🎭Capítulo 9🎭
Nara Shikamaru.
Días Después.
El pelinegro con peinado de piña caminaba de un lado a otro en su habitación, teniendo grabadas en su mente las palabras de la Godaime Tsunade Senju, "Esa persona es una Jinchūriki pero... Según me explicó Kakashi, el trio llevaba las gabardinas de Akatsuki".
El trio que le había salvado la vida al líder de Suna posiblemente los había salvado también, pero no lograba comprender, ¿Por qué harían eso? ¿Que ganaban?.
No sólo los habían salvado, sino que también uno de ellos había curado provisionalmente a su sensei.
Por órdenes de la Hokage, su aprendiz tuvo que verificar si las heridas de Sarutobi Asuma habían sido curadas correctamente.
Cuando Shizune le hizo el chequeo a Asuma, descubrió unas horribles cicatrices en su vientre, pruebas de que había sido tratado por alguien que tenía un conocimiento muy básico sobre ninjutsu médico, un doctor capacitaso apenas habría dejado cicatrices y un experto como lo era la Hokage y su estudiante, ni siquiera las habría dejado.
Lo que daba a entender que quien sea que les brindo ayuda no tenía mucho conocimiento en medicina, pero a juzgar por los árboles caídos y los enormes cráteres de explosiones, debía tener una excelente habilidad a la hora de combatir, aunque la probabilidad de que la persona que hubiera causado aquellos destrozos fuera la Jinchūriki que menciono Tsunade eran bastante altas.
Aun no lograba comprender, si es que habían sido realmente los rescatistas de Gaara quienes le brindaron ayuda, ¿Por qué lo habrían hecho? ¿Que ganaban al hacerlo? ¿Por qué no recordaban nada de los acontecimientos posteriores a que su sensei cayera al suelo de rodillas?.
Su cerebro trabajaba a mil por hora tratando de juntar cada pieza de aquel extraño y peculiar rompecabezas, el cual apenas terminara de armar debía descifrar.
Se sentó en un almohadón que estaba frente a una mesa de te, donde había un tablero de Yogi.
Tomo una de las piezas y la observó detenidamente, parecía que la estaba analizando, pero en realidad pensaba en las pistas que tenía hasta el momento.
Primero; estaba el hecho de que eran tres "miembros" de Akatsuki, porque no se quitaba la probabilidad de que fueran impostores u otra asociación que había copiado los colores de la organización de la nube roja.
Segundo; tenían a una Jinchūriki en su grupo, que según les había explicado Tsunade parecía controlar a la perfección al bijū encarcelado en su interior.
Tercero; usaban máscaras para esconder sus identidades reales.
Cuarto; habían salvado la vida de Gaara y ahora la de ellos, sin esperar nada a cambio, como si solo quisieran ayudar y ver que todos estuvieran a salvo.
Quería descartar dicha posibilidad, no creía que hubiera forma de que ellos ayudarán solo porque si, debía haber algo más, sino, ¿Por qué habrían alterado sus memorias, impidiéndoles recordar los acontecimientos ocurridos mientras cumplían con su misión, cuando al equipo 7 y a los shinobis de Suna les permitieron conservarlas? ¿Acaso algo había ocurrido mientras se daba la batalla y por ello sus memorias habían sido alteradas?.
Mientras intentaba recordar algo, por más pequeño que fuera, podía ayudarle a descifrar aquel enigma. Forzando a su cerebro a recordar, a su mente vino la imagen de un hombre, se veía algo borrosa, pero se notaba que era un Akatsuki, la gabardina negra lo delataba, él tenía un kunai en una de sus manos y con este apuntaba hacia el cuello de su sensei, ¿Qué acaso no los habían ayudado?.
Intento recordar algo más y la escena comenzó a moverse lentamente, él miembro de Akatsuki con máscara de tigre hablo, aunque su voz se escuchaba distorsionada, pudo distinguir una frase que lo dejo con más preguntas.
—No te acerques a ... quizás les brindamos ayuda, pero eso no nos hace sus aliados—
No lograba recordar que nombre pronunciaba el enmascarado, pero había algo que tenía bastante claro y eso era que los ojos de ese sujeto se habían vuelto rojos, había visto ese Dōjutsu antes, era el sharingan o al menos eso creía.
—¿Será Uchiha Itachi?— Se preguntó a si mismo.
El hermano mayor de Uchiha Sasuke, también era un desertor y era el único otro Uchiha que sabía estaba vivo y pertenecía a Akatsuki, la probabilidad de que fuera él quien les brindo ayuda era intermedia.
Sabía que debía informarle de sus sospechas a la Hokage, pero no lo haría, no aún al menos. Lo primordial era confirmar en su totalidad la veracidad de sus recuerdos, estos podían haber sido implantados en su cabeza para que pensará que había visto a un Uchiha, cuando tal vez no era así.
Por ahora iría a hablar con sus compañeros de equipo, para ver si ellos lograron recordar algo.
Nohara Rin.
Los últimos días habían sido relativamente tranquilos, por lo que se pasaba la mayor parte del día en su espacio mental, junto a Isobu, quien la miraba con cierta desaprobación.
«Lo que hiciste fue incorrecto, Rin» La regaño el Bijū de tres colas.
—¡Ya lo se!, Pero no era como si tuviéramos muchas opciones. Ellos no deben conocer mi identidad, no hasta que todo esto se resuelva...— Iba a continuar hablando cuando repentinamente su estómago comenzó a punzarle, el dolor era tal que grito. —¡Duele! ¡Duele demasiado!—
El Sanbi se acercó bastante preocupado hacia su Jinchūriki, que cayó de rodillas en el espacio mental mientras se retorcía del dolor, en el exterior su cuerpo se debía estar retorciendo igual.
Después de unos minutos la quemazón comenzó a menguar.
Isobu inspeccionó a su portadora, no tenía nada, pero algo había causado aquel dolor, ¿Algo le habría ocurrido al bebé? No, esa no podía ser la razón, el pequeño era resguardado por un grueso manto de chakra que evitaba que sufriera cualquier tipo de daños.
Fue una verdadera sorpresa para la kunoichi y la criatura de chakra cuando el vientre de la castaña se iluminó y apareció un espiral negro con kanjis a su alrededor, Hakke no Fūin Shiki (Estilo de Sellado de Ocho Trigramas).
Posteriormente a que el sello hiciera su aparición, detras de la castaña apareció un ente de enormes proporciones, un tanuki color arena con líneas azules, era el Ichibi, Shukaku.
«¿Hermano Isobu? ¿Qué haces aquí?» Pregunto la imponente bestia que tenía la apariencia de un tanuki, estaba ligeramente feliz de ver a su hermano nuevamente, no lo había visto hacía años, no fue hasta que noto a la mujer que su rostro se desfiguró del enojo. «¿Quién es esta humana? ¿Acaso es tu carcelera? ¿Te ha capturado y te encerró aquí?»
—¡¿Qué?!, ¡No, no, no! ¡Yo no fui quién lo...! Momento...¡¿Cómo llegaste hasta aquí?!—
—Yo puedo responder a esa pregunta, Nohara Rin—
La castaña rápidamente se viro para ver quién le había hablado y grande fue su sorpresa al ver a un hombre viejo con cuernos, ropas blancas y un bastón.
«Padre» Dijeron ambos Bijū con evidente sorpresa, no veían a su padre desde hacía un muy largo tiempo y que apareciera de la nada era algo que no tenía precedentes.
Cuando los Bijū llamaron al extraño "Padre" algo hizo click en su mente, ese hombre frente a ella era el Rikudō Sennin, un dios creador que había derrotado a Kaguya y la había sellado en la luna, liberando a la humanidad de su tiranía.
—¿Usted es Rikudō-sama? Estoy confundida, ¿Qué hace en mi cabeza?— Preguntó la Jinchūriki.
El Sennin se quedó en silencio unos segundos, parecía buscar las palabras correctas con las cuales hablarle y eso solo significaba una cosa, algo malo había sucedido.
—El mundo del cual tú y los que están contigo venían, fue consumido por culpa de mi madre, Kaguya— Respondió con una voz que demostraba culpa y enojo.
—...— La castaña no dijo nada, era algo que ya se esperaba, el plan de Zetzu había tenido éxito, Kaguya había resurgido y había consumido el planeta. —Yo... Comprendo, ¿Algo más que deba saber?—
—Supongo que también entenderás que no podía dejar que ni el, ni los otros siguieran sufriendo dentro del Gedō Mazō por culpa de Zetzu— Señaló con su bastón a Shukaku. —Por lo que tome una decisión bastante drástica. Decidí sellar a los demás bijū en tu interior—
«¡¿Qué?!»/—¡¿Qué?!— Gritaron Isobu, Shukaku y Rin a la vez.
—¡No puedo tener a los otros Bijū en mi interior Rikudō-sama!, Mi cuerpo no soportará tal cantidad masiva de chakra—
—Eres el recipiente adecuado para ser su Jinchūriki. Pero, tienes razón, tu cuerpo no soportaría que tanto chakra fuera sellado en ti a la vez, por ello se le dará a tu cuerpo un periodo de tres día para asimilar el chakra y cuando esto suceda otro bijū será sellado en ti—
—Sigo sin entender porque debo de ser yo, ¿Yahiko-san y Shisui-kun no pueden convertirse en Jinchūriki?— Pregunto simplemente por curiosidad, jamás le pediría a sus amigos que se convirtieran en portadores de las bestias con cola, si lo hacían estarían expuestos a los peligros que involucraba tener a una criatura de chakra en su interior y si era completamente honesta, no deseaba en absoluto que ellos cargarán con tal peso.
—Sus cuerpos no soportarían la energía de un bijū, si ellos hubieran sido Jinchūriki habría una posibilidad, pero no es así. Solo tú puedes cuidar de ellos en este mundo tan igual al del que venimos pero a la vez tan distinto... Si ellos no son portados por un jinchūriki que sea del mundo del que vienen acabarán desapareciendo, mi poder no es suficiente como para mantenerlos a salvo a todos. Por eso te pido que te conviertas en la Jinchūriki de todos para que sigan viviendo—
La Kunoichi se volteó para ver a Shukaku que la miraba fijamente al igual que Isobu, este último dirigía hacia ella una mirada suplicante, pidiéndole que aceptará, lo entendía, no quería perder a sus hermanos, no de nuevo y ella no iba a permitir que eso sucediera.
—Lo haré, Rikudō-sama, cuidaré de ellos lo mejor que pueda y espero algún día me puedan considerar su amiga, al igual que lo hace Isobu-san— Acepto, mientras hacía una reverencia.
—Tienes un gran corazón, Nohara Rin, por ello te daré una pequeño regalo. Aunque dicho obsequio ya te la había enviado unas semanas atrás— Recordar lo que había hecho lo hizo sonreír, sería bastante divertido de ver.
—¿Qué? ¿Regalo? ¿Cuál? No he recibido nada—
—Más adelante lo entenderás...— Le respondió y luego comenzó a desvanecerse.
Lo que decía la de ojos color nuez era verdad, ella no había recibido nada y tampoco sería quién lo hiciera, alguien más había obtenido el obsequio y cuando la castaña lo descubriera se pondría feliz.
Después de todo, la persona a la que amaba y aún ama volvería a estar a su lado.
¡Nueva portada para la historia!, Creada por su servidora Moriyama Noa.
Agradezco sinceramente los 1.3K de lecturas. Si les soy honesta, jamás creí que una historia escrita por mi llegaría tan lejos, solo la cree porque estaba aburrida un día y me dije a mi misma "¿Por qué no escribo algo?, Hace mucho que no lo hago", ¡Y luego *PUM*!, ¡Nació está hermosura!.
Les diré que trataré de traer capítulos nuevos cada 15 días, si me tardo más quisiera que comprendan que tengo otros proyectos en los cuales debo trabajar, pero trataré... ¡No! ¡PROMETO QUE INTENTARÉ TRAER CAPÍTULOS DE ESTA HISTORIA CADA 15 DÍAS!.
¡Nos vemos en la siguiente actualización!.
¡Moriyama fuera!.
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