Capítulo 26.- Hermana.

Publicado: 31/ 05/ 2021

Hermana.

Desde el día anterior el emisario Hyuga había permanecido fuera del imperio Subaku en espera de lo que fueran a decirle sus superiores. Eran las doce treinta del día y el hombre no se había movido del otro lado del muro.

—No deberías hacerlo Naruto, es decir... Quiere evitar la unión de los reinos.

—Bueno... —duda admirando el rostro de su pareja —deberiamos tratar de entender su punto de vista, es decir... Ellos han vivido con esa idea de superioridad por años Sasuke, su vida siempre a Sido sencilla y jamás han visto de cerca la guerra, es normal que los hayan enseñado a menospreciar a toda nuestra gente... —frunce lo labios indeciso —Yo tampoco estoy seguro de hacer esto, pero... Llegó ayer por la tarde y no se ha movido de ese lugar desde entonces.

—Es su problema Naruto.

El chico rubio duda sobre su decisión ante la decidida mirada de su pareja, pero finalmente exhala un suspiro.

—Lo siento.

El hombre da la señal para que la puerta sea abierta y Sasuke solo desvía la mirada dando media vuelta hasta observar a la pequeña princesa Hyuga mirándolos. El azabache frunció el ceño y levemente inicio su camino hacia la chica. En la parte de afuera el emisario abrió un ojo percatándose, sin importancia, de la llegada de aquel hombre con una jarra de agua y un platillo caliente.

—No necesito nada de ustedes.

—Yo lo sé, pero aún no llega respuesta de tu reino... Esperar más... Solo lo dejaré, no necesitas comerlo.

Con cuidado el chico se ponía en cuclillas dejando la comida y agua al lado de aquel hombre, mientras dejaba los utensilios un rugido los hizo avergonzar a ambos, Naruto sonrío divertido y conteniendo su risa solo se dejó caer al lado del hombre que avergonzado desviaba la mirada.

—Si ésto te hace comer... La verdad no he Sido enviado por ningún príncipe, princesa, emperador.

—Un sirviente sintiendo pena por mí, genial —bufá frunciendo más el ceño.

—Bueno... Tú también eres un sirviente.

El hombre abre sus ojos con sorpresa, su mirada duda, y manteniéndose a la defensiva gira la mirada lejos del campamento de visión de aquel rubio.

— ¿Qué te hace pensar eso?

—Quizá no haya mucha información sobre tu gente, ustedes son muy reservados, pero... —sirve un poco de agua —he salido a muchas misiones como para aprender algunas cosas sobre ustedes.

Amablemente le ofrece el vaso de agua. El hombre que se había mantenido indiferente a toda esa gente por fin miró con curiosidad al hombre rubio a su lado. Admiró el vaso y al segundo lo tomo con cuidado agachando la cabeza en señal de agradecimiento mientras Naruto esperaba paciente a verlo tomar un poco. Dudoso, el hombre acercó el vaso a sus labios dudando del contenido, oliendo primero.

—La verdad, —sujeta su nuca avergonzado entre una amplia sonrisa —no sabía que tipo de bebida te gustaba, pedí una infusión fría para pasar este calor... Es mi favorito.

El hombre suspiro y dejando de fruncir el ceño dió un sorbo a la bebida, la saboreó, trago... Y suavemente giro el rostro hacia el rubio.

—Es horrible.

Entre una carcajada asintió — ¡Muy bien, déjame ir por otra cosa!

— ¡No! —detiene las manos del rubio —dejalo así, es pasable.

Sonriendo permaneció sentando —Respondiendo a tu pregunta... —apunta su propia frente —la marca en tu frente.

El hombre se cubre con sorpresa, había salido tan a prisa al descubrir aquella nota que ni siquiera había recordado ajustar su venda debidamente.

—Tengo una si gustas, pero es roja... Era... —saca la prenda —bueno, no importa, —suspirando la entrega —puedes quedarte con ella.

—Gracias... —analiza la prenda —tu mirada al verla... ¿Es importante para tí?

—Supongo qué... —sonriente se inclina sobre el hombro contrario —tan importante como esa marca para tí.

Su mirada azul se dejó admirar de frente, y el Hyuga luego de buscar la malicia o engaño en aquellos ojos simplemente se colocó la prenda sobre su frente para luego recibir el platillo que le era ofrecido. La comida inicia en silencio, pero en compañía.

Al interior del reino un hombre de cabellera negra tomaba asiento al lado de una joven cabizbaja.

— ¿Estás preocupada por él?

—Bueno... —traga grueso —su marca estaba descubierta, eso significa que salió con prisa, posiblemente sin permiso del reino... Debió ser el primero en encontrar mi carta, —descansa la mejilla sobre su palma —él es quién me cuida junto a mi hermana, es mi primo también, pero en el reino Hyuga él es solo quién debe cuidar a mi familia del peligro.

—Y te perdió.

Asiente —Por eso salió apresurado a buscarme... —suspirando esconde su cara contra sus piernas —Es seguro que lo metí en problemas... Siempre lo hago.

—Una rebelde —sonríe levemente —ya me agradas un poco.

Levantando la mirada puede ver aquella leve sonrisa desconocida, y levantándose tiende su mano al hombre.

—Usted es el ex príncipe Uchiha ¿Verdad? No había tenido oportunidad de conocerlo, pero los chismes de la gente me lo presentaron con anticipación.

Entre una risa estrecha su mano —Si... Es un gusto, oficialmente la conozco segunda princesa Hyuga.

Ambos vuelven la mirada hacia aquella puerta cerrada y está vez el silencio es detenido por la joven chica.

—El linaje Hyuga es muy... Pesado, debemos mantener nuestra sangre limpia.

—Los Uchiha también lo hacíamos... Aunque de vez en cuando podíamos aceptar a alguien externo, mientras fuera realeza... Con los campesinos era igual.

—Oh, entonces en eso somos algo distintos... Nuestros campesinos eran libres de hacer lo que quisieran, pero su estatus es bajo ante... —apunta su rostro —estos ojos.

—División normal de clases, pobres, medios y ricos, pero...

—A base de nuestra apariencia... Las personas con ojos de este color tienen más posibilidad de tener puestos altos.

—Son unos ojos únicos —asiente —estatus por belleza.

—Si, básicamente... —aprieta los labios —en la familia real, el primero en nacer toma el control del reino, el poder pasa del mismo modo a las hijos...

—Por eso tu hermana es la próxima al trono.

—Si, y por otro lado... La familia secundaría es obligada a formar parte de nuestros principales guardias, dependiendo la historia en la familia son puestos como nuestra primer defensa o... Puestos más bajos.

—Y tu primo está en primera línea protegiendo a ambas herederas.

—Si... Yo me había retenido bastante de hacer lo que quería, pero... Con la coronación pronta de mi hermana, —sonríe —me sentí algo libre... Quería explorar, conocer, probar... Ver... Fuera de esas paredes...

—Bueno, debiste esperar a la muerte de tu padre... —ríe levemente —con tu hermana como dirigente podrías hacer lo que quisieras, ella... Dios, ella podría haberlo cambiado todo.

La chico giro la mirada con sorpresa encontrándose con una mirada cálida, nostálgica, algo triste.

—El mundo es complicado.

—Y eso qué no viviste las guerras —sonríe controlando su emoción sobre el pasado.

En la parte de afuera la comida se había terminado y con el emisario terminando de limpiar sus labios, el rubio suspiro de enorme manera.

—Me encontraron siendo apenas un mocoso, durante las guerras, parecía ser qué... O me abandonaron, o mis padres murieron en la búsqueda por zonas para los reinos... Esa prenda, era parte de la ropa que tenía conmigo en ese entonces, —sonríe —la ropa estaba rota, así que para recordarlos me quedé con ese pedazo de ropa, con esa marca, pensé... Qué quizá algún día podría encontrarlos con eso.

—Debo decir qué... —sujeta la prenda sobre su frente —esta marca, creo haberla visto en algún lugar... —entrecierra los ojos pensativo —Es un vago recuerdo, pero creo que...

La mirada esperanzada del joven rubio lo saco de su pose habitual haciéndolo sorprenderse y ensuciar su mano con la tierra del suelo. Naruto se apresuró a sujetarlo por el brazo evitando que tocará por mas tiempo la suciedad del suelo.

— ¡Oh, lo lamento, sé que tu gente es muy aseada y limpia! —saca un pañuelo —dejame limpiar...

Sin dejarlo decir más el hombre comenzó a limpiar aquella palida mano mientras su rostro era analizado por unos ojos algo sorprendidos.

—Yo... Voy a investigar más a fondo mis dudas sobre...

— ¿Um? No, no es necesario —sonríe apenado —agradezco la información que ya me ha dado... Eso me... Me da esperanza.

—Bueno... —analiza la aún unión de sus manos —si eso es lo qué deseas.

El rubio sonríe y apartando la mano solo rasca su nuca pensando seriamente sobre todo.

—Por mi parte, la marca... Bueno, es la marca de la segunda línea que se le otorga solamente a la familia principal de los Hyuga, si hay dos hermanos como en la presente sucesión... La segunda princesa, en este caso los hijos que ella tenga heredarán está marca que los limitará a ser caballeros a cargo de la seguridad de la emperatriz y su futura familia.

—Si, algo así había escuchado, um... —analiza los platos vacíos —Bueno, debo regresar adentro, dentro de poco es mi turno para tomar guardía en los muros Norte así que necesito irme...  —poniendose de pie estira la mano hacia el caballero —mi nombre es Naruto.

Aunque dudoso, el hombre da un asentimiento y toma la mano que le ofrecen.

—Neji.

Con una sonrisa el rubio toma sus cosas y simplemente deja un vaso de agua para volver al interior del reino. Las horas siguientes transcurren en tensión entre los monarcas, Gaara suspira cuando la hora de la cena llega ante sus ojos, levantándose de su asiento observa a todos sus compañeros.

—Basta de ésto, no podemos seguir con este pánico... No podemos tener miedo ante ellos, si ellos nos quieren dividir es por algo... —cede la palabra al Uchiha.

—Porque obviamente somos más en cantidad, somos más fuertes, y bueno... Con la reciente unión...

—Hemos trabajado juntos, —continua la emperatriz —tenemos confianza entre nosotros, y nuestros guerreros han actuado juntos hasta derrocar el intento de un imperio.

El Hatake ríe levemente y simplemente se pone en pie admirando a los hermanos del tercer príncipe, Temari y Kankuro se miran entre si con algo de duda.

—Él es bueno.

—Hu... ¿Lo sabemos? —contesta el castaño.

—Si, por algo lo estamos dejando tomar el trono... —se encoge de hombros con seguridad.

—Me agrada, me agradas de verdad príncipe Gaara, ¿Ya tenemos fecha para tú coronación?

—Um... —apenado sujeta su nuca —Bueno, pensé que ya lo teníamos claro... Cuando nuestra unión se finalice y los muros ya no nos dividan por completo no necesitaremos ese título, en todo caso... Bueno, solo firmaremos el tratado.

—Bueno si, —sonríe la emperatriz tomando asiento en la orilla de su silla —pero... Creo que él habla de otra coronación.

Dudoso busca respuestas en las miradas de sus hermanos o el Uchiha, pero no recibe respuesta alguna. El Hatake y la Haruno se miran con diversión.

—Hablamos de tu casamiento Gaara —Dice con mucha confianza.

El sonrojo fluye por sus mejillas —Eso... Es qué, bueno... Yo... —cubre su boca.

Los presentes ríen levemente con ternura mirando lo complicado que aquella respuesta pinta al querer salir de la boca del príncipe.

—No sé si lo haremos.

La sorpresa pinta en toda la sala, el Uchiha se levanta sosteniendo el hombro del chico.

—Sabes, tengamos o no la unión con los Hyuga, si ponemos el esfuerzo de todos juntos creo que podremos salir adelante y tener dentro de poco una estabilidad económica, lo que quiero decir... No debería limitarte ese tema, aun si los Hyuga no lo aprueban... —observa a sus compañeros —los Uchiha te apoyamos.

—Los Hatake por igual.

—Y las Haruno ni que se diga, —sonríe —estamos contigo.

—Bueno... Muchas gracias.

Los hermanos sonríen con orgullo de las nuevas amistades de su hermano, y es Kankuro quién se pone de pie primero.

— ¡Pero bueno! —hace chocar sus palmas —Con ese miedo aplacado y nuestra unión asegurada... ¿No creen que es momento de salir de aquí e ir a nuestras habitaciones?

Las sonrisas crecen mientras los monarcas se despiden y comienzan a salir de la habitación. Cada cual se encuentra con su escolta a la salida. Gaara sonríe al ver a su pareja y suavemente toma su mano.

—Todo a salido bien, —vuelve la mirada hacia su hermana —pero nunca es malo tener un plan de reserva, pídele a Shikamaru un plan de defensa... —observa a su hermano —Kankuro, ve con tus hombres a una plática táctica, los quiero a todos alerta.

—Yo puedo ir a los muros para que pongan más atención en el alrededor.

—No es necesario caballero Lee.

Por el pasillo se ve llegar al ex príncipe Uchiha que sube la mirada hacía el chico Subaku para luego dar una leve reverencia.

—Naruto está montando guardia, y ha estado toda la tarde con el Hyuga... —desvia la mirada —fue algo sorprendente, pero el estirado decidió moverse a los muros Norte dónde Naruto monta guardia este día... —exhala un suspiro —han estado hablando todo el día.

—Um... ¿Y éso es bueno? —cuestiona el príncipe segundo.

—No lo sé, pero el tipo está comunicativo con respecto a costumbres Hyuga, parece muy relajado...

—Kankuro, lo qué quiere decir es que el tipo está vigilado tras los muros. Pero... —sujeta el hombro del Uchiha mostrándose pensativa —no ha Sido algo muy común entre los hombres, pero una táctica básica para ganarse la confianza de cualquier hombre es el coqueteó... —dudosa busca respuestas en el rostro a su lado — ¿Quizá?

— ¿Con Naruto? —eleva la ceja algo ofendido —No, él no es tan idiota como para caer en eso.

—Pero ¿Lo ha hecho? ¿Le ha coqueteado? —cuestiona el menor de los Subaku —Se qué Naruto y tú tienen algo, pero si el emisario Hyuga le está coqueteando es porque intenta entrar o hacer un movimento contra nosotros, y tenemos que mantenernos alerta ante ese tipo de movimiento.

—Ademas, aunque sabemos que Naruto es fiel a su relación, —prosigue el caballero —Sasuke, tanto yo como tú sabemos que tiene un corazón débil ante las personas necesitadas o aquellos con pasados difíciles.

El ceño del hombre se frunce y dudoso intenta dar media vuelta entre sus pensamientos.

—Yo... Yo me haré cargo.

— ¡Oh, espera un momento! —pide el segundo príncipe — ¿Has visto a la pequeña Hyuga? Tenemos que mantenerla vigilada, no sabemos qué cosas puedan tener en manos su gente para evitar está unión, pero sabiendo como es la realeza...

—La muerte es utilizable —asiente la mayor cruzándose de brazos.

—No creo que tengan de qué preocuparse, la menor de los Hyuga no sé despega de este niño... —frota su índice y pulgar tratando de recordar —Konoha... Konoha...

— ¿Konohamaru? —cuestiona divertida la princesa.

—Si, ese chico y ella estaban juntos en los establos, parece que le está ayudando a lavar y alimentar los caballos desde temprano, bueno, si no hay más que decir... —da una reverencia —me retiró.

El Uchiha se marcha y ambos hermanos hacen lo mismo para ir a cumplir las órdenes de su hermano menor.

—No es que hayamos espiado, pero escuché que estaban hablando sobre nuestra boda...

Sonrojado baja la mirada —Sabes que no quiero encerrarte entre la...

—Lo sé, pero estamos creando algo nuevo Gaara, las cosas podrían cambiar... Aún siendo realeza, yo podría salir junto a tí, al menos de vez en cuando... Eso significa que quiero casarme contigo.

El príncipe sonríe entre el acercarse, y tomando las mejillas de su pareja entre sus manos lo hace inclinarse sobre él para poder besar sus labios. Luego de un alargado beso ambos se separan entre un suspiro y se mantienen mirando los ojos contrarios con ilusión; Lee es el primero en reír algo avergonzado u soltando las caderas de su pareja solo aprieta levemente sus labios contra sí para asentir.

— ¿Y tú qué piensas?

—Qué también quiero casarme contigo, pero... —suspira tratando de mantener su sonrisa —quisiera que esperamos al término de la construcción del nuevo imperio, ¿Te parece?

—Lo que digas me parece bien, casi siempre... —bromea.

— ¿Casi siempre? —cuestiona divertido.

Su andar sigue con diversión mientras juegan con sus palabras. La noche cobijó las calles del reino Subaku, y aún sin respuesta Naruto suspiro admirando las estrellas desde el muro.

— ¿No te parecen hermosas?

— ¿Las estrellas?

Entre su cuestión llena de tranquilidad, el Hyuga se mantenía sentado sobre la tierra con mucha más relajación que antes, su cuerpo ahora no estaba tenso y su rostro había perdido esa dureza anterior; posando las palmas contra la tierra, el joven de ojos color perla permanecía con la cabeza hacia atrás y la vista al cielo.

—Si, es hermoso el poder verlas con tal claridad... Un inmenso cielo, es como... —ríe —esa tranquilidad al ver un amplio océano.

—Oh, —ríe levemente observando con atención al rubio —Lo entiendo perfectamente, también me he escapado de las misiones, he entrenado en...

La mirada sonriente del rubio logra sacar la vergüenza del Hyuga que simplemente trata de mantenerse tranquilo y seguir con su charla ignorando aquellos ojos azules que lo veían con fascinación.

—Prados extensos y riscos altos... El mar, podía verlo, las estrellas... El espectáculo de cada noche.

—Sentir la brisa sacudir tu cuerpo... —menciona encantado.

—La calidez y frío de esas brisas... Y el crujir de las hojas.

La risa de ambos se une suavemente, y sus miradas se encuentran entre la noche. Sasuke aprieta los labios y con una leve opresión en el estómago sale de entre la obscuridad del muro para ver a su pareja... Admirar esos ojos soñadores que se posaban sobre alguien que no era él, por un momento el Uchiha sintió que su vos se había ido... Sus labios estaban separados en busca de palabras, pero, esa mirada... Ese encantó.

—Na... —musitó para después apretar los labios con decisión —Naruto.

El chico algo sorprendido dirigió la mirada hacia atrás, su sorpresa se vuelve una amplia sonrisa y al segundo pide un momento al Hyuga. Con una sonrisa el chico baja a prisa hasta poder estar frente a su príncipe con la mejor sonrisa que le podía dirigir.

— ¿Ha ocurrido algo? Pareces... —ladea la cabeza curioso —enojado... —se señala — ¿Hice algo?

— ¿Podrías...?

Sus labios se aprietan, cerrando sus ojos agacha la mirada mientras el chico delante suyo eleva la ceja con duda mientras intenta mirar aquella cara.

— ¿Sasuke?

Exhalando un enorme suspiro el chico eleva temblorosa mente los brazos hacia el rubio; la sorpresa hace parpadear con incredulidad al caballero, pero al ver el sonrojo en aquella fría cara, Naruto se apresura a abrazar con fuerza a su pareja inclinándose para dejarlo descansar sobre su hombro. Sasuke suspiro contra la piel ajena y simplemente sujetó la espalda alta de Naruto mientras su otra mano se hundía en aquellos dorados cabellos.

— ¡Ésto... Me hace muy! —suspira entre los cabellos negros —feliz, sumamente feliz...

—Naruto...

— ¿Qué ocurré?

—No me abandonarías ¿Cierto?

— ¿Qué? —trata de apartarse sin exito —Amm... No, nunca lo haría, te amo, no pienso dejarte.

Vencido abraza fuertemente a su pareja qué simplemente se aferra aún más al abrazo.

—Oye... —menciona soltando el agarre —Aun no hay noticias de los Hyuga, ¿Quieres que te cubra en lo que vas por comida para él?

Los ojos azules del chico tratan de leer a su pareja, pero sin éxito alguno solo sonríe negando.

—No, no te preocupes, puedo ir a buscar algo más tarde, se lo daré al chico del siguiente turno.

—Entonces... ¿Quieres que te espere aquí?

—No, —se acerca besando la frente de su pareja —No te preocupes, ve a la habitación, dentro de poco termina mi turno.

— ¿Qué? —Dice con gracia — ¿Piensas que vamos a dormir juntos?

— ¿¡Qué!? ¿¡No lo haremos!? —expresa con desespero — ¿¡Por qué!?

— ¡Naruto! —grita un guardia del muro — ¡Un carruaje con emblema de los Hyuga se aproxima a la entrada!

Tanto el joven de fuera como ambos de dentro se levantaron con prisa para comenzar su recorrido a la entrada del lugar. Naruto primero pregunto si ya habían mandado a llamar a los líderes y con prisa sujeto el brazo de su pareja.

—La princesa Hyuga, iré a buscarla.

—Si, yo me encargo de aquí mientras llegan los otros.

Con un asentimiento el rubio se marcha a prisa mientras las puertas se abren delante suyo. El carruaje se adentra, los guardias Hyuga se mantienen firmes mientras la princesa baja sin ayuda... Sus ojos perla se abren y primero toman dirección al joven azabache de rasgos conocidos.

—Uchiha ¿Cierto?

—Asi es... —da una reverencia —Creo que su llegada no fue avisada, los líderes están por venir, pero mientras tanto la puedo conducir...

—No es necesario, necesito un favor.

La duda llena al azabache que simplemente da un asentimiento recibiendo de buen modo aquellas palabras.

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