CAPÍTULO 1
3 años después...
—¿Cuándo volverás a venir? — pregunta Caroline tapándose con las sábanas.
—No lo sé Caro. — le digo mientras me coloco los zapatos— Cuando tenga tiempo, tal vez. —
—Yo siempre tengo tiempo para ti. — dice abrazándome por detrás, ya que estoy sentado en la orilla de la cama aún, solo tiene que levantarse un poco para llegar a mí.
—Tienes muy claras las cosas conmigo. — trato de que mi tono no suene muy duro, no pensaba volver a discutir con ella respecto a lo mismo una y otra vez.
Tengo que salir pronto de su habitación, sino me hará quedarme más tiempo y tengo cosas más importantes que hacer.
—Luego te llamo. — es lo único que digo separándome de ella, tomo mi chaqueta del suelo y avanzo a la puerta.
No volteo a verla, pues siento su mirada fulminante pegada a mi espalda. Pero no me importa en lo más mínimo, si decidía que no nos veríamos más, no significaba un cambio para mí, después de todo no somos exclusivos.
Camino fuera de su residencia y me dirijo hacia la Aisha, donde comparto habitación con Harold, un buen amigo que había hecho en el primer año de Universidad. A pesar de que él se la pasa más de fiesta que en clases o estudiando en general, nunca ha tenido problemas cuando decido no acompañarlo a alguna fiesta, respeta mi decisión de quedarme si es que tengo algo muy importante al otro día. Si no es así, también se convierte en un amigo muy divertido de fiesta.
Saco mis llaves y abro la puerta de nuestra habitación, que más bien era como un apartamento pequeño pues teníamos el espacio suficiente para tener una pequeña cocina, unos cuantos muebles, nuestro propio baño y aunque nuestras camas se encuentran cerca, tenemos la privacidad necesaria.
—¡Harold! ¿Otra vez? — digo en tono molesto, presenciando la escena al entrar a nuestro pequeño apartamento.
Nuevamente él y su manía por tener sexo en nuestro sillón que se encuentra en la entada en el área designada como sala de estar.
Ambos se tensan cuando me escuchan y la chica, quien lleva puesta su blusa aún, se levanta rápidamente y empieza a buscar sus cosas frenéticamente. Dirijo mi mirada hacia mi amigo y él solo me sonríe descaradamente.
Cuando la chica pasa por mi lado ya vestida, evita mi mirada y veo como lleva la cara roja.
—No caigas en las garras de ese imbécil, por favor. — es todo lo que le digo, ella me da una sonrisa nerviosa y luego sale a toda velocidad.
—Mejor momento no pudiste elegir. — dice en broma, abrochándose el pantalón.
—Ya te he dicho que, si vas a traer a alguien, hazlo en tu cama— niego con la cabeza, sintiéndome poco molesto—, un día de estos puedo traer a algún grupo de estudios y todos presenciaremos una escenita tuya que me hará sentir incómodo.
—Entonces tu grupo de estudios por fin estaría cerca de alguna experiencia sexual por primera vez en su vida. — entorna los ojos y se levanta del sillón.
—Eres un descarado. — me río.
—Mira, amigo— camina hacia el refrigerador—, yo acepto no volver a hacerlo en el sillón, si tu aceptas no volver a traer uno de tus aburridos grupos de estudio.
—No vas a dejar de hacerlo en el sillón. — me burlo.
—Y tu no va a dejar de traer a tus grupos de estudio. — me lanza una mirada obvia y me tiende una cerveza.
Nos sentamos en el sillón y prende la televisión para poner un partido de futbol.
—¿Dónde pasaste la noche? — pregunta sin quitar la vista del televisor.
—¿Ahora serás mi madre? — bromeo.
—Solo me preocupo de que mi amigo no se vuelva un indigente. — se encoge de hombros.
—Estuve con Caroline. — le respondo.
—¿De nuevo? — pone una sonrisa burlona y le da un trago a su cerveza— ¿No te estarás enamorando, Campbell?
—Claro que no— arrugo la frente mientras niego—, Acabo de terminar exámenes y necesitaba distraerme un poco Morgan, sabes que no estoy para enamorarme ahora.
—Si sigues así, no me extrañaría que sucediera...— no le respondo a eso, dejo el tema atrás para poder seguir viendo la televisión.
***
—Listo. — digo satisfecho cuando por fin he terminado el trabajo de la semana. Guardo mis cosas en mi mochila y me termino de beber mi café mientras reviso mi teléfono. Tengo varios mensajes de mi madre, reclamando por qué no le he llamado en toda la semana.
Le explico que estuve ocupado con exámenes, no me responde al instante así que abro el chat de mi hermano, quien me envía un gif un poco porno, entorno los ojos y le digo que deje de ser un estúpido de una vez por todas. Guardo mi teléfono en mi bolsillo y me dirijo a la salida de la cafetería.
Mi teléfono vibra y lo vuelvo a sacar para revisarlo, es un mensaje de Caroline con una foto adjunta. Una foto de ella haciendo un puchero. Decido que le contestaré luego y en cuanto salgo de la cafetería, alguien se tropieza contra mí.
—Fíjate por donde vas. — digo un poco molesto, yo iba con la vista en mi camino, por lo que ella debería tener más cuidado.
No había tantas personas transitando por acá, así que había demasiado espacio para caminar sin tropezar con otra persona.
—Lo siento. — me dice con voz dulce y tímida, me fijo en la chica de cabello rojo alborotado y me calmo. Busco su mirada para pedirle disculpas por hablarle de esa manera, sus ojos verdes intensos parecen no verme en absoluto.
—No te preocupes. — le digo más calmado.
Recorro su rostro con mi vista, su piel blanca como la porcelana, y sus pecas regadas por todos lados, lo cual resaltaba más su belleza. Vaya que es atractiva.
—¿Aun sigues allí? — dice un poco nerviosa.
Arrugo la frente en confusión ante su pregunta. Luego caigo en cuenta de su mirada perdida, que no está fija en ningún punto en específico. Oh...
—Si, si. — digo rápidamente, para que no se vaya.
Sonríe y se le hacen unos hoyuelos en las mejillas, de repente tengo ganas de poner mi dedo justo en esos hermosos hoyuelos.
—Soy Aisha— se presenta sin quitar su sonrisa, extiende su mano cerca de mi pero en torno a la derecha—, ¿y tú?
—James. — le respondo, girándome un poco para tomar su mano. Ahora me resulta difícil soltar su mano muy suave y pequeña.
—Mucho gusto. — agita nuestras manos juntas y siento una chispa recorrer en mi brazo. Algo en ella me resulta fascinante. Parece llena de vida, llena de esperanza y llena de amor para dar.
—Aisha, estoy de vuelta — interrumpe una chica morena acercándose a nosotros, haciendo que nuestras manos se suelten por fin; la chica, más baja de estatura, me mira confundida—, ¿quién eres? — pregunta.
—James Campbell. — me presento a ella en tono amable.
—Accidentalmente tropezamos hace unos minutos— le explicó Aisha buscando a tientas el brazo de su amiga para luego entrelazarlos—, James ella es Allen, mi mejor amiga.
—Mucho gusto. — dice entonces Allen con una sonrisa pícara.
—Quiero disculparme por como te hablé hace unos minutos, Aisha— vuelvo a mirar a la linda chica de mirada distante—, te invito a un café para compensarte.
—Me encantaría— sonríe de manera tímida —, Pero tengo que irme.
Casi suspiro en decepción al oírla.
—Mañana está libre. — se apresura a decir Allen.
—¿Entonces, mañana? — le vuelvo a preguntar a Aisha.
—Si, mañana me parece perfecto. — se sonroja levemente y siento como mi corazón palpita más rápido.
—Te estaré esperando mañana a las 5 de la tarde en la esta misma cafetería. — tomo el dorso de su mano y lo beso.
Su amiga chilla emocionada de manera muy indiscreta y yo solo sonrío más amplio.
Me despido de las chicas y me dirijo a mi residencia con una extraña sensación de felicidad inmensa, ansioso por volverla a ver mañana.
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