Capitulo 9.- Relacion prohibida.
Editado: 05/12/2020
Relación prohibida.
Entre una imagen borrosa las voces de pelea se podían escuchar muy claramente; un joven azabache de mirada cansada peleaba con su padre y todo el consejo que dirigía el imperio Uchiha, en el borde de una puerta el pequeño príncipe observaba desde la lejanía de su escondite la discusión de todas esas personas, y la pelea de su padre contra su hermano.
— ¡Itachi, estas yendo en contra de tu emperador piensa mejor lo que harás! —Decía con enfado golpeando con ambas palmas la mesa frente a él.
—Itachi, por favor contente un poco.
Pronunció un amigo muy especial de aquel chico, el azabache bajó la mirada aun llena de furia, y esta vez se dirigió a su padre quien en silencio y con la mirada baja trataba de reponerse de la anterior discusión.
—Antes de ser un emperador... —se acerca un paso más del que debía —eres mi padre —pronunciaba con firmeza —no pienso casarme con esa chica, ella no siente lo mismo por mí y yo no siento nada por ella, mi madre...
— ¡No metas a tu madre en esto!... —expresaba furioso —por ser débiles, aquella vez tu madre murió, si ella no hubiera aceptado curar a ese desgraciado... abrirle la puerta de nuestro imperio a desconocidos —aprieta el puño desviando la mirada — ella seguiría viva... —poniéndose de pie, el hombre tomo su fina espada de las manos de un enuco que simplemente agacho la mirada, los susurros recorrían la sala —por desobedecer las ordenes de tu emperador... será degollado al amanecer.
La imagen se volvió aún más borrosa, un niño corriendo lejos de aquella sala, chocando con la gente, dirigiéndose a su lugar secreto donde nadie mas que su hermano lo podía encontrar, entre llantos la noche transcurría... y a la mañana siguiente el joven príncipe fue llevado al lado de su padre; con ambos frente al castillo principal, miraron a la gente que estaba reunida entre su duda el pequeño regreso la mirada por un momento hacia su padre quien pedía acercaran al prisionero; la sorpresa lleno al menor cuando miró a su hermano atado de manos y pies, con su larga cabellera revuelta y despeinada, con una mirada mas seria que lo normal; un caballero detuvo al menor de avanzar hacia su hermano.
— Si algún día llegas a ignorar las palabras de tu emperador —pronuncia fríamente apuntando al mayor —eso... es lo que te espera Sasuke, no seas como tu hermano, no seas débil.
— ¡Sasuke! —gritaba el joven.
Con un movimiento de mano el emperador ordeno que le cortasen la cabeza, el pueblo entero bajo la mirada mientras la filosa hacha era alistada.
— ¡Nunca confíes en los pensamientos de esta fami...
Sin un ruido, ningún murmullo, solo un menor horrorizado que observaba aquella escena.
— ¡Itachi! —gritaba incorporándose en la cama y extendiendo la mano al frente en busca de su hermano.
—Sasuke... —pronunciaba a lo bajo el rubio que ya estaba incorporado a su lado, con un fuerte abrazo el joven suspiro en el oído del azabache —Itachi ya no está aquí... fue una pesadilla... estoy contigo Sasuke, deja de temer.
El joven azabache suspiró en un intento de detener su respiración tan agitada, y simplemente se aferró al cuerpo que lo sostenía para comenzar a sollozar, las lágrimas se derramaban mientras algunas caricias descansaban sobre su fina cabellera, el joven rubio abrió los ojos con dirección a la puerta de entrada, el sol. En la habitación del menor de los Subaku, el pelirrojo ya se encontraba con una bata sencilla sobre su cuerpo mientras su caballero con los pectorales al aire alistaba el baño para su majestad, ambos se miraron y una sonrisa se pintó sobre sus caras, en su asiento el pelirrojo se cruzaba de piernas mirando con cariño a su caballero quien por igual tomaba asiento en el borde de la tina mientras se mantenía mirándolo.
—Sea cual sea la hora... ¿Cómo puedes verte tan lindo? —pronunciaba animado tendiendo la mano hacia su príncipe.
El joven príncipe se levantó con tranquilidad tomando la mano de su caballero quien lo atraía entre sus piernas y se acurrucaba en su estómago con cariño, entre caricias en sus cortos cabellos negros, el pelirrojo sonreía aferrándose a él, pero con delicadeza el joven azabache se separó de su príncipe y lo observo directo a los ojos mientras llevaba las manos a las cintas de su fina bata sin apartar la mirada de los ojos cian que le miraban, la prenda cayó al suelo apenas haciendo un mínimo ruido, y el pelirrojo sonrió con delicadeza llevando la mano a la mejilla de su caballero haciéndolo ponerse de pie. Una vez frente a frente, el pelirrojo soltó los pantalones de su amado sonriendo divertido.
— ¿Entramos? —preguntaba juguetón.
—Por favor —le siguió enseguida.
Una vez ambos estuvieron adentro de la tina comenzaron a encargarse del cuerpo contrario, entre leves juegos con los jabones de olores su ducha se convirtió en un baño de relajación donde la espalda de Gaara descansaba sobre el pecho de Lee, y aquel caballero lo rodeaba con sus brazos descansando sobre sus rojos cabellos. Con una mirada tranquila Gaara entrelazó sus manos mientras Lee lo observaba desde atrás con una sonrisa en cara.
— ¿Realmente estaremos bien? —pronuncia con seriedad —escapar... realmente es peligroso, ¿No es así?
—Si... —se aferra a su cuerpo escondiéndose en su nuca —tendríamos que huir lejos, pero... casi todos los reinos rodean el espacio libre... solo habría una salida, y seria unirnos a otro reino —pronunciaba ya un poco preocupado.
—No conozco mucho a la gente de otros reinos, pero... Temari nos podría ayudar en ese tema.
El azabache se mantuvo pensativo simplemente dejando fluir el silencio, aun dudaba; sabía muy bien que toda su familia preferiría que Gaara se fuera antes de que la guerra iniciará, y claro, antes de que se desposara con alguien que no le gustaba y representaba un peligro para él; pero mientras mas lo pensaba solo sentía un nudo en el estómago, por primera vez en su vida sentía miedo... miedo de alejarlo de la gente que amaba, su hermana, su hermano, su madre... todos estaban directamente ligados al emperador, un emperador que no los dejaría ir tan fácil.
— ¡Príncipe tercer! ¡Príncipe tercero! ¡Lamento llegar tarde! —gritaba desde la puerta — ¿Está tomando una ducha?
Ambos parpadearon extrañados y dirigieron la mirada hacia la puerta, conocían bien aquella voz, pero no sabían si era correcto desvelar ante ese chico su situación de pareja, aunque... Definitivamente necesitaban todo el apoyo posible, apretando los puños el azabache bajo la mirada al chico que se encontraba entre sus brazos.
— ¡Ahora salimos Naruto, espera un segundo...!
Con la disminución de su voz el rubio que se encontraba en la parte de afuera detuvo su hablar, y algo confundido solo retrocedió para avanzar hacia una silla de la habitación real y esperar pacientemente, mientras en el cuarto de baño ambos jóvenes salían de la tina secando el cuerpo contrarío, los ojos cían del pequeño príncipe se dirigía a su caballero quien solo le dedicaba una sonrisa mientras acariciaba la cara de su preciado amor.
— ¿Esta bien decírselo? —cuestionaba preocupado.
—Confió en él... ¿Confías en mí?
Con un asentimiento el joven lo dijo todo, y entre una sonrisa ambos salieron del cuarto de baño; al salir Gaara se escondía detrás del azabache mientras buscaba una ropa que cubriera mejor su cuerpo ya que la bata que tenía era muy sencilla, el pelirrojo entró en el cuarto de baño para cambiarse dejando en la habitación a su pareja y a Naruto que permanecía con la mirada en otra dirección mientras Lee inspeccionaba que no mirara más de lo que debía.
—Entonces... ¿Estas saliendo con él?
Cuestionaba entre un susurro apuntando, algo inquieto por una respuesta, en dirección al pelirrojo; con una sonrisa nerviosa típica de aquel azabache el rubio fingió una explosión de cabeza seguida por una sonrisa, no podía creerlo, su mejor amigo estaba saliendo con el tercer príncipe del reino, con el chico mas atractivo de aquel lugar. Una vez el príncipe salió, le cedió la entrada a su caballero quien beso su frente antes de adentrarse en el cuarto de baño para por igual cambiar sus prendas.
—Pe... pero bueno príncipe, debo decir que me siento un poco traicionado al no saber de esta relación con mi mejor amigo —expresa con una expresión dolida y exagerada.
Cubriendo su leve sonrisa, lo miró a través del espejo —Lo lamento, es algo prohibido... después de todo, estoy prometido —sonríe dolido —no debía salir con él.
— ¡Es verdad! Cierto... —se queda pensativo —El príncipe Uchiha... —busca la mirada de aquel chico — ¿Qué harán?
Colocándose su armadura, el caballero salió entre un suspiro —Pensamos huir como último recurso, no hay más que hacer, ellos proponen guerra si no hay boda.
Sorprendido bajaba la mirada —Sasuke no quiere llevar acabo la boda.
Ambos chicos regresaron la mirada llena de duda hacia aquel rubio que arreglaba su voz, pero antes de decir mas la puerta de la habitación se abrió mostrando a un azabache de mirada fría y el desinterés de siempre en rostro. El príncipe Uchiha avanzo con decisión hacia el príncipe Subaku que de prisa se ponía de pie, Lee tomó a prisa el mango de su espada dispuesto a atacar, y Naruto se levantó por igual, pero con un nuevo blanco en la mira.
— ¿A dónde piensas huir? Somos príncipes, no podemos simplemente huir, estamos rodeados por seis reinos y los demás que están a la distancia y de los cuales desconocemos todo... —toma una profunda respiración —el centro no es seguro, he intentar pasar cerca de uno de esos reinos mucho menos —su mirada de disgusto se hizo presente y dirigida al rubio de la habitación —Además el imperio Uchiha tiene ojos en todos lados, en todos los reinos... —su mirada vuelve al pelirrojo —en el momento que uno de los equipos nos vean pasar, moriremos.
Ante esas palabras los ánimos del pelirrojo bajaron al instante, la duda e inquietud del joven era clara, negando dio media vuelta abrazándose a si mismo; Gaara trago grueso mirando la duda en su pareja y simplemente le hizo frente al azabache.
— ¿Y qué planeas hacer entonces? ¿La guerra? —prosigue intentado centrar su mente —No necesitamos mas muertes... ya tuvimos muchas guerras con las fundaciones de estos imperios —aparta la mirada, enfurruñado en sus pensamientos.
—Mas que guerra... una unión total, al menos con los imperios mas accesibles... el imperio Haruno no quiere permanecer por mas tiempo bajo el mando Uchiha, pero hay un problema... —tomando asiento sobre la cama del joven pasando la mano entre sus cabellos —La principal fundadora de ese reino de mujeres, la mentora de la actual emperatriz Sakura... esta presa por mi gente —confiesa firmemente —El imperio Haruno no se animara a participar hasta que su fundadora Lady Tsunade este libre.
— ¿Y qué podemos hacer con eso? —cuestiona tomándole más atención.
La tensión en la habitación disminuyo entre tácticas de ataque, al poco tiempo los príncipes fueron llamados al desayuno con el emperador, y con los guardias a sus lados, ambos entraron mirando la atención del emperador sobre ellos, se miraron de reojo y fue el pelirrojo el que avanzo.
—Necesito hablar contigo y con toda la familia... solo... la familia.
El hombre dudó, pero ese chico nunca le había pedido nada. Con un solo movimiento de mano el emperador ordeno sacar a todos mientras el guardia rubio se dirigía a buscar a dos personas mas de la familia. Tomando asiento tanto la madre como sus hermanos miraban confundidos aquella rara escena, la primer princesa sujeto la mano de su hermano ante las nulas palabras en el raro momento.
— ¿Gaara? ¿Qué pasa? ¿Qué es tan importante para que sea... solo entre familia?
Tanto el emperador como la emperatriz subieron la mirada, ese chico era muy calmado, no armaría todo ese revuelo solo porque sí; las ideas que llenaban sus mentes eran que posiblemente el joven había decidido entregarse a los Uchiha, así que con impotencia todos apretaban los puños, si aquel chico llegaba a hacer aquello... la guerra tendría que llegar a cualquier costa, ninguno de ellos tenía idea de lo que le harían a aquel chico si llegaba a salir del reino. Antes de decir nada la mirada cian del joven se dirigió a los fríos ojos negros que estaban a su lado, y luego viajaron a los tristes y molestos del lado contrario; apenas tragaba saliva cuando miró entrar al caballero Nara y a su tío, entonces por fin se puso de pie.
—Lo lamento mi emperador... no accedo a la unión —con un asentimiento el hombre de mayor edad le dejo seguir —Y el príncipe menor de los Uchiha tampoco accede.
Todos se miraron sorprendidos; en la parte de afuera un rubio se encargaba de que nadie espiara aquella conversación mientras con la espalda pegada a la puerta él intentaba escuchar un poco de lo dicho en el interior.
—El príncipe tercero y yo hemos llegado a un acuerdo, pero como deben suponer este acuerdo no está pactado con mi imperio... —poniéndose de pie observa directo a los ojos del emperador —mi padre es despiadado, y aun si ustedes amenazarán con matarme —niega —él no se detendría de un ataque... —observa de reojo al azabache —Caballero Lee.
El nombrado paso al frente dejando un mapa en la mesa, todos los reinos estaban situados con exactitud y además pequeños grupos de guerreros que llamaron la atención de todos, sin poder evitarlo se inclinaban sobre la mesa admirando aquel mapa.
—Ha... Uchiha —apuntaba el Nara —esos grupos no son nuestros, esas posiciones... —se acerca curioso admirando el mapa.
—Mi padre los ha estado vigilando todo este tiempo, poco a poco —apunta el mapa —tenía planeado dominar todos estos reinos y construir un verdadero gran imperio, una ciudad... todos lo reinos reunidos bajo el poder de los Uchiha, ese era el plan de mi padre... Ordeno mi muerte si esta unión no se llevaba a cabo —confesaba fríamente manteniendo la mirada baja — no seré un cobarde por mas tiempo... ustedes no entregaran al tercer príncipe y yo no moriré.
—Queremos declarar una guerra al imperio Uchiha —Decía con seguridad el pelirrojo.
—Pero no solo una guerra mi emperador —pronunciaba el corte de tazón acercándose al mapa —la unión de todos los sometidos contra el más sangriento clan que nos domina, el joven príncipe Uchiha nos ha dado información de calidad sobre dos imperios importantes, los más fuertes —cedía la palabra a su príncipe.
Con paso firme el príncipe se acercó a la mesa señalando el punto rosa que era la marca del imperio de las mujeres, y con una sonrisa mostró el siguiente, el punto blanco que sabia que estaba repleto de unos feroces y fuertes guerreros que eran sumamente sofisticados.
—Los reinos creados desde cero, Haruno y Hatake, son una muy buena opción para atacar.
— ¿Qué planearon? —preguntaba el emperador con una sonrisa interesada.
Jamás había visto tal determinación en los ojos de su hijo menor, pero sabia la razón de ese valor cuando podía verlo mirar de reojo a su caballero dirigiéndole una sonrisa.
—Este es el plan padre, y nuestro primer movimiento es deshacernos de los ojos extras que están a nuestro alrededor, Sasuke tiene vagamente los movimientos de los guardias que nos vigilan, los días de entregar reportes a su reino, y tenemos suerte...
Entre una animada platica, los detalles comenzaron a ser pulidos por todos los presentes. La primer princesa se veía sorprendida por las palabras de su hermano y por igual entraba en la conversación dando ideas junto a su futuro esposo; el segundo hermano se entregaba al plan haciendo los listados de los caballeros que combatirían mientras el emperador ponía total atención analizando el gran punto de ataque. Luego de esa reunión con un plan bien detallado pulido hasta los bordes, el emperador se levantó de la mesa, tenían los días contados y debían convencer al consejo además de mantener a su gente a raya; saliendo de la sala junto a su nuevo estratega al lado y el príncipe Uchiha, el emperador se ponía en marcha hacia la sala de reuniones citando a todo su parlamento muy dispuesto a arreglar todo cuanto antes; los hermanos salían juntos de aquella sala, e incrédulos se volvieron la mirada entre ellos para luego sonreír y comenzar a reír entre un abrazo de júbilo por tal gran plan que había ideado juntos, su madre se unió entre una sonrisa felicitándolos por dar un tiempo mas de calma al reino y sobre todo a su familia. Con una sonrisa en cara y la ilusión llenando su pecho, Gaara se encontró solo con su caballero a quien abrazo sin restricciones. Una guerra era peligrosa, pero con tanta gente de su lado podría llegar a ser una victoria segura, además, reunir a tan grandes guerreros... pero lo más difícil sería la infiltración que debían hacer una vez los reinos estuvieran de acuerdo, algo por lo que el caballero Lee se mantenía preocupado pues... su hermoso príncipe... iría en primera línea.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top