Capítulo 15: Culpa venenosa.

—Entonces… ¿Eso es lo que pasó?

—Si, así es —comenté, mientras seguía continuado caminando—. Eso fue lo que me sucedió 'ttebasa.

Ahora pasó a decir que, luego de aquel día de clases. Tuve que acudir a Shikadai. Le había comentado de mi experiencia y lo que pasó en esos minutos previos.

El tiempo pasó rápido después de ese momento en dónde me habían hecho un K.O. completamente. Me desperté luego de casi una hora, y lo bueno de todo es que Shikadai fue quien me había buscado. Me había contento de que no fuera nadie más.

Él es el único que podría contarle de todo, pero lo demás es inútil, ya que…

—Lo siento Boruto. No sé si creerte a lo que me estás contando. —noté que sus palabras habían sido honestas y sin mucha complicación en tratar de entender a mi reacción.

Cuando me halló, le prometí contarle que me había pasado, pero que sería después de la escuela.
Por eso mismo caminamos de vuelta a casa esa tarde.

Fortuna de que no había nadie quien pudiera escuchar de lo que hablamos.

—Te lo digo en serio 'ttebasa.

—Dudo mucho de que Sumire sea la persona que les dijo cosas malas de tí y de lo que eras antes. —dijo Shikadai.

Era claro que él no me creyó, y mucho menos sobre las dos chicas que había conocido y que el ambiente me obligó a catalogarlas como "bien".

Aunque por otro parte, también era el asunto con Sumire. Nunca imaginé que ella les haya dicho tales cosas a mi persona. Claro que no había nada de malo, pero decir cosas malas y una que otra información distorsionada.

Tuve la intención de hablar con ella en todo ese día. Sin embargo, no tuve ni una sola oportunidad para hacerlo por muchos obstáculos; sus amigas, el almuerzo, mis amigos, las clases y sus actividades de cómo delegada.
De hecho, esto último fue la razón de porque caminaba con Shikadai. Tuve la intención de irme caminando con ella a casa. Solo para hablar de sus dos amigas con ella, pero se ocupó.

—Escucha Boruto —Shikadak hizo una pequeña pausa antes de seguir caminando, deteniéndose en medio de la calle—. Supongamos de que ella les haya dicho esas cosas a Namida y a Wasabi… ¿Que ganaría ella con que sus amigas te odien?

Para ser sincero, no tuve la respuesta en ese momento. Me lo pensé por un corto periodo de tiempo, pero al final llegué a la conclusión de que sólo lo hizo para burlarse de mi.

Si, lo sé. No pensaba muy bien.

—B-Bueno… posiblemente sea por una broma que me esté haciendo.

—Eso contradice muchas cosas de lo que esas dos supuestamente te dijeron el día de hoy. —me corrigió Shikadai a mi torpe respuesta.

Noté en Shikadai la misma duda, y en eso me hizo acordarme en ese instante de que, él también quiso en creerme.

Suspiró tan pronto como relajó un poco sus hombros, mientras se había estirado un poco.

—Mira, Boruto. Por ahora solo deja el asunto y cuando esté Sumire en casa, le puedes preguntar —sugirió Shikadai en un tono más tranquilo—. Estoy seguro que te dará una respuesta honesta.

"Aunque temo mucho de cómo sería esa respuesta…" —mentalizé dichas dudas para mí mismo—. Supongo que tienes razón 'ttebasa.

—Perfecto —sonrió satisfecho con mi respuesta—. Bueno, creo que aquí me iré a casa solo. Tú solo ve y descansa. No te atormentes mucho por esas ideas tan locas tienes.

—Pero digo la verdad… —recriminé a sus palabras.

—Si, si… Pero, ¿Sabes? —cuando fue dando la vuelta para irse por la otra dirección, se volteó a verme—. Si fue pasando lo que pasó con ellas, entonces deberías de hacer algo lo antes posible.

—¿Por qué?

—Pues obvio —me sonrió con un tono burlón—. Una chica te noqueó de un solo golpe. Hahaha.

Ese instante, pensé y dude si debía ser correcto seguir demostrando que esas dos me odian y que lo que pasó fue pasando. Después de todo, mi dignidad estaba en juego ahora.

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Sinceramente, luego de haberme separado de Shikadai me fui directo a mi casa. Recordé que ya había estado más o menos una hora y que por ello Himawari ya habría llegado. Tenía la esperanza de que Sumire también, pero eso lo dudé un poco. Yo salí de la escuela antes que ella, así que llegué a la conclusión de que debía de esperar en la casa.

Afortunadamente me tomó unos 10 minutos más en llegar a casa, y como ya había intuido, las luces estaban ya encendidas adentro. Me hizo dar un alivio por saber que Himawari ya se encontraba adentro. Pensaba en que ya debía de estar pensando en que se cenaría esa noche.

—Ya estoy en casa.

Autoproclamé mi llegada, mientras me quitaba los mis zapatos, pero tan pronto me quite los pares, se me abalanzaron contra mí. Mi cuerpo se sintió pesado, pero por el extra de la persona quien se me echó encima.

Ni tiempo tuve de reaccionar cuando esa misma persona me comenzaba a aplicar movimientos de lucha libre en mi cuerpo. Me estiraba con fuerza, lo que no podía evitar sentir mucho más dolor con cada segundo que mi cuerpo iba experimentandolo.

No tardé mucho en darme cuenta de la identidad de la persona. Lo miré muy molesto por lo que me estaba haciendo tras solo haber llegado a la casa y también, en su mismo caso.

—¡¿Qué pasa con este recibimiento?!

—¿Qué pasa? Acaso no te gusta este saludo de tu padre. —habló como si de una gran hazaña había hecho.

—¡Tú saludo es muy salvaje! —alegué a regañadientes, sin poder quitarmelo de encima—. Creo que la vida tuvo un error al hacerte nacer en este siglo. Tú eres de la era prehistórica 'ttebasa.

Ahora sabiendo muy bien que se trató de mi padre, proseguí a corresponder su recibimiento hacia mi. Hice un contraataque contra su cuello. Éste se le dificultó también en zafarse, al solo pedir tiempo fuera.

Le miraba con una sonrisa, pero no sé hagan ideas locas de que disfrutaba en hacerlo sufrir —aunque en parte es cierto también eso—, sino de que fue agradable verlo después de unos casi 4 días sin ellos.

—E-Espera, Boruto. ¡Tiempo fuera! Yo soy tu padre, así que debes dejar que yo vaya ganando 'ttebayo. —palmaba mi brazo, pidiendo liberarlo.

No accedí a su petición.

En cuanto más tiempo pasó, más había sentido como mi oreja izquierda había sido estirada. También fue el mismo caso de mi padre, pero éste fue con la derecha.

—Oigan, podrían calmarse. Su ruido va molestar a los vecinos.

—Ya cálmense.

Allí se encontraban Himawari y mi madre, estirando nuestras orejas cada una. Mi hermana hacia mí, y mi madre hacia mi padre. Nos dolió. No sé lo pueden imaginar. Creía que mi oreja sería estirada con dolor hasta estar al tamaño de un elefante.

Del mismo modo que mi padre y yo compartíamos dolor, mi madre y Himawari compartieron su simpatía por controlarnos.

Me daba mucho que pensar en que lo que vivía en ese instante había sido muy lejano. Después de todo, hacia un tiempo —aunque solo fueron unos días nada más— que no los había visto y no exagero cuando digo que lo sentí mucho tiempo.

Tan pronto como dejaron nuestros inocentes orejas, mi madre se acercó a mí y me abrazó con cariño. Abracé ese amor que ella me dedicaba y solo le correspondía con otro abrazo, pero solo por un pequeño corto de tiempo por la vergüenza que me generaba.

—Me alegro mucho que estén bien.

Me dedicaba una sonrisa materna y yo desviaba mi cara que se encontraba fruborizada por el afecto que inconscientemente correspondía.

—C-Claro que estoy bien. No es para que te sorprendas 'ttebasa.

—Esta bien, lo entiendo —me acarició la cabeza y yo simplemente seguí en hacerme el rudo—. Cuidaste muy bien de la casa, ¿no?

—Por supuesto. Mantengo mi palabra de cuidar las cosas aquí en ausencia de ustedes 'ttebasa —aclaraba mis palabras hacia ellos—. Y, me alegro que les haya ido bien.

—Hehe. Pues gracias, Boruto.

Sus palabras me hicieron feliz. Esos comentarios me hacían sentir como alguien responsable. Después de todo, quería a mi familia. A cada uno de los integrantes que tenía en esa casa.

—Oye Boruto —mi padre me habló a mis espaldas—. ¿Dónde está Sumire? Creí que iban a venir juntos.

Ah, claro. Debo confesar que estaba muy distraído que se me estaba olvidando de Sumire. Aunque, la verdad es que no lo hacía, ya que era importante para mí, por ser de la familia. Pero, parte de ese sentimiento no había tenido muy presente en ese momento, ya que aún estaba sentido por lo que había pasado en la escuela ese día.

—L-Lo siento, pero ella tenía cosas que hacer como delegada —dije eso, pero también quería decir algo para tranquilizarlos—. Pero, no se preocupen por ella. Posiblemente llegue en unos minutos.

—Bueno, si eso es cierto entonces hay que hacer la cena en seguida para que la recibamos bien. —vi a mi madre muy emocionada por su sugerencia.

—Cierto, y ya se pondrá muy feliz de vernos después de mucho tiempo.

Mi padre era el que mas se notaba en su totalidad el amor que le tenía a Sumire al igual que lo hacía con Himawari. No pude evitar sacarme una sonrisa por el ambiente familiar que tenía en ese momento.
Sin embargo, había recordado lo más nuevo que tenía allí, y era de la gran confesión que Sumire me dirigió.

Pensé en un pequeño respiro ya que nuevamente iban a estar mis padres y sus movimientos iban a ser mucho más limitados.

Por mientras tanto, esa tarde decidí en esperar a ver cómo procede todo y encarar a Sumire sobre lo de ese día en la academia.

Esa misma tarde me había puesto a darme el tiempo para ser mis deberes de la escuela, aún si fueran aburridas —gran parte de los temas que se ven ya me los había estudiado de antemano—, pero no me tomó más de una hora y media en terminar.

Estaba seguro que ese tiempo también se las arreglaba Himawari para hacer sus tareas de su escuela. Por supuesto, yo de vez en cuando le ofrecía mi ayuda, pero en esa ocasión fue Sumire quien se adelantó en tomar esa "tarea" familiar.

No mentiré, esa vez que llegó Sumire a la casa, la cuál mis padres habían llegado y estando presentes en ella, no era suficiente para tranquilizarme. No estaba para nada cómodo con todo esto, ya que seguía sin poder procesar con todo lo que ha pasado; desde que Sumire me había asaltado en la noche hasta donde dijo cosas muy raras sobre mi hacia sus amigas hasta tener un cierto asco hacia mí.

Quería creer que ellas solo decían eso para mantenerme a rayo y no acercarme a ella, de ese modo tendría cierto rencor hacia ella y conseguirían tener más tiempo para estar con Sumire. Esa clase de jugadas las he visto en series o mangas.

—Boruto-kun, ¿puedo pasar?

En ese instante había oído la voz de Sumire por el otro lado de la puerta. Por supuesto que eso me erizó la piel hasta el punto de darme escalofríos, y no de los buenos.

Las dudas estuvieron presentes, ya que no quería ser asaltado de una forma muy rara de nuevo, no después de lo que había sucedido el fin de semana que pasó.

Aún así, sobre todas las cosas que ella hizo en esos días, seguía siendo mi "hermana" en cierto sentido, pero no había querido en dar pon sentado de que podíamos en cruzar la línea de lo moral.

—Adelante. —decidí en darle oportunidad como siempre.

No quería que nuestra relación de hermanos se fuera afectando por la desconfianza que tenía hacia ella, pero el miedo seguía presente.

En cuanto entró, ella ya estaba vistiendo una ropa cómoda y casual que siempre usa dentro de la casa. Por supuesto, ya era muy común para mí verla de ese modo, por lo que no me avergonzaba en verla de ese modo tan indefensa, pero no había quitado el hecho de que me incomodó un poco.

—Hinata-san dijo que pronto estará la cena para que vayas bajando. —comentó con una sonrisa.

—Claro, no hay problema. Dile que ahorita voy bajando. —le respondí con normalidad mientras había mirado el reloj.

Realmente me sorprendió que la hora que ya íbamos a cenar en ese día fuera tan rápido.

Por otro lado, no me había percatado que Sumire se había quedado aún por la puerta de mi habitación. La mire desde mi escritorio y ella desde allí, observándome sin perder un solo detalle de mi.

—¿S-Se te ofrece algo más? —pregunté con mi expresión tan evidentemente inquieto.

Sumire no pareció importarle mucho en como estaba, pero más que responder solo se había ido a mi cama, mientras se sentaba sin mucha importancia a que pueda decirle que se vaya, pero no era tan malo como para hacerlo.

Miró de reojo alguna que otra figura que había tenido en mi habitación, y claro paso después a mis juegos que tenía guardados, sin mencionar que también había visto mis mangas.

Sus piernas las dobló en seguida para tener una posición diferente para estar sentada, pero no me había dado cuenta que en su conjunto de ropaje tenía unas medias que le hacían ver sus muslos, esto hizo me alertó de que no le viera más, por lo que en seguida me gire de nuevo hacia mis cosas en el escritorio.

No tenía ni idea, ya que mi vista ya no iba hacia Sumite, pero había tenido la sensación que aquella acción mía le había gustado y que ese había sido su objetivo.

—Boruto-kun, ¿te agradaron mis amigas?

—¿Tus amigas? —pregunté.

Volví a verle de frente para encararla con el tema que había empezado a dar.

—Ya sabes, Namida y Wasabi. —respondió sin quitar la vista de mí.

Al oír el nombre de aquellas dos me hicieron revivir los malos primeros momentos de interacciones hacia ellas. No pude evitar mostrar una cara malhumorada en frente de Sumire, dando entender lo que pensaba al respecto.

Lo que pasó después es ver como Sumire me sonrió un poco incomoda al respecto, y eso solo me hizo ver que sabía lo que pensaba al respecto.

—Ellas suelen ser un poco sobreprotectoras conmigo, ya que soy muy responsable en la escuela. —confesó mientras se pasaba un dedo por una de sus mejillas.

—Ahora que lo mencionas, me gustaría en decirte unas cuantas cosas…

—¿Cómo qué? —me miró muy curiosa y atenta hacia mí.

—Cuando hablé con ellas, me contaron todo lo que les dijiste… —observé que Sumire ya había puesto una mirada de asombro.

Verle su rostro de ese modo hizo que mis dudas ya se fueran aclarado. Realmente lo había hecho, y eso me había sentido un poco desconcertado, pero no molesto.

—Mira, no estoy molesto que les hayas dicho cosas con respecto a lo que ha pasado —claro que me había estado refiriendo a todo lo normal que no fuera lo de su atracción hacia mí—. No obstante, ¿por qué les contaste sobre las cosas negativas sobre mi?

—Supongo que por mí.

—¿Eh?

En ese instante no sabía cómo o tal vez mis ojos habían fallado por aquel momento, pero pronto ella se había visto tan inofensiva y un poco más atractiva para mis ojos cuando hizo un gesto de pena y culpa en su expresión mientras ocultaba su cara que estaba roja.

Su mirada pasó de estar hacia abajo para luego dirigirse hacia la mía, dejándome ver aquellos ojos violetas que apenas me había captado que eran algo bonitos en cierto sentido de la palabra.

—La verdad es que, cuando les hablé de tí fue porque quería demostrar lo bueno que has sido conmigo como mi hermano, ya que eso es algo que haría una "hermana" normalmente, ¿no?

Su mirada seguía posada hacia mi y pronto siguió teniendo esa expresión culposa pero muy bonita en su rostro. No me dejó aún hablar, más solo quería que la siguiera oyendo hablar.

—No podía dejar de decir lo grandioso que eres, y por supuesto, para mí siempre lo has sido desde pequeña —el comentario me dió un pequeño levantón de autoestima, lo que me hizo plantearme la buena impresión que daba en Sumire—, pero todo lo que dije al final no terminó en gustarme por decir.

—¿Cómo?

—La verdad es que… cuando terminé de hablar de ti, ellas parecieron muy contentas por como eras, e incluso podía ver en sus caras cierto interés de conocerte… Eso me puso en una situación en la que no conocía mucho, y admito que me ha pasado en algunas ocasiones cuando te veía con otra chica, incluso con Sarada.

Por supuesto, ella se estaba refiriendo a los celos, pero ella nunca supo muy bien como tratarlos adecuadamente, por lo que lo siguiente que comentó había sido lo más razonable que había oído luego.

—No quería que te alejaran de mi, así que simplemente comencé a hablar de cómo me trataste desde que llegué a esta casa hace años… Sin querer ya había hablado más de la mitad de las cosas que pasaron, y así fue hasta luego de que comenté este fin de semana otras cosas.

"Bueno, eso explica muy bien como fue que supieron lo de ese momento en que la ayude de dos tipos…" —me costaba creer lo que estaba oyendo.

—Se que no debí comentar cosas malas sobre ti, y es algo que no me gusta, pero…

Me ponía un poco nervioso cuando la ví un poco más tranquila, y más cuando ví que ella se levantó de mi cama, dirigiéndose hacia donde estaba sentado en la silla cerca de mi escritorio.

En cuanto estuvo en frente a solo un metro de mi distancia, se acercó y posó su frente contra la mía mientras me hizo mirarla a los ojos con mucha intensidad, en donde el reflejo de ella paso por mis ojos y el mío por los suyos. Me sonrió con mucha gentileza.

—No tuve otra opción, siempre que nadie se enamore de ti, yo seguiré tranquila para que puedas hacerlo hacia mí —confesó mientras agarraba mis mejillas—. Quiero demostrarte que en serio quiero estar contigo, no importa si somos hermanos de sangre o no, tú eres la persona que amo.

Supe en ese momento en que mis fuerzas contra la idea de que nuestra línea entre hermanos se iban rompiendo o decayendo como una pluma. La forma en como se expresaba hacia mi y su trato gentil conmigo me hacía querer corresponder dichos sentimientos.

No obstante, un simple recuerdo pasó por mi cabeza, uno en el que ambos éramos aún niños, ese recuerdo que siempre llevaba conmigo y del porque no podía llegar más allá de lo que quería.

La aparte un poco para tener mi espacio y con una mirada serie le miré a los ojos.

—Sumire, aprecio mucho que sientas todo eso de mi… pero… Lo siento, no puedo darme el lujo de poder verte más allá de una chica. Solo puedo verte como mi hermana.

El silencio de Sumire me hizo cerrar los ojos para no verle el rostro. No estaba seguro de que es lo que sentía o que pensaba luego de decirle lo que pensaba.

Sin embargo, allí no había oído tan siquiera un sollozo de parte suyo o que le fuera temblando el cuerpo por estar herida. No, la verdad es que cuando abrí los ojos no me encontré con una expresión triste, sino una de la que he visto muchas veces en la mayoría que ella se expresaba. Solo sonreía como lo hacia.

—Boruto-kun, gracias por decirme todo eso que sientes. —comentó con naturalidad.

—¿Cómo?

—Supongo que no se pu de evitar, ¿no? —se alejó un poco mientras me miraba, pero ahora había hecho una cara larga—. Al final eso era lo que te impide verme más allá de solo tu hermana adoptiva…

Sumire ya sabía a qué recuerdo del pasado me refería y estaba claro que eso solo me ponía más decidido a no corresponder sus sentimientos, además de que ambos somos hermanos en la sociedad.

Se alejó de mí y se fue yendo hacia la puerta de mi habitación. No hacia pensarlo mucho para saber que se iba yendo hacia abajo, ya que estuvo en mi habitación un poco más de lo que solo había ido a decirme de la cena.

—Ve bajando pronto, que Hinata-san podría molestarse si no llegas pronto.

Tan pronto como me dijo eso último y sin voltear a verme cerró la puerta. Me había quedado nuevamente mientras me ponía las manos sobre la cabeza con mucha frustración y enojo hacia mí.

Miré una de las fotos en las que aparecían todos de mi familia, y en una de ellas ahora también estaba Sumire, en la cual sin haber notado antes en ella mostraba cierta incomodidad, pero a su vez tenía la vista de reojo hacia mí, por lo que me hacía ver un poco más de la longitud del tiempo en la que había tenido interés hacia mi, aunque también me dijo que fue desde que llegó a la casa por primera vez.

—Lo hice otra vez…

Con el dolor de mi corazón, había golpeado el escritorio con mi cabeza mientras solo me maldecía por volver a lastimar a esa chica que antes no me agradaba.

Golpeó algo dentro de su habitación, no sabía muy bien que era pero estaba claro que estaba frustrado luego de esa conversación que tuvimos.

Suspiré cansada, pero también trataba de tranquilizarme mientras presionaba mi pecho para evitar que mi corazón saliera de tanto palpitar.

Ciertamente, ya había hecho muchas cosas de las que iba más allá de solo un simple tomarse las manos con la persona que te gusta, pero no evitaba que luego de tales acciones que hacia me volvía totalmente diferente a lo habitual, y es que me ponía muy avergonzada por recapitular en mi cabeza todo lo acontecido.

Estaba segura que en ese momento mi cara estaba muy roja, mientras permanecía aún en su puerta de su habitación. No quería que Boruto-kun se enterara que seguía allí, así que me había ido.

Lo último que supe luego de dirigirme hacia abajo y antes de poder aplacar mi cara avergonzada para que nadie más lo vea es que ahora había sabido de porque Boruto-kun no quería aceptarme.

Ese recuerdo también lo recuerdo muy bien, no podía evitar sentir esa sensación de miedo y angustia que sentía en ese entonces para luego tocar parte de mi abdomen con preocupación.

—No me rendiré.

Quería seguir y lo había hecho. No quería que todo se fuera a la basura luego de darme el lujo de haber enfrentado mis sentimientos y a la persona que amaba con todo mi corazón, eso es lo que mi difunta y verdadera madre me dijo. No quería que yo me sintiera sola, y los Uzumaki fueron los que me hicieron sentirme querida una vez más, y Boruto-kun fue quien me hizo darme la experiencia de amar.

Sin embargo, él no podía corresponder a mis sentimientos, no cuando tenía una culpa que lo atormentaba. Una culpa que envenenaba. Una culpa que era una prisión para su corazón.
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Continuará

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Nota: BUENAAAAAAS!! Luego de mucho tiempo por fin pude subir un nuevo capítulo sobre está historia, de la cuál ya era tiempo de continuarle, pero claro, también ando con mi otra historia que es más importante, pero está tuve que aplazarla un tiempo por unas cosas.

Como verán, aquí se abrió a cierto tema que impide el avance de Boruto en los sentimientos de Sumire hacia él, pero también hay cierta cosa que también es el freno de Sumire, ojo con eso que nada es lo que se ve en sus palabras, solo diré eso.😆

Bueno, espero que lo hayan disfrutado mucho y trataré de subir el siguiente capítulo no muy tarde, que la espera no quiero que sea larga como esta.😅

¡Nos leemos hasta la próxima!

¡Sayo!

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