🎭Capítulo 6🎭


Ya habían transcurrido dos semanas desde que habían llegado a aquel mundo donde las personas a las que apreciaban continuaban vivas, o al menos la mayoría de ellas, el día que regreso a Suna, después de haber sido secuestrada por Zetzu, se había enterado que Naruto era huérfano, Minato y Kushina habían perecido en el ataque del Kyūbi.

Enterarse de tal acontecimiento fue un duro golpe para el grupo de viajeros, sobretodo para la Jinchūriki que se mantuvo cual muerto viviente por dos días enteros, esto debido a que el matrimonio Namikaze-Uzumaki le había brindado un techo bajo el cual dormir, comida y amor tras perder a sus padres cuando apenas había salido de la Academia ninja.

Alguien había liberado deliberadamente a Kurama y había causado la muerte de mucha gente, además de que por el ataque los habitantes de Konoha sentían un inmenso odio y aversión hacia Naruto quién era su Jinchūriki. Pero, ¿Quién habría hecho tal cosa? ¿Y por qué?.

A su mente llegó la imagen de Obito con una mirada que demostraba un profundo odio hacia las personas que lo rodeaban, él podría haber sido el causante del ataque... Si se había unido a Zetzu y estaba capturando a los Jinchūriki, no era imposible que el Uchiha no hubiera planeado el ataque.

Tal idea hacia que su corazón, aquel que tenía tantos sentimientos de cariño hacia el Uchiha se viera nublado por la negrura que representaba el aborrecimiento.

Él no era y jamás sería su Obito, este no era más que un extraño para ella, una persona que había causado incontables muertes, dejando a muchos niños huérfanos, incluyendo al hijo de su sensei.

Había tomado una decisión.

Evitaría tantas muertes como pudiera e intentaría ayudar a algunos de los otros miembros de Akatsuki, pero ya no se involucraría con el Uchiha, él era una bomba de tiempo que podía estallar le en la cara en cualquier segundo, si se involucraba con el había una gran posibilidad de que sus amigos e incluso su bebé salieran heridos, incluso podrían morir.

Antes aquel pensamiento su semblante se volvió sombrío, no podía perder a las únicas personas que le quedaban, si el Uchiha Obito de esta dimensión era una amenaza, tendría que frenarla como pudiera, incluso si eso significaba acabar con su vida.

No quería perderlo de nuevo, pero él NO era su pareja, él no la conocía, para él y para todos sus amigos que continuaban vivos en ese mundo ella estaba muerta, era algo que tenía que tener presente en todo momento.

Con su mente nublada de tantos pensamientos apenas y logró escuchar que golpeaban a su puerta, se acomodó la máscara y con extrema lentitud abrió la puerta encontrándose con Ryū.

—Kitsune-san, es hora de marcharnos—

—Ah... Si, voy enseguida—

Fue por su mochila y siguió a Yahiko, él sería quién liderará hasta que llegarán a Konoha, porque si, habían decidido ir a su aldea natal para recopilar información y ver quién sería el que estaría apunto de ser rodeado por los gélidos brazos de la muerte.

Sabía de antemano que no podía revelarle tal conocimiento a la nadie de esa aldea incluso si era a la Hokage, quién había sido su Sensei en su mundo. Por más que confiará en ella, la información podría filtrarse y tanto ella como sus compañeros correrían una grave peligro, si Shimura Danzō, uno de los responsables de que su mundo estuviera en peligro, llegará a obtenerla se convertía en una verdadera amenaza.

Lo mejor para ellos era evitar todas las banderas de muerte posibles y una de las primeras era que nadie más podía saber del conocimiento que poseían sobre los futuros eventos que vendrían, sabía que serían diferentes, pero aún así, sucederían tarde o temprano.

Por ello debían ser cuidadosos, él único al que le había dado un poco de información era al Kazekage, esto se debía a que era una de las personas más confiables que conocía y además, lo quería como a un hermano menor, al igual que al Uzumaki, pero sabía que si le decía algo al Genin hiperactivo todo se le iba a escurrir de entre los dedos.

Lo más sensato era ya no entablar conversaciones con otras personas, solo hablarían entre ellos cuando la situación lo requiriera.



Después de horas de viaje por el desierto llegaron al inicio del bosque, iba a saltar hacia un árbol cuando el poder de Isobu comenzó a fluir por su cuerpo, poniendo en alerta a sus compañeros que estaban a solo dos metros de ella.

¿Qué sucede Isobu-san?

«¡Rin! ¡Es una emergencia! ¡El dúo de Zombies está atacando al trio de nombre raro que lidera el tipo que escupe humo! ¡En ese sitio también están los custodios de las puertas!»

¡¿Hacia que dirección están?!— 

«¡8 Km hacia el Oeste!, ¡Libera la primera cola para que llegues a tiempo!»

Parecía que cada vez que salía de una situación riesgosa, otra aparecía y le jodía sus planes, dejo que la primera cola fuera liberada y comenzó a correr en la dirección que Isobu le había indicado. Debía apresurarse, si no llegaba a tiempo, podrían acabar siendo asesinados.

Con el corazón en la garganta por la preocupación que se había apoderado de su cuerpo, aceleró el paso, tenía y debía salvarlos.

🔸🎭🔸


Al llegar al sitio del conflicto una horrible y desgarradora visión se mostraba delante de ella, Sarutobi Asuma, uno de sus amigos más cercanos caía de rodillas sobre un círculo que estaba delante del Jashinista, él tenía atravesado el abdomen por una guadaña, él se mofaba del Sarutobi, mientras movía la guadaña y lo había sufrir, pues las heridas que se causará también las obtendría Asuma.

Hidan tomo con su mano izquierda un tubo metálico que tenía atado a su cintura y lo dirigió directamente hacia su pecho.

Desde ese instante todo comenzó a ir en cámara lenta, Nara Shikamaru corría en dirección a su Sensei, gritando su nombre, mientras Izumo y Kotetsu veían con horror como la barra metálica se acercaba cada vez más al pecho del Jashinista, si él lograba atravesarse el pecho, Asuma acabaría muerto.

Con la mente nublada por la ira corrió lo más rápido que pudo hacia el Jashinista y lo embistió enviándolo lejos del círculo del ritual.

El inmortal la miro con evidente molestia y comenzó a gritarle.

—¡¿De dónde carajos saliste?! ¡Maldita bestia! ¡Por culpa tuya Jashin-sama no obtendrá su sacrificio!—

Debía provocarlo un poco, así este la seguiría y su equipo podría tratar las heridas de Asuma, ellos llegarían en poco tiempo, hasta entonces debía entretener al dúo inmortal, con ellos no podía bajar la guardia, si lo hacía la capturarían y la llevarían a la algún sitio donde su Bijū sería extraído.

¿Yo soy la bestia? ¿Y tu qué eres exactamente? No creo que seas la bella de la historia, es más, tu eres un lunático desgraciado que sacrifica personas a una deidad que ni siquiera existe

—¡¿Qué has dicho?!—

Lo que has oído, que tú pseudo Dios no es real

El Jashinista se fue inmediatamente contra ella apenas escucho su respuesta, era un imbécil impulsivo pero eso le beneficiaba, si lo alejaba lo suficientemente del sitio de la batalla, le daría tiempo a sus aliados de llevarse a Asuma y brindarle el cuidado médico que tan desesperadamente necesitaba.

Se movieron de un lado a otro, parecían dos no graduados de la academia entrando, uno era un prodigio y el otro el último muerto de la clase.

Hidan representaba al prodigio que confiaba en sus habilidades y se creía superior a todos, ella era la última de la clase, podía no conocer los mejores Jutsus, pero si era inteligente podía formar una excelente estrategia para ser la vencedora.

Estaba esquivando los ataques de Hidan cuando escucho un grito de dolor detrás de ella, Asuma.

Al pensar que algo le había ocurrido a su amigo se volteó rápidamente para verlo, junto a él estaban Yahiko y Shisui, al fin habían arribado.

Se había distraído solo un microsegundo que fue aprovechado por el obsesionado por el dinero, él le dio una fuerte patada en la cara que la envío contra un árbol, que ante el impacto se partió por la mitad.

—¡Kitsune-san!— Grito Yahiko, que iba a ir en su ayuda.

¡Estoy bien!— Se puso de pie y miro con enojo a Kakuzu que se había situado a un lado del Jashinista. —¡Yo me encargaré de ellos! ¡Protejan a los ninjas de Konoha y curen al herido!

Movió su cuello de lado a lado y este trono varias veces, la verdadera batalla iba a dar inicio y ellos eran oponentes a los que no se podía subestimar.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top