El plan se tuerce

Mientras tanto en la aldea de Villeneuve, Maurice se preparaba para ir a entregarle a Rose la caja de música y después partir a la ciudad para poder vender el resto de las cajas de música que tenía encargadas y antes de irse, le preguntó a Bella qué quería que le trajera de recuerdo y ella le dijo:

-Sólo deseo una rosa.

Ante dicha respuesta, Maurice no pudo evitar sonreír, pues siempre que él se iba de viaje, Bella solía pedirle que le trajera el mismo regalo.

-Siempre pides lo mismo hija mía.

-Eso es porque en realidad, lo único que quiero es que vuelvas a casa sano y salvo.

Bien era cierto que por fuera Bella era ua joven hermosa, pero eran pocos lo que eran capaces de ver su interior, el cual estaba lleno de bondad y humildad, dos virtudes que hacían que Maurice se sintiera muy orgulloso de su hija.

Tras una triste despedida, Maurice se dirigió al bosque pero a la mitad del trayecto se topó con dos caminos, en el de la derecha había un tronco que impedía el paso, mientras que el de la izquierda tenía aspecto de ser peligroso, entonces Maurice, al no recordar cuál era el camino que debía tomar decidió ir por el camino de la izquierda y a medida que avanzaba, Maurice vio cómo el paisaje iba cambiando, pues de la nada empezó a nevar algo que hizo que el hombre se extrañara pues era raro ver nieve en pleno verano.

De repente, escuchó un aullido de un lobo que provocó que Phillip se pusiera nervioso, pues ese aullido se había oído muy cerca de donde estaba Maurice.

-Tranquilo chico, no te asustes- dijo Maurice intentando calmar al animal.

Y muy lejos de ver que el peligro había pasado, Maurice y Phillip se vieron rodeados por una manada de lobos blancos hambrientos, entonces Maurice espoleó a Phillip y ambos se internaron aún más en el bosque con los lobos persiguiéndolos, pero de repente, uno de los lobos saltó desde la ladera haciendo que Maurice obligara a frenar a Phillip, con tan mala suerte que la carreta volteara y todas las cajas de música se rompieran, pero antes de poder lamentarse de tal pérdida, Maurice recogió la caja de música de Rose, la cual fue la única que no sufrió ningún daño, montó sobre Phillip y huyeron de los lobos hasta llegar a una gran verja que se abrió por arte de magia para después cerrarse antes de que los lobos pudieran entrar, pero a Maurice no sólo le resultó muy extraño que la verja se abriera sola, sino que los lobos huyeran despavoridos por donde habían venido sin intentar siquiera abrir la verja.

Entonces, al girarse Maurice se dio cuenta de que el motivo por el que habían huido los lobos fue porque ante él se edificaba un majestuoso castillo que podía empequeñecer a un gigante. A pesar de no querer molestar al señor del castillo, Maurice decidió ir a preguntarle si podía resguardarse del frío y comer un poco, pero antes de entrar vio una pequeña cuadra y le dijo a Phillip:

-Espero que al amo del castillo no le importe que uses la cuadra mientras estamos aquí.

Tras dejar a Phillip en la cuadra, Maurice subió por la escalera que daba a la entrada principal y al entrar en la estancia vio que todo estaba oscuro, salvo la luz que provenía del fuego de la chimenea del comedor.

-Hola, ¿hay alguien aquí?- preguntó en voz alta.

Al ver que nadie respondía, Maurice se dirigió al comedor para calentarse en la chimenea.

-No quería molestar pero resulta que me he perdido en el bosque y una manada de lobos me persiguió hasta aquí- informó a la oscuridad.

En cuanto se calentó un poco vio que delante suyo había una mesa muy larga repleta de platos exquisitos, lo que hizo que su apetito se hiciera más grande.

-Espero que no le moleste que coma un poco de estos jugosos platos- volvió a decirle a la oscuridad.

En ese momento, tras haber comido un par de bocados escuchó una voz infantil que le decía:

-Sé que no debería hablar pero lo desea le puedo traer un té calentito.

-Ah, me vendría muy bien gracias- agradeció Maurice.

Pero antes de que pudiera seguir comiendo, el hombre levantó la vista para ver de dónde provenía esa voz, hasta que la misma voz le contestó:

-Estoy en la mesa monsieur.

Entonces Maurice bajo la vista y vio que el dueño de la voz no era una persona, sino una tacita blanca con bordes dorados que tenía impresa una cara de un niño y aquello provocó que Maurice saliera corriendo del comedor como alma que lleva el diablo para ir a la cuadra en busca de Phillip y salir del castillo, pero antes de que lo hiciera, Maurice se percató de que a su izquierda había un jardín cubierto de nieve, pero lo más extraño era que dentro del jardín había una gran cantidad de rosas blancas y al recordar el regalo que le había prometido a Bella, se dirigió al jardín y buscó la rosa más bella que hubera y al encontrarla, la arrancó del rosal sin percatarse de que tal acto inocente para el hombre, no era sino una sacrilegio para el dueño del castillo, quien al ver lo que había hecho Maurice, rugió de tal modo que provocó que Phillip huyera del castillo mientras que Maurice se quedó inmóvil al ver que una gran bestia se acercaba a él de forma amenazante y le cuestionaba:

-¿No tenías suficiente con haberte calentado en mi chimenea ni con haber comido de mi mesa que ahora osas robar mis rosas?

-No por favor, no era mi intención robarle, es que mi hija me pidió que le llevara una, por favor se lo suplico no me haga daño- suplicaba Maurice muy arrepentido.

-No te creo, no eres más que un vulgar ladrón y ahora como castigo te encerraré en la torre para siempre- le dijo la Bestia al mismo tiempo que llevaba a rastras a Maurice hacia el interior del castillo.

-No por favor, nooooo.

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