16. Despedida.
La noche, tal vez madrugada, era algo fría, las nubes oscurecían el cielo ocultando la luna y las finas gotas de agua golpeaban la ventana; se removió bajo las blancas sábanas y notó que estaba solo. Giró sobre su hombro y se encontró con la sombra de su amante, quien ya se encontraba vestido y ocupando la silla; observándolo gracias a la luz de un par de velas.
—¿Dormiste bien?— preguntó Lucca.
—Sí, muy bien— contestó sin dejar de mirarlo; parecía un sueño, un sueño cálido, algo que lo hacía sentir maravilloso. Aunque lamentablemente eso no duró mucho.
—¿Sabes? Hay algo que...— se removió inquieto, frotándose ambas manos; —yo, uh, debo irme.
—¿Irte?— se sentó dejando ver su torso desnudo, era más que obvio que lo estaba completamente pero la manta tapaba de su cintura hacia abajo; —¿irte de la habitación para dormir una siesta en la celda... o irte de aquí para siempre?
—Irme de aquí; pero no será para siempre— se incorporó para acercarse y sentarse a su lado.
Zahir quiso empujarlo, pegarle, gritarle que no era justo, que lo quería a su lado, que se quedara; pero eso sería demasiado egoísta. Solo atinó a apoyarse en él y dejarse abrazar.
—Prometo que no será para siempre— repitió Lucca, descansando la barbilla en la cabeza del Dorado; —pero debo reencontrarme con mis dos hermanos; y sobre todo debo acabar con Tylem. Sé que jamás podré recuperar a Sulli, pero no quiero que otros sufran lo que yo.
Por un instante el pelinegro tuvo envidia; Lucca quiso mucho a su hermana. Aunque supo que era un cariño diferente cuando Lucca agregó justo después de besarle los cabellos.
—Él debe ser exterminado; Tylem Kiell amenazó a tu familia y destruyó a tus amigos; no permitiré que siga viviendo cuando ha atentado contra ti.
—¿Y si te pido que me lleves contigo?— preguntó Zahir.
—Ya sabes la respuesta a ello.
—No es justo— frunció el ceño y lo empujó suavemente para encararlo; —no puedes obligarme a permanecer en el castillo y no ir tras de ti.
—La caballería al mando de Will se quedará, ellos ayudarán a los Lanz a reconstruir su fortaleza. Yo partiré al oeste con Amín; iremos tras Tylem.
El Dorado resopló al darse cuenta de que Lucca no sólo era diestro con las armas, sino también que pensaba en todo, seguramente era un buen estratega; —¿tendré un guardaespaldas?
Sonrió, —llámalo así si lo deseas.
—¡No! No lo necesito— refutó, —yo sólo quiero ir contigo; tengo miedo, no quiero que algo te suceda.
Le tomó ambas manos entre las suyas; —nada malo me sucederá; lo prometo— las besó suavemente; —regresaré pronto.
—Eso no es suficiente.
—¿No crees en mi palabra?— se hizo el ofendido.
—¡No, sí! — negó con la cabeza, —no quise decir eso— bajó el rostro avergonzado.
Lucca rió fuertemente, Zahir era todo una caja de sorpresas; se mostraba fiero, enojado, preocupado y ahora avergonzado.
—Te amo, Zahir— con su índice lo tomó por la barbilla para que levantara el rostro, —jamás lo dudes.
—No lo hago— sonrió también.
...
Tras el ataque de los Kiell aún con las traición de Hiram, varios Lanz habían logrado escapar refugiándose en los bosques y ahora serían localizados para guiarlos de regreso; ese era el informe de Amín. Es por ello que junto con Lucca había trazado un pequeño plan-itinerario.
La caballería liderada por Will se quedaría como apoyo en la reconstrucción de la fortaleza Lanz y también de la Sulu; aunque Zahir sabía que esto último tenía que ver con él, Lucca no lo dejaría desprotegido en su ausencia.
Mientras, Lucca marcharía al oeste con los saldados de Amín para alcanzar a Cosme y Mark y que juntos pudieran atrapar a Tylem antes de que llegara al desierto, de lo contrario seguirle el rastro sería más difícil. Después de eso cruzaría el mar para reencontrarse con lo que quedaba de la familia Romanno. Sin duda algo que no tomaría sólo semanas; serían tal vez meses, o años si es que Tylem llegaba al desierto antes.
Zahir permanecía al pie de las escaleras principales, aquellas que daban acceso a la mansión. Horas antes Lucca y todos los Dorados tuvieron una charla en el salón principal, él también había estado presente, pero solo de cuerpo ya que su mente estaba divagando y haciéndose a la idea de estar lejos de su pareja por una, tal vez muy larga, temporada; sólo había escuchado algo sobre un intento de disculpa por parte de Garreth por haberlo tratado como un inferior, a lo que Lucca dijo que perdiera cuidado.
—¿Zahir?— la voz y el tacto de su amiga Grisell lo sacó de su ensoñación.
—¿Eh?
—Ya se van— le susurró y luego se apartó de él para darle un poco de privacidad. Cosa realmente tonta, ya que todos los ojos se posaban en Lucca, quien se acercó a él y le abrazó; —Te quiero. Regresaré, confía en mí por favor— pidió en voz baja, cerca de su oído, sólo para él.
—Lo hago, en serio, creo en ti— se aferró a su cuerpo y no mintió.
En verdad creía en sus palabras, jamás dudaría de ellas; lo que le abrumaba era el hecho de no poder vivir separado de él.
...
Lanzó un profundo suspiro cuando los vio partir, cruzando la gran entrada principal, saliendo de su territorio.
—No se agobie; verá que pronto estarán de regreso sanos y salvos— la voz de Zhane hizo algo de eco; Zahir había subido a la torre más alta para poder contemplar hasta el último segundo la silueta de su pareja alejarse en el horizonte.
—¿Quién es el inoportuno ahora, eh?— Adael también estaba por allí, —deberías aprender cuando no abrir la boca.
Pero Zahir decidió ignorar a aquellos dos que parecían comportarse de forma poco madura cuando estaban juntos.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top