19. El ojo de la locura II
«¿Gyatso?¿Qué es eso?»
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Pasaron una hora recorriendo y revisando el funcionamiento de los motores. De acuerdo a sus cálculos, tantos estos como los propulsores se hallaban en perfecto estado y de volver la energía en la nave se podría tener el control desde el puente. Ahora faltaba lo ma difícil: ir a la zona accidentada.
Afarax cerró con cuidado la cubierta de metal que protegía los cables y conexiones. Aurie le tendió la mano y lo levantó con facilidad (a pesar del tiempo que habían pasado juntos a Afarax aún le sorprendía la fuerza de la chica).
- Gracias- dijo él y regalándole un beso en la mejilla-. Todo está en orden, como decía. ¿Ya están los demás listos para ir al último punto?
- Lo están.- respondió con una sonrisa, ahora que de momento se habían retirado los cascos-. Parece que esos dos se llevan bien.
- Kzer se pondrá celoso.
- No lo creo. Darim podrá ser muchas cosas, pero nunca interferiría en una relación.
- Tú lo conoces mejor, ¿qué pasó entre ustedes? No me molestaría saber que se liaron o algo así.
Ella miró hacia su derecha.
- No es eso. Hubo un tiempo donde fuimos los mejores amigos, junto con Leah. Nosotros tres nos parecíamos muchos a ustedes, ya sabes, siempre bromeando y haciendo cosas juntos. Afarax, escúchame bien, por aquellos tiempos estaba dedicada por completo a mi entrenamiento e instrucción por parte de mi padre, así que no me podía permitir tener una relación. Cuando él me lo dijo... Las cosas no volvieron a ser iguales. Bueno, al menos Leah siguió a mi lado. Y creo que no debería hablar más porque me voy a echar a llorar.
Afarax suspiró. Deseó que haber escuchado ese tono nostálgico en alguien a quien amaba tanto.
- Está bien. Mejor volvamos, aún tenemos trabajo por hacer.
Ambos regresaron hasta la bifurcación en donde el camino principal permitía llegar a cualquier lugar. Sandri y Darim se entretenían hablando de cualquier cosa, parecían haber olvidado de la misión arriesgada que estaban realizando. Afarax llegó junto a Aurie hasta ellos y le indicaron que solo quedaba una última sala de maquinarias donde revisar.
- Es la más alejada de todas, me temo- mencionó Sandri con preocupación-. Estaban pensando en que, para despejar todo el lugar, habría que ser más sigilosos de lo que hemos sido hasta ahora.
Aurie se mostró confundida.
- Pero es lo que hemos estado haciendo hasta ahora.
- Me refería- continuó diciendo la primera-. a que podríamos considerar entrar por los conductos de ventilación. Como todas las máquinas están sin energía no correríamos ningún peligro y no tenemos que seguir el camino por el que esperen que sigamos.
Aurie sonrió de oreja a oreja en respuesta.
- Ya la escucharon. Busquemos un agujero que dé al conducto de ventilación.
Aurie pasó ignorando a Darim, rodeó con el brazo a su amiga y la hizo avanzar.
- Vamos- dijo Afarax.
Tardaron algunos minutos hasta que finalmente pudieron encontrar una pequeña puerta que daba al sistema de ventilación. Bastó que Aurie hiciera palanca con su daga para que el frágil seguro cediera y todo pudieran ingresar en fila, aunque de esta forma sería mucho más difícil orientarse. Mientras tanto, según el traje de Afarax, la temperatura fuera estaba cerca de los 10 grados y tendía a bajar por momentos, cosa que no resultaba un problema porque la temperatura era controlada por el traje, pero dificultaría las cosas si el de alguno de sus compañeros era dañado. Trato de quitarse ese pensamiento de la cabeza y siguió avanzando a gatas, teniendo como guía a Sandri, quien iba esta vez adelante del grupo.
No pasó mucho tiempo para que esta anunciara que había que seguir por una parte inclinada del conducto y que sería muy complicado avanzar.
- Etzem- dijo Afarax cuando escuchó eso-. ¿Nos echas una mano?
Como si de plantas se tratara, del suelo emergieron pequeñas irregularidades de color celeste brillante, de forma que era fácil colocar el pie y usarlos como puntos de apoyo. El grupo usó esto para subir y luego llegaron de nuevo a una parte horizontal. Más adelante, Sandri anunció que habían llegado a su destino, frente a una abertura que daba a la oscuridad de una área de tamaño desconocido.
- En teoría deberían de haber luces aquí, pero ya saben como va la cosa.
Cuando ella salió cayó unos dos metros hasta el suelo y anunció que era seguro salir. Ese fue el error que casi le costó la vida.
Afarax había recibido la alerta por parte de Etzem, así que cuando bajó se lanzó contra su amiga y la derribó, esquivando de esta forma los disparos que llegaron a unos metros del frente. Gracias a los destellos, el Fantasma detectó al menos 4 enemigos que serían su prioridad.
- Déjenmelos a mí- gritó. Sus compañeros también bajaron y se pusieron a cubierto bajo unas cajas metálicas repletas de herramientas. Los disparos iban y venían cuando más atacantes aparecieron a los lados.
El Fantasma fue a por los que estaban delante, pero se dio cuenta de algo: ¿Por qué el que estaba en el centro no tenía un arma? El joven saltó hacia un lado cuando la figura invocó El ojo de la locura y casi se lo planta en la cara. Afarax desenvainó su espada y se enfrentó al atacante más peligroso, lanzado estocadas al tiempo que su enemigo respondía con energía que brotaban de sus manos. Uno de sus soldados intentó ayudar a su líder usando su arma para golpear, pero Etzem lo anuló e hizo que el soldado la rompiera con sus manos y quedara desarmado. Afarax no lograba atinar un buen golpe, y el Tercer Pilar no se daba por vencido, haciendo que aparezcan más hombres bajo su control y la situación parecía estar descontrolada.
- ¡Escuchen esto! Si tiran las armas en este instante permitiré que sus muertes sean rápidas. Después de todo, el Maestro solo quiere a uno de ustedes vivo.- Lisath dirigió la vista a Afarax, que volteó la mirada, molesto
- Sigue soñando.
- Soñar es algo exclusivo de los mortales. Etzem, te hablo a ti, suelta al humano y entrégate.
«Ven a por mi, hermanito» dijo entre risas el fantasma.«¿O acaso todo lo que haces es mostrar el ojos del caos y dejar que un símbolo haga todo el trabajo?
Lisath resopló molesto. El haber poseído a un adolescente le daba más énfasis a sus gestos.
- Como desees. Es un pena que no pueda matarte. ¡Maten a todos menos a este imbécil!
Más hombres aparecieron de las sombras. Sus rostros desencajados y ropas manchadas de sangre seca daban a entender que eran ellos los responsables de la carnicería que habían encontrado en los pasillos. Afarax sabía que tenía que hacer algo rápido, no podía permitir que se acercaran a sus aliados. Clamó ayuda a Etzem, y una vez más este atendió a su pedido.
«Nuestro amigo Darmith nos dio lo que necesitamos» dijo el fantasma, muy divertido«¡Toca el suelo con tus manos y deja a las raíces encontrar a sus objetivos!»
El joven hizo lo que le dijo tan pronto como lo escuchó. Fue entonces cuando varias raíces celestes hechas de energía emergieron del suelo y atraparon a absolutamente todos los seguidores de Lisath. Aurie no esperó otro segundo más y se lanzó dispuesta a terminar con los más intimidantes, seguida de cerca por Sandri y Darim, que se dispusieron a eliminar a sus enemigos mientras estos últimos intentaban zafarse de las raíces.
Afarax seguía agachado y manteniendo las raíces sobre los cuerpos de sus enemigos, aunque empezaba a notar el cansancio en sus extremidades, pero lo que más le preocupaba era haber perdido de vista a Lisath.
- ¡Suficiente! -gritó de pronto su enemigo cayendo de una altura elevada. Era fácil deducir que había pensado ese movimiento para terminar con las raíces.
La onda expansiva que creó cuando cayó derribó a Afarax y liberó a los seguidores restantes. Etzem impidió que el adolescente se acercará hasta su portador, saliendo del cuerpo de este y enfrentadose directamente contra su hermano. Lisath usó El ojo del caos una vez más y cegó al Fantasma, pero él se recuperó rápidamente, se deshizo en nubes de energía y se volvió a formar atrás a Lisath. Este avanzó haciendo un movimiento poco común en un chido de su edad, y luego levantó ambas manos para lanzar oleadas de energía de forma continua.
- ¡Retrocedan!- ordenó a los seguidores que le quedaban-. ¡A la mierda con este lugar! ¡Haré lo que debí haber ordenado desde un principio!
Etzem respondió a los ataques creando escudos espejo que devolvieron las esferas de energía. Al tiempo que pasaba esto, Afarax se levantó y se dirigió hacia Lisath con la intención de derribarlo. El adolescente esquivó con agilidad al soldado, le ensartó un par de golpes en el tórax y retrocedió una vez más. Los seguidores aún estaban organizándose para salir, así que tenía que ganar un poco más de tiempo. Afarax se repuso de los golpes, usó su nuevo poder de raíces para atrapar los pies de Lisath, luego lo agarró del cuello, lo levantó y lo estampó contra el suelo con todas sus fuerzas.
- Me estás empezando a fastidiar, en serio.- dijo Afarax, con los ojos tan brillas como dos faros-. Pero esto acaba aquí.
- Te apresuras demasiado- respondió entre jadeos Lisath-.Pero me temo que ahora no podrás matarme... Mira a tu derecha...
Afarax lo hizo y vio algo que lo dejo sin aliento: Aurie estaba herida, recostada en medio de la sangre que brotaba de su costado. Se había distanciado de sus dos otros aliados y esto había bastado para que en un ataque inesperado los seguidores de Lisath la hirieran a la altura del estómago. Y uno se apretaba a dar el golpe final.
- Considéralo un regalo de despedida, Fantasma de Zorax- agregó entre risas y muecas de dolor.
Afarax no lo pensó. Soltó a Lisath, corrió en dirección a ellos y concentró la energía en sus manos. Lanzó varias ráfagas que impactaron en los últimos 4 que quedaban, sin hacer demasiado daño, pero bastando para hacerlos retroceder y dejarlos expuestos.
El tiempo fue suficiente. El joven se puso entre Aurie y los seguidores, desenvainó su arma y atravesó el pecho del que hace unos pocos segundos había estado a punto de acabar con aquella persona a la que amaba tanto. Retiró la espada, pero no pudo esquivar al otro sujeto que se lanzó sobre su espalda y le rodeó el cuello con sus brazos. Afarax giró bruscamente a la derecha cuando el que estaba frente a él extrajo una daga de su cinturón y se aprestaba a clavársela en el pecho. Esto hirió en la zona del hombro al que estaba sujetando a Afarax y suficiente para soltarlo. El joven atrajo la espada que se le había caído y terminó con ambos. El último que quedaba se marchó y se perdió en la oscuridad, aunque de poco importaba.
- Oye...
El joven volteó y soltó su arma. Se agachó y levantó la cabeza de Aurie para ponerla en su regazo. A lo lejos, Sandri se dirigía a ellos, al parecer herida por su forma de caminar, y Darim se encargaba de que nadie más quedará en los alrededores.
- No no no. Nada de despedidas, por favor-. le susurró -. Dime que puedes curarte.
- No... No lo sé, no puedo concentrarme con el dolor... Mierda, es... No estoy segura...
- Concéntrate, cariño.
- Necesito...
Él agarró su mano. Puede que no sintiera el calor de ella a través de la armadura, pero sí podía transmitirle confianza.
- Puedes hacerlo. No pierdas el control. Tú eres la mujer más fuerte que conozco.
Ella desactivó su casco, que tenía una alarma roja que parpadeaba debido a la pérdida de sangre que empezaba a ser significativa. Con cuidado dirigió su mano hacia su abdomen y se concentró para sanar. El brillo verdad apareció, se desvaneció, y volvió a aparecer de forma muy débil. La sangre seguía saliendo.
«Tranquila, yo también estoy aquí»
Etzem se hizo presente y usó sus poderes para cerrar temporalmente la herida mediante presión. Aurie hizo una esfuerzo y pudo usar de forma intermitente sus poderes para curarse a sí misma. La herida cerrada mediante la energía de Etzem se cicatrizó y pronto sanó por completo. No quedó rastro de la herida hecha por una daga, pero eso no mejoraba del todo la situación. Aurie estaba muy pálida, tenía las ojeras más marcadas y su piel normalmente de azul claro estaba salpicada de gotas de sangre. Afarax consideró que no estaba en condiciones de pelear.
Fue en ese momento cuando Sandri y Darim se acercaron.
- Dioses-dijo la joven-. ¿Estará bien? No siquiera sé en qué momento fue que se alejó de nosotros.
Afarax la ayudó a levantarse y puso el brazo de Aurie sobre sus hombros.
- Ya. Yo tampoco soy invencible...-respondió la líder con apenas un hilo de voz.
- Lo siento, en serio tuve que haber estado más cerca y...
- Ya Darim, no soy una niña. Puedes ahorrarte...
De pronto escucharon mas sonidos provenientes de la lejana oscuridad. Allá donde la entrada había sido forzada y la explosión habí cubierto de cenizas el motor, aún quedaban cosas por hacer. Afarax decidió cuál sería el siguiente paso.
- Darim y Aleyda-dijo repentinament, para sorpresa de esta última, que no estaba tan acostumbrada a ese nombre-. Necesito que saquen a Aurie de aquí y se la lleven hasta nuestra base improvisada. Cuiden de ella.
- ¿Y que hay de ti?-cuestionó Aurie.
- Completaré la misión. Solo.
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Tenía que admitirlo: había sido difícil separarse de su equipo, y de igual forma para ellos. Por la forma en la que se habían despedido tenía la certeza de que no todos pensaban que volvería. Aurie, al menos, le dirigió una mirada triste que podía interpretarse como lástima y como una disculpa por no poder seguir con él. Y eso solo había sido el inicio.
Afarax no podía pedirle a Etzem que repare el motor hasta haber acabado con Lisaht. La pregunta era, ¿dónde encontrarlo? A este punto podría haber huido a cientos de metros o estar encima de él preparando una emboscada. Él prefirió creer en la primera opción. Usó la puerta destrozada para salir de esa zona y se detuvo confuso. No tenía idea de a donde ir primero.
- Etzem
«Ya sé. Tienes que ir un piso mas arriba donde he visto que guardan la comida y se recuperan de la paliza que les has dado»
- ¿Comida?
«Cadaveres. Vamos, no pierdas el tiempo »
Afarax se concentró. Las luces de emergencia que iluminaban el pasillo parpadearon hasta casi apagarse cuando el joven usó sus poderes para teletransportarse un piso superior, casi 6 metros arriba. Lo que vio lo dejó sorprendido: Estaban en una zona de carga, dónde muchos bultos y cajas metálicas se encontraban apiladas, pero eso no era lo más llamativo. Colgados en el techo se encontraban varios cadáveres en descomposición y con varias partes faltantes. Algunos todavía tenían el uniforme de la tripulación.
Afarax apretó los puños.
- Esto es personal-dijo mirando al techo y cuidando de no mancharse con la sangre.
Se apresuró a salir de aquel almacén. Cuando cruzó la puerta pudo observar los pasillos clasificados con códigos que señalaban los distintos almacenes y lo que contenían. Afarax de movió sigilosamente entre los pasillos semi iluminados hasta salir a una área más amplia. Esta parecía ser un área donde se verificaba y empaquetaba cosas para guardar a un futuro lejano, como el nuevo mineral que se había encontrado, piezas de antiguedades, piezas extrañas y cajas sin contenido. El lugar era la mitad de grande que una cancha de fútbol, con algunas planchas de metal que colgaban del techo que Afarax reconoció como soportes de carga magnéticos para mover objetos pesados, por ello las cajas de metal. Más allá de eso, las pocas luces no revelaban algún peligro inmediato ni enemigo al acecho. Afarax usó la fuerza extra que le proporcionaba el traje para mover las cajas hasta quitarlas de las tres puertas que dirigían hacia otros lugares. Al menos tenía que agradecer que la sangre en este lugar era escasa.
- ¿Y ahora?-preguntó a su compañero.
«Puerta de la izquierda, hay escaleras amplias hacia arriba.»
-¿Subiremos más?
«Bueno, sí. Se supone que llevan cosas más frágiles allá, o no sé a qué llaman cosas frágiles, al menos es lo que dice en la mente de ese hombre a tu derecha que acaba de morir.»
El joven se dio cuenta del cuerpo, le bajó la parte del traje que cubría el cuello y le tomó el pulso. Estaba muerto, en efecto, pero no estaba frío.
«Como dije» agregó Etzem «Me sabe mal que no confíes en lo que digo»
Afarax negó con la cabeza sin decir nada. Salió por la puerta que le había dicho su amigo y corrió entré las sombras para ocultar su rastro. No era solo eso lo que lo preocupaba, sino que dentro de poco su poder sería demasiado notorio que las sombras no bastarían para cubrirlo. En estos pensamientos llegó a una avenida grande, muy grande, que se ramificaba a calles más pequeñas y cuyos espacios antes libres se hallaban bloqueados por pequeñas naves de carga que parecían haberse quedado sin energía de un momento a otro. Vio algunas manchas de sangre en el piso que seguían en la misma dirección.
«Deberías darte prisa. ¿Tienes idea de a dónde se dirigen? Atacarán la cubierta médica. Cosa que puedes impedir, o no, pero recuerda lo más importante: mi hermano»
Afarax maldijo en voz baja.
- No voy a permitir esto. No me importa si me ven, o lo que piensen de mí.
Etzem rio con ese sonido de cristal rompiéndose, muy característico de él.
«Me gusta como piensas. Espera, esta zona la conozco, déjame guiarte.»
Una línea celeste apareció en el suelo, recorría la calle hasta doblar por la derecha y perderse entre el caos.
«Síguela. Y sin preguntas.»
Eso fue lo que hizo. La preocupación ponía alas en sus pies, a veces saltaba sobre las cajas metálicas que encontraba en el camino, o simplemente se teletransportaba para evadir los obstáculos, aunque debido a la ausencia de otros seres esto empezaba a pasarle factura.
A 15 minutos de estar corriendo y moviendose entre calles y pasillos respiraba agitadamente y sentía los brazos pesados. Demasiado cansado. Demasiado exhausto para seguir. La determinación le había dado energías, pero él se había encargado de utilizarlas hasta el final. Decidió detenerse cuando simplemente no podía más y se derrumbó a un lado de la pared. La línea celeste aún aguardaba su paso. Pero, ¿llegaría a tiempo?
- Oye... Etzem. Tengo que decirte algo-habló con la respiración agitada.
«Adelante»
- ¿Puedes darme otra oleada de fuerzas?
«No. Yo también estoy cansado.»
- Eres imbécil -sonrió-. Así no vencemos a Legión ni en sueños.
Su amigo no respondió.
- Bien. Tomaré eso como un sí.
Unas delgadas líneas de energía celeste lo rodearon y lo ayudaron a levantarse. Apenas se puso de pie sintió la fuerza retornar a sus extremidades.
«Lo que dijiste ayer cuando estabas a punto de desmayarte... No lo esperaba, no pensé que nuestro vínculo había existido desde hace tanto. Afarax, confíes o no en mí, yo sí confío en ti. Quiero dejar eso en claro. Incluso si agoto todo mi poder en levantarte una y otra vez. Quiero que sepas que sería un honor morir junto a ti, atravesado o extraído, juntos hasta el final. Me sorprende cuánto ha crecido aquel niño al que le robaron sus monedas... »
Afarax sonrió con algo de más de confianza.
- Nunca supe como me los quité.
«Eso es más difícil de explicar. Venga, vamos»
El camino continuó, saltando, esquivando, a veces transportandose como el viento, e incluso usó algunos conductos de ventilación. Algunas horas más tarde se daría cuenta que recorrió casi 3 kilómetros en una hora, gracias al impulso de Etzem. En ese entonces, sin embargo, creía que incluso estaba retrasado. Para cuando las paredes blancas aparecieron el pánico se había apoderado de sus compañeros. Vi a varios salvajes atacando una puerta con una pieza de metal a modo de ariete, de forma que los que estaban dentro de esa habitación estaban haciendo lo posible para mantener firme la puerta.
El joven no perdió tiempo. Se acercó a la docena de enemigos que había y los ató con la raíces que acababa de aprender. Etzem se encargó de acabar con los enemigos desarmados atravesando como una nube energía a cada uno y separando a sus hermanos de los cuerpos humanos. Cuando terminó, todos cayeron desmayados y el ataque cesó.
- Puedes abrir. Creo que tengo a algunos miembros que necesitarán atención médica.
Escuchó algunos susurros del interior.
- Tranquilos, soy un soldado, Afarax Lux. Soldado de élite nombrado por el capitán Khazt. Tengo mi placa de identificación.
El joven agarró su placa y la hizo pasar por debajo de la puerta. Después de esto la puerta se abrió con cuidado. Eran cuatro civiles y un par de enfermeras, por lo que pudo deducir. Uno de ellos, que tenía el brazo vendado fue el que habló primero.
- ¿Se puede saber como acabaste con todos?
- ¿Crees que los maté? Los liberé de esta maldición, sería bueno que me ayudaran a llevarlos dentro. Vamos, ya están viendo mi uniforme negro, no deberían dudar de mi rango.
- Por tus palabras no diría que eres exactamente...
- Y una mierda. Llevenlos dentros.
Afarax cargó a uno en sus brazos y los demás los ayudaron a poner a todos bajo la seguridad de la cubierta médica. El interior era un caso extraño, la mayoría de pacientes se hallaban siendo atendidos, pero todos tenían un arma de energía o cuchillos al alcance. Los médicos corrían de un lado a otro para ver a los más graves y consultar sobre la situación.
- ¿Ha ocurrido un ataque?
- No-respondió el sujeto del brazo vendado-. Ellos llegaron hace rato. Soy Aidan, por cierto. Disculpa mi desconfianza, como verás, no tenerla es lo que se ha llevado a muchos de los nuestros.
Afarax asintió.
- Aún no me has dicho el puesto que tienes.
- Puro. Estaba a nada de ser general cuando ocurrió la desgracia a nuestro planeta.
El joven asintió. De acuerdo a los rangos militares en su planeta, el Puro era un rango menor a General. Sentía que debía referirse al otro como un superior, aunque ya no estaba tan acostumbrado a eso. Decidió llamarlo solo como Aidan.
- Entonces estoy hablando con la persona correcta. La razón de mi presencia aquí, Aidan, es para advertirles de un ataque a gran escala que está a punto de suceder. Desconozco más detalles, y siento mucho no poder decirles cuando ni por la zona donde iniciará, pero pido que tomen las precauciones.
- Bien, porque entonces también debo de decir algo. ¿Cómo sabes todo esto? Primero acabas con los que intentaban tirar abajo la puerta y ahora esto.
Afarax empezaba a impacientarse con el tipo.
- ¿Y si nos preocupamos por repartir nuestras fuerzas por todo el perímetro? Yo estaré más que dispuesto a responder cualquier pregunta una vez que acabe el ataque.
- Bien, al menos en eso tienes razón.
Ambos se dispusieron a recorrer el lugar. En tota contaban con 49 soldados armados y en condiciones de movilizarse hacia cualquier sector. Aidan, por consejo de Afarax, dispuso que se dividieran en grupo de 7, de forma que 5 grupos se establecieran en las principales entradas que eran difíciles de bloquear con objetos y dejaron 2 grupos para que patrullaran por todos los sectores. Con esto los pacientes y el personal médico respiraron más tranquilos. Afarax agradeció de verdad que no se hubiera dañado del nucleo que controlaba la gravedad artificial de la nave, porque siendo sincero, era algo que no se podría arreglar. Conforme pasaron los minutos Afarax se movió de un lugar a otro, ayudando a llevar objetos, medicinas, comida y agua, a veces ayudando a mover las camillas mientras escuchaba noticias de sus nuevos compañeros. Se preguntaba cuanto más tendría que permanecer allí, pues también estaba preocupado por Aurie.
- Una foto-se dijo a sí mismo. Después de ayudar decidió tomar asiento frente a la puerta norte-. Ni siquiera tengo una foto de ella. Me siento culpable.
- ¿Culpable?
Aidan apareció frente a él y juntó una silla a su lado.
- Nunca se me había pasado por la cabeza llevar la foto de una persona a la que quiero mucho, pero en momentos así me siento culpable.
- Si, supongo que es cierto. Yo llevo la foto de mis padres conmigo en todo momento. Es una buena forma de recodarlos.
- Me alegro por ti.
Afarax miró al Puro. Creía en sus palabras, pero quería comprobar algo.
- Por cierto, se dice que hay un o una Sarkos en esta nave. ¿Alguna noticia de ella... o de él?
- No estoy seguro. Escuché uno que otro rumor sobre una Sarkos saliendo con un soldado de por aquí. La verdad no sé de dónde salen estos rumores. De haber una Sarkos en la nave las cosas no estarían como están, ella sabría cómo tener todo bajo control.
- Eso es poner mucha confianza en una persona, ¿no lo crees? Con apellido y todo sigue siendo una humana común y corriente.
- Tal vez. Pero me gusta creer que ellos tienen la mente más clara que nosotros. Escencia de reyes, como decía un amigo, son gente de hierro.
"Demasiado incluso para ella" pensó Afarax, pero no dijo nada. Decidió cambiar de conversación
- Bueno-dijo Afarax-. Supongo que tenemos tiempo para contar alguna...
Y entonces un rasguño sobre la puerta indicó a los dos que el ataque había comenzado. Afarax se levantó de un salto y tanteó el terreno. Muchas mentes fuera, y todas estaban hambrientas. Le hizo saber a su compañero que los atacantes debían de pasar los 30 y que sería mejor que llamara a los otros grupos para que tomen posiciones. Pronto comenzaron a intentar forzar la puerta, y aunque aguantaba de momento, no estaría para siempre como su defensa. Los dos grupos de guardia llegaron y se mantuvieron alerta. De pronto llegó el pedido de ayuda del grupo de la zona este, y después de la oeste. Afarax no podría llegar tan rápido a todos lados, al menos no si no usaba sus poderes. No les había hablado porque no sabía como explicarlo exactamente, así que no tenía bien planeado el asunto. Lo único de lo que si estaba seguro era que Lisath se encontraba allí fuera en alguna parte y que sería su objetivo principal tan pronto lo viera.
- Afarax-dijo su compañero- están forzando todas las entradas. No puedo estar en todos lados y...
- Déjame aquí. Puedo mantenerlos ocupados
- Soldado de élite, ¿no? Espero que tengas un buen plan.
- Lo tengo. Pero vete de una vez, te necesitan en otro lado.
- Suerte. Que los dioses guíen tu camino.
- Si, claro. Suerte a ti también
Aidan le dio la mano y luego se marchó a toda prisa. Esta entrada quedaba bajo su control. Las puertas seguían moviéndose por la fuerza que se aplicaba del otro lado, los médicos y enfermeras ayudaban a alejar ala camillas de ese lugar. Era perfecto, el joven se acercó a la puerta, cerró los ojos y se transportó al otro lado. Quizá no fue la mejor idea.
- Muy predecible, mortal.
Lisath lo agarró del cuello y lo lanzó atrás. Afarax rompió un par de mesas y se estrelló a un cartel que daba la bienvenida a la cubierta médica de L400. Apenas levantó la vista, su enemigo ya se encontraba frente a él. Lisath de lanzó contra él, pero Afarax lo sujetó de ambas manos y respondió con un cabezaso. De haber sido cualquier adolescente común y corriente esto hubiera bastado para hacerle perder el conocimiento, pero no para Lisah. Este retrocedió y juntó sus manos formando el conocido Ojo de la locura, sin embargo, antes que lo hubiera formado, Afarax se lanzó contra él y lo derribó. Le dio un par de golpes de Lisath, pero este se desvaneció y apareció a varios metros a su izquierda. Mientras, sus seguidores seguían cargando contra la puerta que ya parecía próxima a ceder. No podía permitirlo, necesitaba más tiempo.
- ¿Que tal si me ayudas un poco, Etzem? ¿O tienes miedo de ensuciarte las manos? De todas formas ya están quemadas.
«Que idiota»
- Eso es. Puedes llamarme todo lo que quieras. Ahora, ¿ayuda?
El joven sintió como el poder se desprendió de él. Etzem se separó de su cuerpo para poder combatir aparte, aunque esto significaba dejar casi sin poderes a Afarax temporalmente. Etzem se adelantó y arremetió contra todos los seguidores de su enemigo. Estos intentaban inútilmente de atraparlo, pero ni el acero ni las armas funcionaban esta vez.
- ¡El fantasma es mío! ¡Vayan a por el chico!
Afarax tardó un momento darse cuenta que se referían a él. Un hombre de gran contextura lo agarró por la espalda sin previo aviso y luego otros lo rodearon intentando romperle la armadura. El joven agarró el brazo que lo sujetaba del cuello y lo lanzó por encima de él. Agarró a otro y lo estrelló contra otro. Él continuó luchando mientras más lo rodeaban, dentro de poco desenvainó la espada y empezó a desgarrar a uno tras otro. Sabía que eso estaba mal, ellos no tenían la culpa de su posesión, solo eran personas que cayeron bajo la influencia de seres superiores, pero ya habría que lamentarse de las muertes luego. De vez en cuando miraba por encima de su hombro a Etzem luchando contra Lisah, uno lanzando ráfagas de energía al otro mientras trataban de consumirse para aumentar su poder.
Cuerpo tras cuerpo el lugar fue tornándose silencioso. Afarax estaba cubierto de sangre, restos de ropa y algunas partes de cabellos, su armadura estaba rota en varios lugares, tal vez fugas en el sistema de oxígeno y sistema de refrigeración, pero la computadora indicaba que no estaba herido. Se vio rodeado de tantas personas que fácilmente pudieron ser amigos suyos y no se sintió mejor. No era para lo que había decidido ser soldado. Si el sentimiento hubiera sido físico, hubiera acabado con él también para arrancar de tajo la culpa. No la soportaba.
Más allá, Etzem había logrado inmovilizar a Lisath. Él se hallaba de rodillas y rodeado de la energía celeste brillante de Etzem.
- Cuando nos hacemos los tatuajes al iniciar nuestra vida en las fuerzas armadas nos comprometemos de por vida con nuestro planeta-comenzó a decir Afarax mientras se acercaba al capturado-. Eso quiere decir que jamás, y digo, jamás en toda nuestra vida podemos separarnos del deber de defender a la tierra que nos permitió crecer. Y yo lo sé. Todas y cada una de las personas de esta nave falló en esa misión, todos somos refugiados de la guerra.
Lisath le dirigió una mirada desafiante.
- Matar a mi propia especie me hace sentir más culpable que todos los errores que hice en toda mi vida. Y ahora tengo la oportunidad de hacer justicia-habló con la voz cargada de emoción. Rodeó el frágil cuello de su enemigo y lo miró a los ojos. Lisath le devolvió la mirada.
«Legión acabará tarde o temprano contigo. Y nosotros logramos nuestros objetivo, los Pilares del Caos sembramos el miedo y crueldad entre los tuyos» replicó Lisath mediante la mente «Y todavía tengo más por hacer»
Mientras Afarax miraba a sus ojos, estos empezaron a resplandecer. El ojos del caos fue proyectado por los ojos de su enemigo y ante esto Etzem se vio obligado a regresar a su portador para protegerlo. Esto rompió el lazo que mantenía a Lisath quieto, este saltó a un lado y aumentó la potencia del símbolo. Quemaba verlo, era agotador, algo enfermo y tan surreal que hubiera destruido la mente de cualquier ser vivo, e incluso la de él que apenas si podía tolerarlo.
El joven se cubrió los ojos y le dio la oportunidad a Lisath para avanzar. Este último sabía que no había marcha atrás, el ataque de sus seguidores continuaba por las otras entradas. Tomó una decisión.
- Brecha en el sistema de oxígeno. ¡Ahora!
Afarax se lanzó una vez más contra su enemigo. Lisaht lo esquivó y rasgó su traje a la altura del hombro con un daga que recogió de un cadáver. Afarax se dio la vuelta, se transportó adelante y esta vez si logró atrapar del brazo izquierdo al líder en el cuerpo de un adolescente. Lisath le clavó la daga a la altura del estómago un par de veces hasta que el soldado pudo retener el objeto de metal. Según el traje de Afarax, se estaba produciendo una hemorragia de intensidad en el abdomente y dolía como un demonio, pero solo podía esperar que la regeneración hiciera su trabajo. Afarax le arrebató la daga a su enemigo y lo lanzó por encima de él hacia la puerta que minutos atrás sus seguidores estaban forzando. Lisath se levantó con una sonrisa y le hizo un gesto de tiempo: se estaban quedando si él.
- Afarax-la voz de Aidan llegó distorsionada por la radio-. Creo que tenemos la situación bajo control, pero no digo lo mismo de oxígeno. Está costando respirar, creo que tendremos que evacuar. No tengo ni idea de si podremos hacerlo.
- Me estoy desangrando -respondió el joven, agotado-. Si salgo de esta iré a ayudarte.
- ¿Qué? Espera, tienes que venir acá...
La comunicación se cortó. Según la computadora, el sangrado acababa de parar, y el traje aún se mantenía bien. Afarax se tomó un tiempo para recuperar el aliento y ver de nuevo a su enemigo.
- Te quedas sin tiempo, soldado- gritó Lisath-.¡¿En serio crees que podrás con Legión si ni siquiera eres capaz de enfrentarte a un Pilar del Caos?! ¡Es una pena, mortal!
- Ahora te estoy odiando de verdad.
- ¿Y no harás nada al respecto?
Afarax se concentró, solo que esta vez no saltó hacia su enemigo. Le ordenó a Etzem separarse de él y luchar 2 vs 1 contra el más problemático de todos a los que se había enfrentado. El joven rodeó a su enemigo y en vez de acercarse más sacó el arma que llevaba en la espalda y cambió a disparos explosivos. Comenzó a disparar, mientras Etzem lo retuvo en el mismo lugar, de forma que Lisath resistió los disparos creando un escudo temporal a su alrededor, pero este no aguantó demasiado y cuando se disipó lanzó al chico para atrás cayendo a varios metros mas allá. Afarax guardó el arma en su espalda y se acercó al derrotado Lisath.
- Ni una palabra más.-afirmó.
El joven agarró a Lisath y, sin importarte que su enemigo hubiera tomado el cuerpo de un adolescente, le puso las manos en el cuello y lo asfixió. Etzem aprovechó el momento y atrapó la escencia de Lisath y la consumió. Afarax separó sus manos del cuerpo inerte y sintió la oleada de energía dentro de él. Se vio las manos y se sorprendió de lo que emergía de ellas: el Ojo de la Locura.
«Pero ese es un nombre largo. Me gustaría llamarlo simplemente El Ojo» dijo Etzem. El símbolo desapareció y el área volvió a quedar en silencio.«Afarax, que este símbolo Primordial e imborrable te ayude a combatir contra nuestros enemigos. Considéralo como un regalo de mi parte»
- Está bien. Supongo que nos será útil de ahora en adelante.
«Mucho más que útil. Pero mejor apurarse antes que se produzcan más enfrentamientos.»
Afarax caminó un poco para tener más señal y llamó a Aidan por el canal común. Este respondió casi de inmediato.
- Aidan, soy yo. ¿Cómo va el problema del oxígeno?
- ¡Que los dioses nos amparen! Al parecer algunos de por aquí tuvieron la idea de sellar manualmente la fuga. Ahora que el ataque fue rechazado me di cuenta que nuestros compañeros tienen la situación bajo control.
- Bien, Aidan. Oye, hablando de fallas, he contactado con un grupo de avanzada que pretende reparar el motor que fue destruido. Mis heridas están más o menos bien.- se miró la parte del abodmen y solo distinguió sangre seca.- Habrá más tiempo para charlar luego.
- Entendido. Sigo sospechando que ocultas algo, pero que mas da. Hasta luego, si sobrevives a esa misión.
- Ten por seguro que lo haré. Hasta pronto.
El joven cortó la comunicación y vio a ambos lados del pasillo. Estaban muy lejos de a donde quería ir. Caminar hasta allá no era una opción.
«Tenemos energía suficiente para hacer un viaje largo. La pregunta es: ¿A dónde?»
- Maquinaria. Sala de máquinas donde Aurie fue herida. Y no vayas a gastar toda tu energía en el viaje, tienes que ayudarme a reparar lo que esté roto.
Respiró hondo. Energía de color celeste envolvió su cuerpo y empezó a girar alrededor de él. A diferencia de los transportadores de la nave, estructuras metálicas que permitían teletransportar a cualquier persona y objeto a lugares distantes sin daño, la teletransportación de Etzem los debilitaba a ambos al terminar el proceso, lo que se traducía en cansancio.
Etzem le dijo que esperara un poco más. Sintió su cuerpo desvanecerse y perder el conocimiento por un breve momento...
«Despierta, dormilón.»
El cabello de Afarax le molestaba ligeramente. Etzem lo movió un poco. Fue suficiente para sacar del sueño al soldado.
- Que mierda. ¿Cuánto tiempo estuve así?
«5 minutos. Me gustaría que no perdieras más tiempo.»
- Ayúdame a levantarme
De nuevo la energía de Etzem rodeó su cuerpo, pero esta vez para ayudarlo a pararse. Cuando los ojos se le aclararon, se vio en el mismo lugar donde había estado hace un par de horas, incluso la sangre y los cuerpos seguían allí. Pensó en cómo haría el trabajo que normalmente se le asignaría a un equipo de 6 personas durante 2 días. Era difícil, claro está, pero él era el único que podía hacerlo. Tomó una decisión.
- Etzem, en las paredes de este lugar están los componentes de reemplazo guardados para casos de emergencia. Mira a ver si puedes quitar las placas que las cubren y tráemelas. También quiero que me traigas un núcleo del almacen al lado del cuál encontramos los cuerpos descompuestos. Venga, voy a ver si puedo quitar las piezas quemadas.
Etzem se hizo visible y asintió. Afarax encontró algunas herramientas guardadas, como algunos destornilladores, cintas, láser de mano, y un disco de energía (pequeña pieza metálica que podía acoplarse al brazo de su traje y ser usado para proveer energía de manera estable y temporal a ciertos objetos). De igual forma, agarró un par de pequeños robots parecidos a arañas que medían menos de 20 cm y cumplían la función de soldar cosas grandes. Con 6 basta, pensó. Era suficiente.
De un tajo con su espada rompió lo que quedaba de la parte exterior de la gran extructura quemada que solía funcionar de reactor. Quitó los cables quemados, retiró el núcleo que, según su traje, emitía cantidades mortales de radiación, para luego arrojarlo por una ranura de productos peligrosos...
La tarea, incluso cuando regresó Etzem, fue la cosa más complicada que había realizado en toda su vida. Cuando terminó tras mucho trabajo se dio cuenta que había tardado más de 5 horas. Ni siquiera había comido o tomado agua, y menos una ducha. Se sentía como el ser más sucio del universo tanto por su estado como por todas las vidas que no pudo salvar, pero al menos había acabado con la parte más importante. Usó el disco de energíapara comprobar la efectividad del núcleo recién colocado y vio que éste giraba de forma correcta y las columnas de metal lo orbitaban como debería ser. Sintiendose orgulloso por su obra le ordenó a Etzem que pusiera a trabajar a los robots para que soldaran lo que faltaba y se desactivaran cuando hubieran terminado. Era todo, pensó, hora de volver a casa.
Por un momento pensó en dejar el disco de energía, pero una voz le indicó que podría serle útil. En eso estuvo de acuerdo.
.
.
.
Casi una hora más le había costado regresar a la base. Había intentado comunicarse con sus compañeros, pero por lo visto las comunicación en esa zona estaban peor que en la cubierta médica. Cuando llegó a la puerta donde se suponía que estarían sus compañeros no llamó a la puerta. Se miró una vez más.
La armadura estaba manchada de carbón, sangre, con varios cortes en diferentes zona y una que otra fuga en el sistema de oxígeno. El disco de energía acoplado a su brazo tampoco ayudaba a darle mejor aspecto. Era una forma lamentable de presentarse con sus compañeros y con su novia.
El joven suspiró. Se transportó al otro lado de la puerta y los chicos que estaban reunidos en la sala central discutiendo sobre el siguiente paso repararon en él. Los mellizos, Darim, Kzer, Aleyda, Corzh y Aurie, que estaba sentada en el sofa, ahora estaba cubierta con una manta azul y tenía un bonito polo blanco corto con diseño. Todos se quedaron mudos antes su aparición, ni una broma ni pregunta fue hecha . Afarax solo dijo una palabra:
- ¿Ducha?
Searle le señaló hacia la habitación al frente donde había despertado esa mañana.
- El cuarto tiene un baño, creo.- dijo no muy convencido-. Tendrás suerte si es que el agua que fluye es limpia. Lo dudo.
Afarax asintió. Caminó entre todos entró al cuarto y presionó un botón que cerró la puerta tras él. Se quitó la armadura, la ropa ensagrentada por los ataques de Lisath, se quitó todo lo que llevaba y luego dejó que el agua lo limpiara. Fría y constante. Quería olvidar las personas de su misma especie que había matado, los sueños que había roto y las cosas que había hecho. Mentiras. Más mentiras a aliados y enemigos. Una vida solitaria y sin rumbo. El huérfano que intentaba jugar a ser el héroe, se dijo. Se prometió a sí mismo que salvaría lo que quedaba de la nave incluso si eso significaba su muerte. En ese caso sería como una redención.
Estaba listo para lo que viniera.
Afarax salió terminó de ducharse y se encontró con un problema menor: la ropa ensangrentada. Como Lisath lo había apuñalado en el estómago su polo y su chaqueta estaban desgarrados y manchados de sangre, cosa que era desagradable. Afarax se puso las botas y el pantalón para luego revisar si en alguna caja había ropa. De nuevo tenía mala suerte, toda la ropa que encontró parecía ser de una persona de menor talla que él. Total, quedó sentado en la cama pensando que hacer cuando de pronto escuchó a alguien tocando la puerta.
Se levantó y se acercó al costado de la puerta. Un pequeño holograma apareció y mostró a Aurie parada en la entrada, todavía con la manta sobre sus hombros, mientras hacía algunas señas con las manos en dirección a la cámara. Increíble, se dijo Afarax, hacía años que no leía el lenguaje de señas.
"¿-P-U-E-D-O-E-N-T-R-A-R-?"- fue lo que logró descrifrar el mensaje de su novia.
Presionó el botón de abrir y ella ingresó. Cuando lo hizo se quedó entre confundida y avergozada. No todos los días entras al cuarto de la persona que amas y la ves sin polo junto a ropas ensangrentadas. Afarax estaba ligeramente encorvado y lo único que hizo fue encogerse de hombros.
- Me hirieron en la misión, pero por lo demás estoy bien.- aclaró el joven mirando hacias las prendas-. Por lo visto aquí no hay ropa de mi talla. Acostúmbrate de verme así.
Aurie negó con la cabeza.
- Siempre es bueno verte de una pieza, fantasma.- dijo con un tono de alivio.
- Aún no escucho un gracias.
Ella sonrió.
- La misión fue todo un exito gracias a ti. Quiero que sepas eso, por salvarme la vida y por todo lo demás, te lo digo de todo corazón.
Afarax asintió. Había sido un día duro.
- Bien. ¿Cómo están los demás?-preguntó el soldado.
- Se preocuparon mucho por mí al inicio, pero les hice saber que no necesitaba cuidados especiales. No soy una inválida. Y bueno, ellos lograron asegurar el lugar y mantener a cualquier enemigo lejos de aquí, así que, por lo demás, diría que todo va de acuerdo a lo planeado. Una vez más tengo que darte las gracias, no tengo ni idea de a quién tuviste que enfrentar, y no me corresponde pedirte tal información a ti. Solo quería aclarar eso. Estás en tu derecho de guardar tus secretos.
Él se sentó en la cama. Quitó las prendas ensangretadas para luego arrojarlas a una esquina y luego le indicó a Aurie que se siente junto a él. Ella obedeció y se apoyó en su hombro.
- Aurie, sabes que te quiro mucho y que haría lo que fuera para protegerte. Lo que pasó hoy fue un desastre, debí de prestarte más atención...
- Claro que no, yo puedo cuidarme sola. Lo digo en serio...
Afarax levantó una mano y pidió que lo dejara continuar.
- Espera, no es solo eso. Escuché los susurros de Etzem. Mañana llegaremos al puente de mando y entonces todo esto terminará de una u otra forma. Mañana me enfrentaré a Legión y muchas cosas pueden salir mal- hizo una pausa-. Pero hay algo de lo que estoy seguro: Sea lo que sea que pase mañana, acabaré con este caos así me cueste la vida. Si algo me llegara a pasar, si mis habilidades no fueran suficientes y me fallaran en el peor momento, te pido desde lo más profundo de mi corazón que no busques venganza. La gente confía en ti, e incluso ahora hablan de las cosas que serías capaz de hacer. Después del capitán, la gente confía en ti, no lo eches a perder.
Aurie se quedó en silencio. Se levantó del hombro de su amado y le rodeo el rostro con ambas manos. Lucía muy diferente que cuando lo conocio, ahora tenía el cabello más grande y sus ojos tenían un brillo celeste que ya no era posible ocultar. Sin embargo, detrá de eso estaba la persona de quien ella se había enamorado, alguien que se sacrificaría por sus amigos y nunca dudaría en ponerse en peligro para salvarlos. Nunca la ofendió y ni una mentira le dijo para ganarse algo de ella a pesar de la injusta vida que había tenido. Llegaría lejos, se dijo ella, y no lo dejaría atrás para lograr el respeto de nadie.
- No pienses que caerás solo.- afirmó ella con determinación.- Estaré junto a ti hasta el final.
Lo rodeó con sus brazos mientras los labios se juntaban y disfrutaban de todo el tiempo que les quedaba. A ninguno le importó que pensarían sus amigos si escuchaban algo, en ese preciso momento el universo se reducía al cuerpo del otro y a la pasión que nublaba la razón.
¿Por una última vez?
«...»
_______________________________
Buenos días/tardes/noches/madrugadas =)
Es de mi agrado informarles que el próximo capítulo es la batalla final, aunque no el último capítulo.
Sin más que decir, me despido.
28/02/23
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