierto apego hacia Wasabi, aunque las cosas no fueron como pensé que iba a ser; gran parte del recorrido desde que nos contamos juntos todos, ambos habían empezado a discutir. Iwabe decía que era en cierta forma un movimiento "destacable" para que tuviera la atención de Wasabi.

Para ser sincero, no lo creí al principio desde que me lo dijo de esa forma, pero cuando los veía discutir, él estaba feliz, aunque no se le notara. Lamentablemente no podía decir lo mismo de Wasabi, ya que parte de sus molestias e insultos hacia él eran auténticos.

Eso los llevó al punto en el que cuento ahora; ellos dos y un par de los demás jugando a las cartas en la otra fila de asientos del metro. Yo estuve más bien lejos de ellos, aparte de que no quise en dar un ambiente incómodo. Estaban Wasabi y Namida, eso ya era darse cuenta que era difícil estar cerca de los demás, además de que no quise arruinar el tiempo que quería usar Iwabe para acercarse a quien le gustaba.

Por otro lado, yo me encontré pensando en todo lo que había pasado el día anterior, mientras miraba afuera por la ventana todo el paisaje.

—¿En qué piensas Boruto?

La voz que sonó en frente mío era de Sarada, lo que me dió un pequeño brinco por no haberme dado cuenta que estaba en frente mío. Había ido al baño, y Sumire esperó a que fuera. Supuse que se encontró allí porque ya terminó y Sumire tomó ahora su lugar.

¿Recuerdan cuando mencioné a los que no tenían problema con regresar todos juntos? Bueno, entre ellos mencioné a Sarada, fue en quien más estuve pensando de saber sus razones. Esas dudas se sumaron con lo que Sumire me contó antes de tomar ese metro; teniendo unas ojeras por la falta de sueño, ese sentimiento de preocupación, etc.

—¿Te encuentras bien Sarada? —pregunté.

—¿Yo? Estoy bien —cruzó ambos brazos, mientras sonreía llena de confianza—. ¿Por qué?

—Sumire está preocupada, dice que —la miré a los ojos detenidamente y suspiré—, tienes alguna clase de problema 'ttebasa.

—¿Por qué pensaría que…?

—Sarada —la miré a los ojos y me mostré con indiferencia, al igual también que con el ceño fruncido—, ya debes saber que cuando algo le preocupa a Sumire, es que tiene razón.

Eso es cierto, ella siempre consigue leernos a todos y a cada uno. Sarada lo sabía muy bien, es por esa razón y muchas más que le agradó a Sumire desde que se conocieron, al igual de la razón por la que confía mucho en ella.

Cuando Sarada supo de como trataba antes a Sumire en el pasado, fuí convertido en enemigo de ella, o más bien, ser el enemigo de las chicas. Eso duró un año.

Bueno, ya me desvié del tema principal. Lo que quiero llegar es que, tanto Sarada como cualquiera que estábamos presentes sabíamos de la intuición que tenía Sumire. No tuvo escapatoria para tratar de ocultar el problema que estuvo ocultando.

—Cielos, supongo que eso ya es algo que no me había acordado. —comenta ella.

—¿En serio? —me mostré sorprendido por haberse olvidado del pequeño"don" de Sumire.

Se apenó por mi mirada incrédula cuando había declarado su mala memoria. Jugaba con sus dedos y entre un suspiro miró para otro lado. No quiso dirigirse hacia mi para verme la cara, pero se notaba que se tomó su tiempo para poder hablar con más calma.

—A decir verdad…, necesito desahogarme con algo que quiero comentar. —dijo Sarada.

—¿Comentar qué?

—B-Bueno…, Mi… mi amiga me contó algo sobre la novela que me acompañaste a comprar..

En cuanto terminó de decirme eso último, mi cara pasó de ser una serena y tranquila ha una en la que había hecho una mueca de mal gusto.

Honestamente no la quise escuchar, ya que no quería saber nada de esa novela que hizo que todo fuera demasiado complicado mi vida en esos días. Sin embargo, no quería ser un mal amigo, así que decidí a escuchar lo que quería hablar, además de que, quien estuvo allí era Sarada, siempre hacía lo posible para medir mis palabras cuando hablaba con ella para no hacerla enojar.

Es más, cuando volví a oír sobre ese tema no pude evitar recordar ese trabajo que le mandé hacer Mitsuki. Me sentí mal luego, ya que me había olvidado de él. Sin embargo, confié en que iba a darme una pista en cuanto volviera a clases mañana.

—¿Q-Qué pasa con ella? —pregunté, y para ser un poco más sincero, esperé que esa amiga suya se le haya arruinado el libro.

—Verás… se trata de una cierta escena que me contó del libro. —dijo entre nervios.

—¿Qué clase de escena? —estaba demasiado desinteresado con el tema, pero hice lo posible para verme no estarlo.

—Una escena que involucra a los protagonistas.

Sentí que si iba a seguir escuchando más de lo que había en esa no ella, mi mente explotaría. Además de que, estuve desinteresado del tema.

Poco rato después Sarada notó mi silencio como una invitación a qué pueda continuar hablando.

—Se trató de una escena en la que el protagonista masculina y la femenino tenían un momento a solas en un pequeño arroyo. Allí tuvieron una división entre diferentes opiniones para ganar una guerrera, porque bueno, es una historia que es medio fantasía y de aventura.

—Oh, vaya… —dije.

Había fingido sorpresa en mi cara, ya que la mayoría de la trama me lo comentó más o menos Sumire el primer día cuando comenzó a ser mucho más honesta con sus sentimientos hacia mí.

—Aunque bueno, lo que pasó después allí fue más que nada una pequeña discusión entre formas de ver su situación… pero lo importante, es en que luego de unas cosas hicieron las pases, y como es una historia de romance, la heroína jugaba con el protagonista, también pasó a darle palmaditas en la cabeza a él, hacer que él sea mucho más sincero para oírlo decir que la quiere, hasta incluso hacer que él la abrace y bese, aunque eso último en esa escena él lo hizo gracias a las palabras de aliento de ella. Al final de todo eso se fueron del lugar como si nunca pasó para no levantar sospechas de las personas, ya que tenían una… relación peculiar.

Tal vez no podía notarse, o podría decirse que ella no pudo hacerlo, pero mi cara solo podía definirse como, estupefacta. Sería lo más cercano, y eso es después de haber oído lo que me comentó Sarada.

La escena que ella estuvo hablando fue muy idéntica a la que me encontré con Sumire. Es allí donde me di cuenta que fue completamente hecho de forma intencional. Todo había empezado desde la parte donde Sumire dijo:

“Bueno, puedo decírtelo, pero tendrás que darme algo a cambio, ¿no?”

Me di cuenta que ella tomó la oportunidad para acercarse hacia mí y comenzar a recrear parte de esa escena del libro. Tomó ventaja de no saber nada de él, por lo que aprovechó la oportunidad.

"Ella hizo todo eso a propósito…" —mi cara cambió a una que tenía mezclada emociones que ni yo mismo sabría cuales serían, pero esa angustia explotó mentalmente—, "¡Sumire volvió a jugar conmigo, haciéndome entrar en su propio juego con esa novela!"

El resto de ese viaje de regreso a nuestro hogar me la pasé en shock, sentí una gran punzada en mi pecho. Entre todo eso me sentí usado por una recreación de una escena de parte de Sumire, aunque también por haberme atrapado en su burbuja amorosa.

Es entonces cuando desde ese día, no iba a tomar a la ligera a Sumire. Ella nunca dejó de actuar muy directa, pero eso fue a otro nivel.

Al final no conseguí tener la paz que quería, y no tuve más opción aceptar esa tristeza que tenía en mi pecho.

—¡Bienvenidos a casa!

Al verlos llegar, Himawari había aparecido en pleno pasillo con los brazos abiertos. Su sonrisa se volvió mucho más radiante para los dos que, tal vez habría sido por no verla por solo casi un día completo, pero al final de todo estaban felices de ver a su hermana en frente suyo.

Lamentablemente para la Uzumaki, entre su hermano y hermana mayor, el primero estaba un poco más decaído y cansado. Esto no pasó para nada desapercibido, acercándose cuidadosamente hacia él con preocupación.

—Wow, te vez acabado Onii-chan. —dijo con pura inocencia.

Tuvo una mirada de su hermano, la miró a los ojos y ella a los de él. Pensó que estaría mucho más serio cuando volviera, o al menos un poco más animado de lo que ella creía.

—Si. —respondió él.

—¿Fue muy difícil el campo?

—Si. —repitió la misma respuesta.

—¿Y cómo estuvo tu amigo Zoom? —preguntó ella y con una mirada un poco penetrante.

La sonrisa de él fue mucho más tensa que de como la mostraba. Claro que, Himawari notó en seguida esa expresión, una muy extraña para ella, lo que pronto algo hizo click en su cerebro. Ya tenía una breve idea de algo que sucedió.

Himawari había esbozado una sonrisa burlona en sus labios. Se contuvo de no reírse, eso hizo que su Boruto estuviera un poco más confundido. Lo fue más cuando la vió acercarse, mientras ella daba unas pequeñas palmadas hacia los hombros de su hermano.

—¿Po-Por qué te quieres reír? —había alzado un poco más la voz, sino fuera por lo muerto del cansancio que se encontraba.

—O-Onii-chan, no puedo evitarlo —Himawari seguía conteniendo las ganas de reírse—. Es algo difícil de creer que algo se haya arruinado, y en un día de campo.

—Eso es porque nunca has leído manga 'ttebasa.

Su comentario solo avivó más las llamas de la comedia en Himawari. Estaba por estallar de la risa, ni con sus manos de los cuales habían estado bloqueando su boca.

Ella podía hacerse una idea clara de cuando su hermano dijo de que ella no había leído mangas, pero eso no es cierto. Si los leé, pero no son cosas que menciona sin mucha confianza, pero no teme en revelar eso.

—Bueno, me iré a mi cuarto —habló Sumire en cuanto pasó al lado de Himawari para acariciar su cabeza—. Si necesitan algo, avísenme.

Se fue, y allí Himawari vio como su hermana subía las escaleras despreocupadamente. Eso la hizo feliz en tener a los dos de vuelta, pero se sintió mucho más cuando había otra cosa que notó en este momento.

Sin embargo, volteó a ver a Boruto viéndolo un poco más cansado cuando vio a Sumire y en poco después se concentró en su hermana menor.

—¿Qué ocurrió? —preguntó ella.

—Al final…Zoom… no pudo hacer nada con su hermana que tenía molestandolo, ya que también…

—¿También?

—…Sabes, mejor no escuches —avanzó hacia adelante para irse por las escaleras—. Es algo de él me dijo no contar…por el momento 'ttebasa.

—¿Eh? Eso no es justo, ya me entró la curiosidad.

—Lo siento.

—Onii-chan. —hizo un pequeño puchero.

Sus intentos de llamarlo no dieron efecto alguno sobre él. Solo pudo observar como subía por las escaleras hasta el segundo piso, dejando a ella en la entrada principal.

Estaba un poco decepcionada por no obtener alguna respuesta por parte de Boruto, ya que creyó saber algo más de lo que fuera que esté sucediendo con el misterioso amigo de su hermano y de la hermana que tenía esa atracción por el otro. Una situación muy curiosa.

Suspiró en decepción, no solo por eso, sino por la forma en la que llegó Boruto.

—Al menos pudo darme una palmadita como lo hizo Onee-chan. —dijo al inflar un poco sus mejillas de la molestia.

Dicho eso, decidió no darle muchas más vueltas al asunto y solo se dirigió hacia su cuarto.

En cuanto entró en él, inspeccionó si todo estaba como lo dejó antes de entrar. Estaba feliz que nada estaba fuera de su lugar, observando el pequeño desorden que estaba en la esquina de dónde estaba su cama. Lo había juntado para que se viera lo menos desordenado posible, aunque tampoco le gustaba eso, sino que le gustaba ordenar mejor su cuarto, pero viendo que ahora llegaron su hermano y hermana, debía ser más cautelosa.

Al igual que su hermano, ella también tenía su computadora propia en su pequeña escritorio, se sentó allí. Mirando hacia arriba, observando pensativamente su techo, dejándola solo en un suspiro.

—Supongo que debo continuar, y pensar en nuevas ideas… Mmm, o tal vez solo necesito está vez hacer algo… —comentó entre un suspiro.

En ese su celular suena, tomándola por sorpresa y esperanzada que sea su madre. Ya quería también la presencia de su progenitora, al igual que su padre. Para ella era mucho más agradable el buen ambiente que había en la casa cuando estaban toda la familia, y no es que tenga alguna queja con tener solo a sus hermanos, pero amaba que esté todo el mundo.

Desafortunadamente no era su madre, el número que la llamaba no era de ella, sino otro que no pertenecía a la familia, aunque ella era la única que si sabía quién. Su entusiasmo se apaciguó para estar mucho serena a la llamada.

—¿Diga?

Buenas~ Lo siento mucho por tener que interrumpir, pero… ¿Ya lo tienes?

—En eso estoy —dijo ella entre un suspiro—, solo estaba un poco ocupada con mi familia.

Oh, ¿ya llegaron tus hermanos?

—Si, y ahora me sacaste de mis pensamientos —le respondió a la persona del otro lado—. "Además de que estoy agotada por ayer."

¡Lo siento mucho, no fue culpa mía!

La voz femenina del otro lado de la llamada sonó mucho más aguda y preocupada. Himawari lo sintió adorable, pero también desesperante, pero no quería significar que le desagradaba la mujer del teléfono, sino más bien por su inseguridad hacia las cosas.

—Tranquila Hakoto-san, solo estaba pensando eso es todo —intentó usar las palabras más efectivas posibles para tranquilizar a la mujer—. No hay que ser tan extremistas con interrumpirme.

H-Himaw

—¡Ejem! —ahora su voz era mucho más grave.

L-Lo siento mucho, quise decir Koibumi-sensei.

—Mucho mejor —asintió la Uzumaki con firmeza mientras miraba su computadora—. Ahora, me gustaría preguntarte si ya revisaste lo que te envié. ¿Creés que está bien?

B-Bueno… puedo decir que me gustan algunas cosas, pero tampoco las veo factibles. Supongo que puedes darle un poco más de esfuerzo en la otra mitad.

—Mmm… Entiendo, supongo que no puedo ir en contra de tu observación —el tono de sus palabras fueron más deslumbrantes y simpáticas—. Muchas gracias por eso, Hakoto-san.

Gracias, que una chica como tú tan joven sea alguien increíble me llena de orgullo, me hace sentir que soy tu hermana mayor.

Se oyeron pequeños sollozos por el otro lado de la llamada. Himawari sonrió.

—Lo siento, pero yo tengo una sola hermana mayor que quiero mucho, y bueno… un hermano mayor que…

—Si, lo sé. No soy lo suficientemente buena como para ser tu hermana mayor.

—Bueno, puede decirse que si.

Tan directa…

Se oyó un poco decaído la voz de la mujer, pero a Himawari no le tomó mucha importancia. Sin embargo, le pareció gracioso la forma en como actuaba la mujer de la llamada. Le gustaba mucho molestar a la señorita llamada Hakoto, pero también tenía que comportarse superior, aún siendo menor que ella.

—En fin, si eso es todo entonces puedes dejarme ya Hakoto-san, quisiera descansar y estar con Onii-chan y Onee-chan ahora. —dijo Himawari.

Si, no hay problema. Después de todo la gran Koibumi Nagareboshi necesita descansar luego de la entrevista que fue ayer.

—Gracias Hakoto-san, nos vemos después.

Nos vemos Koibumi-sensei, cuídate mucho y más vale que sigas comiendo bien.

—Lo siento, pero también tengo una madre que quiero mucho. —comentó Himawari.

P-Pero no tenía intención de reemplazarla.

En eso Himawari colgó la llamada y se recargó en su asiento, mirando detenidamente el pequeño manuscrito que había hecho y posteriormente el que estaba como correo virtual que había enviado hacia Hakoto.

Miró a su izquierda una máscara que había dejado por un lado de su cama y con una sonrisa llena de satisfacción se levantó de su asiento para después tirarse a la cama boca arriba.

—Suerte que conseguí hacer que Onii-chan se fuera… Ese amigo suyo Zoom fue de gran ayuda para alejarlo y tener el tiempo de tomar la entrevista virtual. Mismo caso también de que Onee-chan fue con sus amigas —se dijo a si misma, mirando el techo de su cuarto—. Luego me disculparé con él y a su amigo porque haya salido mal, aunque estaba claro que no iba a funcionar. No era para nada una idea coherente para desviarse del amor que no quieres.

Pensar en eso solo la puso ansiosa, poniéndose mucho más feliz de pensarlo. Esa felicidad hizo que volviera a llenarse de energía, mientras miraba el cajón semiabierto de su escritorio.

Se dirigió allí y sacó lo que parecía un libro que estaba a buen cuidado.

—Onii-chan idiota, se preocupa mucho por las cosas moralistas que no entiende que a veces el amor puede venir en muchas formas. —comentaba para si misma, mientras se acercaba hacia la copia del libro que le había dado Hakoto.

Heart of a blood, esa era la novela que había hecho y en donde se pasó mucho tiempo haciéndola. Sin embargo, ahora estaba un poco más molesta al ver que los resultados no eran nada buenos como ella pensó.

—Supongo que ya pensaré en algo para hacer. Ya es cuestión de tiempo, pero antes de eso —volvió a esconder el libro dentro del cajón pequeño del escritorio y se dirigió hacia la puerta—, me iré a hacer el almuerzo para él y Onee-chan. Estoy segura que ninguno de los dos a comido, aunque tal vez le pida ayuda a ella.

Diciendo eso, cierra la puerta, dejando un silencio en su cuarto con sus últimas palabras, mientras se dirigía a la cocina. Ella estaba segura de que las cosas en esa casa cambiarían pronto

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¿Continuará?

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NOTA: Bueno, doy aquí por terminada la historia que tanto me ha tomado tiempo para hacer y terminar. Estoy cansado, ya que está semana me ha tocado tareas muy complicadas por lo cansado que eran.😅

Como verán, he aquí la gran revelación de quién ha estado escribiendo o está detrás de la famosa y misteriosa novela Heart of a blood. Desafortunadamente este tema quedará en el aire sin que Boruto sepa. Además, eso quedará con el paso del tiempo. Si alguno quisiera continuación o no. Yo con gusto lo continuaría, pero ya será después de que me desocupe con otra historia.

Ahora sí me disculpan, me tomaré un descanso de escribir. Ya terminado eso, procederé a mis otros deberes con las otras dos historias que tengo pendientes, aunque claro, una en específico tengo pensado dar con sus actualizaciones pronto para que pueda enfocarme con la que es mas importante ahora.😆

En fin, muchas gracias por todo este aguante con "Emociones Dispersas" y darles un gran abrazo para las personas que dieron la molestia de dejar un comentario. Es bueno saber su opinión y ver qué les haya gustado.✨❤️

¡Nos leemos hasta la próxima y muchas gracias por todo este aguante con esta historia! Son los mejores.

¡Sayo!

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