Capítulo 1: Mi cambio actual.
Habían pasado ya ocho años y en esta parte de mi historia estaba en preparatoria. Aún disfrutaba como todos de mi edad esta parte de la vida, sin contar las tareas y demás cosas que tengan que ver con la escuela. En fin, eso no es lo importante de todo esto.
Ese mismo día, me encontraba en la hora de descanso mirando el cielo desde el tejado, mientras disfrutaba del aire fresco que estaba haciendo. Pero en esa ocasión y día, preferí estar acompañado.
—Oye, dame un poco de esa buena defensa.
—Sube tus propias estadísticas y ya consigue más defensa.
Mi silencio tranquilo no estaba, ya que lo opacaba más los comentarios de mis amigos. Estaba al lado derecho de dónde estaban todos. En ellos se encontraba Inojin Yamanaka, Iwabe Izuno, Denki Kaminarimon y Shikadai Nara. Éramos un grupo muy raro, pero eso era lo que nos hacia disfrutar más de nuestra compañía. Entre ellos, Shikadai era el más listo y el que hacia poder tener a raya a cada uno, pero claro, yo le ayudaba un poco.
Inojin era el más audaz cuando se trata de saber temas muy abiertos como las mujeres. Bueno, la parte graciosa es que tiene el aspecto de una, pero eso solo es la razón por la que se empeña tanto de tener una pareja para no ser visto como una chica.
Mi amigo Denki es el más pasivo de todos nosotros y el que podía confiar mucho para hablar con total libertad. Para ser sincero, le tenía un poco de envida por ser un chico rico. Mi familia si tiene buen dinero como para ser llamados ricos, pero lo guardamos para cosas normales. Por esa misma razón vivimos en una casa como cualquier otra familia normal.
Y entre ellos estaba Iwabe. Él sería el más rudo de todos y el que tiene más fuerza, pero no quita el hecho que yo le haya ganado siempre desde que tengo memoria. Total, él es el más valiente y torpe entre nosotros.
—Oye, Boruto —me había llamado Inojin que seguía después de este Shikadai—. ¿Qué tanto estas callado? Pensé que te gustaría jugar un rato también.
—Lo siento, pero estoy muy cansado como para jugar. —dije.
—¿Aún te desvelas jugando esos juegos tan raros? —preguntó Shikadai.
Desvíe la mirada para otro lado, y sin tratar de verles dije.
—No son raros. Son una forma de ayudarme 'ttebasa.
—Tu estás mal, pero no te juzgo. Ya uno tiene gustos a colores. —me comentó con más firmeza, pero se las ideo para entenderme.
—¡La próxima que tengas contigo tu consola, te venceré con todas mis estadísticas. —afirmó Iwabe.
Claro, obviamente ignoraba ese comentario tan surrealista, ya que no para en hacerlos. Nunca lo hace en cualquier de forma, porque yo siempre le ganaba. Me gustaba de vez en cuando recordárselo.
No tenía ningún problema y todas mis cosas las dejaba por separado de ese tiempo tranquilo. Pero lo que no contaba era lo próximo que se presentaba a continuación.
La puerta de la entrada de allí se había ido abierto de golpe con un solo desliz hayas hacerse presente una chica. Nos miró a todos de muy mala manera, cosa que ya lo tenía contemplado, pero no dejaba de ponerme de los nervios y más que fuera ella.
Se nos acercó. Principalmente a mi.
—¿Qué creen que están haciendo aquí arriba?
—Hey, ¿cómo estás, Sarada?
—No juegues conmigo, Boruto. Ya te he dicho un montón de veces. El tejado está prohibido. Respeta las normas de la academia. —dijo con ferocidad.
Entre todos, soy yo el que le daba más sermones inecesarios.
Para comenzar, la que estaba como mi madre es Sarada Uchiha. Para decirlo de forma más fácil, es mi amiga de la infancia. Mis padres y los suyos se conocen desde que tuvieron nuestra edad muy temprana. También debo agregar que es el mismo caso que el de mis amigos, a excepción de Iwabe y Denki.
Ella siempre a tratado de ser esa chica perfecta que todo el mundo pueda contar. Por eso mismo era muy estricta con las reglas y en ese entonces nos tenía en la mira como chicos problemas.
—Mira, Sarada. No estamos haciendo nada malo. Solo queríamos buscar un lugar en donde poder descansar 'ttebasa.
—¡Busquen otro sitio! —me señaló con el dedo—. Tú mismo debes de entender eso. Ya van seis veces en las que vienes aquí y nunca aprendes, Boruto.
Le quitaba siempre la diversión a todo lo que hacíamos.
Entre todos, Shikadai se resignó a seguir escuchando las quejas de Sarada y se paró.
—Mejor hay que irnos, Boruto. No me gustaría que las cosas se vayan a poner malas —me pasó una mano encima y me miró—. "Lo único que quiero es recibir un golpe de Sarada como la otra vez."
Comprendí a su mirada y suspiré igual de resignado a seguirle dando explicaciones a la azabache de mi amiga. El resto hizo igual.
Se suponía que allí nos teníamos que ver tristes, pero nos daba igual que nos sacara de allí. Ya habíamos conseguido pasar nuestro tiempo allá y ahora estaba más que recargado para soportar el resto de las horas de clases.
Todos nos bajamos en seguida hasta quedar en el tercer piso del edificio. Aún faltaba bajar al siguiente que era donde estaba nuestro salón de segundo año.
Mis amigos se adelantaron para bajar las siguientes escaleras. Yo les seguí, pero Sarada quien estaba al frente mío me pidió las llaves del tejado. Las había cogido sin permiso.
—Dámelas.
—Ya, está bien —dije—. A veces eres muy aguafiestas 'ttebasa.
—¡No lo soy! —se había puesto un poco molesta—. Solo quiero que no te metas en problemas.
—¿Preocupada por mí?
—Por ti, por todos ustedes de que haya la posibilidad que se vuelvan vándalos. —dijo.
—Si. Si. Ya entiendo. Tienes delirios muy graves que te hacen pensar muchas cosas 'ttebasa. —no me había importado mucho que tenga esa idea. Ya es normal para mí.
Sin meterle más leña al fuego, le pasé las llaves a ella. Se las dejé en la palma de su mano. Sonrió un poco satisfecha y me miró.
—Gracias. Ahora regresa al salón.
Se fue en seguida que guardó las llaves en su bolsillo de la falda. No volteó ni titubeó. Solo se fue.
Siempre cuando trataba con ella era muy duro. Demasiado duro. Pero valía la pena en tener que ser un poco molesto para así molestar su tan perfecto carácter. Creo que era la parte que más me gustaba hacer al igual que los chicos, pero claro, teníamos un límite o sino ya estaríamos en un hospital.
Al tener la intención de ya irme de allí, mi brazo había sido agarrado desde atrás. Impidiéndome en irme hacia mi salón.
Volte para ver quién era y cuando la tenía a mi visión, allí estaba ella. La chica de hace años que había llegado esa noche a mi casa junto a mis padres, pero esta vez mucho más alta, delgada, sus igual de finos, su mismo cabello violeta, pero más largo y con una larga trenza que le llegaba un poco más de su cintura. Tengo que decir que hasta se ha puesto un poco más linda, pero eso era algo normal en las chicas.
—Oh, eres tú. —dije.
—¿Otra vez te metiste en problemas con Sarada? —preguntó sin soltar mi brazo aún con su sola mano.
—Yo solo me fui con los demás al tejado. Ella solo exagera. —busqué mi excusa para salvar mi inocencia.
—Pero ya debes de saber que está prohibido estar arriba —dijo ella al ladrar la cabeza—. ¿Acaso sigues siendo un niño?
Su voz a pesar de ser suave, daba palabras firmes.
—Ya. Entiendo a lo que quieres llegar tú… —me molestaba aquellas palabras, pero tenía razón—. Voy a ser más cuidadoso 'ttebasa.
Por primera vez sonrió. Yo solo me puse más firme a mi posición como alguien más capaz de todo para no verme más débil. Mi gesto no desapercibido por ella y siguió con su sonrisa. No obstante fue pasando a una seria otra vez.
Atrás suyo sacó una pequeña lonchera con una servilleta grande de color amarillo y me lo alzó hacia mi dirección.
—Ten. Estoy seguro que se te fue olvidando, ¿verdad?
Me puse apenado por lo que me estaba dando. Fui descuidado de nuevo con mi comida.
—Caray, ¿otra vez se me olvidó mi almuerzo? —me recriminaba a mí mismo—. No tengo remedio.
—Eso lo sé. Aunque, Hinata-san me dijo que te lo trajera, ya que habías salido de casa mucho antes que Himawari-chan y yo. —dijo.
Mi mirada se puso seria y con dureza hacia ella. Se sintió muy incómodo por mi disgusto hacia lo que había dicho sobre mi madre.
—Oye, ¿cuántos veces tengo que decírtelo? —le puse un dedo en su frente, mientras le daba pequeños empujes con él—. Nada de ser formal con ella. Es mamá, ella es nuestra madre.
—No soy su verdadera hija. No puedo decirle mamá a Hinata-san así como si nada. —dijo.
—Eres parte de la familia. No tienes que seguir así —comenté—. Ya para la próxima vez intenta decirle mamá a madre.
—Lo intentaré —asintió, pero parecía un poco pensativa.
Si, lo sé. Suena raro que yo ahora esté teniendo una plática despreocupada con ella. Sumire, pero esta vez agregando el apellido de mi familia. Somos hermanos. Claro, no de sangre y no de la misma progenitora, sino de diferentes lugares. No obstante, ella es mi hermana y eso es oficial. Se que en el pasado de hace años la había tratado muy mal, y muchas más cosas malas que hice en ese entonces, pero ahora mismo no quiero que eso vaya a perjudicar mucho nuestra relación. Siempre tratamos de entendernos al igual que ella con Himawari.
En cualquier caso, entre ella y yo ya no hay mala vibra, cosa que mi madre se puso contenta cuando se aclaró las indiferencias entre los dos, aunque fui yo quien empezó todo lo malo. Ahora solo me dedicaba en tratar de hacer felices a mis dos hermanas más queridas, pero no quería que los demás vieran ese lado tan fraternal. Demasiado vergonzoso.
Me dirigió la mirada hasta que nuestros ojos se encontraran y giró hacia el reloj que colgaba en la pared.
—No sé si consigas almorzar ahora. Solo quedan tres minutos para que se acabe la hora de descanso.
—Eso no es nada.
Rete al tiempo y a la lógica de todo. Solo destapé el pequeño bento que tenía en mis manos y mandé todo en seguida como una cascada de comida hacia mi boca. Ya tenerlo todo, me las arreglé para masticar la delicia que tenía en mi boca. Estaba más que muy satisfecho con el almuerzo.
Agradecido por la comida de madre.
…
Cuando cayó la hora de las clases y el final del descanso, todos estábamos en nuestra rutinaria vida estudiantil como siempre. Suelo ser la persona con mejores notas que los demás, pero eso se debía al estricto estudio que me sometía mi madre cuando tenía diez años. Una época que no me gustaría volver a repetir por nada en el mundo.
Pero volviendo a lo otro, también estaba Sumire, quien tuvo la misma educación que la mía, pero en menor profundidad. Madre siempre decía que ella solo necesitaba al menos saber lo necesario, y ya después se las podría apañar bien, y realmente lo había hecho bien. Además de eso, ella estaba también en mi mismo salón de clases. La miraba de reojo a ver qué hacia, y cómo siempre, estaba atenta al sensei. Ella era como la estudiante ejemplar para ellos. Lo contrario de mi.
En cualquier caso, estaba muy aburrido pensando en que hacer el día de hoy llegando a casa. Luego pensé en mis juegos y en el que estaba jugando en ese entonces. No iba ser tan difícil como pensé.
Shikadai e Inojin pasaban una que otra seña en la que sólo nosotros tres podíamos entendernos. Se iban contando de la posible calvicie del sensei, lo que me dieron ganas de reírme, pero tuve que aguantar en hacerlo. No obstante, había sido en vano, ya que me había descubierto hasta lanzarme el gis que estaba usando. Dijo que hacía ruido y era cierto, pero me había molestado en que haya sido solo yo el afectado y no mis otros dos amigos que hicieron la vista gorda.
El resto del salón solo se me quedaron mirando por lo de siempre.
En un abrir y cerrar de ojos, había sonado la última campana lo que había indicado el fin de las clases de eses días. Todos desgastados fueron recogiendo sus cosas con calma. Yo hice lo mismo.
Entre medio de guardarlas, Shikadai e Inojin se acercaron hacia mi asiento, al igual que Iwabe y Denki. Todos estaban allí y los mire sin saber que pasaba.
—Oye, Boruto. Estuvimos pensando hace una hora y decidimos en ir al arcade ahorita. —dijo Inojin, que estaba a un lado.
—¿No te gustaría venir? —preguntó Denki viéndose entusiasmado—. No sería lo mismo sin tí. ¡Estaríamos ya todos!
—Además, aún nos queda pendiente ese duelo entre los dos de la otra vez. —declaró Iwabe, y aún cuando eso era cierto, sé que era una excusa para ir.
—Aunque claro, si no tienes nada que hacer. —agregó Shikadai, quien estaba apoyado de su asiento de al lado mío.
Sonreí al verlos tan apasionados por la salida y la idea de jugar, que simplemente no podía negar.
Terminé de guardar mis cosas en mi mochila, y les miré con mucho entusiasmo y ganas.
—Claro no hay problema —sonreí de oreja a oreja, mientras lavantaba el pulgar arriba—. También me apunto a ir al… ¡Ay, ay!
Para cuando les estaba dando mi participación, había llegado Sumire desde mi lado para jalarme de la oreja. No había sabido cuando fue que tenía una buena fuerza. Me llevo hasta ella, sintiendo la mirada de mis amigos.
—¿Nos disculparían un momento?
—Ah, claro. —dijo Inojin, queriendo reírse de lo que veía.
—Si. No hay problema, Sumire.
Nuevamente me llevó a arrastras hasta estar un poco lejos de los demás. Por fin había dejado mi delicada oreja, mientras aún sentía esa sensación dolorosa en ella. La encaré molesto su acción, pero ella parecía un poco molesta, o eso es lo que ella quería mostrarse.
—¿Qué es lo que te pasa?
—Eso mismo debería preguntartelo a tí. —dijo Sumire.
—¿Eh? ¿Por qué?
Se mostró disgustada con la respuesta qu había hecho
—¿Acaso se te olvidó que día es hoy? —me preguntó. Interrogando mi memoria. Poniéndola a prueba.
Me las tuve que arreglar para intentar recordar que día era, pero que yo recuerde no me tocaba hacer la cena hoy, o si era necesario ya que mis padres estarán en casa. Es jueves a fin y al cabo. No obstante, ese mismo dato fue suficiente para recordar.
Sumire vio en mi rostro el reflejo de alguien que no tenía remedio. No dijo nada, más que sólo suspirar.
—E-Este… ¿Es sobre madre y padre y su…
—Si. Hoy es su aniversario —dijo con los brazos cruzados—. Se suponía que nos ayudarías con las cosas para recibirlos cuando lleguen a casa. Himawari-chan y yo estaríamos con el pastel.
—L-Lo siento, no me acordaba. En verdad que lo siento 'ttebasa.
Mostré toda pena en mi rostro, y sin verle la cara. Me rascaba la parte de atrás de mi cabello, cerca de la nuca. Señal de vergüenza.
Lo único que había oído de ella era cuando suspiró. Bueno, no la podía culpar de estar decepcionada de mi despreocupada memoria hacia esas cosas importantes.
—Bueno, ya no importa —dijo ella al relajar los hombros—. Si quieres, te puedes ir con tus amigos. Me iré a casa rápido para hacer el pastel una vez que vaya por Himawari-chan.
—N-No, espera. Si quieres también voy para ayudar. Puedo ir con mis amigos otro día 'ttebasa.
—No, está bien —me sonrió—. Yo no tengo problema con eso. Lo único en lo que estoy sentida es que lo hayas olvidado.
Recogió su mochila que estaba por arriba de otro asiento. La miré atrás suyo aún con duda de su decisión.
—¿Estás segura? —pregunté.
—Tranquilo. No hay nada de malo salir con amigos —comentó ella hasta abrir la puerta—. Tú diviértete. Yo trataré de hacer el pastel para esta noche. Nos vemos.
Se fue sin más.
La ví irse del salón de clases e irse por el pasillo. Realmente me sentía mal por haberme olvidado de algo tan importante, y estoy seguro que significaba mucho para ella. Tal vez como una forma más de agradecimiento por haber estado en nuestra familia por mucho tiempo. Claro que no tenía excusa por olvidarme del aniversario, pero ya no se podía hacer nada. Ella está molestando seguro, y yo ya hice ese daño.
Me di la vuelta solo para encontrar a Shikadai en frente mío, mirándome con incredulidad
—¿Qué pasa? —pregunté.
—¿Todo bien? —me inspeccionó de reojo—. No trates de engañarme. Yo sé cuando hechas a perder algo.
—Si, claro.
—Si es algo importante de lo que estás ocupado, lo entiendo. No hay problema que que vayas a casa en vez de nosotros. —dijo Shikadai.
—No, está bien. También me apunto a ir con ustedes. Ella me dijo que no hay problema en salir con ustedes 'ttebasa.
—¿Seguro? —preguntó.
—Claro.
—Si tú lo dices.
Dicho eso, nos habíamos ido hacia donde estaban los demás. Les di nuevamente mi aprobación de ir con ellos y comenzaron a ponerse emocionados en irse. Se adelantó Iwabe e Inojin, mientras nos quedamos atrás Denki, Shikadai y yo. Aunque los dos primeros fueron detenidos por Sarada por correr en los pasillos, y el resto de nosotros nos adelantamos ahora, mientras nos burlamos de ellos con la mirada.
No obstante, seguí con ese sentimiento de culpa en lo que quedaría de la tarde.
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Continuará…
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NOTA: Buenas! Espero que se las hayan pasado muy bien estos días en los que van de la semana. Cómo siempre, espero que les haya gustado el capítulo de este día para esta historia.
Quería subirlo ayer, pero de me olvidó y pues, tengo una estricta forma programada para subir un capítulo de cualquier historia en cierta hora, que sería al medio día. Soy un poco puntual en eso.😅
Espero que les vaya gustando la historia que va comenzando, pero como siempre, no se preocupen por las otras historias, las sigo haciendo, pero me toma tiempo ya que pensaré en subir muchos capítulos seguidos. Valdrá la pena, se los prometo.
Esperen la próxima actualización de este fanfic que será hasta el fin de semana.😆
¡Nos leemos hasta la próxima!
¡Sayo!
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