CAPÍTULO 2

Narra Blas

-Suelta a los niños- dice Carlos saliendo del escondite. Nosotros hacemos lo mismo

-Cuidadito con lo que hacéis- dice uno de los hombres apuntando con la pistola a la cabeza de Lucas- Un paso en falso y el niño morirá

Al instante Sofía se pone a llorar

-No pasa nada- dice su hermano- No van a dejar que me dispare. No te preocupes, hermanita

Poco a poco nos vamos acercando. Sinceramente, al hombre le deben de faltar muchas neuronas porque antes estábamos a cinco metros de él y ahora estamos a dos metros y él ni se ha dado cuenta

Álvaro comienza a hacer gestos raros. Yo le miro y hago una mueca haciéndole entender que no le entiendo nada. Él pone los ojos en blanco y vuelve a repetirlo, sigo sin entenderle

-Que a la de tres te lances sobre los niños y que los saques de aquí-me susurra David- Que me he enterado hasta yo

-Vale-digo susurrando también

Los demás también están informados sobre el plan, me imagino que cada uno tendrá que hacer una cosa, dudo mucho que nos lancemos los seis hacia los niños

Álvaro empieza a contar disimuladamente con los dedos

Uno.

Dos.

Tres.

Sin pensar me lanzo hacia los niños, agarro a Lucas de la camiseta y le suelto del hombre, cojo también a Sofía y me los llevo de allí. Habría sido razonable ir hacia delante, pero el coche está en dirección contraria y en el otro lado no hay ningún sitio donde los niños estén a salvo. A nuestras espaldas se oyen tiros y gritos

-Corred-les digo a los dos. Ellos inmediatamente me hacen caso, me cuelgo la metralleta en la espalda y les cojo de las manos

-No puedo más-me dice Sofía al poco tiempo

-Aguanta un poco mas- digo- ya casi estamos

-No puedo- dice ella. Se la ve agotada. La cojo en brazos y sigo corriendo

Por fin llegamos al coche. Dejo a Sofía en el suelo e inmediatamente los dos niños se sientan en el suelo

-¿Tú quién eres?- me pregunta Lucas

-Me llamo Blas -digo- Soy un amigo de los chicos

-¿Y por qué no te hemos visto nunca?- me pregunta Sofía

-Es difícil de explicar- digo

-Inténtalo- me dice Lucas

-No lo entenderías- les digo- Cosas de mayores

-No somos tontos ¿sabes?- dice Lucas enfadándose- Los mayores siempre utilizáis esa frase para no contarnos lo que pasa. Es muy injusto

-¿Y de qué conocéis a los chicos?- les pregunto

-Tu no nos cuentas por qué nunca te habíamos visto antes, nosotros no te contamos de que les conocemos- dice Sofía cruzándose de brazos

-Tienes carácter- digo

-Lo sé- dice ella echándose el pelo hacia atrás, lo que me hace reír

-Ahora vuelvo-les digo- Tengo que ver si los demás están bien, no os mováis de aquí

Rodeo lo duna, a lo lejos puedo ver a los cinco sanos y salvos. Marina apunta a el hombre de antes con la pistola. Vuelvo al coche

-Subid- les digo a los niños

-¿Y los demás?-pregunta Lucas

-Ahora vamos a por ellos- digo

Ellos suben a la parte de detrás del coche y yo me subo delante. No tardo mucho en llegar a donde están los demás. Me bajo del coche y Sofía y Lucas me siguen

-No me mates-oigo decir al hombre- Por los buenos tiempos

-¿Qué buenos tiempos?-pregunta Marina- No ha habido buenos tiempos.

Dicho esto le dispara, el hombre cae de espaldas. Sofía vuelve a gritar

-Tranquila Sofía- digo abrazándola- No pasa nada, ya pasó todo

-Está muerto- dice ella llorando- Y el hombre de antes también

No sé que decir para consolarla, la abrazo más fuerte

-Quiero ir con mi mamá- dice llorando más fuerte. La separo de mí, tiene los ojos muy rojos

-Muy pronto la verás- digo

-¿Me lo prometes?- me dice frotándose los ojos

-Te lo prometo- digo- Pero tenemos que montarnos en el coche para ir donde está mamá ¿vale?- Ella asiente- Vamos- digo a los demás

Nos montamos en el coche, esta vez conduce Álvaro. Yo voy detrás del todo junto a los dos niños

-¿Quién era ese hombre Marina?- pregunta Carlos- Y ¿que buenos tiempos habéis tenido?

-Era Rupert- explica ella - Lo conocí hace años cuando estaba de espía en los masked.Era un pervertido, siempre estaba intentando acostarse conmigo

-¿Lo consiguió?- pregunta Carlos

-Que cotilla eres- le digo yo

-Cotilla, cotilla- dicen Sofía y Lucas

-Vosotros a callar- dice él apuntando con el dedo a los niños

-Chicos- dice Álvaro- Tenemos un problema, no tenemos combustible

-¿Cuanto queda para que se acabe?- pregunta Dani

Es decir eso y el coche se para

-Se acabó- dice David

-Enhorabuena Sherlock- dice Carlos

-¿Y qué hacemos?- pregunta Álvaro

-Llamar a la base- digo- Ellos nos dirán qué hacer

Álvaro enciende una especie de radio y enseguida oímos a nuestro jefe

-Jefe- dice Dani- ya tenemos a los niños. Pero tenemos un problema, nos hemos quedado sin gasolina

-¿A cuántos kilómetros estáis de la base?- nos pregunta

-Más o menos a unos cien- dice David

-Podríamos enviar un helicóptero, pero se está haciendo tarde- dice él

Miro al cielo, ciertamente se está haciendo de noche

-¿Estáis en un lugar seguro?

-Si- digo yo

-Pues pasad allí la noche y mañana por la mañana os recogerá un helicóptero ¿está claro?

-Si- decimos todos

Apagamos la radio y nos bajamos del coche

-Tengo hambre- comenta Lucas

-Y yo- dice Sofía

-Pues no tenemos mucha comida- digo esperad aquí

Abro la puerta del copiloto y busca en la guantera, de ella saco un par de barritas de chocolate de Carlos (obviamente)

-¿Os vale esto?- ellos asiente. Cogen una cada uno y se la toman enseguida- Ahora a dormir, que es tarde

Media hora después soy el único que sigue despierto.

-Blas- me dice Sofía acercándose a mi- No puedo dormir

-¿Y eso?- pregunto incorporándome

-Tengo miedo- me explica ella- Un día mi mama me contó una leyenda que dice que el traga-niños es un monstruo que se dedica a comerse a los niños que no están en su habitación por la noche. Y yo no estoy en mi habitación y es de noche

-No te va a comer el traga-hombres -aseguro- Y no pienses en eso

-¿Y en qué pienso?- me pregunta ella

-¿En qué te gusta pensar?- pregunto yo

- En las historia de princesas - dice ella- ¿Me puedes contar una porfi?

-No conozco ninguna historia de princesas- digo

-Invéntatela- me dice ella tumbándose a mi lado

-Había una vez, una princesa llamada Alejandra- comienzo- Un día la princesa se escapó de su palacio, todo el mundo se puso a buscarla, pero nadie la encontró. La princesa Alejandra se dedicaba a robar cosas para dárselas a los niños que no tenían nada. Un día un chico la pilló robando, y la detuvo. Al poco tiempo la princesa se enamoró del chico, y el chico de ella. Los dos volvieron al palacio, y se convirtieron los reyes de su reino. Fin

Es mi historia con Alejandra, lo que pasa es que he cambiado varias cosas, sobretodo el final

-Mi mamá se llama Alejandra- dice Sofía, y tras decir eso se duerme

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Dedico este capítulo a una amiga mía, Marina. Que siempre me ayuda y me da buenas ideas.

Besos
Alejandra

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