🎭Capítulo 14🎭


Konan.


La de ojos dorados miraba con alivio al que era su único amigo con vida, había recuperado casi en total su vitalidad y ahora podía moverse por si mismo.

El que recuperará sus energías era algo para estar felices, pero Nagato solo estaba molesto, ya no podía controlar a ninguno de los caminos y eso lo frustraba mucho, además estaban esos imitadores que se hacían parar por miembros de la organización y le brindaban ayuda a los Jinchūriki.

El pelirrojo se mantenía casi todo el día en posición de loto, intentando convocar a cualquiera de sus caminos, pero sus intentos eran infructiferos y solo gastaba chakra, aunque por su ascendencia Uzumaki era normal que tuviera grandes reservas de energía. 

Pero, por mucho chakra que poseyera, Konan no quería que se esforzará demasiado y excediera sus límites, estaba preocupada por él.

A pesar de que parecía tener buena salud, podía recaer una vez más y no soportaría que se marchitara, como una flor que es golpeada por el fuerte sol de verano.

—Nagato— Le llamo, pero no obtuvo respuesta por parte del poseedor del rinnegan. —Nagato— Le volvió a llamar está vez con más firmeza, pero, nuevamente, no obtuvo respuesta alguna de su amigo de la infancia y compañero de equipo.

Ya cansada de ser ignorada por el pelirrojo, iba a tocar su hombro, cuando esté, de manera inesperada, se puso de pie, la tomo por el brazo y comenzó a correr tan rápido como podía. 

Confundida, se dejó llevar por el Uzumaki, su rostro siempre tranquilo, ahora mostraba ansiedad y eso hizo que sus alertas sonarán.

Un estruendo se escuchó fuera de su escondite, ¿Una emboscada? ¿Acaso habían sido encontrados por Konoha o alguna de las otras aldeas con Jinchūriki? Si era así, tenían que irse y rápido.

Y también tendrían que encontrar un nuevo refugio, uno que estuviera mejor oculto, ¿Quizás podrían buscar alguna isla y hacer de ella si refugio? A los enemigos les sería difícil llegar, pero ellos fácilmente podrían ir y venir a voluntad, debido a la capacidad de vuelo que poseía la maestra de la papiroflexia.

En la espalda de Konan se formaron un par de alas, estás estaban hechas en su totalidad de papel, tomo a Nagato estilo nupcial y alzó el vuelo, alejándose de las ruinas que alguna vez le habían servido de guarida.

—¡Konan, espera! ¡Es el Nibi!— Dijo Nagato, que señalaba al imponente Bijū de dos colas, que corría descontrolado y destruida todo a su paso.

—Esos imbéciles de Hidan y Kakuzu— Escupió enojada, se había detenido para observar a la bestia fuera de control. —No sirven para nada, ¡Se suponía que debían capturarlo! ¡No traerlo hasta acá! Son unos incompetentes con el cerebro del tamaño de una bellota—

—Acércate, me encargaré de esto— Dice el Uzumaki, que iba a utilizar el Rinnegan para controlar al Bijū y mantenerlo quieto.

—¿Estás seguro? Por mucho que te hayas recuperado, tu fuerza aún no está completa del todo, no sé si podrás hacer que el Nibi siga tus órdenes—

—Al menos tengo que intentarlo— Miro al Bijū y luego a su amiga. —Síguelo—

La maestra en papiroflexia acato la orden del actual líder de Akatsuki y siguió al Nibi a una distancia prudente, evitando de vez en cuando los ataques que el Bijū lanzaba.



Yahiko.


Nada parecía funcionar, los planes que había ideado el heredero del Clan Nara, no daban resultado, Rin seguía descontrolada y destruía todo a su paso, lastimosamente, no habían podido desviar su camino y había llegado a Konoha hacia un par de minutos, derribando uno de los muros laterales e hiriendo en el proceso a un gran número de personas.

Los aldeanos huían despavoridos y los Shinobi atacaban al Bijū sin ningún tipo de piedad, ellos querían matarlo.

Shisui seguía de cerca a su amiga e intentaba escalar su cuerpo, queriendo llegar a su cabeza para hablarle y que de esa manera entrará en razón, pero sus intentos por escalar se veían interrumpidos por los ataques que los Anbu lanzaban en contra del felino de fuego.

El Nibi rugía y lanzaba ataques de fuego, que quemaron casas y árboles.

—Esto es un verdadero fastidio— Dijo, mientras veía al líder del equipo con ojos calculadores. —¿Qué debemos hacer ahora? No parece que tu compañera vaya a recobrar el sentido pronto—

—Hay que esperar a que Jiraiya-sama llegue, si invocana a Gamabunta, él podría retenerla hasta que aplique el sello de contención— Dice el de cabellera naranja.

—¿No sería una mejor opción hacer que Naruto hablé con ella? Ambos son Jinchūriki, tal vez él podría hacerla entrar en razón—

—Sería una buena idea, pero el control que tiene ese muchacho sobre el Kyūbi es nulo, si intentará emplear el chakra del zorro... Acabará perdiendo el control, igual que Panda-san—

—Que pésima es nuestra suerte...— Soltó y se rasco la nuca con frustración, cuando recordó algo que le había dicho la Hokage. —Pero hay algo que todavía no logro entender, ¿No se suponía que ella era la Jinchūriki del Sanbi? ¿Cómo es que ahora porta al Nibi? ¿Se puede tener a más de un Bijū encerrado dentro de una persona?—

—El que ella tenga ese poder es algo que va más allá de mi comprensión, Panda-san suele ser reservada en cuanto a los poderes del Sanbi y tampoco nos habla mucho sobre los otros Bijū. Así que no tengo manera de responder a sus preguntas Taida-kun—

—Entiendo, la única que podría respondernos es la misma Panda-san— Dijo, mirando en dirección a Nibi que estaba destrozando varios establecimientos y atacando a los Shinobis.

—¡Impidan que siga avanzando! ¡Si se adentra más en la aldea se perderán muchas vidas! ¡Tienen que rodearlo y hacer que caiga!— Ordenó la Godaime Hokage.

Cuando el de cabellera naranja escucho a la líder de Konoha le hizo una señal al joven con máscara de perezoso y juntos se dirigieron donde la Senjū.

—¡Espere, Tsunade-sama!— Pidió el líder de Akatsuki, que se situó frente a la Hokage. —Se que posiblemente usted sepa quién soy, así que no es necesaria una presentación. Y se que sabrá lo que hemos hecho por los suyos, así que cortésmente le pido que por favor no ataque a mi amiga—

—Así que tú eres uno de los rescatistas que ayudó al Kazekage y también de los que ayudaron al escuadrón liderado por Sarutobi Asuma— Dijo la mujer de grandes atributos. —¿Y debo asumir que el Bijū que está atacando la aldea es tu compañera de equipo?—

—En efecto— Respondió con voz calmada, a pesar de que por dentro estaba ansioso, debido a que no creyó que de aquella manera sería como revelaría su identidad, pero era la mejor manera de que la Hokage confiará en ellos, después de todo, la Senjū ya lo conocía de antes, debido a que había sido un discípulo de Jiraiya junto a sus amigos, Nagato y Konan. Se quitó la máscara que le ayudaba a ocultar su identidad y dejó su rostro expuesto. —Pero también debo de informarle que soy el fundador y el exlíder de Akatsuki, mi nombre es Yahiko, aunque eso usted ya lo sabía, Tsunade-sama—

—¿Qué...? Pero tú... Moriste hace años...— Tartamudeo. Se había enterado por Jiraiya que el joven frente a él había fallecido dando la vida por sus amigos, pero ahora él estaba frente a ella como si nada y, además, decía ser el exlíder de la organización de la nube roja, nada tenía sentido.

—Le explicaré la situación más tarde, ahora lo primordial que debemos hacer es que Panda-san recupere su raciocinio— Volvió a colocarse la máscara.

—Bien— Contesto, esperando que al acabar la lucha todas las preguntas que tenía ahora desordenado su mente fueran respondidas. —Tenemos un Bijū fuera de control que detener y personas que salvar—

Yahiko, Shikamaru y Tsunade se unieron a la multitud de ninjas que estaban intentando frenar a la imponente bestia que parecía estar hecha de fuego azul. 

Ninguno de ellos noto al dúo que sobrevolaba la aldea en ruinas, si Yahiko los hubiera visto, ¿Cuál sería su reacción? ¿Podría retener sus sentimientos o estos lo acabarían consumiendo, llenándolo de tristeza, nostalgia y felicidad?.


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