Capítulo 14

A la mañana siguiente me vi obligada a aplazar mis planes de volver al castillo ya que mamá me pidió que después de desayunar, fuera a la tienda a hacer unos recados, pero viéndolo desde el lado positivos, aquello seguro que me ayudaría a encontrarme con Grant.

Por suerte, nada más entrar en la tienda pude divisar al anciano, el cual portaba una boina de color marrón.

-Buenos días, Enola- saludó muy alegremente.

-Hola, Grant- saludé intentando no parecer ansiosa por pedirle el favor.

-¿Te sirvieron de algo los libros que te presté?

Tardé unos cuantos segundos en darme cuenta de a qué libros se refería, pero por suerte logré recordarlo a tiempo.

-Ah, sí. Me sirvieron de mucho.

-¡Qué bien!- exclamó-. Pues si ya te los has terminado podría ir a buscarlos cuando me pase más tarde por el pub con Jerry y Larry.

-No es necesario. Podría pasar por la biblioteca más tarde y así no tienes que ir cargándolos.

-Insisto.

"Está claro que es un hombre muy cabezota"

-Así podría preguntarte tu opinión acerca de ellos.

"Mierda, ni siquiera los he leído"

-Ah...verás, Grant. En realidad no me los he terminado del todo.

Noté como mi voz se iba apagando a medida que hablaba a la vez que el anciano me miraba extrañado por mi confesión y lo cierto es que no sabía por qué me daba vergüenza decirle la verdad, era como si tuviera miedo de decepcionarlo.

-Pero lo poco que he leído me ha servido de mucho- me adelanté a explicarle intentando parecer convincente-. Ahora comprendo más la historia del pueblo.

"Espero que me crea"

-Pues me alegro de que te hayan ayudado tanto- contestó sonriente.

"Ahora o nunca"

-A propósito, ¿podría pedirte un favor?

-Claro- aceptó un poco asustado.

-No es algo malo, tranquilo- sonreí intentado tranquilizarlo-. Es que ayer llegué un poco tarde a casa y mi padre me pilló y para que no me castigara le dije que nos habíamos encontrado y que nos entretuvimos hablando.

-Vamos, que quieres que le mienta a tu padre, ¿no?- dijo sin más.

-¡No!- exclamé demasiado alto-. Quiero decir...que no quiero que se preocupe por tonterías.

-¿No quieres que sepa que tienes novio?- preguntó de forma pícara.

"Si te cuento la verdad no te lo creerías"

-Algo así.

-Entonces te guardaré el secreto, tranquila- dijo a la vez que levantaba la mano para recalcar su juramento.

"Pues si que ha sido fácil pedírselo"

-Te lo agradezco mucho. Ahora será mejor que haga los recados antes de que me echen en falta.

Tras despedirnos, Grant se dirigió a la salida mientras que yo me dispuse a hacer las compras.

En cuanto terminé de hacer los recados me dirigí a casa y una vez coloqué todas las cosas me fui a mi cuarto para ver a Garreth y lo cierto es que no me sorprendió verlo asomado por la ventana.

-Seguro que Muire está bien, ha sabido cuidarse sin nosotros- le expliqué a la vez que le acariciaba detrás de las orejas.

MIAU

-Cuando haya terminado de ayudar a mamá y a papá con los clientes iremos a verla, ¿vale?

Como respuesta, Garreth comenzó a restregarse contra mis piernas a lo que no pude evitar sonreír antes de bajar a la zona de la barra.

Estuve unas cuantas horas sirviendo a los clientes que iban a comer y no veía a Grant por ningún sitio, por lo que no pude evitar pensar que a lo mejor tenía mucho trabajo y no podía venir.

Pero más pronto que tarde, vi como los tres ancianos aparecían por la puerta y me saludaban, a lo que me acerqué a ellos para tomarles nota.

-Vaya, hoy nos sirve la camarera más guapa del pueblo- dijo Larry.

-Por Dios, Larry, que podría ser tu nieta- le reprendió Jerry.

-Hola- saludé animada-. ¿Ya sabéis lo que vais a pedir?

Aunque antes de que alguno de los tres dijera algo, apareció papá muy sonriente y saludó a los tres hombres.

-Veo que tu hija os ayuda mucho- señaló Jerry.

-Si- afirmó Larry-. Es una pena que no todos los adolescentes sean así.

-Bueno, se hace lo que se puede- contestó papá pasando su brazo por encima de mi hombro.

Yo miré a Grant y vi que me guiñaba el ojo para recordarme que no se había olvidado de nuestro secreto, a lo que yo le devolví el gesto.

-Por cierto, Grant- llamó papá al anciano-. No me voy a enfadar contigo porque mi hija haya llegado un poco tarde a casa por hablar contigo.

-Pero... si ayer no hablé con tu hija.

"¿Quéeeeeee?"





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