🎭Capítulo 1🎭


Tras de cruzar el portal que había sido creado por Nagato, cayó sentada en el césped, se sentía muy desorientada y con unas inmensas ganas de devolver todo su desayuno, ¿El viaje entre dimensiones era siempre así? Si era sincera, no quería volver a repetirlo nunca más.

Sus ojos escanearon los alrededores, buscando a sus compañeros, los encontró a unos pocos metros de ella, ambos parecían estar en la misma condiciones que ella (o tal vez incluso pero).

Shisui se aferraba al tronco de un árbol caído, parecía que iba a vomitar en cualquier segundo, Yahiko en cambio estaba de pie, aunque sus piernas estaban temblorosas, como una gelatina.

—No parece que nos encontremos en un lugar habitado, Nohara-san, ¿Podría preguntarle al Sanbi donde nos encontramos ahora? Él podría indicarnos hacia donde hay civilización— Dijo Yahiko.

—Lo intentaré, pero sabes que suele dormir la mayor parte del día, así que podría ser un poco difícil contactar con él— Apoyó su espalda contra la corteza del árbol que estaba detrás de ella y le hablo al Sanbi a través del enlace mental. «Isobu-san, ¿Puedes sentir alguna presencia humana cerca de aquí? Si hay muchas aglomeradas seguro es algún pueblo o una villa»

«Umm... Siento varios chakras hacia el Noroeste, son tres y parecen estar viajando por aire...» Responde el Bijū, su voz se oía algo preocupada, casi ansiosa.

«¿Qué sucede?, Tu voz se escucha ansiosa» Pregunto la castaña.

«También siento el chakra de mi hermano Shukaku, esta inestable, parece que su contenedor está inconsciente»

«¡¿Qué?! ¡Debemos buscarlo!, ¿Puedes distinguir a quienes pertenecen dichas firmas de chakra?»

«Uno de ellos es el chico loco de las explosiones, el otro el excéntrico creador de marionetas y el otro el chico que controla la arena, ese que se convirtió en el líder de su villa»

«¿Deidara de Iwagakure y Akasuna no Sasori?... ¿Chico que controla la arena? ¿Sabaku no Gaara? ¿Gaara-sama es el Jinchūriki de Shukaku-san aquí también?, No teniendo. ¿Por qué estarían esos dos con Gaara-sama? Algo me resulta extraño en todo esto»

«Lo mejor será que vayas y lo averigües, tengo un mal presentimiento»

«Iremos de manera inmediata, solo déjame usar tu habilidad sensorial»

«...Úsala...»

Al finalizar la conversación con el Sanbi la castaña abrió los ojos y se puso de pie, debían ir y averiguar porque el dúo de artistas lunáticos, que también eran ninjas renegados, estaban junto al Jinchūriki del Ichibi.

Todo le resultaba muy extraño y el pensar en que Gaara estaba con aquellos tipos la hizo sentirse ansiosa, ¿Y cómo no iba a estar preocupada? Conocía bien a aquel chico debido a que era amigo cercano de Naruto.

Shisui y Yahiko se acercaron a ella al verla ponerse de pie, los volteó a ver y luego comenzó a caminar siendo seguida por los dos hombres.

—¿Y? ¿Qué te dijo?— Le pregunto el Uchiha que se posicionó a su izquierda.

—Que el Ichibi y su contenedor estaban a unos kilómetros al Noroeste, no están solos— Su voz sonaba sería y eso hizo que ambos hombres se pusieran serios también. —Él tiene un mal presentimiento—

Si el Sanbi tenía un mal presentimiento, muy posiblemente el Jinchūriki del Ichibi estaba en peligro, el trio comenzó a saltar por las ramas de los árboles, siendo guiados por la única mujer del grupo, que con la ayuda de la habilidad sensorial del Sanbi era capaz de saber dónde estaban Gaara y Shukaku, además de aquellos obsesionados con el arte.



Después de dos horas de viaje el grupo llegó al inicio del desierto, la Nohara se había detenido debido a que sintió presencias que venían en su dirección. 

El Uchiha se volteó confundido hacia la Jinchūriki, pues se había detenido de la nada.

La castaña busco de manera apresurada algo en su mochila y de ella saco tres máscaras de animales, un tigre (Tora) está se la entrego a Shisui, un dragón (Ryū) la cual le dio a Yahiko y un zorro (Kitsune) la cual se quedó ella, se puso su máscara y sus compañeros la imitaron.

Siempre que ella les entregaba aquellas máscaras significaba que alguien estaba cerca y debían ocultar sus identidades, está era una táctica que ella había implementado desde que Nagato los puso como equipo hacia ya dos años y medio.

Un grupo, conformado por al menos 15 Shinobis los rodearon, casi todos ellos portaban la banda de Suna, salvo tres de ellos. 

La jinchūriki los reconoció casi instantáneamente, el verlos una vez más, y vivos, le causaba un profundo dolor en el corazón, porque no fue capaz de despedirse de ellos adecuadamente. 

A sólo unos metros de ella se encontraban tres personas que habían sido muy importantes en su vida, Hatake Kakashi, su antiguo compañero de equipo, Uzumaki Naruto, el hijo de su Sensei, y Haruno Sakura, su única aprendiz.

—¡¿Dónde está Gaara?! ¡Respondan!— Les grito furioso el Jinchūriki del Kyūbi, exigiendo que le dijeran la ubicación del Kazekage.

—¿Por qué nosotros tendríamos que conocer la ubicación del Kazekage?— Pregunta el Uchiha con voz fría, este no era el Naruto que conocía, así que no tenía que porque responder a ninguna de sus preguntas.

—¡Porque ustedes se lo llevaron! ¡Dos de los suyos se llevaron a Gaara!— Dijo el rubio.

—Nosotros no hemos sido y no sabemos quiénes pudieron llevarse al líder de Suna— Le respondió Shisui con indiferencia, aunque el hacer aquello, el tratarlo con tanta frialdad, le dolía mucho, esto debido a que había visto crecer al rubio frente a él y lo apreciaba mucho, como a un hermano menor, pero sabía que no era al que conocía, aquí eran desconocidos.

—Tora-kun, no respondas de esa manera— La voz de la castaña se escuchó enojada y eso hizo bajar la mirada al de máscara felina. —Sabes muy bien el peligro que el Kazekage corre en este momento—

—¡Quiero respuestas! ¡¿Hacía dónde se llevaron a Gaara?!— El rubio tomo a la castaña por la gabardina y la zarandeo. —¡Respondé!—

El Uchiha y el líder de Akatsuki tomaron sus armas, tomando posturas defensivas, aunque el chico frente a ellos era alguien a quien apreciaban mucho, él no los conocía y no dudaría ni un segundo en atacar a la Jinchūriki del Sanbi (aunque esta información solo era conocida por el trio de viajeros).

La castaña, sin quitar sus ojos del de cabellera dorada, le hablo a sus compañeros de equipo.

—Tora-Kun, Ryū-san, guarden sus armas, ahora— Les ordenó la castaña con voz firme sin siquiera voltear a verlos. —Me encargaré de esto por mi cuenta—

Los hombres guardaron sus armas a regañadientes, pero aún así no bajaron la guardia, sabían cual impredecible era el Uzumaki, así como también el Hatake, al que habían visto acercar su mano hacia su banda, pare dejar al descubierto su Sharingan. Claro, en una batalla donde el Hatake se enfrentará a Shisui, el Uchiha saldría vencedor.

No quería hacerlo de aquella manera pero no era como si tuviera muchas opciones, elevo su mano derecha y con esta tomo el brazo del Uzumaki, haciendo un poco de presión, pero no la suficiente como para lastimarlo. 

Cerró momentáneamente su ojo izquierdo y al abrirlo este era de un color distinto, era de color rojo, la pupila era amarilla y el iris era de un color naranja, este guardaba cierto parecido al dōjutsu de su amigo de cabellera rojiza el segundo al mando de Akatsuki, Uzumaki Nagato.

Además de eso, liberó algo del chakra de Isobu, que en ese momento se encontraba alerta en su interior, pendiente de no perder el rastro el dúo de artistas, Shukaku y su contenedor, que se habían detenido unos 20 Km más adelante de ellos.

Eso mientras los presentes se quedaban perplejos ante aquello, esa mujer era una Jinchūriki, pero no lo entendían, si era una portadora de bestia, ¿Por qué parecía estar con la organización que cazaba a los otros contenedores? No le encontraban sentido.

«Se detuvieron, están a 20 km de aquí, si usas mi chakra llegarás con Shukaku y su portador en unos 30 minutos»

—20 km hacía el Oeste...— Después de decir esa breve oración le dio un empujón al rubio y salto hacia atrás para quedar detrás de sus compañeros. —Vamos, debemos seguir—

Sus compañeros asintieron y el Uchiha saco una bomba de humo de su porta armas, la cual lanzó contra el suelo provocando que está explotará.

El grupo de viajeros aprovecho esto y escaparon de el lugar dejando al grupo de ninja atrás en solo unos pocos minutos.

Con aquella interacción el trio tenía algo en claro, quienes se llevaban a los Jinchūriki en este mundo portaban las gabardinas de Akatsuki, cosa que molestó al de cabellera naranja, él había creado la organización para que sus miembros lograrán la paz, no para que estos secuestraran a los portadores de las bestias con cola.

Debían investigar que pretendía Akatsuki, y también, tenían que averiguar porque la organización había dado tan brusco giro con sus ideales, quizás más adelante lo terminarían sabiendo.

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