🦁Capítulo 15🦁
Apenas llegaron a la finca Todoroki, Endeavor se encerró en su oficina, Fūyumi y Natsū intentaron preguntarle porque es que había escapado de U.A, pero la de cabello oscuro se negó a responder alguna de las preguntas de sus hermanos mayores.
Cuando los mayores no pudieron sacarle nada, la dejaron retirarse a su habitación, Shōto la siguió pero permaneció en silencio.
Ambos se acostaron en el suelo y se quedaron observando el techo.
—Ayude a salvar a una persona, la ayude a volver con sus seres queridos— Dijo la pelinegra. —Endeavor piensa que me escape porque quería llamar la atención, porque según "tengo envidia de tu peculiaridad dual", ¡Pero yo no te envidio! ¡¿Por qué te tendría envidia?! ¡Por culpa de esa peculiaridad tu vida a sido una auténtica porquería!... Yo solo quería encontrar a alguien... ¡Pero Endeavor me ve como una buscadora de atención! ¡Cuando JAMÁS querría llamar la atención de ese energúmeno con el que por desgracia comparto sangre! ¡¿Por qué no ve que no quiero nada de él?! ¡Jamás querría su atención! ¡Él no es mi padre! ¡Jamás lo será! ¡No quiero que sea mi padre! ¡Quiero que Shōta-san lo sea! ¡Él me trató mejor en unas pocas horas de lo que Endeavor me ha tratado desde que llegué aquí!... Quiero a Shōta-san y a mi mamá...—
La reencarnada empezó a llorar, sus emociones eran demasiado complejas como para que su cuerpo y mente infantil los procesará adecuadamente, podía ser alguien que vivió antes, podía tener la mente de una adulta joven, pero su cuerpo y mente seguían siendo infantiles, muchas veces le pidió a Fūyumi que la llevará a un parque, a Natsū que le leyera cuentos y a Shōto le pedía que la acompañará cuando tenía pesadillas.
Era una niña con la mente de una adulta.
No sabía porque, pero cuando llegó a la mansión, en su mente aparecieron cientos de recuerdos de una mujer de largos cabellos negros, era su madre, o bueno, la madre de la Kaori original, aquella mujer, Toshio Aoi era alguien bondadosa que la cuido y le dio amor incondicional, no era una trabajadora de la noche como Endeavor decía (si, tampoco debió creer tal cosa cuando era dicha por alguien tan desagradable como el héroe segundón).
Toshio tenía un trabajo en una tienda de conveniencia en el distrito Khran, la miserable paga que ganaba en aquel lugar la usaba para comprar un poco de comida y pagar la renta.
Kaori y su madre vivían en un lugar precario, Aoi se lamentaba cada noche por no poder proporcionarle una vida adecuada a su hija, más de una vez Kaori la escucho llorar y pedirle a la estrellas que le dieran una mejor vida a ambas.
Fue luego del cumpleaños número 4 de Kaori que su madre consiguió un mejor empleo fuera del distrito Khran, cuando recibió su primer sueldo, Aoi fue a comprar, la niña le pidió a su madre que le trajera melocotones, fue su única petición, su madre le prometió que volvería pronto.
Pero jamás lo hizo.
Ella nunca volvió.
Yoshio Aoi murió atropellada por un motorista, que huyó de la escena y salió libre de repercusiones.
Jamás pudo llevarle a su hija los melocotones que la pequeña le había pedido.
La reencarnada se desmoronó al recordar tales cosas, ¿Por qué ahora? ¿Por qué justo cuando su vida empezaba a ir en ascenso?.
Shōto se quedó al lado de su hermana menor, la acompaño mientras ella lloraba llamando a su madre, quien no volvería nunca, Fūyumi le dijo que la progenitora de Kaori había muerto hacia un par de años y que era por eso que la niña estuvo en un orfanato, al menos hasta que escapó y fue encontrada, y rescatada, por Hawks y Endeavor.
El de Quirk dual se acercó un poco a su hermana y la tomo de la mano, no sabía cómo expresarse correctamente, jamás aprendió, pero cuando Fūyumi y Natsū lo tomaban de la mano, era reconfortante, quería darle confort a su hermana pequeña, quería hacerle entender que estaban allí para ella, eran su familia, pequeña y rota, pero harían lo que sea por ella.
Kaori se sentó y se acercó a Shōto, abrazándolo con fuerza, aferrándose a él, el de cabello bicolor correspondió al abrazo y le dio toscas palmadas en la espalda, tratando de calmarla. Pronto a la habitación entraron Natsū y Fūyumi, que se unieron al abrazo, dándole calidez a la menor, que estaba tan rota como ellos.
Ellos estaban ahí con ella, mostrándole que no estaba sola, ya no más, ahora tenía a personas que se preocupaban por ella, que la querían.
Sus hermanastros se habían convertido en sus anclas, la mantenían conectada al suelo y la ayudaban a no perderse en el dolor.
Después de varios minutos la pequeña logro calmarse, quedándose dormida en los brazos de Shōto.
Shōta se despertó de su letargo, no sabía cuánto tiempo estuvo sumergido en la inconciencia, aislado en su mente, rememorando una y otra vez aquel momento en el cual escuchaba a Shirakumo Oboro, uno de sus amigos más cercanos, y la persona que le había arrebatado el corazón, siempre veía y escuchaba la misma escena, él animando su lucha, haciéndolo sentir fuerte, apreciado, que podía luchar hasta vencer, pero luego venía aquí héroe que destrozaba sus felicidad y esperanza, diciéndole que imagino todo, que Shirakumo jamás lo ánimo, jamás hablo, que había sido el mismo quien se animó, se alentó solo, porque su amigo llevaba tiempo muerto.
Esta vez fue diferente, frente a él había una puerta que al abrirse revelaba una versión adulta de Shirakumo, estaba demacrado, la suciedad cubría su rostro y tenía algunos rasguños adornaban su pálida piel, pero la sonrisa que le dedicaba no se veía opacada por su estado.
Se quebró al recordar aquella cálida sonrisa de manera tan nítida, su corazón se rompió y los fragmentos fueron aplastados sin ningún tipo de compasión.
Sus ojos empezaron a derramar frías lágrimas que empapaban sus mejillas, el agua salina era su dolor, saliendo de su cuerpo de manera líquida.
Soltó un quejido y se cubrió el rostro, ¿Por qué el universo lo obligaba a ver tal escena? ¿Por qué tenía que mostrarle el como se vería Shirakumo si hubiese crecido? ¿Por que tenía que seguir sufriendo? ¿Acaso no había pasado por el suficiente dolor? Solo quería un día sin pesadillas, sin revivir una y otra, y otra, y otra, y otra vez aquel día en el que no solo perdió a su amigo, sino que también a la persona que le había arrebatado el corazón.
Tampoco quería ver a una versión adulta de su amigo, era aún peor, porque era un recordatorio de que Oboro jamás logro llegar a la adultez, que murió siendo solo un joven que ni siquiera había terminado sus estudios heroicos.
Su llanto se vio abruptamente interrumpido cuando la puerta de la habitación se abrió y se cerró, el héroe clandestino volteo, pedía que quien hubiese ingresado no fuese Hizashi, él se pondría histérico si lo veía llorando, cosa que no sucedía con frecuencia, siempre guardaba sus emociones y sentimientos bajo llave, pero había momentos en los que la pesada puerta ya no podía contenerlos y se filtran, como le pasaba ahora.
—Fue difícil escabullirme hasta aquí, ahora podré vigilar a Shōta y asegurarme de que esté bien— Dice entre suaves murmullos una dulce voz, que sonaba como un ángel, aunque para Aizawa lo era. —...Oh...—
El invasor se quedó quieto cuando se percató que su amigo estaba despierto, según las enfermeras que escucho, Shōta debía seguir inconciente un par de horas más, hasta que la anestesia que le habían administrado dejara de hacer efecto en su cuerpo.
Aizawa observó al intruso, un hombre alto (más algo que él) y delgado, tenía piel pálida, ojos tan azules como un cielo despejado y una cicatriz en forma de arañazo sobre su ojo derecho, su cabello era largo y de color azulado, estaba conformado por nubes...
Nubes...
Nubes.
—Shi...ra...ku...mo...— Las lágrimas volvieron a brotar de los ojos irritados del héroe clandestino, que estiro los brazos como un niño pequeño, esperando recibir un abrazo, quería contacto, lo necesitaba. —Shirakumo... Shirakumo... Shirakumo—
El de cabello nebuloso no se hizo esperar y se acercó tan rápido como su maltrecho cuerpo se lo permitió, abrazando a su amigo.
"Shirakumo".
"Lo siento".
"Soy un inútil... No te salve...".
"Shirakumo".
"Perdóname por ser débil".
"Mi peculiaridad es inútil, soy inútil, un don nadie...".
"Shirakumo, no te salve".
"Perdoname, Shirakumo, por favor, perdoname".
Aquellas palabras se repitieron una y otra vez, Shōta no dejaba de disculparse por no salvarlo, por ser débil e inútil, por no haber sido lo suficientemente fuerte como para protegerlo, por no tener una peculiaridad fuerte con la cual pudiera haberlo salvado.
Shirakumo no podía seguir escuchando aquello, quería hacer que se calmara, pero su mente estaba dispersa y las oraciones no sé formaban, estaba en blando.
Hizo lo único que pensó que podría calmar a Shōta que estaba en un estado tan débil.
Lo beso.
Shirakumo Oboro (En Caso De Que Los Olvidarán):
"Toshio Aoi (Mamá De La Protagonista)":
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top