🎭Capítulo 11🎭


Nohara Rin.


La actual Jinchūriki del Sanbi, y recientemente del Ichibi, miraba al Chūnin inconsciente, que era revisado por Yahiko, en busca de algún sello de rastreo, aunque dudaban que lo tuviera. 

En esta línea, Konoha no estaba muy actualizada en temas de sellado, porque en este mundo Kushina había perecido antes de siquiera develar dichos sellos y los secretos de su Clan, la mayoría murió con ella.

Apoyó su espalda contra el tronco de un árbol y cerró sus ojos, liberando un suspiro que iba cargado de cansancio, aún no se creía lo que Obito o "Tobi", cómo era conocido en este mundo, hubiera ido a su antigua residencia.

Realmente no se esperaba aquello, había sido muy atrevido y arriesgado por parte del portador del kamui, ir a su antigua residencia, ¿Qué le había cruzado por la cabeza?.

—Él se encuentra con buen estado de salud, solo tuvo un pequeño bajón debido a que no está habituado al Hiraishin— Dijo Yahiko. Quién coloco en el rostro del Nara una máscara de un perezoso (Taida), era la que mejor se amoldaba a él, ahora la única que le quedaba era de un lobo (Ōkami) y esa estaba reservada para emergencias. Todos ellos tenían al menos dos máscaras extras, si contaban la original serían tres.

La castaña tenía la mirada sobre el joven Nara, a quien le suplicaría de ser necesario por algo se ayuda, si la situación fuera otra, jamás habría recurrido a tal cosa como secuestrar al Chūnin, pero ahora... Gruñó y llevó su mano derecha hacia su larga cabellera, jalando sus mechones castaños.

Shisui estaba en contra de su decisión, pero ya no había marcha atrás, el plan había dado inicio y para completarlo necesitaban de la gran mente del joven heredero del Clan Nara.

—¡¿En qué pensabas?!— Le pregunto enojado el poseedor del Sharingan, que se había parado frente a ella.

—¡Sabes que es el mejor estratega! ¡Es incluso mejor que su padre! ¡Teníamos que tenerlo de nuestro lado y lo sabes!— Respondió, alzando la voz en el proceso.

—¡No de esta manera! ¡¿Dónde acabó el plan original?!, ¡¿Sabes lo que esta decisión puede causar?! ¡Acabas de secuestrar al heredero de un Clan!— Le dijo, señalando al Chūnin inconsciente.

—¡Se esfumó cuando me enteré de que Él es parte de esto!— Grito, mientras arrojaba su máscara al suelo y de sus ojos comenzaban a brotar lágrimas. —¡¿Crees que no lo sé?! ¡¿Crees que no conozco el riesgo?!. ¡Lo conozco! ¡Por ello lo traje! ¡¿Pero, qué es más importante para ti?! ¡¿Salvar la vida de todos nuestros amigos o que seamos considerados criminales, cuando claramente, ya nos ven como unos?!—

—¡Basta! ¡Paren de pelear!— Pidió el pelinaranja, que había levantado del suelo la máscara y se la entrego a su propietaria. —Pelear entre nosotros no arreglará nada— Suspiro y puso su mano en el hombro del Uchiha, que se calmó un poco bajo su tacto. —Estoy en desacuerdo con la decisión tan abrupta que ella tomo, pero, el tener con nosotros y de nuestro lado al joven heredero Nara será de mucha ayuda. Él podría predecir los próximos movimientos de Akatsuki y así podríamos evitar que los otros Jinchūriki sean capturados—

—Si él se niega a ayudarnos...— Hablo con una voz que detonaba enojo, manteniendo su mirada fija en la castaña. —Lo llevarás a Konoha y continuaremos con el plan original. Es la mejor opción—

—No eres quien para tomar tal decisión, no eres el líder del equipo— Lo enfrentó.

—¿Y tú si?— Le respondió con ironía.

—¡Les dije que basta! ¡Ustedes son amigos desde hace años!, ¿Van a dejar que un desacuerdo arruine lo que por años han mantenido?—

Yahiko tenía razón.

Ambos eran amigos desde prácticamente la infancia o bueno, desde que ella se adentro en el barrio del Clan Uchiha para buscar a Obito. 

Mientras buscaba a su amigo de la academia, se encontró con Shisui quién era acompañado de Itachi el primogénito del líder del Clan, al principio él solo quería echarla pues nadie que no fuera un Uchiha estaba autorizado a estar en ese lugar, esto mientras el hijo del líder le preguntaba cosas sobre el exterior pues al ser menor aún no tenía permitido ir más allá de las murallas que protegían el barrio Uchiha.

Amablemente le hablo sobre lo que había más allá de las murallas, eso molestó aún a Shisui, quién inicio una discusión con ella, ambos comenzaron a discutir acaloradamente y posteriormente se enfrascaron en una lucha.

Itachi al ver que el pleito no acabaría pronto, se fue a buscar a su padre, quien llegó a los pocos minutos junto a Namikaze Minato, quién era el tutor legal de la castaña.

Los obligaron a disculparse con el otro y Minato propuso que entrenarán juntos, cosa que Fugaku (padre de Itachi) acepto después de bastante insistencia del rubio.

En los entrenamientos solo se la pasaban discutiendo y golpeándose entre ellos, era normal, Shisui era una persona que hablaba sin pensar y Rin tenía una actitud muy volátil, que estallaba cada vez que el Uchiha hacia un comentario sarcástico.

Con el paso de las semanas ambos comenzaron a llevarse bien, incluso se podría decir que se hicieron amigos, aunque las discusiones y peleas de ambos eran pan de cada día.

Al crecer ya casi no había discusiones de por medio, siempre estaban de acuerdo con el otro, por lo cual había un ambiente ameno entre ellos... Bueno, eso hasta ahora, estaban volviendo a discutir y peor que antes.

No planeaba arruinar años de amistad por un desacuerdo, prefería darle la razón al Uchiha antes que seguir discutiendo, aunque en su mente Shukaku le decía que continuará peleando, que ella tenía la razón.

—Si él se niega lo llevaré a Konoha y buscaremos otra manera de salvar a los Jinchūriki, porque se que entiendes que el plan original no puede ser usado, no si Él es parte de la organización— Hablo con una voz que detonaba cansancio, el plan original del que hablaba Shisui era el de salvar a los Jinchūriki, unir a las aldeas para luchar contra un enemigo en común y acabar con la vida de quienes estuvieran tras los ataques hacia los carceleros de los Bijū, pero ese plan ya no podía ser usado, por mucho que quisiera meterse en la cabeza que este no era su Obito, no podía dejar de sentir inquietud y temor de solo pensar que podría perderlo.

Sabía que él no era la persona de la cual se había enamorado siendo joven, quien se le declaró en plena misión y la invitó a salir si dicha misión tenía éxito. No era a quien le había dado su primer beso, su primera vez y no era el padre de su bebé.

Pero se parecía a él.



Nara Shikamaru.


Se despertó desorientado y con un gran dolor muscular, ¿Qué había ocurrido? Y como si su propio cerebro se respondiera a si mismo, a su mente llegó el recuerdo de él encontrándose con Rin, también recordaba muy bien al hombre de extraña máscara naranja.

Notó después de unos segundos que traía puesta una máscara, se llevó una mano al rostro y toco la superficie, era lisa al tacto, parecía porcelana.

Se sentó y vio frente a él a dos hombres enmascarados, uno tenía una máscara de dragón y el otro de tigre, además traían puestas gabardinas de Akatsuki, eso lo puso en alerta máxima. Trató de ponerse de pie, para pelear contra ellos, pero no lo logro y cayó sentado al suelo.

—No te esfuerces mucho Nara-san, no podrás moverte hasta dentro de dos horas— Hablo, usando una voz calmada, el que tenía máscara de felino. —Soy Tora y él es Ryū-san—

—¿Qué hago aquí? ¿Por qué tengo esta máscara?— Pregunto, intentando quitarse la máscara, cosa que no pudo, era como si estuviera adherida a su rostro con pegamento. —¡¿Por qué no se quita?!—

—Porque tiene chakra y solo uno de nosotros te la podrá quitar— Dijo la Jinchūriki, que hacía acto de aparición. —Se que eres inteligente Nara, aún más que tu padre. Por ello no me iré por las ramas y simplemente te diré que de ahora en adelante estarás de nuestro lado, con tu mente e ingenio podremos salvar a los demás Jinchūriki de su cruel destino—

—¿Por qué me les uniría? ¿Qué ganó al hacerlo? Solo traicionar a mi aldea y convertirme en un renegado, así que nuevamente te preguntaré, ¿Por qué debería de unirme a su grupo, organización o lo que sea que ustedes sean?— Pregunto, quería respuestas y esperaba obtenerlas

—Soy una vasija que contiene a una criatura hecha de chakra puro, un arma según muchos— Se sentó frente al heredero en posición de loto. —Lo que Gaara y Naruto sufrieron, yo lo sufrí en carne propia, todos los Jinchūriki sufren en sus aldeas...— Hizo una pausa y miro al suelo, este tema era delicado, pues no quería ver morir nuevamente al hijo de su sensei, el merecía un futuro y una vida feliz. —Uzumaki Naruto es el hijo de mi Sensei, quién también era mi tutor legal, lo quería como a un hermano mayor. Quiero honrar su memoria y cuidar lo mejor que pueda de su hijo, además, tengo que salvar a los otros, ¿Me ayudarías a idear un plan para salvarlos? Después de esto podrás volver a Konoha, sin trucos ni trampas, simplemente volverás a tu vida normal—

El heredero observó a la castaña por varios minutos, meditando y pensando bien que respuesta le daría a la Jinchūriki castaña. Unirse a ellos significaba convertirse en un desertor y seguramente sería visto como un criminal, pero también significaba que podría salvar a su amigo de la infancia de ser capturado por la organización de la nube roja, además, de paso podría obtener más información de ellos, que seguramente le sería de utilidad en el futuro.

—Bien, les ayudaré, aunque todo esto me parece un verdadero fastidio— Acepto.

—¡Genial!, Como nosotros tendrás un nombre clave, el mío es Panda y el de ellos, bueno, ya los sabes— Señaló a sus amigos, que estaban felices de que el menor hubiera aceptado, aunque a Shisui le parecía extraño que aceptará tan rápidamente, pero no dijo nada y simplemente se mantuvo en silencio. —Tu serás Taida (Perezoso)—

—Eres muy original a la hora de poner nombres clave, ¿Sabías?— Dijo con sarcasmo.

—¡Bien!, Es hora de continuar— Se dio la vuelta y se puso de cuclillas delante de Shikamaru, que captó la indirecta y algo avergonzado se subió a la espalda de la Jinchūriki, que se puso de pie y comenzó a avanzar, siendo seguida por sus compañeros que llevaban sus pertenencias. —¡Siguiente parada, Takigakure!, ¡Salvaremos a Fū y a Chōmei!—

Grito entusiasmada.

Parecía que eso de hablar si funcionaba, siempre había visto a Naruto cambiar la perspectiva de las personas al hablar sobre el cruel pasado que había tenido, haciéndoles ver a los demás que no estaban solos y que había más personas que comprendían su dolor.

Jamás creyó que esa táctica funcionará, pero lo hizo, ahora tenían al Nara de su parte y eso la hacía sumamente feliz, con su mente repleta de planes y estrategias seguro encontrarían una manera de que todos se salvarán.

Eso la lleno de esperanza.


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