🎭Capítulo 2 [Temp. 2]🎭
Nara Shikamaru.
Las cosas se habían complicado, todo se estaba saliendo del molde, los muertos regresaban a la vida y le daban esperanza a los que quedaron atrás cuando partieron.
Se masajeó la cien, suspirando con algo de pesadez, habían transcurrido dos semanas desde que regresó a la aldea con el grupo de Nohara Rin, la mujer se la pasaba pegada a su pareja que al parecer era un Uchiha y un antiguo amigo de su Sensei, además de que también había sido él quién le dio a Kakashi su Sharingan, aquella revelación género aún más y más dudas en su mente.
Las mismas no obtendrían respuestas, porque ahora su mente solo tenía incógnitas...
Otra cosa que sucedió en esas semanas fue la aparición del hermano menor de la Hogake, Senjū Nawaki.
Nadie sabía de dónde es que salió, incluso el grupo de Akatsuki (conformado por Rin y sus dos amigos), no sabían que él permaneciá con vida, incluso habían mostrado sorpresa al verlo, también rompieron en llano y se lanzaron a él para abrazarlo.
Eso género aún más preguntas en su mente, ¿Por qué si parecían ser tan amigos no sabían que él aún estaba con vida? ¿Se habrían separado en medio de una misión? ¿Quizás alguien con malas intenciones les dijo que lo había matado o algo así?.
—¡Shikamaru!— Le llamo Chōji.
—¿Qué quieres? Estaba pensando— Dice con desgano.
—¿Qué no solo estabas viendo las nubes deseando ser una, otra vez?— El Akimichi se acercó a su mejor amigo de la infancia.
—No, y por si se te olvidó, responder una pregunta con otra es de mala educación— Dijo el Nara, que se sentó.
—Perdón, es solo que todo esto es tan raro, ¿No lo crees?. Ahora Asuma-Sensei está más alegre que nunca debido a que recupero a sus amigos perdidos e incluso dejo de fumar, ¡Todo es demasiado extraño!—
—No es como si dejar el cigarrillo fuera por voluntad propia— Murmuró.
Nohara y Kurenai prácticamente lo habían amenazado de muerte si no dejaba de fumar.
Sentía un poco de pena por su Sensei... Nah, él tenía que dejar de fumar, eso dañaba su salud, se había librado de la muerte una vez, ¿Quién decía que habría una segunda oportunidad de vida para él? Si no perdía la vida en una misión, el seguir fumando lo acabaría matando.
—¡Taida-kun! ¡Tenemos que movernos!— Le grito una voz masculina, era la de Yahiko (Ryū).
—¡Ya voy!, Esto es un fastidio—
—¿Otra misión con los Akatsuki?— Le pregunto , aún se le hacía extraño que su amigo hiciera misiones junto a aquellos ninjas con gabardinas.
—Algo así...— Se acomodo su gabardina y se colocó su máscara de perezoso (Obito la había modificado, ahora era capaz de ponérsela y quitársela por si mismo), tras colocarse la máscara, dio un salto, quedando frente a Ryū.
Si.
Ahora era oficialmente un miembro activo de Akatsuki. Cuándo sus amigos se enteraron casi vio que se les salía el alma por la boca, luego se encargaron de bombardearlo con un sin fin de preguntas con referencia a lo que haría en Akatsuki.
Fue sincero, diciéndoles que Ryū lo quería como estratega, la Hokage le permitió formar parte de Akatsuki debido a que ahora ellos se habían transformado en una especie de ninjas de élite que cuidaban de Konoha, además, era una manera en la que querían limpiar su nombre, que había sido manchado por impostores, también por personas con el corazón hundido en el dolor y la tristeza, esa parte no la entendió mucho, pero sabía que era debido a que el pelirrojo (de nombre Uzumaki Nagato) había perdido la cordura al ver "morir" a su amigo y que fue por ello que sus ideales cambiaron tan drásticamente, y estaba de más decir que su mente había sido corrupta por Zetzu, no sabía quién era, pero según sus compañeros era alguien malvado y en extremo peligroso, Obito lo había llamado "Áloe Vera" ya que según él, lo parecía.
—¡Adiós Shikamaru! ¡Regresa pronto! ¡Y trame unas papas fritas picantes! ¡O tal vez unas con sabor a barbacoa!—
Soltó una risa la petición de su amigo, siempre que salía a una misión, tenía que traerle alguna botana nueva, está vez no sería la excepción.
Levanto la mano, despidiéndose de su mejor amigo, luego se fue tras Ryū.
Con unos pocos saltos logro darle alcance. —¿De qué va la misión de hoy?—
—Tienes que hablar con Panda-san, ella aún se encuentra en el área de contención—
Al escuchar eso hizo una mueca, que no fue notada debido a la máscara que traía puesta.
Rin había estado en un área especial creada por Jiraiya y Tsunade, llevaba recluida allí desde el día posterior al ataque, la mujer se la pasaba meditando, queriendo controlar al nuevo Bijū que estaba dentro de ella.
Por la poca información que sus compañeros le habían dado, por alguna razón que era desconocida, Rin se había convertido en no solo la jinchūriki del Sanbi, sino que también del Ichibi y el Nibi, tres Bijū, por eso ella había perdido el control, si incluso Naruto, que solo tenía uno, perdía el control en varias ocasiones, ¿Cómo no lo perdería una mujer que ya tenía a tres bestias con cola en su interior? Debía ser muy difícil para ella, tener que mantener a raya a tres poderosas criaturas que podrían acabar con más de una aldea si se liberarán.
El de peinado de piña miro unos segundos la aldea, estaba siendo reconstruida después del ataque del Nibi, la destrucción no fue demasiada porque pudieron controlarla, ¿Pero y si no? ¿Todo habría concluido como el ataque del Kyūbi hace ya muchos años? ¿Cuántas vidas pudieron haberse perdido?.
Alejó aquel pensamiento negativo de su mente y siguió a Ryū que había acelerado el paso.
Cuándo llegaron al sitio de contención (que estaba situado sobre el monumento de los Hokages), pudo ver una enorme cúpula de chakra, dentro de este estaba Rin, quien permaneciá en posición de loto meditando, además, notó que su cuerpo estaba cubierto de líneas negras, esa habilidad era como la de la Godaime Hokage.
Caminó hacia la cúpula y sentado cerca de esta vio a Naruto, parecía que era él a quien le tocaba vigilar ahora, su amigo rubio debía sentirse impotente con toda esta situación, ver a alguien como él tras una enorme burbuja de contención, como si fuera un monstruo que debía ser apresado.
Se sentó a su lado, queriendo darle algo de consuelo.
El Jinchūriki del Kyūbi se volteó al sentir una presencia a su derecha, viendo a uno de sus más grandes amigos, hizo una ligera mueca al verlo portando aquellas ropas, pero no dijo nada, sabía que él era ahora un miembro de Akatsuki y que estaba bajo órdenes de Yahiko, un antiguo alumno del sabio pervertido.
El Sabio de los Sapos le había dicho que el de cabellera naranja era una buena persona y que tenía un corazón puro, así que podía confiar en él, aunque en el fondo de su corazón alberga dudas.
—Shikamaru, ¿Tú crees que Nohara-san estará bien allí dentro?—
—Tanto Ryū-san, Tora-san, Óbito-san, Tsunade-sama y Jiraiya-sama dijeron que ella está bien, solo que está como en un sueño profundo, luchando por mantener el control de los Bijū que ahora están dentro de ella— Dijo con tono aburrido, aunque en su voz había algo de preocupación, había convivido durante un par de semanas con la Jinchūriki, ella era agradable y el verla encerrada le daba un mal sabor de boca.
Naruto bajo la mirada y su cabello cubrió sus ojos. —S-si yo perdiera el control... ¿Tú crees que ellos me meterían en una burbuja de chakra para no ser un peligro para los demás?—
Aquella pregunta lo desconcertó, ellos no podrían encerrar a Naruto, ¿Cierto? Él si perdió el control un par de veces e incluso llegó a sacar un par de colas del Kyūbi, pero jamás se transformó en aquel enorme zorro que hacía años había destruido y aterrorizado la aldea, siempre volvió en si.
Pero, ¿Y si algún día él no volvía? ¿Si el chakra maligno del Kyūbi lo consumía? ¿Terminaría encerrado como Rin? ¿La Hokage permitiría que le hicieran tal atrocidad? No, ¿O si? No, no, eso no iba a suceder, la Hokage jamás dejaría que encerraran al rubio hiperactivo.
Por si no recuerdan quien es quien:
Nohara Rin: "Panda".
Nara Shikamaru: "Taida (Perezoso)".
Yahiko: "Ryū (Dragón)".
Uchiha Shisui: "Tora (Tigre)".
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