🎭Capítulo 8🎭


Nohara Rin.


Su batalla con el dúo de inmortales había terminado bastante bien, eso sí se olvidaba que Kakuzu había agrietado su máscara y esta se acabó rompiendo.

Rápidamente se apresuró a buscar su máscara de repuesto, para intentar que su identidad siguiera en el anonimato, pero parecía que la mala suerte la seguía, justo cuando estaba sacando la segunda máscara (que simulaba el rostro de un panda), se escuchó una voz temblorosa a sus espaldas, está pronunciaba su nombre a manera de pregunta.

—¿R-Rin?—

Quien había pronunciado su nombre no había sido nadie más que Sarutobi Asuma, quien finalmente se había despertado.

Vaya que este nuevo mundo los odiaba.

—Asuma...— Al pronunciar su nombre lo hizo con seriedad, no podían involucrarse más de lo que ya habían hecho hasta ahora.

—¡Estás viva!, ¿Cómo es eso posible?— Preguntó Asuma, con obvia confusión, la amiga que creyó muerta por años, ahora estaba frente a él y parecía ser una miembro de Akatsuki.

—Me reservo el derecho de no responder a tus incógnitas— Se puso su nueva máscara y se giró, debían irse de allí lo antes posible o acabaría sucumbiendo a los recuerdos de su infancia y querría ir con ellos a Konoha.

—¡Rin! ¡Por favor, espera!— Intentó sostenerla por el brazo, cuando el Akatsuki con máscara de tigre le apuntó con un kunai directamente al cuello, rápidamente sus aliados de Konoha se pusieron en posición de pelea.

—No te acerques a Panda-san, quizás les brindamos ayuda, pero eso no nos hace sus aliados— Dijo Shisui, que había activado su Sharingan, dispuesto a poner al Sarutobi en un Genjutsu.

—Tora-kun, usa la segunda opción— Le ordenó al Uchiha, mientras comenzaba a caminar seguida de Yahiko. 

—¡Si, Panda-san!— Contesto mecánicamente el de la máscara de tigre, se alejó unos metros de ellos y usando su Sharingan los metió dentro de un Genjutsu, cuando salieran de este no recordarían nada referente a ellos tres. Tras terminar con su trabajo, corrió detrás de sus compañeros, que lo habían esperado al inicio del bosque.

La castaña que portaba ahora una máscara de un Panda, miro una última vez hacia donde estaban los Shinobis de Konoha, algún día se volverían a reunir y cuando eso sucediera, no habría una máscara que ocultara su identidad.

Su silueta se perdió entre la maleza, olvidando que había dejado atrás los pedazos de su antigua máscara.

Eso sin dudas le traería problemas en el futuro.



Nara Shikamaru.


El joven del Clan Nara fue el primero en liberarse del Genjutsu, al salir de aquella ilusión que duró sólo unos minutos, se sintió confundido y algo desorientado, ¿Qué había ocurrido? ¿Dónde estaban los miembros de Akatsuki?.

Lo último que recordaba era al lunático religioso apuñalarse y a su Sensei cayenso de rodillas al suelo, apenas se dio cuenta de ello, se volteó para buscar a Asuma, viéndolo a solo unos metros de distancia, con la ropa cubierta de sangre seca, lo extraño era que parecía estar completamente sano.

Yamanaka Ino se le acercó, ella parecía igual de desorientada que él.

—¿Qué sucedió Shikamaru? ¿Y los Akatsuki?— Preguntó Ino, que se tocaba la cabeza tratando de recordar algo, pero era en vano.

—No lo sé, mi cabeza es un lío ahora mismo, no recuedo nada después de que Asuma-Sensei cayera de rodillas al suelo, esto es un verdadero fastidio— Le molestaba no tener las respuestas a las preguntas de su amiga, se suponía que era el estratega del equipo, pero cuando más necesitaba su inteligencia y buena memoria, estás le fallaban, como si lo hubieran obligado a olvidar.

—¿Qué es eso?— Pregunto el Akimichi, que se agachó para recoger algo del suelo, eran los trozos de una máscara. —¿Alguno de los Akatsuki llevaba una máscara cómo está?—

El Nara se acercó a su compañero de equipo y observo detenidamente los retazos que quedaban de lo que alguna vez había sido una máscara de zorro, parecía la de un Anbu, pero eso no podía ser, con ellos no había ido ningún Anbu y ninguno de los Akatsuki traía una máscara cómo esa.

Pilló cada pieza de la máscara y las guardo en una mochila que traía consigo, cuando regresarán a Konoha trataría de rearmar dicha máscara, así quizás obtendrían las respuestas a sus preguntas.

—Debemos volver a Konoha, ¡Vamos!— Ordenó Asuma, que comenzó a correr alejándose del sitio de a batalla. 

Sus camaradas siguieron al Jōnin, pero él se quedó atrás unos minutos más, observando con detenimiento el lugar completamente en ruinas, árboles destrozados, cráteres enormes, kunais y shurikens desperdigados por doquier.

Una verdadera escena de batalla, de la cual ellos no habían sido participes, porque sabía que ni él, ni sus camaradas podrían crear tal destrucción, alguien más había luchado allí contra el dúo inmortal, y quién lo hubiera hecho llevaba una máscara Anbu, que posteriormente se rompió, seguramente producto de algún ataque por parte del dúo Akatsuki.

Miro una última vez el sitio en ruinas y después se fue de allí siguiendo a su grupo.



Les llevo dos días regresar a la aldea, el sitio en el que se había desarrollado la confrontación estaba en los límites de Hi No Kuni (País del Fuego).

Senjū Tsunade, la Godaime Hokage, se encontraba en las puertas de Konoha, caminando de un lado a otro, se le notaba muy preocupada, pero todo rastro de preocupación se esfumó cuando vio llegar al escuadrón liderado por Sarutobi Asuma.

Saludaron respetuosamente a la líder de Konoha y posteriormente la siguieron hacia el interior de la aldea, en dirección a la torre Hokage.

Llegaron en unos pocos minutos y fueron inmediatamente hacia la oficina de la Sannin, ella ingreso con ellos siguiéndolos.

La mujer se sentó en una silla detrás de un enorme escritorio repleto de documentos y miro detenidamente a cada uno de los ninjas, observando fijamente al Sarutobi, que tenía sus ropas bañadas en sangre seca.

—¿Qué sucedió exactamente?— Pregunto Tsunade, quién volteó a ver al Nara.

—Fuimos atacados por dos Akatsuki, Hokage-sama— Dijo con una voz aburrida, aunque por dentro su mente trabajaba a mil por hora, tratando de descifrar el difícil enigma que tenía frente a él.

—¡¿Qué?!, ¡Exijo que me des una explicación más detallada sobre los acontecimientos!— Ordenó con una voz autoritaria la Sannin.

El Nara comenzó a narrar con voz aburrida, como fueron atacados por Kakuzu y Hidan, el dúo inmortal de Akatsuki, también narró con lujo de detalles él como el Jashinista había herido de gravedad a su Sensei, aunque eso fuera difícil de creer, esto debido a que estaba completamente sano, solo la sangre en sus ropas corroborara su historia. 

—Después, cuando Asuma-Sensei cayó, todo se volvió negro para nosotros, tal parece que alguien nos metió en un Genjutsu y quien lo hizo le dio una buena pelea a esos tipos— Dijo, recordando los destrozos que había logrado ver antes de irse.

—¿Alguien los metió en un Genjutsu? ¿Cómo sabes que no fue otro miembro de la organización?— Indago, queriendo respuestas.

—No sabemos quién fue o porque hizo lo que hizo, solo sabemos que era alguien que portaba una máscara con forma de zorro, de color negra con lineas moradas— Saco las piezas de la máscara de su mochila y las dejo sobre el escritorio de la Hokage. —Cuando acampamos me tomé la libertad de observar cada pieza con mayor detenimiento y en uno de estos, en la parte que sería la cara interna, había un grabado de Konoha... Quizás recibimos la ayuda de un Anbu, aunque las probabilidades son muy bajas... Mi teoría es que alguien uso deliberadamente el símbolo de la aldea con tal de dejarnos una pista falsa que nos llevaría a una búsqueda infructifera que nos guiaría hacia un callejón sin salida— Finalizó.

—Kakashi me habló de una persona que portaba una máscara así, iba con dos acompañantes que también portaban máscaras Anbu, uno la de un tigre y el otro la de un dragón— Confesó la Sannin. —También hablo de que la portadora de la máscara del zorro fue quien salvo al Kazekage de Akatsuki y...—  La verdad no sabía si debía revelar esa información, Naruto le había pedido que no lo hiciera.

—¿Qué sucede con esa persona, Tsunade-sama?— Pregunto Ino, con una voz preocupada.

—Esa persona es una Jinchūriki pero... Según me explicó Kakashi, el trio llevaba las gabardinas de Akatsuki—

—Toda está situación se esa tornando realmente fastidiosa— Dijo el Nara, mientras sus compañeros de equipo asentian dándole la razón.

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