𝟗𝟐.┊sacrifices
█ . . ، ๋💐 CHAPTER 92 𖤐・ ๋࣭ 𓏲 . . █
❛Lo único que quedaba era el
sentimiento de desesperación
y el sentimiento de desesperanza❜
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*Narra Evelyn*
Caminé por nuestra mansión por última vez. Aunque mi infancia aquí no fue la más feliz, esto era lo más cercano que tenía a casa. Agarré un marco de fotos que era del Baile Malfoy. A mi lado estaba Draco, antes de que todo sucediera con él y el regreso de Voldemort. Detrás de mí estaba mi papá, la última foto que tenía con él.
—Rosie, —me susurré colocando el marco de fotos hacia abajo.
—¿Si señorita? —Nuestra elfa doméstica apareció en mi habitación a pesar de que fue un pequeño susurro. Casi me olvido de ella, no he estado en la mansión desde mi cuarto año como máximo. De mi cajón, saqué un viejo par de calcetines que solía usar cuando era niña.
—Ahora eres un elfo libre, —le susurré dándole el calcetín. Ella me miró, pero sus ojos no estaban llenos de alegría. En cambio, había una pizca de tristeza y simpatía.
—La Maestra le ha regalado un calcetín a Rosie, Rosie está libre... —Dijo tratando de sonreír. Tal vez sea porque ella está al tanto de todo lo que está sucediendo, nuestra posible última reunión.
—Vete a algún lugar lejano, si necesitas algo, encuentra a Dobby, —dije dejando la habitación sin mirar atrás a la elfa. Fleur estaba de pie en la puerta del comedor. Dentro, Gabrielle y Madame Natalia estaban cenando. No he visto a Gabrielle desde cuarto año y a Madame Natalia desde mi segundo. Nunca tuve la oportunidad de despedirme o abrazar a Gabrielle por última vez.
—No puedo hacer esto, —susurró Fleur mirando a otro lado. Saqué mi varita de mi bolsillo y apunté a las dos. Gabrielle, nunca tuve la oportunidad de compartir tiempo contigo. Ni siquiera tuve la oportunidad de ser la hermana mayor que quería ser.
—Obliviate
Las fotos de Fleur y yo empezaron a desvanecerse en la casa. Fleur no podía mirar la situación y salió de la mansión llorando. Pasó más tiempo con las dos que yo. Realmente, me siento terrible por haber llegado al punto en que solo estoy decepcionada, no triste.
Salí de pie junto a Fleur, ella estaba tratando de ocultar que estaba llorando. Empezamos a caminar hacia el lugar exacto donde murió papá. Podía sentir mi corazón latir más rápido y tuve que cerrar los ojos tomando una respiración profunda tratando de no revivir el recuerdo.
—¿Estás lista? —Susurré sin abrir los ojos.
—Sí.
Miré hacia la mansión por última vez antes de irme a la estación del autobus noctámbulo más cercana. Aparecer sería mucho más fácil desde que cumplí 17 años, pero nos rastrearían.
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Cuando llegamos al número 4 de Privet Drive, todo el mundo ya estaba aquí. La Orden del Fénix, Hermione, Ron, los gemelos Weasley y Hagrid. Fleur corrió hacia Bill besando su mejilla y apoyándose en sus hombros. Había traído un thestral con él, aunque no estaba seguro de que Fleur pudiera verlo todavía.
—¡Evelyn! —Hermione se apresuró a abrazarme. No me di cuenta al principio, pero estaba llorando. Podía sentir sus lágrimas sobre mis hombros. No dije nada y solo le devolví el abrazo, solo puedo adivinar los sacrificios que hizo para ayudar a Harry a encontrar los horrocruxes.
—Evelyn, ¿escuché que tú y Harry están saliendo? —Alastor Moody se acercó a Hermione y a mí. Hermione rápidamente retrocedió secándose las lágrimas y de pie junto a Ron, la atención de todos se centró en Moody y yo.
—Sí señor, —respondí débilmente.
—Quiero que le quites un poco de pelo, para la poción multijugos.
—No le va a gustar la idea.
—Es lo que hay que hacer.
No respondí y solo asentí.
—Tú primero, —dijo Moody, poniéndose a un lado y haciéndome señas para que llamara a la puerta. Caminé lentamente hacia la puerta manteniendo una cara sin emociones, una que mantuve durante todo mi primer y segundo año. Respiré hondo antes de tocar a la puerta y retrocedí. La puerta se abrió lentamente revelando al hombre que más amaba, solo entonces pude sonreír.
—Evelyn, —susurró sonriendo. Corrí hacia él abrazándolo con fuerza buscando el consuelo que había perdido. Retrocedí manteniendo mis ojos en él, él es lo único que queda que me mantiene cuerda.
—¡Harry! —Hermione se apresuró a abrazarlo, seguido de Ron. Después de que Hermione, Ron y yo terminamos de saludar a Harry, el resto de la gente entró comenzando por Moody. Moody dirigió a todos hacia una habitación vacía, la sala de estar que recuerdo.
—Hola Harry, —Bill se acercó a Harry con Fleur tendiéndole la mano. Su rostro todavía estaba muy marcado por Fenrir.
—Bill, —dijo Harry estrechándole la mano.
—Nunca fui tan guapo.
—Muy feo, —dijeron los gemelos Weasley entrando a la sala de estar.
—Es cierto, se lo debo todo a un hombre lobo con el nombre de Greyback. Espero devolver el favor algún día.
—Sigues siendo hermoso para mí, —dijo Fleur besando su mejilla.
—Fleur, —dijo Harry respirando profundamente, visiblemente poniéndose nervioso,— No tenías que venir hoy.
—Ayudaste a mi hermana, te debo esto.
—Solo recuerda, Fleur, Bill toma sus filetes crudos ahora, —dijo el profesor Lupin riendo mientras entraba. No me di cuenta de que estaba aquí una vez que llegué, ni me di cuenta de Tonks.
—Mi esposo, el bromista. Por cierto, espera a escuchar las noticias. Remus y yo...
—Está bien. Tendremos tiempo para ponernos al dia más tarde. Tenemos que largarnos de aquí. Y pronto. Potter, eres menor de edad, lo que significa que todavía tienes el rastro sobre ti. —Dijo Moody cortando a Tonks.
—¿Cuál rastro? —Preguntó Harry frunciendo el ceño.
—Si estornudas, el Ministerio sabrá quién te limpia la nariz. Tenemos que usar esos medios de transporte que el ministerio no puede detectar: escobas, thestrals y cosas por el estilo. Vamos en parejas. De esa manera, si alguien está esperandonos, y creo que lo harán. No sabrán cuál de los Harry Potter es el original.
—¿El original?
—Creo que estás familiarizado con este brebaje en particular, —dijo Moody sacando la poción multijugos de su bolsillo.
—¡No absolutamente no! —Espetó Harry.
—Te dije que no se lo tomaría bien, —le dije cruzando los brazos y suspirando.
—No, si crees que voy a dejar que todos arriesguen sus vidas por mí, yo-
—Nunca habíamos hecho eso antes, ¿verdad? —Murmuró Ron.
—No. No. Esto es diferente. Quiero decir, tomar eso, convertirme en mí. No.
—Bueno, a ninguno de nosotros le gustas mucho, amigo, —dijo Fred con una sonrisa traviesa como siempre.
—Imagínense si algo salió mal y terminamos siendo unos idiotas escuálidos y moteados para siempre, —agregó George.
—Todos aquí son mayores de edad, Potter. Todos acordaron correr el riesgo, —agregó Moody también un poco más en serio.
—Técnicamente, —un hombre bajito y extraño que no reconozco se acercó a Harry detrás de mí.— Me han coaccionado. Mundungus Fletcher. Señor Potter. Siempre he sido un gran admirador de usted.
—Déjalo, Mundungus. Está bien, Evelyn, como hemos comentado. —Moody dijo mirándome. Al principio dudé, pero caminé tirando mechones de cabello de la cabeza de Harry justo antes de que pudiera reaccionar.
—Maldita sea, Evelyn, —exclamó Harry agarrándose la parte de atrás de la cabeza donde yo le había arrancado el cabello. No respondí ni miré hacia atrás, en lugar de eso, simplemente puse los mechones de cabello dentro de la poción multijugos. Harry se acercó al frente de la habitación de cara a todos mientras Moody mezclaba la poción. Todos tenían miradas de preocupación en sus rostros, solo mantuve la misma cara sin emociones mirando al suelo.
—Para aquellos de ustedes que no han tomado la poción multijugos antes, una advertencia justa: sabe a orina de duende, —dijo Moody acercándose a Fred y colgándole la poción.
—Tienes muchas experiencias con eso, ¿verdad, Ojoloco? Solo trato de disipar la tensión, —bromeó Fred antes de beber la poción. Seguido de él, George lo bebió, luego Fleur, hasta que llegó mi turno.
—Evelyn, no tienes que hacer esto- —dijo Harry preocupado por mí.
—Es lo correcto, Harry, —respondí tomando un sorbo de la poción antes de pasárselo a Hermione. Definitivamente no extrañaba en absoluto el sabor de la poción multijugos. Aunque, dado que fue mucho mejor que cómo lo hicimos Hermione y yo en el segundo año, no fue tan malo.
Crecí un poco más alta y podía sentir que mi rostro comenzaba a cambiar al de Harry. No fue doloroso, solo sentí como si una gran burbuja flotara dentro de mi piel. Una vez que dejé de sentir la incómoda sensación de escalofrío, miré a mi alrededor y vi que todos se habían convertido en Harry.
—Vaya, somos idénticos, —dijeron los gemelos Weasley al unísono, mirándose el uno al otro.
—Todavía no, —dijo Moody tirando un montón de ropa que llevaba Harry. Todos nos apresuramos a agarrar un conjunto de camisa, pantalones y una chaqueta con unas gafas. No me gustó exactamente la idea de desnudarme frente a todos, especialmente cuando era Harry. Estoy seguro de que a Harry tampoco le gustó, estaba visiblemente incómodo.
—No tienes nada un poco más deportivo, ¿verdad? —George o al menos creo que el dijo.
—Realmente no me gusta este color, —añadió Fred.
—Bueno, imagínate esto, no eres tú. Así que cállate y desnúdate, —murmuró Moody,— Tú también tendrás que cambiarte, Potter.
—Bill, mira hacia otro lado. Soy horrible, —dijo Fleur entregándole su sostén. Yo era la única que no había comenzado a cambiar todavía, cualquiera podía notar lo incómodos que estábamos Harry y yo en la situación.
—Si quieres, puedes ir a otra habitación, —tartamudeó Harry.
—No, está bien, —le respondí quitándome la camisa. A pesar de que era su propio cuerpo, inmediatamente desvió la mirada.
—Bien, entonces. Estaremos emparejados. Cada Potter tendrá un traslador. Mundungus, apégate fuerte a mí. Quiero mantenerte vigilado. En cuanto a Harry-
—¿Sí? —Todos le respondimos a Moody al unísono.
—El verdadero Harry. ¿Dónde diablos estás, de todos modos?
—Aquí, —respondió Harry levantando la mano.
—Viajarás con Hagrid.
—Te traje aquí hace 16 años cuando no eras más grande que un Bowtruckle. Parece correcto que yo sea el que te lleve ahora, —dijo Hagrid.
—Señor, no soy muy buena montando una escoba, —dije con cautela saliendo de la multitud de Harry.
—Siete años en Hogwarts realmente no te enseñaron nada. Ve con Bill y tu hermana, —murmuró Moody,— Vamos.
Todos salimos de la casa sacando nuestras escobas. Bill nos recogió a Fleur y a mí y nos colocó encima de los Thestrals antes de subirse a sí mismo. Fleur tenía sus brazos envueltos alrededor de la cintura de Bill y yo tenía los míos envueltos alrededor de Fleur, mi varita firmemente en mi agarre.
—¿Sabías que los thestrals son mi patronus? —Dije apoyándome en la espalda de Fleur.
—¿En serio? ¿Cómo se ven?
—Hermoso
—Dirígete a la Madriguera, nos reuniremos allí, —con las órdenes de Moody, todos nos preparamos para despegar.— A la cuenta de tres. Uno... Dos... ¡Tres!
Todos despegamos, Harry y Hagrid volaron un poco más lejos del resto de nosotros en su motocicleta. Nos disparamos alto en el aire y en las nubes donde los muggles no nos verán. Hubo relámpagos en las nubes y pronto empezaron a seguirnos nubes de niebla oscura. Mortífagos, estaban aquí, descifraron nuestro plan.
—¡Stupefy! —Grité lanzando un hechizo a un mortífago que nos estaba alcanzando. Todos los demás estaban siendo atacados, no solo nosotros. Ninguno de ellos estaba sobre Harry todavía, ya que Hagrid y Harry estaban viajando más lejos.
—¡Diffindo! —Lancé otro hechizo a uno de los mortífagos que estaban alcanzando a Moody y Mundungus. Mundungus dejó escapar un chillido, absolutamente aterrorizado. En lugar de volar junto a Moody, voló hacia abajo, huyendo de todo el caos.
—¡Maldita sea Mundungus! —Moody escupió. Era vulnerable, estaba solo y tenía que protegerse de un enjambre de mortífagos que lo perseguían. Fleur y yo hicimos todo lo posible para ayudar mientras nos manteníamos a salvo. Se dispararon muchos hechizos no verbales diferentes por todas partes.
Una extraña y espeluznante vibra se apoderó de las nubes y todos los mortífagos dejaron de atacarme. Un escalofrío recorrió mi columna y pude sentir que mi cuerpo se ponía rígido. Me di la vuelta para ver al hombre al que una vez temí más que a nada. Sus rasgos de serpiente, su piel blanca pálida, él era la razón de todo este caos. Bill y Fleur estaban ocupados luchando contra los mortífagos y los que perseguían a Moody.
—¡Expelliarmus! —Grité apuntándole con mi varita pensando en un hechizo que Harry probablemente usaría en esta situación.
—Avada Kedavra! —Voldemort gritó apuntándome con su varita. Afortunadamente, fui lo suficientemente rápida para desviarlo. Aunque sucedió muy rápido. Quizás un milisegundo después y ya estaría muerta.
Levantó su varita para otro golpe cuando una lechuza blanca pasó volando junto a nosotros hacia la motocicleta de Hagrid. Hedwig voló hacia Harry volando entre él y una maldición que uno de los mortífagos disparó, lo que lo llevó a ser golpeada por la maldición asesina.
—¡NO! —Podía escuchar a Harry gritar mientras Hedwig caía muerta en el aire. No tuve mucho tiempo que perder y me volví hacia Voldemort que acababa de ver exactamente lo mismo. Hedwig era la lechuza de Harry, la única persona por la que Hedwig sabría sacrificarse era Harry.
—¡Stupefy! —Grité levantando mi varita hacia Voldemort una vez más. Lo desvió sin facilidad, lanzando otro hechizo en mi dirección. Una vez más, fue una decisión muy cercana. Para cuando miré hacia arriba, se había ido. Empecé a entrar en pánico, estaba detrás de Harry... El verdadero.
—¡ALASTOR! —Bill gritó seguido por el grito de Fleur. Me volví para mirar hacia donde estaban los dos para ver a Moody caer de su escoba completamente sin vida.
—¡No pares! —Grité apartando la mirada del cuerpo que caía.
—¡Avada Kedavra! —Un mortífago me lanzó otro hechizo. Comparado con Voldemort, era mucho más fácil de desviar.
—¡Vete a la mierda ya! —Grité preparándome para disparar otro hechizo. El mortífago y yo continuamos lanzándonos hechizos el uno al otro mientras nos acercábamos a la madriguera. Estábamos tan cerca, tan cerca.
Me estaba cansando mucho y desviar los hechizos poco a poco se volvió más agotador. Me agarraron con la guardia baja y no noté que uno de los hechizos golpeaba el Thestral en el que estábamos montando. Dejó escapar un chillido y cayó directamente al suelo. Solo entonces, todos los mortífagos finalmente se rindieron con nosotros.
El thestral continuó cayendo luchando por mantenerse en el aire. Los gritos de Fleur, Bill y yo junto con los chillidos del thestral eran las únicas cosas que se podían escuchar. Una vez que hicimos el impacto, todos tropezamos con el Thestral rodando por el suelo gimiendo de dolor.
El impacto no fue demasiado grande debido al esfuerzo del Thestral por intentar seguir volando. El efecto de la poción multijugos desapareció y volví a ser yo misma.
—¡Evelyn! —Levanté la vista del suelo gimiendo para ver a Harry corriendo hacia mí absolutamente preso del pánico. Detrás de él, el profesor Lupin corrió hacia mí también preso del pánico, excepto que me apuntaba con una varita.
—¿Qué te dije la noche antes de Navidad el año pasado? —Preguntó agresivamente parado sobre mí todavía con una varita apuntándome.
—¡Profesor Lupin, por favor! ¡No está en el estado adecuado para hablar! —Harry gritó arrodillándose junto a él. Tenía toda la razón, me zumbaban los oídos y estaba exhausta.
—¡¿Qué te dije la noche antes de Navidad el año pasado?! —Preguntó el profesor Lupin de nuevo.
—Es en momentos como estos en los que necesitamos a alguien en quien confiar, —dije recobrando el aliento. Me miró suspirando antes de finalmente quitarme la varita y caminar de regreso al interior de la casa.
—Vamos a llevarte adentro, necesitas descansar, —dijo Harry moviendo un mechón de cabello de mi cara.
—Sí, realmente lo hago, —respondí tirando de mí misma y agarrándome la cabeza.
—¿Estás bien? —Fleur se acercó y abrazó a Bill.
—Sí, nunca mejor dicho.
—Los thestrals, son realmente hermosos, —dijo antes de regresar a la madriguera con Bill.
—Siento lo de Hedwig Harry, vi lo que pasó, —le dije agarrando su mano.
—... Está bien. Vamos, —dijo siguiendo a Fleur y Bill a la madriguera. En el interior, todos estaban reunidos alrededor de un sofá. En el sofá, George estaba acostado. Fred se acercó arrodillándose al lado de la Sra. Weasley cuidando a su gemelo. La oreja de George estaba gravemente herida, ni siquiera podía decir si todavía tenía una. Ginny también estaba adentro cuidando a Fred, aunque ni siquiera se molestó en mirar en mi dirección.
—¿Cómo te sientes Georgie? —Preguntó Fred.
—Como queso, —respondió débilmente George.
—¿Repite de nuevo?
—Como un queso, soy un hoyo. Soy un hoyo Fred, ¿entiendes? —George dijo riendo levemente señalando su oreja ensangrentada.
—Todo el mundo del humor relacionado con los oídos y dices 'Soy un hoyo'. Eso es patético, —Fred se burló suavemente.
—Creo que todavía soy más guapo que tú.
—Ojoloco está muerto. Mundungus echó un vistazo a Voldemort y huyó, —dijo Bill en un tono bastante serio. La leve pizca de alegría en la habitación se extinguió por completo.
Lo único que quedaba era el sentimiento de desesperación y el sentimiento de desesperanza.
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