Capítulo 24: Pesca.
—¿En serio te dijo eso?
—Si, Boruto me dijo que los demás irán a pasar este fin de semana acampando —mencionó Mitsuki por su lado—. Creo que era en el lugar donde es propiedad de su familia.
—Eso es perfecto, sumamente perfecto.
Mitsuki miró a la entusiasmada Sarada, esbozando una sonrisa que llevaba malicia y emoción, al igual que en sus ojos. Se mantuvo un poco al margen para dejar a la chica en su burbuja imaginaria y lleno de deseos.
Ella le había pedido de averiguar y hacerle saber si, Boruto tiene alguna especie de atracción hacia su "hermana". No es como si Mitsuki se le haya pasado ese pensamiento por la cabeza, pero le debía algo a Sarada, además de que era una amiga que le agradaba mucho.
Ahora se encontraban en la parte trasera del edición de la escuela. Sarada decidió en este punto por ser un lugar que casi nadie viene, aunque era un lugar tan típico para parejas en las que suelen reunirse o donde llegan a confesarse. Solo esperaba que nadie de esas personas se presentara en su pequeña reunión.
—¿Qué es perfecto?
—B-Bueno —Sarada se recompuso de la emoción, tosiendo disimuladamente—, Boruto se irá y eso me hace pensar que es una oportunidad perfecta para que haya un buen ambiente.
—¿Ambiente? —preguntó Mitsuki.
—En todo lo que he leído en historias románticas, esos lugares siempre son el escenario perfecto. Es el lugar más típico y correcto para que florezcan los sentimientos de las personas. Es donde chocan en sus ideales y pensamientos hasta llegar al punto en dónde se buscarán.
—Realmente has leído mucho de eso, ¿no?
El comentario no pareció ser del agrado de Sarada, recibiendo una mirada negativa y fruncida. Lo sintió hasta en los huesos, y eso es porque conocía la fuerza con la que tenía ella, por lo que sabía que no debía de hacerla enojar.
—Lo siento, no quería ofender —Mitsuki entendió en lo mucho que era apasionada la Uchiha con el romance—. En cualquier caso, ¿esta información es algo de lo que quisieras usar?
—Por supuesto que si, quiero saber si Boruto tiene algún amor hacia Sumire, la cuál es su hermana. Aunque claro, no es biológica, pero eso no quita que sean hermanos, lo que lo hace mucho más emocionante de descubrir.
—¿Y por qué? —pregunta el albino.
—Porque es emocionante —contestó Sarada al ajustarse sus lentes—. Presenciar un romance al estilo incesto es emocionante. Solo tengo que hacer que Sumire también vaya.
Hubo un intervalo de silencio después, teniendo a la Uchiha con una sonrisa maliciosa, teniendo opacada los lentes en blanco. Mitsuki solo podía mirarla, mientras mantenía la distancia por mera seguridad.
Él era raro, pero son en estos casos que comprendía en que Sarada era mucho más rara cuando la veía de esa forma.
…
—¿Eh? ¿Un viaje de campo? —preguntó Sumire.
Había sido sorprendida por su amiga Sarada, la cual se apareció por detrás suyo. Se molestó un poco por esa acción, pero no fue demasiado grave para estar sentida contra su amiga.
Lo que si la tomo por sorpresa fue lo que le había dicho a continuación, teniendo como planes en ir a acampar. No es que fuera algo sumamente raro en verla con el deseo de salir al aire libre.
—Si, un viaje de campo. —repitió Sarada, haciendo un esfuerzo por no mostrarse mucho más emocionada de lo que ya estaba, después de todo, sería una invitación hacia su amiga pelivioleta para que sospechara de sus intenciones—. Sería genial tomar un descanso, ¿y que mejor que salir para acampar?
—Mmm…
—¿Qué dices?
—…
Sarada estaba nerviosa, se le sudaba un poco el rostro, esperando que Sumire fuera aceptando la idea. Esta era una oportunidad de oro, una en la que vería con sus ojos alguna de sus fantasías más soñadas desde que se leía historias románticas de todo tipo, incluyendo mangas.
Miró como Sumire le seguía pensando, pero en un pequeño parpadeó, notó en ella una pequeña sonrisa que solo fue agrandándose.
—Si, me parece maravilloso —la oyó decir en un tono amistoso—. ¿Dijiste que podemos hacerlo mañana, no?
—C-Claro, y también tengo pensado en decírselo a Chouchou, ya que ella le gusta. —dijo Sarada.
—Eh… Creo recordar que ella no es alguien que le guste estar en el campo. —mencionó Sumire.
Y estaba en lo correcto, lo admitía la Uchiha, e incluso Sumire estaba preocupada por la Akimichi. Por otro lado, la azabache no quería en aceptarlo abiertamente. Le bastaba con que pudiera ser solo Sumire al menos, pero si quería que fuera efectivo su plan, tendría que tener más compañía.
—Sin embargo, ella le molestaría que fuéramos más que nosotras tres —agregó la Uchiha—. ¿Por qué no invitas a tus otras amigas? Ya sabes, esta Wasabi y Namida. Estoy segura que les gustará.
—Si, de hecho, es algo de lo que pensaba hacer.
—Estupendo, pero ahora solo faltaría tener un lugar en el cual podamos ir —disimuladamente Sarada habló con un tono desanimada, pero miraba de reojo a Sumire, esperando que fuera cayendo en su tristeza—. Sumire… ¿No se te ocurre un lugar en el que podamos ir?
—¿Yo?
—Si, tú. Debes de conocer uno.
Guardó silencio la chica pelivioleta por un corto periodo de tiempo. Lo bueno es que, no tardó más de lo que iba a creer, ya que al alzar la mirada, la chica le miró con una sonrisa, pero un tanto diferente a la que usualmente hacia.
—¿Por qué no vamos al lugar de mi familia?
—Oh, donde son dueños, ¿no? —disimulaba sorpresa de su parte.
—Si, no habrá problema, te lo aseguro. —dijo Sumire muy segura.
—"¡Genial!" —Sarada gritó de alegría mientras iba brincando en su mente.
Lamentablemente no fue pasado por alto a ojos de Sumire, ya que lo que hacía en su mente, también lo había hecho de forma física inconscientemente.
No tardó en captar eso, poniéndose avergonzada y evitando hacer contacto con su amiga pelivioleta, además de acomodarse el cabello para volver a tener una actitud tranquila.
—E-Entonces, podemos usar ese lugar. Si, si me par ce un buen sitio para acampar. —asintió con los brazos cruzados.
—Entiendo, supongo que iré a ver a Namida y a Wasbai. Necesito decirles sobre eso.
—Si, por favor —dijo—. No las conozco muy bien, así que lo mejor es que seas tu quien hable.
—Si, descuida Sarada.
Luego de eso, vio a Sumire irse por su otro lado. Se alejó unos cuantos metros desde donde estaba, y cuando la vio dar la vuelta para irse por las escaleras, comenzó a girar e irse para el otro lado.
Sus mejillas se inflaron e incluso tornándose en un tono rosado, sumado a que sus ojos se le vieron formando un brillo, uno en el que cualquiera podía verlo a través de sus lentes. Decir que estaba emocionada quedaría corto, ya que estaba mucho más allá de lo que ella misma podía controlar. Su plan iba bien, y ahora solo esperaría en que todas las demás estén disponibles, lo cual no dudaba de eso.
Ahora lo único que le preocupaba era en como se las arreglaría cuando se puedan encontrar con los chicos, así Boruto no tendría más remedio que estar cerca de ellas, y lo más probable es que…
—"Si, estoy seguro que Boruto estará muy feliz de ver a Sumire" —pensó con una sonrisa empalagosa y soñadora—. "Estará tan feliz de verla, hasta es posible que quiera lanzarse a estar con ella sin pensarlo dos veces."
Solo pensar en esa fantasía su rostro estaba tornándose un poco más rojo, más por sus mejillas. Lo único malo de todo, es que cuando se presionó más en esa última imaginación, también había causado un pequeño sangrado por su nariz.
—"Oh, cielos. Debo tener más cuidado de dónde hago mis fantasías." —admitió para si sola.
Suspiró, mientras sacaba de su bolsillo de su falda un pequeño pañuelo para limpiarse el pequeño rastro de sangre que había generado una de sus fosas nasales.
—"Admito que no vaya a pasar eso muy rápido, pero eso no me detendrá para crear una oportunidad para que ellos dos estén acaramelados, aunque creo que Boruto es el que quiere hacer el incesto, y lanzarse contra Sumire."
Miró por la ventana, viendo cómo algunos de los que pasaban por el terreno de la escuela. Con una sonrisa de su rostro, continuó su camino por los pasillos.
—Bueno, solo debo esperar a que ocurra un milagro para verlos juntos. —dijo.
.
.
.
[PRESENTE]
—"¡Esto es mejor de lo que creí!"
Sarada trató de contener su emoción y sonrisa tan quisquillosa cuando vio al par de hermanos irse lo suficientemente lejos para no ser escuchados.
El resto de los demás no le tomo mucha importancia, y solo comenzaron hablar, entre ellos, las otras dos amigas de Sumire empezaron a socializar un poco con los chicos, aunque aún no parecían completamente abiertas a ellos. En especial Iwabe con la chica Wasabi.
La mayoría de ese pequeño tiempo no paraba de oír a sus amigos hablar, y la mayoría de estos solo mencionaban lo molesto que resultaba ser en pescar. Iwabe era el único que no le disgustaba, ya que lo hacía con su familia.
Bueno, no era algo que le importaba a Sarada. Su atención iba más para Boruto y Sumire, los cuales seguían hablando. Solo podía en verles un tanto cerca uno con el otro.
—"¿Acaso están comenzando a tener esa atracción tan empalagosa?" —se preguntó mentalmente, y justo cuando vio a Sumire acercarse un poco a él.
Le entró por su cabeza la posibilidad en que Sumire fuera cayendo a los encantos del chico, y la razón de su acercamiento hacia él, se debe a qué la estaba obligando a que fuera ella la que fuera dando el primer paso.
—"¡¿Pueden ser así de apasionados?!" —los vio mirarse fijamente— "Puedo sentir esa pasión en la que están sintiendo ambos."
—¿Sarada?
—"Además de eso, Boruto desvió la mirada" —hizo lo posible para ocultar su sonrisa—. "Eso significa que, trata de hacerse el duro para que Sumire se vaya interesando en él, haciéndose el deseado, el centro del interés. Una técnica de la que muchos protagonistas quieren conseguir a la chica, pero también algunas chicas lo hacian en algunos mangas y novelas."
—Sarada, ¿estás bien?
—¿Eh?
Chouchou apareció por su lado, tocando la por el hombro mientras se encontraba un poco alejado del teatro, aunque no tanto para ver qué estaba sola y fuera de ellos. Notó la mirada de la Akimichi un tanto inquieta y preocupada.
—¿Qué pasa? —pregunta.
—T-Te… Bueno…, te está sangrando la nariz. —la morena le señala.
—…
Si, otra vez se había sobreesforzado con sus pensamientos fantasiosos. Nunca tenía cuidado, pero por suerte nadie sabría la causa de eso, y lo seguirá manteniendo con cuidado.
—Ah, lo siento. Supongo que se debe a qué hay un poco de calor, eso es todo. —dijo Sarada.
—¿En serio? No lo había notado. —Chouchou le siguió la corriente inocentemente.
—"Por fin, a salvo."
…
En cuanto regresamos Sumire y yo de nuestra pequeña conversación lejos de los demás, noté cómo algunos seguían hablando entre sí, y me dió la impresión de que Iwabe no le pareció agradar mucho Wasabi cuando la conoció ese día, pero era entendible. Las personalidades de ambos eran casi similares.
También sucedía un poco con Namida, pero era en menor medida, y más con los demás. Ella si mostró buena impresión, otra vez. Ellos si le agradaron su personalidad, aunque conmigo fue sumamente lo contrario por obvias razones.
Miré disimuladamente a Sumire, mirándola con la culpa hacia ella. Aún seguía en ese momento muy resentido por hablar de más con ellas sobre lo que pasó cuando éramos pequeños. Por ese aspecto ya me lo había comenzado a mentalizar, sabiendo en como eran ellas.
Por otro lado, observé en como Sarada estaba un poco alejada junto con Chouchou, pero no destacaron mucho. Sin embargo, lo que si había notado fue en que la nariz de ella había sangrado, lo que me hizo preocuparme.
Pensé en acercarme a ella y preguntar si iba a necesitar ayuda con algo, pero al final no lo hice, ya solo ver qué parecía tener las cosas bajo su control decidí en no preocuparme, pero si, fui echando un ojo de vez en cuando cuando tenía oportunidad.
En cuanto me acerqué a los demás, ya todos notaron la presencia mía y la de Sumire. Sentí sus miradas penetrantes, buscando alguna respuesta a la situación en la que estábamos.
—B-Bueno, Sumire y yo decidimos una cosa con la situación actual. —comentaba, mientras pasaba mi mirada a cada uno de los que estaban allí.
—¿Y cuál es esa decisión? —entre ellos preguntó Iwabe.
Por supuesto, estaba claro si él era el más impaciente de saber. Es esa clase de chicos que no tienen paciencia, aunque también lo era igual. Además, explotó cuando declaré lo siguiente.
—Al final, decidimos dejar que los dos grupos de pueden quedar. —dije.
Algunos de ellos iban a protestar, pero no hablaron lo suficientemente rápido, ya que volví hacerlo. Los miré otra vez y señalé ambos lados del río que estaba por detrás nuestro.
—Por supuesto, el río será la línea que va a dividir nuestros grupos, así que no habrá nada que nos pueda molestar 'ttebasa.
—¿Y como sabremos que no lo cruzarán alguno de los grupos? —preguntó Wasabi.
—Porque Boruto-kun y yo seremos los que vamos a encargarnos de vigilarlos —sonrió Sumire, y yo por otro lado asentí, aunque no de muy buena forma cuando lo dijo, y más con los siguiente—. Ambos estaremos cerca del otro de vez en cuando como unos representantes.
Si, tal como ella dijo, estaremos así. Esa parte no fue idea mía, ya que ella lo agregó a su gusto. Sin embargo, le había dejado claro que no hiciera nada hacía mí, y aún así ella aceptó. Dijo que no me haría nada o me insinuara con algo.
Hubo unas pequeñas veces en las que dudaba de eso; aceptar o no está forma, pero no había de otra para que todos disfruten del lugar. Si, tal vez fue algo repentino que ellas llegaran también, pero eso no significaba que las echara de allí, no sería muy justo, sumado a que no quise sufrir el enojo de mis padres si Sumire les hubiera contado de que la alejé y a sus amigas.
Accedí solo por todos, eso era lo que me importó, igual pensé en que no iba a perjudicar mi tranquilidad para pensar en el tema de Sumire. Y tal vez, posiblemente la pueda ver de cerca como espectador.
—¡…!
—Sarada, otra vez te sangra la nariz. —Chouchou alzó un poco la voz.
—¡E-Estoy bien! —afirmó con una sonrisa.
Eso último que oí me me preocupó mucho más, pero no solo por ella, sino en otro sentido que desconocía, no lo entendía muy bien. Ese escalofrío que sentí después fue prueba de ello.
…
Al final, todo fue resultando como pensé que iba a resultar, aunque realmente no fue como lo pensé al 100%.
Cuando volvimos hacia donde estaba Inojin, lo primero que hicimos fue comentarle sobre lo que ocurrió hace un rato. Por supuesto, eso le puso un poco contento, pero esa felicidad se desvaneció cuando supo de que debíamos mover las cosas un poco más cerca del lago.
Por supuesto, muchos hicimos excusas estúpidas para no cargar la mayoría de las cosas, eso iba más para Iwabe e Inojin. Sin embargo, mi mente seguía divagando por lo que estuviera pensando o ideando Sumire contra mí. Se suponía que no iba a hacer algo, eso es lo que me dijo, lo cual si quise hacerle caso, y lo hice, pero no quería dejar de ser precavido.
En cuanto llegamos a un sitio que estaba cerca del lago, todos empezaron a hacer su parte en lo que respecta a las tiendas de acampar. Iwabe y yo nos fuimos al lago, él quería pescar y hacer uno de sus buenos platillos.
En cuanto llegamos al pequeño lago, empezó a adelantarse otra vez con una sonrisa llena de entusiasmo. Nuevamente, parecía como un niño pequeño que se emocionaba mucho por estar en la sección de juguetes, pero mucho más ruidoso, y no lo culpé.
—Bien, solo tengo que pescar por lo menos 15 pescados para todos. —dijo Iwabe.
—¿Tienen que ser tantos?
—Por supuesto, hablamos de 6 personas, pero es mejor tener muchas —contestó, mientras iba preparando su caña de pescar—. Además, también no quiero ser malo, pero…
—¿Qué?
—Tal vez pueda conseguir más peces, suficientes para también compartirlas con las chicas.
Eso último me tomó por sorpresa. Iwabe no era de los que se comportaría demasiado amable con las chicas, o al menos ser considerado. Siempre vió a las mujeres como un estorbo en su vida, aunque Sumire era la excepción al haber sido cautivado por su belleza, y bueno…, ya dije lo que sucedió al final.
Que haya considerado pescar unos cuantos peces extras para alguna de ellas fue repentino, y había dado gracias porque los demás no estuvieran presentes, se armaría un escándalo del que no pensé en no querer lidiar. Además, estaba seguro que Iwabe moriría de la vergüenza u odiara ser escuchado por los demás, en especial de Inojin.
Supuse que lo había mencionado en ese momento por ser yo. Él sabía que era bueno guardando secretos, nunca delataría a mis amigos cuando se trata de secretos íntimos que ellos no quería que nadie supiera.
—¿V-Vas a querer pescar para ellas también?
Mi voz tembló, había expresado lo sorprendido que me encontraba cuando lo oí decir su declaración, y eso no terminó cuando él se acercó a la orilla con la caña.
—B-Bueno… Digamos que…, digo… ¿Un hombre no debería de ser amable con ellas? —ni se molestó en mírame, solo mantuvo la vista hacia el lago.
—Eso está claro, pero… —confieso que me empezó a incomodar sus palabras—. Iwabe, tú nunca dirías algo como eso. Siempre decías que las chicas eran una molestia 'ttebasa.
—¿E-En serio? N-No lo recuerdo. Supongo que es parte de crecer, ¿no?
—¿Crecer? —pregunté, mostrándome indiferente hacia lo que dijo, además de hacerlo entender que, lo que había dicho haya sido una broma o no— Eso lo decías incluso en este año que estamos, eso que dices al menos lo hubieras dicho si pasaron años, pero no ahora.
—No veo la diferencia.
—Iwabe…
Comencé a sospecharlo, pero tenía miedo en querer entrar en ese tema. Tuve la certeza que un 80% estaba en lo correcto, y el otro un 20%. Sin embargo, solo eran hipótesis, pero estaban más claras cuando ví a Iwabe nervios mientras habían rastros de gotas de sudor por su cara.
Nuevamente lo dicho; había dado gracias a que los demás no estuvieran presentes. Solo éramos Iwabe y yo en ese sitio, apunto de pescar y sin embargo, un acontecimiento que nunca supe que vería en él estuvo en frente de mis ojos.
Con todo el miedo y la curiosidad trabados en mi garganta, comencé a pronunciar la pregunta que quería que él me respondiera, y si era posible, deseé que fuera contestada rápida.
—Iwabe… ¿Te gusta una chica?
—…
—…
Hubo un pequeño silencio en el lugar, mientras no quitaba de la vista a Iwabe. Observé sus facetas, su comportamiento, su mirada que no solo se enfocaba aun al frente y sin verme. Me preguntaba si era conciente de que su silencio era también podía tomarse como una respuesta.
La verdad es que, no. Él definitivamente no lo sabía cuándo seguía sin querer mirarme o al menos decir una palabra. Eso me hizo darme cuenta de que mi hipótesis había dado en el clavo y que…, bueno, Iwabe cargaba con esas emociones.
—¿Puedo preguntar…, quién es?
—¿De qué hablas? N-No dije nada. —Iwabe muy alterado se giró para verme.
—Tu silencio lo decía todo —contesté a secas, y con pena hacia él—. Además, el que te alteres de esa forma lo dice todo 'ttebasa.
Ahora más que solo su silencio, había adquirido en su rostro un tono rosado que cubrían sus mejillas. No había forma más para decir que, él estaba más que avergonzado.
Esa misma actitud ya debió ser suficiente para hacerlo entender que ya no había escapatoria en encubrir mucho lo que quería ocultar. En fin, lo único que hice después fue en acercarme a su lado, mientras miraba el mismo lago.
No bastaron palabras, solo le hice saber que estaba allí como un amigo, y que supiera que no había nadie más alrededor. Cómo dije, era bueno en guardar secretos, así que todo estaría bien, si tenía problemas yo lo ayudaría, esos eran mis pensamientos y lo que quise hacer.
—¿Prometes no decirle a nadie? —Iwabe me miró de reojo, pero su concentración su fue hacia ahora la pesca.
—Por supuesto, ¿somos amigos, no?
—…
—¿Entonces, quién es? —pregunté.
Esperé a su respuesta, por lo menos iba a esperar a que esté listo para decírmelo. Fue allí cuando tuve sed, por suerte había llevado conmigo una botella de agua para beber y esperar a que me diga algo Iwabe.
—La chica que me gusta, es esa amiga de Sumire.
Escupí lo que había bebido, dejando un poco alterado a Iwabe. No solo eso, también me estaba casi atorando de la garganta por el agua. Esperé a que se me fuera todo.
—¿La…amiga…de Sumire…? —entre jadeos, mientras recuperaba el aliento por la mala forma de escupir el agua, lo miré.
Él asintió, mostrándose un poco más apenado pero también molesto. No supe si lo estaba por haberme contado eso o porque tenía esos sentimientos que consideraba molestos. Aunque, olvidé mencionar que los consideró así después de haber sido rechazado por Sumire.
Un pensamiento entendible y comprensible por parte de nosotros los hombres.
—¿Cuál de las dos? —pregunté ya recuperado.
—La de castaño —dijo sin mirarme, teniendo su atención en el señuelo—. ¿La recuerdas?
—"Como no recordarla, es la que más le tengo miedo por su enemistad hacia mí." —no quise decir nada, ya que a pesar de que era una chica que no me agradó, era ahora la chica que mi amigo estaba interesado.
No podía faltar al respeto a una chica que alguien de mis amigos pueda gustarle, así que intenté disimular una sonrisa falsa para ocultar mi incómoda reacción luego de haber escuchado de quién hablaba.
—¿Hablas de…Wasabi? —pregunte.
—Si, ella. Suena un poco raro que yo me haya enamorado de una chica aparte de Sumire, aunque… Bueno, ya sabes que con ella era muy imposible, ¿no?
—Bueno, es mi hermana. Imposible que te haya dejado salir con ella tan fácilmente —comenté con cierta molestia en mi voz—. "Además, se que iba a ser mucho más imposible, sabiendo ahora de que yo le gustaba desde años."
—Cierto. Hahaha… Pero volviendo a lo anterior; esa chica Wasabi se me hace…
—¿Linda? —lo terminé de decir.
—Podría decirse que si, aunque no solo eso —se detuvo un rato y continuó—. Ella me parece no solo linda, sino que también agradable.
Mi cara mostraba muchas emociones, las cuales representaban confusión, miedo, curiosidad, sorpresa, y muchas más. Lo que decía Iwabe me dejaba sin palabras, ya que él no era un chico tan abierto a sus sentimientos o emociones, solo era un tsundere. Sin embargo, ahora era muy… ya muy diferente.
—Pero me sorprende mucho, ¿no sé supone que tú estabas discutiendo con ella de que no te gustaba la idea que hayan chicas aquí?
—Sigo pensando eso, pero cuando discutía con ella, me retó sin miedo —comentaba con una sonrisa, y en su voz había cierta emoción que podía sentirse—. Las chicas normalmente cuando les hablo mal salen corriendo o les doy miedo. Ella no lo hizo.
—¿Sumire, Sarada y Chouchou no contaban?
—Ellas tres no cuentan mucho porque en cierta forma, ya que yo te conocía, por lo tanto ellas sabían que ya tenían una idea clara de mí. —dijo Iwabe.
—¿Y no crees que Wasabi habrá oído de tí? Ya sabes, Sumire debió contarle algo de ti.
A decir verdad, eso no era cierto. Sumire ya me dejó en claro el mismo día en que conocí a sus dos amigas que, solo les habló de mí. Muy poco mencionó de los demás, solo que eran amigos míos. Supuse que tendrían una idea mala de ellos solo por estar relacionados conmigo.
—Si ese fuera el caso, se habrá puesto un poco más amable o serena con nosotros, pero no fue así. Lo que obviamente no sabe de mí.
Me mostré sorprendido por su respuesta, solo para disimular. Cómo dije antes, ya sabía que esa era la razón de su comportamiento hacia los demás.
—Aunque honestamente, debo decir que no se ve como una chica que puede ser serena con las personas 'ttebasa.
—No te culpo que pienses así, pero eso es lo que he sentido cuando la ví —comenzó a mostrarse un poco más serio, hasta podía verse como salió un pequeño destello en sus ojos—. Creo que empieza a gustarme las chicas con carácter.
—¿Y por qué lo dices como si fuera algo inusual?
—¿Acaso no es normal? —preguntó con indignación.
—No, lo normal sería que te gustaran esa clase de chicas. Por eso se me hizo muy incómodo y confuso de que te gustara antes Sumire 'ttebasa.
Que una persona tan fuerte y problemática como Iwabe le guste ese tipo de chicas fue algo muy normal de pensar. Todos lo hacíamos en esas fechas en la academia, e incluso en ese momento. Hasta el día de hoy lo sigo pensando, junto a los demás.
Me sorprendió que él no lo haya pensado de esa forma. Aunque, sabía que no debí de sorprenderme por ser Iwabe.
La verdad es que, pensé también en eso. Los diferentes tipos de gustos que la gente puede llegar a tener en cuanto a gustarte una persona. Me hizo pensar en lo que dijo Sumire cuando ella me dijo que le gustaba, me hizo pensar en que tal vez ella le gustaba eso que lo llaman, ¿morbo?
Bueno, esa es la palabra que encontré para decir en lo que era su situación. Ella le gustaba a su hermano, ya sea por sangre o no. A los ojos de la sociedad éramos hermanos, pero a sus ojos un chico y una chica.
Además, me hizo pensar en las muchas razones de las que porque se enamoró de mí. Ya sé que había comentado muchas veces que era amor a primera vista, pero tampoco no sabía que cosa buena tenía yo. Lo digo, porque mis años de estudiante nunca tuve miradas de chicas tras mío.
—¿Tendrá gustos raros? —solté sin querer.
—¿Qué cosa? —Iwabe al lado mío me preguntó.
—L-Lo siento, solo estaba hablando conmigo. No es nada malo 'ttebasa —rápidamente traté de que no me hiciera mucho caso—. Por cierto, ya tienes que concentrarte. No has agarrado nada.
—¿De qué hablas? Ya atrapé unos peces.
—¿Eh?
Revisé la hielera que estaba a un lado, y ya había encontrado 7 peses allí adentro. Esta vez había optado una expresión de sorpresa, una de la cual admitía que fue algo que nunca ví y era mi primera vez; la increíble habilidad de pesca de Iwabe.
Fue en ese entonces que, si había algo de lo que alabaría de él sería su pesca. Traté de buscar por esos breves recuerdos cuando fue que lo hizo, fue tan extraño.
—¿Cuándo los capturaste? —pregunté, buscando respuestas desesperadamente.
—Hehe. Nunca subestimes mi gran habilidad de pesca, ya que pescaba mucho con mis padres.
—Nunca dije que lo subestimaba…
—Aun así, si todo sale bien ya tendremos mucho antes de media hora. —dijo Iwabe con el pulgar arriba.
Le sonreía, mientras le devolvía ese entusiasmo con mi pulgar arriba. Sin embargo, ese breve momento se desvaneció, o más bien, esa pequeña tranquilidad que había en el lago pasó rápidamente hasta solo escuchar risas provenientes de atrás nuestro.
Ambos giramos para ver a los dueños, o más bien, a las dueñas de esas voces. Fueron las chicas las que salieron del bosque y con… trajes de baño. Pasaron a un lado nuestro, como si no existieramos y de un gran brinco cayeron hacia el agua. Esto por supuesto ahuyentó a los peces.
Siguieron así hasta que otras dos fueron las últimas hasta caer igual, pero está vez el impacto de esa última caída elevó el agua hasta mojarnos a Iwabe y a mí.
Los peces que estaban allí ya no estaban, ahora solo se encontraba vacío el lugar. Solo estaba ocupado ahora por chicas, y al parecer nos estaban ignorando. Sin embargo, las últimas dos chicas que cayeron al agua y nos mojaron nos miraron un rato.
Estaba más que claro que esos brincos habían sido intencionales. Wasabi y Namida se habían asegurado de empaparme de agua con esos saltos, y lo verifique más cuando las ví esbozando una sonrisa de forma disimulada. Me molesté un poco, pero decidí no hacer un show en ese momento.
Estaba mojado, y su gorra también se había empapado. Aunque, por supuesto no se había bajado hasta abajo, pero no negaré que quería que lo hiciera para ver al menos como era su cabello o su cabeza sin esa gorra.
—¿Soy yo, o ella me sonrió? —preguntó Iwabe.
—No, no es así. —respondí.
—Estoy seguro, ella me sonrió.
—Te estoy diciendo que no es así 'ttebasa.
Suspiré.
Cansado con lo que acabó sucediendo ahora miré a Iwabe de reojo, mostrándose demasiado calmado para ser él. Su atención seguía en, bueno, en Wasabi y también en las demás chicas con ella.
—Sabes Boruto, creo que me está gustando mucho más…
—¿De verdad? Wow, eso… ¿Eres masoquista?
—No digas locuras, reconozco cuando una chica es increíble y ella lo es.
—Verte así me resulta extraño, en serio. —dije entre un suspiro, otra vez.
—Supongo que debo ir por mi cambio de ropa.
Iwabe se alejó después de eso, yendo por el camino de donde venimos. Lo ví irse con pena hacia él, y claro, también hacia mi mismo por mi estado.
Mi mirada fue hacia las chicas que estaban allí, y entre ellas observé a Sumire divirtiéndose con un traje de baño, salpicando agua. No pude evitar sonrojarme un poco al verla así, y por suerte no notó mi mirada.
La desvié rápido para no levantar una sospecha, y por suerte nadie me miró observandola. No quería ser visto como un degenerado que va tras su misma hermana.
Sin embargo, aún así luego de todo lo que ha pasado o lo que hizo ella para mostrarme su afecto, aunque fuera muy extraño, fue en cierta forma dulce. Lo admitía, fue muy dulce en como se sentía, pero en como la transmitía era extraña y problemática.
No pude evitar sonreír, perdiéndome mucho en mis pensamientos sobre Sumire. Entre todo lo que había hecho, había notado una cosa que no había esperado captarme.
—Hehehe… Cielos, creo que… he sido una muy mala influencia como hermano —dije, volviendo mi vista hacia Sumire—. "Aunque…, también se debe a qué leyó consejos malos para acercarse a un chico que le guste."
El pensamiento me molestó un poco más, pero a su vez me dió un respiro al recordar lo que decía cuando lo hizo. Ella solo lo quería hacer conmigo porque me amaba, eso me dió cierta tranquilidad y también felicidad.
—…
Ya había sido tarde para darme cuenta de lo que había pensado. Eso mismo activó mis alertas y rápidamente cubrí mi cara ya tornada a un tono rosado e incluso llegaba hasta mis orejas.
—"¿Qué fue lo que pensé?" —rápidamente traté sacar eso de mi cabeza, pero me fue muy difícil cuando miraba de reojo a Sumire, siendo también conciente de cómo mi corazón empezaba a latir un poco más rápido—. "Despierta Boruto, solo tienes que pensarlo con más calma. Ella es tu hermana, y tienes que hacerla feliz. Lo prometiste…"
Controlaba mis nervios y mi respiración, dándome unas cuantas palmadas al pecho para estar mucho más tranquilo. Me sentí aliviado cuando enfrié mi cabeza y decidí retirarme rápido hacia donde se encontraban los demás. No quería enfermarme por seguir mojado y necesitaba mi cambio de ropa.
Me di la tarea de irme sin darles una mirada a las chicas, ya que no era asunto mío y ni siquiera tener que volver a ponerme nervioso. Aunque bueno, los últimos gritos de las chicas fueron extraños y un poco inquietantes de escuchar, y más cuando la que oía era Chouchou. Estaba seguro que iban a controlarlo, pero aún así me preocupe cuando la oí.
—¡Sarada, otra vez se te sangra la nariz!
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Continuará…
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NOTA: Una disculpa por la tardanza. Había dicho que iba a publicar este capítulo horas después del anterior, pero se me surgió algo y no pude hacerlo para tenerlo ya terminado.
Bueno…, podría decirse que lo tenía ya por finalizado, pero quería agregar unas cosas más, una de ellas es sobre Iwabe y otra sobre Boruto. El resultado me gustó y estoy satisfecho.
Dicho eso me retiro a continuar con el siguiente, que ya lo tengo avanzado un poco. Espero que éste les haya gustado mucho y ya saben, los comentarios ayudan mucho.
¡Nos leemos hasta la próxima!
¡Sayo!
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