Capítulo 39
Si hay algo que no me gusta es la injusticia y mucho menos con la gente que en su momento me brindó su ayuda y lo más valioso, su tiempo.
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La mañana había pasado algo lenta, estuve toda la mañana sola sin KiHyun debido a que tenía varias reuniones. Si bien de vez en cuando subía al salón principal bajo absurdas excusas para hablar con los chicos, la mañana fue aburrida.
Como siempre al momento del almuerzo me junté con ellos.
—¿Estefanía le envías un mensaje a JungKook que pase por la tienda de conveniencia y compre un hotdog, salchicha y queso?
—¿Y porque no le envías tu?
—Porque si le dices tú lo va a comprar sin chistar, lo que le dices, para él son órdenes.
—Jimin no me utilices para que JungKook cumpla tus caprichos, además...
—Además... —me abraza por la espalda y debido a su voz, sé que se trata de JungKook y no me molesto en alejarme o algo por el estilo —Sé que a ella no le gusta. —me da un beso en la mejilla, le sonrío a Jimin como muestra que no resultan esos métodos con JungKook.
—¿Cuándo van a confirmar su boda? —algo enojado debido a que su plan no funcionó preguntó Jimin.
—Sea cuando sea no se olviden de invitarnos. —aparece de la nada Tae.
No me causa gracia lo que dicen, sin embargo opto por ignorar, no así JungKook.
—Hacía mucho que no escuchaba pendejadas de su parte. ¿Qué hacían? —se dirige a mi.
—Estaba por ir a comprar un café, —enseguida contesto —El jefe no está y creo que nadie le dirá que entré a mí turno unos minutos más tarde.
—Hace unos... —mira su celular Tae —diez minutos llegó con una persona y te digo que no traían buenas caras.
—¿Fueron al depósito? —enseguida pregunto.
—No, fueron a la oficina de administración.
«"Por favor KiHyun no me dejes sola."»
Un minuto antes ingreso y voy al depósito rezando encontrar a KiHyun en su escritorio como siempre, ante la duda de que haya otra persona golpeo suavemente la puerta antes de ingresar. No había nadie, pero una leve tranquilidad aparece cuando veo pertenencias de él en su espacio de trabajo.
Luego de esperar aproximadamente diez minutos voy al área de productos ya cargados en busca de mercadería para cargar al sistema y que suban al salón de ventas. Entre estantes llenos de caja oigo la voz de KiHyun, sonrío, pero no dura mucho la sonrisa cuando oigo una discusión.
—Creo que lo sabes, la próxima semana es la fiesta y debes ir. —algo de burla había en las palabras de esa persona.
—Ya dejé en claro que no iré.
—¿Por qué no quieres ir? ¿Acaso ocultas algo? —Otra vez la burla en las palabras del tipo, ya estaba enojándome.
—Va a ir gente que no me agrada, no me prestaré para ser el bufón de ustedes.
—Uh... —me asomo para ver la situación y veo que se acerca a KiHyun y le acomoda la corbata —No hace falta que vayas acompañado, nadie te va a juzgar por ir solo, además... si no vas, van a seguir hablando de ti y vas a poner en juego tu puesto.
—Ya les dije, si quieren les presento mí renuncia. No seré la burla, que piensen lo que quieran.
—Mira Yoo, —se acerca más a KiHyun y por vez mil no me gusta lo que veo, estoy a nada de intervenir y partirle la cara —no te hagas el intimidante, puede funcionar con tus empleaduchos de cuarta, con nosotros no. Si papá no puede comprarte un traje para el evento, te puedo recomendar un buen lugar para alquilar o le pregunto a mi empleada algún lugar de rebaja.
Salí furiosa, el tipo giró y dejó el lugar. KiHyun giró sorprendido al escuchar mis pasos y nada más al verme se dirigió hacía mí y volvió a llevarme entre los estantes llenos de cajas. Por la adrenalina empujé a KiHyun para enfrentar a aquel tipo, gracias a su reflejo me tomó de las muñecas y me retuvo.
—No, —me dice con voz suave —no vale la pena.
Su agarre es un tanto particular, me recuerda mucho a las veces que YoonGi me retenía de aquella manera.
—Es injusto. —digo enojada llena de rabia, mientras intento zafar de su agarre.
—La solución es fácil, —me mira a los ojos y se acerca poco a poco —les presento la renuncia, es eso lo que están buscando.
—Si renuncias, yo también lo haré.
—Ni se te ocurra, —me aprisiona y veo que solo unos escasos centímetros separan su boca de la mía.
—Está bien, —lo que voy a decir será una locura —acepto ir contigo a la fiesta. —me suelta y me mira confundido —A cambio olvídate de renunciar.
—Estefanía cuando te lo pedí no lo había pensado. No iré a la fiesta, —estaba por decir algo, pero no me dio lugar —no voy a exponerte a esa gente, tampoco voy a renunciar.
—Me estás mintiendo.
—No, lo prometo. Dejemos este asunto aquí, —lleva su mano a mí mejilla —relájate va a quedarte el ceño marcado —sonríe. Niego un par de veces.
—No me gustan las injusticias, no tienen porqué tratarte así, —un nudo en la garganta se me forma por la rabia.
—Ya te expliqué por qué son así, no les hagas caso. No te pongas mal.
De pronto siento unas ganas inmensas de besarlo, no sé si es por la forma en la que me trata, por la manera dulce en la que habla o simplemente por la cercanía y el instinto humano de querer probar aquellos labios que están a milímetros de mi boca. KiHyun desde el primer momento en que lo vi me pareció un hombre atractivo, solo que no quería reconocerlo debido a su imponente forma de ser y a medida que fui conociéndolo me llamó más la atención y terminó por crear aquella curiosidad cuando estuvo conmigo en la clínica.
Los dos sentíamos ganas, puedo saberlo debido a que una de sus manos la lleva nuevamente a tomarme de las muñecas y la mano que tenía sobre mi mejilla la lleva poco a poco a detrás de mi cabeza e iba acercándonos más.
«"¡Estefanía no! Ya es demasiado con JungKook y YoonGi, ¿A quien más quieres en tu vida o mejor dicho en tu cama?"»
—No debes faltar a aquella fiesta, —en casi un susurro hablo, sintiendo que mis labios chocaban con los suyos —cuenta conmigo KiHyun. Estuviste en mi peor momento, es mí deber ayudarte y estar contigo a tu lado ahora.
Pega sus labios a los míos y por instinto cierro los ojos a la espera de que comience él a besarme, un fuerte golpe a la puerta nos asusta provocando que nos separemos. KiHyun enseguida sale de entre los estantes y yo quedo allí perpleja por la situación que acababa de pasar.
—Adelante. —firme contesta.
—Permiso, —escucho la voz de Tae —pregunta la supervisora si ya podemos venir a buscar las cajas.
—Un momento. —salgo con una caja en mano y le sonrío a Tae —Ah, justo estaba por buscarla señorita. Preguntan en salón si ya pueden llevar algunas cajas.
—¿De qué área? —me dirijo a Tae.
—No me dijeron, la supervisora solo me dijo que pregunte si podíamos venir a buscar.
—Señor, —ahora me dirigí a KiHyun con total educación como desconocidos —¿Podría subir mi compañero a averiguar?
—Por supuesto.
—Tae, perdón TaeHyung, lo que está listo para subir es para el área de hombres que cuando subí vi que era el sector más urgente. De todas formas si necesitan para el área de damas falta solo un poco qué son estos productos. —le muestro la caja que tenía en la mano.
—Está bien, ya regreso.
Tae abandonó la oficina y yo me fui a mí escritorio para subir el producto al sistema, sin percatarme que KiHyun estaba con ambas manos apoyadas sobre el borde del escritorio mirándome fijamente. Me incomodo un poco ante la situación y trago fuerte.
—Señor... —se sonríe —Qué bien se escuchó de ti esa palabra, ¿Sabes? Siempre me molestó que me digan así y pero de ti... no.
«¿En qué maldito tono se lo dijiste niña tonta?»
De inmediato bajé la mirada más que avergonzada, ¿Por qué últimamente lo que hacía o decía me recordaba tanto a YoonGi?...
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*Días después*
Los días pasaban y KiHyun seguía en su firme decisión de no asistir a la fiesta, pero un llamado hizo cambiar totalmente su decisión...
—¿Estefanía sigues queriendo ir conmigo a la fiesta? —me toma por sorpresa su pregunta.
—Si, —afirmo enseguida —¿Por qué?
—Porque decidí ir a aquella maldita fiesta.
«¿A dónde te estás metiendo?...»
—¿Cómo hay que ir vestida? —indago un poco porque no tengo buena ropa para codearme con aquella gente.
—No te preocupes por ello, mañana puedes pasar por una boutique que ahora te daré la dirección para recoger el vestido que más te guste.
—O... ok... —contesto sin más pensando con qué voy a pagar el vestido porque seguramente será uno de aquellos lugares caros en los que se mueve.
—Por el dinero que salga no te preocupes, ya está pago. —leyó mi pensamiento —Solo debes elegir el modelo y el color que gustes.
—No...
—Iría contigo, pero quiero que me sorprendas. —sonríe.
—Puedo pedir prestado un vestido, no sabría cómo devolver lo que cueste.
—Mi pareja no puede ir con un vestido prestado. Estefanía, quiero que elijas el mejor vestido.
Tanto en sus ojos, como en sus palabras había odio, mucho rencor, ganas de quizás tomar venganza. Y yo me estaba metiendo en un terreno totalmente desconocido solo por querer hacerme la justiciera, estaba poniendo en juego mi trabajo, pero ya estaba, nada podía hacer.
Al día siguiente luego de terminar mi turno de medio día fui hacia la boutique por solo curiosidad, fui con la sola intención de probarme por primera vez un vestido caro y para que KiHyun sepa nada más que había ido. Sin embargo cuando llegué al lugar me encontré con él, me estaba esperando.
—Pensé que no vendrías luego de lo que me dijiste ayer. —le sonrío y niego.
—Pues... aquí estoy.
Asienta un par de veces y abre la puerta del lugar dándome paso. Los vestidos eran bellísimos, del primero al último lo cual complicaba elegir uno a la primera.
Tomé tres vestidos, dos negros y uno rojo.
—Señorita, si desea puedo ingresar a ayudarla con la cremallera. —la muchacha muy educada que me había seguido por todos lados me dio aviso desde el otro lado de la puerta.
—Por favor. —contesto de inmediato.
La chica con el debido permiso ingresa y me ayuda con la cremallera.
—Con un ajuste aquí, el vestido le quedará a la perfección. —toma la tela y tira justo donde me quedaba mal —Un momento, —pone (supongo) algún broche o alfiler y el vestido cae a la perfección. —listo. Le queda bien. —no veo mucha sinceridad en sus palabras y me entra la duda si queda bien como yo imagino.
—¿Puedo verte? —KiHyun me sorprende y lo único que hago es mirar a la chica.
—Si desea que su novio la vea puede salir y ubicarse en la plataforma que está a unos pasos saliendo de aquí.
—No es mí novio. —me apresuro a contestar.
—Lo siento, su esposo. —niego una vez y me detengo.
«—Va a pensar que eres la amante, —me advierte mi conciencia.»
La chica abre la puerta y lo veo a KiHyun parado con ambas manos en los bolsillos de su pantalón, de inmediato esa posición me lo recuerda a él, ¿Por qué?. Me mira y pone la misma cara que la chica.
«Ok, no me queda bien como imaginaba.»
Me pruebo el siguiente, el de color rojo. Ambos, la muchacha y KiHyun con respecto al anterior lo aprueban, a mí no me convence el gran escote en la espalda. Paso al tercer y último vestido y entre los tres coincidimos que es EL vestido, puedo saberlo por las amplias sonrisas en los dos y porque cuando la muchacha se aleja dejándonos a solas, KiHyun se acerca a mí y me dice al oído:
—Serás la mujer más hermosa en toda la fiesta y lo mejor, —hace una pausa escalofriante —serás mía, —trago fuerte cuando su mano toma mi rostro y se acerca peligrosamente mirándome primero a los ojos y luego a mi boca —y de nadie más.
Sus labios chocan con los míos con cada palabra que pronuncia y quedo helada cuando al finalizar plantó un beso en mis labios.
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