Capítulo 2

Durante la cena, no paraba de darle vueltas sobre la misteriosa luz que acababa de ver. No podía ser la luz de un coche porque no se movía y por la altura en la que se encontraba, debía de estar ubicada en un edificio. Estaba tan ensimismada que no escuché que mamá me estaba llamando.

-¡Cariño!

-¿Qué?- pregunté intentando adivinar lo que me acababa de decir.

-¿Me puedes pasar la jarra de agua, por favor?

Se la acerqué rápidamente.

-¿Te encuentras bien?- quiso saber papá preocupado.

-Sí- contesté casi de inmediato-. Es solo que estoy cansada del viaje y de colocar las cosas.

No quería que me dijeran que la luz que había visto era sólo un espejismo o que leía demasiado.

Tras terminar de cenar, les ayudé a recoger la mesa para después subir a mi cuarto y asomarme por la ventana a ver si aquella luz todavía seguía encendida y efectivamente así era.

Quería saber de donde venía pero estaba que me caía de sueño, por lo que me puse el pijama y me metí en la cama mientras la luz parecía estar vigilándome hasta que me quedé dormida.

A la mañana siguiente, me desperté y aunque tardé un poco en recordar lo ocurrido anoche, no tardé en espabilarme y me levanté impaciente para ver si la extraña luz todavía seguía encendida, pero la única luz que se veía era la de los rayos del sol el cual ya había empezado a iluminar toda la calle.

Nada más terminar de desayunar bajé a la planta de abajo y no solo vi a mis padres atendiendo a los primeros clientes, sino que vi a tres hombres ancianos que me miraban sonrientes.

"Parecen los tres chiflados"

-Hola- saludó el anciano de la derecha-. Tú debes de ser la hija de James y Constance.

-Sí, hola- saludé intentando ser lo más amable posible.

-¿Cómo te llamas, querida?- quiso saber el anciano de en medio.

-Enola.

-¡Ah!- exclamó de nuevo el anciano-. Como la hermana de Sherlock Holmes.

-Nosotros somos Grant, Jerry y Larry- se presentó el último anciano.

-¿Te gusta el pueblo?- preguntó Jerry con curiosidad.

-Todavía no he podido ver mucho.

-Oh, es verdad que puede resultar un poco aburrido pero seguro que encontrarás algo con lo que entretenerte- dijo Grant intentando ponerse en mi lugar.

-Sí como el...- se detuvo Jerry.

-¿El qué?- quise saber con interés.

-Eh...nada.

"Seguro que tiene algo que ver con la luz que vi anoche"

-Vamos amigo, no asustes a la chica- pidió Larry intentando zanjar el asunto a la vez que terminaba su bebida.

-¡Hija!- llamó papá desde el almacén-. ¿Puedes venir a ayudarme, por favor?

Me despedí de los tres hombres antes de ir a echarle una mano a papá sin dejar de pensar en lo que había intentado decirme Jerry.

"Esos tres me están ocultando algo que no quieren que yo sepa"

A lo largo de la mañana fueron entrando algunos de los vecinos del lugar para presentarse, incluso mi nueva profesora, la señorita Jacobs, la cual parecía estar encantada de tener una alumna nueva.

"Y eso que ayer no vimos a nadie"

-Parece gente muy maja- señaló papá mientras cenábamos en la cocina después de cerrar.

-Sí- afirmó mamá-. Sobre todo esos tres ancianos.

-Se llaman Grant, Jerry y Larry- expliqué-. Y son muy raros.

-¿Por qué dices esos, cariño?- quiso saber papá.

-Porque esconden algo- me limité a decir.

-Todo el mundo esconde algo Enola- respondió mamá.

"¿Qué será lo que ocultan?"

-Por cierto- volvió a decir mamá-. Cuando acabes las clases podrías ayudarnos un poco a papá y a mí.

Le puse mala cara, pues no me hacía ninguna gracia que tuviera que desperdiciar todas las tardes para ayudar en el pub.

-Solo los fines de semana- dijo papá corriendo en mi rescate y ganándose una mirada asesina de mamá.-

-Vaaaale- contesté riendo-. Pero quiero mi parte de las ganancias.

-Hecho.

Choqué los cinco con papá para sellar el trato para luego seguir cenando.

"Espero que mañana pueda conseguir algunas respuestas"


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