Capítulo 28.

Editado: 25/ 03/ 2021


Soy tu padre.

[Academia de Suna, Lee]

Al mirar a los primeros niños salir de la academia tomo un profundo respiro y tronando mis dedos intento relajarme; Antes de regresar a casa Gaara y yo tuvimos una conversación sobre Metal en su oficina, aquella noche no tuve el valor de hablar con el pequeño, pero estoy decidido a hablarlo con él hoy.

Shinki es el primero en salir y el primero en notar mi presencia a pesar de que se mantiene atento a las palabras de Metal, el pequeño me mira con una leve sonrisa y le hace una señal a Metal con la mirada para que me vea, al segundo les sonrío a ambos y elevando la mano les aviso de mi presencia causando el rápido correr de mi pequeño con dirección a mis brazos; Shinki da una leve reverencia para luego invitar a sus amigos a seguirle mientras se despiden de nosotros tomando dirección a la academia con Shira.

— ¿Qué pasa papá? —peguntó inseguro— ¿Por qué se van solos?

—Hoy... —sonrío poniendo mi seriedad en claro —quería hablar contigo, asique nos vamos a saltar las clases de Taijutsu.

Al bajarlo al suelo el pequeño analiza mi rostro y al segundo da un asentimiento manteniéndose más serio; mi pequeño no es tonto, sabe muy bien que vamos a hablar sobre algo muy serio, y estoy seguro de que ya debe saber sobre la llegada de Yoshio a la aldea, es decir... los rumores corren rápidamente por aquí. Exhalando un leve suspiro nos vemos llegando al centro de la ciudad, nuestras miradas viajan por las pequeñas tiendas que cada vez aumentan en número, y finalmente tomamos asiento en un pequeño puesto donde nos atienden con prisa sirviendo un par de bebidas.

—Um... papá, —sujeta su bebida sin mirarme —si es sobre... mi otro padre —sube la mirada con seriedad —yo realmente no quiero...

—Ese es el problema.

Sorprendido analiza mi rostro con curiosidad mientras espera por mis palabras; inhalando con profundidad termino exhalando un suspiro algo grande que lo hace sorprenderse, enseguida le dedico una sonrisa tranquila que él no parece creer del todo.

—Lo lamento Metal, —sujetando mi nuca mantengo la mirada baja —pero necesito decirte algo que quizá te moleste... aún así... es importante que lo sepas.

Algo preocupado acerca su mano hasta sujetar mi mano en un intento de comprender mi extraño comportamiento; sonriendo exhalo un suspiro en un intento de relajarme.

—Yo... no soy bueno soportando el alcohol, la bebida para adultos me hace... perderme, puedo no recordar lo que hice al día siguiente, —tomando aire lo miro —un día fui a beber con mi sensei, solo él y yo... no recuerdo casi nada de esa noche, solo el desastre que hicimos en aquel lugar y a un par de mujeres... —su mirada desconcertada intenta comprender mis palabras —yo... espero que no termines molesto conmigo, me lo merezco, pero...

Nuevamente vuelvo a quedarme sin palabras, con la mirada baja y avergonzado de mi mismo. No puedo hacerlo, no puedo decirle... si lo digo terminaré convirtiéndome en el malo de la historia que... el malo que no quiso hacerse cargo de su hijo.

—Papá —menciona con tranquilidad —quisiera ir a la oficina de Gaara san... necesito algunos consejos sobre chakra y quizá él pueda ayudarme... ¿Podemos ir?

— ¿Sobre chakra?

—Si, nos hablaron de eso en la academia, pero Yodo no es tan buena para explicar sobre eso y Arya no encuentra las palabras para decírmelo.

Jamás me ha gustado huir de las cosas, pero esta vez definitivamente no podré con ello.

— ¡Si... deberíamos ir a verlo! Si no puede hacerlo él, seguro que Kankuro podrá ayudarte.

Rápidamente pago nuestras bebidas y tomando a mi pequeño lo subo a mi hombro para salir corriendo rumbo a la torre Kazekage; apenas llegamos kankuro se muestra sorprendido con nuestra presencia y rápidamente extiende las palmas al frente deteniéndonos de nuestro andar.

— ¡Wow! ¿A dónde creen que van?

— ¡Oh, Kankuro! —expreso animado —apenas íbamos a ver a Gaara, —apenado doy una reverencia —lamento mis pocos modales, pero... —rasco mi mejilla — ¿Estará muy ocupado Gaara?

Suspirando desvía la mirada —Estoy yendo por su té... —nos analiza y suspira vencido —bien, vayan a verlo, pero no lo entretengan mucho... tenemos cosas que hacer.

— ¡Bien, cuenta con ello!

Elevo mi pulgar con ánimos mientras le dirijo una sonrisa que lo hace gruñir por lo bajo mientras sigue su camino revisando algunos papeles; entre nuestro camino saludamos a algunas personas conocidas de la torre hasta llegar a la oficina de Gaara para tocar con delicadeza la puerta y asomar nuestras cabezas para notar el cambio en su semblante, su mirada llena de seriedad cambia por un semblante tranquilo y una sonrisa cálida que nos dirige con cariño. Al bajar al pequeño de mis hombros Metal corre a toda prisa subiendo al regazo de Gaara para darle un fuerte abrazo, Gaara atiende animado y al segundo vuelve su mirada algo dudosa sobre mí.

—Es bueno tenerlos aquí, pero... ¿A qué debo su visita?

— ¡Yo! —eleva la mano entusiasta —quiero aprender un poco sobre el chakra y papá dijo que el tío Kankuro y tú podrían ayudarme.

— ¿Chakra? —asiente admirando sus papeles —sí, puede que tenga a alguien más experimentado por aquí...

Algo nervioso lo veo buscar entre la fila de papeles que tiene a su derecha; a veces me pregunto como lo hace, su escritorio siempre esta limpio mientras que el de Naruto es... por fin toma un papel en mano y con una sonrisa se lo entrega a Metal que lo analiza curioso, Gaara lo despeina.

—Bueno, llévalo con Kankuro, —apunta el archivo —esa persona te podrá ayudar y... creo que ya va siendo hora de buscar un maestro para los cuatro... —sube su mirada hacia mí — ¿Irán juntos?

Metal me observa y finalmente ambos asentimos con rapidez haciendo reír levemente a Gaara.

—Bien, —sonríe con calma —quiero que mañana después de la academia vengas con los chicos Metal, les asignaremos un profesor especial.

Luego de un asentimiento el pequeño se baja del regazo de Gaara y dando una leve reverencia se despide de él para cuestionarme con la mirada, yo le pido que se marche primero mientras la mirada de Gaara lo sigue con ternura hasta que la puerta se cierra; apenas el pequeño se marcha su mirada jade viene hacia mí entre un suspiro haciéndome bajar mi mirada con vergüenza, pero finalmente tomo una profunda respiración para mirarlo.

— ¿No lo lograste? —cuestiona comprensivo.

—Es... —expreso desanimado.

Mirándolo tomo una profunda respiración apretando mis puños mientras camino a su sofá dejándome caer con cansancio, Gaara suspira y se levanta con una sonrisa para llegar a mi lado y sujetar mi mano buscando darme un poco de calma con su linda mirada, entre mi suspiro doy un asentimiento.

—Es difícil... —preocupado lo observo —me tomo mucho hacerlo llamarme padre y no quiero decepcionarlo ahora, no quiero ser un mentiroso que se olvidó de su propio hijo y que no lo reconoció como tal cuando lo conoció... —cubro mis ojos con arrepentimiento —soy lo peor.

Me siento pésimo, ¿Cómo es posible que no haya podido reconocer a mi propio hijo?... las manos de Gaara se aproximan a mi cuerpo sujetando mi pierna con cariño y acariciando mi espalda, con un suspiro de pronto me abraza tratando de hacerme sentir mejor; acurrucándome en su pecho intento calmarme exhalando un suspiro en el cual se escapan mis problemas por un segundo.

—Lee, por favor deja de decir eso, no fue tu culpa... el alcohol te hizo olvidar ese momento y la mujer no apareció hasta muy tarde... —aprieta el abrazo —no había manera de que siquiera lo sospecharas... además, con el comportamiento de tu hermano la duda recaía con más fuerza en él que en ti, fue normal que pensarás que era hijo suyo... —sus labios depositan un beso en mi cabello —pero si te hace sentir mejor, llegaré temprano a casa así que si algo llega a salir mal con Metal yo me ocuparé de hablarlo de mejor forma con él, aunque de verdad confío en que lo harás bien.

Con una amplia sonrisa me levanto de sus brazos mirándolo sonreír, de pronto solo se acerca con dulzura besando mis labios para después apartarse con lentitud de nuestro beso, algo atontado sujeto donde aquellos labios han estado... y sonrío con más calma hacia él.

— ¡Bien, puedo hacerme cargo! —animado me pongo de pie tomando camino a la puerta con confianza, él mira con alegría — ¡Nos vemos más tarde cariño!

Apenado sonríe con ese precioso sonrojo —Nos vemos más tarde Lee.

Con un último despido cierro la puerta encontrando rápidamente a Metal en el pasillo, el pequeño parece pensativo así que solo me acerco hasta tocar su hombro para obtener su atención. Sonriendo me inclino obteniendo su atención.

— ¿Ya has ido con Kankuro?

—Mmm... —desvía la mirada un momento —no pude recordar... —sonríe apenado —a donde me dijo que debía ir.

Sonriendo divertido solo acaricio su cabello y lo tomo en brazos sintiendo como se abraza con fuerza a mí, yo lo sujeto por la espalda dando pequeñas palmadas.

—Mmm... ¿Ocurre algo Metal?

—Solo... te quiero mucho papá, —se aferra con más fuerza —yo... he visto a aquel hombre en la aldea.

La sorpresa me llena al escucharlo decir "Aquel hombre" y mis manos aflojan el toque a su cuerpo, con aquel hombre se debe estar refiriendo a Yoshio... tomando aire intento apartarlo un poco para mirar su rostro, pero él se aferra con más fuerza a mi cuerpo evitándome mirar de frente su cara.

— ¿Qué... qué hombre?

—A tú hermano... —suspirando se esconde contra mi cuello —no importa que fue lo que paso, papá... para mí siempre serás el único.

La culpa me llena de inmediato y sin poder evitarlo me aferro a mi pequeño tratando de disculparme con tal fuerte abrazo, ¡Metal, disculpa a este hombre por no reconocer a su propio hijo, por favor, perdóname! Con delicadeza lo separo hasta poder acariciar su mejilla roja y su mirada temerosa que me hace sentir tan culpable.

—Yo... Metal, —lo observo directo —necesito que hablemos a solas, deberíamos... subir.

Sin contestar nada ni dudar de mis palabras simplemente se aferra a mi cuello descansando su mejilla contra mi hombro, sujetando a mi pequeño como si estuviera durmiendo tomo el camino al piso de arriba donde antes Gaara vivía con sus hermanos. Al llegar a la sala tomo asiento en el sofá dejándolo al lado de mí admirando el nerviosismo en su mirada baja y sus manos que se frotan entre si con incomodidad; suspirando subo mi pierna sobre el sofá para mirarlo de frente, mi nerviosismo me ataca e inquieto rasco mi nuca tratando de prepararme para lo que sigue aun cuando mi estomago se siente tan revuelto al punto de querer vomitar.

—Necesito decirte algo sobre mi hermano... —suspirando bajo de momento la mirada —siendo gemelos, y con la reputación que él arrastra... —busco su mirada —cuando te dejaron conmigo enseguida pensé que debías ser hijo suyo y que terminaron confundiéndolo conmigo... tú lo viste, tu madre no me dio tiempo de preguntar nada y ni por un momento pude pensar que enserio... —inhalando tomo su mano —yo era tu verdadero padre, pero... descubrí que es de ese modo Metal.

Su mirada sube con sorpresa ante mis palabras, y yo solo puedo intentar sonreír débilmente en un intento de disculpa.

—Yo... soy muy malo con el alcohol, es por eso que no bebo demasiado, pero un día... antes de que la guerra explotara por completo mi sensei me quiso llevar a festejar para bajar los nervios de la lucha que se aproximaba, solo él y yo... —con un suspiro vuelvo a bajar la mirada —esa noche invito a un par de damas que nos hicieran compañía y compro mucho alcohol y carne... hice mis cuentas y platique con él —aprieto sus manos entre las mías —es muy grande la posibilidad de que seas mi verdadero hijo ¡Y no me molesta ese hecho! Pero... quería decírtelo porque creo que mereces saber la verdad, y porque me siento culpable al no reconocerte desde el inicio... —tragando saliva con la garganta dolida me inclino para mirarlo directo —por ello papá lo siente Metal, y pide tu perdón.

Bajando del sofá me hinco frente a él sujetando sus manos mientras mi mirada se mantiene baja, Metal, estas en todo tú derecho de odiarme.

—Papá, —menciona con suavidad —te dije que aquel hombre me había rechazado, la primera vez cuando mi madre me llevo con él... solo le bastó una mirada para asegurar que yo no era su hijo, —sus pequeñas manos me aprietan —cuando me entrego contigo... —su voz tiembla —tenia miedo, mis padres no me querían y... pensé que nuevamente me ibas a dejar, pero...

Sus pequeña y calientes lágrimas caen sobre mi mano, y al levantar la mirada puedo verlo llorar a mares, con sus ojos vidriosos y la nariz roja mientras limpia aquellas lágrimas con las mangas de su ropa, de pronto me abraza con fuerza por el cuello.

—Pero fuiste diferente, y no fuiste él... mi madre tenía problemas con algunas personas que le pedían dinero, —sorbiendo sus mocos termina limpiándolos con su manga —nos la pasábamos de un lado a otro huyendo de esa gente... un día antes de encontrarnos contigo huimos en busca de una amiga suya que nos podía ayudar, entonces lo encontramos a él... mi madre le pregunto varias cosas y él me miro y luego negó comenzando a platicar con ella, nos quedamos en ese lugar un tiempo hasta que las personas que la buscaban llegaron, estábamos huyendo y me dijo que regresaría, pero... estoy feliz de estar contigo, de que seas mi padre y que hayas aceptado cuidar de mí —sonriendo vuelve a limpiar sus lágrimas —lo has dicho, aún soy muy pequeño para juzgar a un adulto, pero al vivir con Gaara san y Shinki kun me ha hecho comprenderlos mejor... todos —me mira sonriente —tienen una razón de las cosas que hacen, no tengo nada que disculpar porque aunque no lo supieras... decidiste hacerte cargo de mí, te quiero papá.

Limpiando mis lágrimas lo abrazo de nueva cuenta, nos quedamos un rato de ese modo y con calma lo llevo con el hombre de la ficha que Gaara le dio, Metal se quedó toda la tarde practicando y luego comenzamos a charlar sobre su madre y sobre mi vida.

Al llegar a casa nos apresuramos a preparar la cena para Gaara y Kankuro, todos los niños me ayudaron con la cena y finalmente terminamos comiendo antes que ellos pues toda nuestra tarde fue de entrenamiento. La noche llego tan calmada como siempre, los niños están jugando en sus habitaciones ya preparados para dormir... al entrar a la habitación secando mi cabello puedo ver a Gaara sonreír dejando sus papeles de lado para palmear la cama a su lado, sin dudarlo atiendo a su llamado subiendo a su lado y recostándome en su espera, él sonríe y tranquilamente hace que su arena lleve sus papeles al escritorio mientras él se recuesta de costado mirándome como yo lo admiro; sus cabellos rojos adornan la almohada mientras sus ojos permanecen radiantes a los míos... suavemente acaricio su mejilla sintiendo su mano sujetar la mía.

—Te dije que todo iría bien —expresa tranquilo.

—Lo tomo muy bien de hecho, pero... quisiera pedirte un favor —asintiendo espera por mis palabras, no quisiera molestarlo, pero se trata de Metal —No parece que su madre lo dejará por ser mala, más bien... lo estaba cuidando, yo... —suspiro —quisiera encontrarla Gaara, que él vuelva a verla, y también quería pedirle perdón y preguntarle sobre lo que ocurrió aquella vez entre nosotros.

Entre su silencio parece pensar mis palabras —... Me sorprende... cada vez pareces más adulto.

Él sonríe divertido entre una leve risa y al instante lo jalo por la cintura queriendo iniciar un juego que lo hace reír, pero aun así me permite besar su mejilla.

— ¿Qué ha sido eso? —expreso divertido uniendo mi frente a la suya — ¿Me estás diciendo infantil?

— ¡Solo un poco! —ríe entusiasta forcejeando — ¡No hagas eso! ¡Deja de hacerme cosquillas Lee!

Subiéndome sobre él continuo con nuestro juego de cosquillas; su pijama se ha desarreglado, sonriente y sonrojado... algo atontado por su belleza me inclino sobre sus labios y entre un suspiro nos fundo en un beso profundo para enseguida desearle buenas noches y caer a su lado en la cama entre una risa, Gaara no duda en recostarse en mi brazo para dormir abrazado a mi cuerpo, pero antes de dormir se estira hasta besar mi mejilla y decirme que hará lo posible por encontrar a la madre de Metal; dándole un último beso me aferro a su cuerpo dispuesto a dormir profundamente.

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