Capítulo 10

Editado: 10/ 07/ 2021

Confianza.

[Konoha]

Shikamaru avanzaba rápidamente ayudando a los últimos refugiados guiándolos hacia los túneles de evacuación de aquella villa; no había pasado mucho tiempo desde que los sobrevivientes de Suna habían llegado a la villa de la hoja dónde movilizaron a los más posibles dentro de los túneles de seguridad. El capitán Kirige terminaba de dar su informe al Hokage y Shikamaru se apresuraba a volver al lado del Kazekage.

—Naruto, hay un informe de Shino.

—Vamos, —suspira preocupado —no podría ser peor este asunto.

—Y no lo es, —sonríe —la arena cedió hace apenas unos segundos, parece que esta cayendo como si fuese agua y no daña nada más, aunque... —sujeta su nuca con incomodidad mirando al capitán de Suna —la destrucción del bosque fue realmente devastadora... los árboles están totalmente triturados y la arena avanzó un gran tramo después de la frontera.

—Es preocupante, —pone presión, con su índice y dedo corazón, sobre sus ojos —Gaara... no sé qué es lo que esta pensando.

—Yo... —menciona apenado el hombre de Suna —escuche que entre los Jinchuriki llega a haber cierto tipo de lazos con las demás bestias... ¿Eso es cierto?

—Si capitán Kirigue, pero si lo que desea es que yo trate de hablar con él a través de la conexión... —suspira apenado —debo decir que ya lo he intentado y fue un completo fracaso, Gaara se rehusó a hablar conmigo... —niega —hay muchas cosas en su cabeza, pero... —sujeta el hombro del Ninja dedicándole una sonrisa tranquila —si la tormenta se ha estado deteniendo de vez en cuando y también disminuye su intensidad, —asiente —cabe la posibilidad de que él este entrando en razón, quizá Lee ya logro llegar a él.

—Eso espero... —menciona cabizbajo —por ahora... —sube la mirada — ¿Está seguro que estaremos a salvo? No sabemos que vaya a ocurrir de ahora en adelante... si fuera el caso y las cosas no salieran bien, —expresa con seriedad — ¿Cuánto tiempo duraría la comida?

—Son demasiadas personas capitán Kirigue, —informa entre el revisar de unos papeles —si racionamos podría durar... —eleva la mirada de su tablilla —un mes y medio.

—Pero aún así, —interfiere el séptimo —tiene razón kirigue, desconocemos que vaya a ocurrir de ahora en adelante... si las cosas no llegarán a salir bien tendríamos que encontrar la forma de salir de aquí... la idea principal sería cavar hasta un lugar seguro desde los túneles.

—Pero eso sería peligroso, —aclara su mano derecha —pude haber problemas en el proceso, además tendríamos que lidiar con ello en silencio ya que la gente se pondría histérica en segundo.

—Mi gente podría intentar crear domos de arena, con ocho de nosotros podemos crear un domo lo suficientemente grande para transportar a diez individuos o más.

—El problema es que el chakra se les acabaría enseguida... —menciona el hokage —la tormenta atacaría sus domos sin consideración, y desconocemos cuánto podrá cubrir la arena desde la frontera... podría ser un camino largo y sin refugios o puntos de descanso intermedio, mucho menos una vista del lugar... —suspira cubriendo su rostro afligido.

Ante las palabras del séptimo Kirigue ponía su mente a pensar en diversos posibles planes, era un asunto serio y complicado, ahora no solo se enfrentaban al poder del Kazekage Gaara, estaban intentando luchar contra el Un cola, Shukaku.

—Ese chico Lee... —eleva la mirada con curiosidad hacia el séptimo — ¿Es alguien realmente importante para Gaara sama?

El par de amigos se miran brevemente dudando de las próximas palabras que debían salir de sus bocas, pero al final es Shikamaru quién, aunque dudoso, se dirige al capitán kirigue.

—La verdad no estamos muy seguros, ocurrieron muchas cosas en el pasado de ambos, al principio fueron fuertes rivales, y... —frota su nuca —al final se inspiraron en el otro para crecer.

—Supongo que hay amistades que fluyen como el agua. —menciona con una sonrisa mientras rodea los hombros de Shikamaru —últimamente ellos estaban muy unidos, así que cuando Temari vino con Kankuro informando de lo ocurrido, Lee fue el primero en dar un paso al frente para ofrecerles ayuda... para ayudar a Gaara.

—Si es así solo puedo esperar que se encuentre en buenas manos, —sonríe más aliviado —el Kazekage es como un hijo para mí, yo he estado presente en cada decisión que ha tomado o pensado en tomar, él es increíble, sus ideas siempre han sido tan buenas, pero... —borra su sonrisa —muy pocas de ellas han sido tomadas en cuenta, por esa razón últimamente él estaba en conflicto, decidió proponer su gran idea para hacer resurgir la villa de Suna, pero... los ancianos se negaron rotundamente.

—Él aprendió a no ser alguien que se deja llevar rápidamente... seguro esa negativa lo toco muy profundamente —mencionaba el de coleta.

Los tres hombres desviaron la mirada con la preocupación clara en sus rostros, la molestia los invadía porque no podían hacer nada por ese chico más que rezar para que se encontrará a salvo.

[Cañón de Suna, cercanías]

Ante tal grito que detenía la tormenta los tres chicos se aferraron a la arena temerosos notando como el enorme domo de energía que rodeaba el cañón comenzaba a debilitarse, y aun así... no había forma de entrar. Ino se levanto y apretando los labios decidió gritar.

— ¡Gaara, Gaara! ¿¡Estás bien!? ¡Debemos curar tus heridas! ¡Estas muy mal heridos, déjanos entrar por favor!

—Ino, —sujeta el brazo de la rubia entre su negar —nosotras no podemos ir ahí, él no desea hablar con nosotras... —dirige la mirada hacia el chico en el cañón — ¡Gaara, Lee está aquí para hablar contigo! ¡Nosotras no causaremos problemas, nos quedaremos aquí esperando lo que decidas! ¡Solo... por favor no inicies otra tormenta de arena!

Una voz retumbo de entre los túneles que llenaban aquel cañón, no era la voz de aquel chico, era la voz del Sukaku. Las miradas sorprendidas se elevaron al notar como detrás del Kazekage se formaba la imagen del Shukaku con arena.

— ¡Nadie más que el nombrado Rock Lee puede pasar el domo de fuerza! En el primer momento que alguien intente interponerse entre la charla... los mataré.

Tragando grueso, las Kunoichis miraron con terror aquella escena, y sin opción volvían la mirada a su compañero que parecía sumamente preocupado, pero al bajar su mirada intentaba sonreírles.

—Si tienen vendajes... —extiende la mano.

Ambas chicas se acercaron dictando que primero debían terminan las curaciones sobre él, Lee lo permitió dejando que ellas hicieran su trabajo mientras él mantenía la mirada sobre aquel cañón y aquella débil figura contraída sobre el suelo. Luego de poner vendajes limpios, dar curaciones extras y poner algunos ungüentos especiales, las chicas guardaron medicamentos y vendajes. Lee se levanta aun con el cuerpo dolido.

—Muy bien, —se coloca la mochila —solo les pido que confíen en él, así que... —mira con seriedad a ambas chicas —esperen aquí, no intenten nada.

—Lo sabemos, —sonríe entre el curar de su rostro —no intentaremos nada estúpido Lee, Sakura y yo estaremos aquí todo el tiempo.

—Bien, —exhala vencida un suspiro —no haremos nada, confiaremos en él, pero... si llegara a ocurrirte algo allá arriba... —frunce el ceño con seriedad — ¿Qué deberíamos hacer?

—Nada va a ocurrir allá arriba, —sonríe con calma —pero en todo caso... —dirige la mirada al destruido desierto —huyan cuanto antes, las únicas dos personas que pueden venir a verlo son Temari y Kankuro así que deben informarles sobre lo que ocurre aquí.

—Bien —asiente Sakura.

—Ve con cuidado —sonríe.

Con un asentimiento el joven avanza mostrando una sonrisa en su rostro, al llegar al domo de energía detiene su andar elevando la mirada hacia aquel chico al borde del cañón... los ojos cían de Gaara se mantienen abiertos con dificultad mostrando su cansancio y dolor, era como si... rogara por la presencia de aquel chico; Inhalando profundamente, Lee apretó los puños y dio un paso adentro para comenzar a trepar por aquel cañón... era imposible negar su nerviosismo sobre la situación, tenía miedo, estaba tan inquieto... por primera vez sus manos temblaban al trepar un cañón.

— ¡Él no confía en ti!

— ¡Cállate! —exigía entre el cubrir de sus oídos.

Con la molestia al borde de todo su cuerpo, Shukaku agacho la mirada y chasqueo los dedos creando una nube de arena que ayudará al ascenso de aquel chico. Lee se sorprendió por la repentina aparición de la nube, pero estaba demasiado ansioso y nervioso como para pensar en ello, subió sin dudarlo mirando como sus manos temblaban y sudaban... estaba preocupado, quería ver esos ojos cían cuánto antes, pero...

Eleva la mirada. Tenía miedo de que esos ojos tan bellos ahora lo vieran con desconfianza. Apretando los labios y puños se levantó sobre la arena impaciente porque llegara a la cima y pudiera poner los pies sobre aquella roca. Al llegar su cuerpo se congeló, mirar aquellos ojos opacos y las mejillas negras por lágrimas, el deforme rostro delante de él... sin poder evitarlo sentía como sus labios temblaban de tristeza y su vista se nublaba entre crecientes ganas de llorar.

—Lee... —musitaba con una voz más ronca que de costumbre.

Bajando de la nube con pasos torpes, siguió su camino hasta estar frente a aquel chico, fue entonces cuando las fuerzas de sus piernas le fallaron y cayó de rodillas frente a aquel chico, sus manos temblorosas terminaron sobre los brazos del joven.

—Gaara... —sube las manos viajando por el cuello hasta las mejillas negras —Gaara... —abraza con fuerza el cuerpo ajeno —ahora... ya todo estará bien... así que... así que no me abandones por favor.

Entre su incredulidad el joven gemía un suspiro de alivio al sentir como aquel cuerpo herido se aferraba a él; poco a poco las deformidades de su joven rostro comenzaban a ceder, y aunque estuviera lleno de dudas y rencor, deslizaba sus manos por la espalda ajena sintiendo los vendajes que lo cubrían y aferrándose en un abrazo a aquel chico. El rostro del joven se encogía contra el cuerpo de su amigo.

La sonrisa de Ino creció con inmensidad al ver las dos siluetas unidas en la cima del cañón, llena de entusiasmo se aparto de la curación para levantarse y apuntar hacia aquellos chicos con alivio, el domo de energía que los rodeaba estaba desapareciendo por momentos; Shukaku exhaló un suspiro mirando con enfado como sus planes se desvanecían.

—Eso es... un poco raro —menciona Sakura elevando la ceja izquierda.

— ¿Qué cosa? —toma asiento siguiendo con sus propias curaciones —Lee es... raro, pero... —ríe levemente —es una persona que te motiva a avanzar, y ellos tuvieron un fuerte momento que en lugar de alejarlos... —eleva la mirada —de alguna forma extraña los unió.

—Solo estoy... no lo sé, —mira de reojo hacia la cima —celosa.

Riendo empuja el brazo de su amiga — ¿Celosa de qué? —sorprendida expande los ojos, y luego sonríe bromista inclinándose a la joven — ¿¡Será que por fin te enamoraste de Lee!? —cubre su boca ante su carcajada.

—No... —musita con seriedad —simplemente, él viajo contra dos tormentas de arena que desagarraron su cuerpo solo para... llegar a él.

—Bueno, él hubiera hecho lo mismo por ti si lo hubieras aceptado tiempo atrás, —expresa con tranquilidad manteniendo su sonrisa —Lee es así, igual que Naruto, ellos son capaces de cruzar siete mares si la persona que les gusta los esta necesitando... —ríe levemente —realmente tuviste buenos pretendientes frentona.

—Oh, cállate Ino cerda, no tengo ganas de pelear... —mira de reojo a su amiga — ¿Quieres que siga con el tratamiento de tu rostro? —sonríe compasiva —Sai no estará feliz de verte aún mas fea.

Riendo se quita el vendaje —Déjame decirte que ha Sai no le importan las cosas superficiales como la belleza... —sonríe con calma —llegaré a casa y él ni siquiera lo va a notar.

Sonriendo se empujan un poco y al segundo se acercan para seguir con las curaciones al otro. Separándose del abrazo con lentitud, Lee se mantiene cerca acariciando las mejillas del joven delante suyo en un intento por borrar aquellas lágrimas negras que manchaban sus mejillas.

— ¿Estás bien? Tu piel está... —mira con tristeza las heridas —las chicas me dieron algunas medicinas y vendajes, así que... ¿Me permites curarte?

Aquellos ojos cían permanecían sobre los ojos negros del hombre frente a él, parecía aliviado. Cerrando los ojos Gaara se inclino sobre los labios de Lee qué, aunque dudoso por tal repentina acción comprendía que ese era el Gaara que conocía, y cerrando sus ojos sujetó con cariño el cuello del Kazekage para comenzar a deslizar sus manos hacia aquellos cabellos rojos aceptando la unión.

En un suspiro alejaron los labios, y al segundo volvieron a unirse en un fuerte y necesitado beso; sus suspiros se desprendieron con cansancio y al abrir los ojos pudieron encontrar el rostro contrarío... ahora la calma los invadía, y una suave sonrisa se dibujaba en sus rostros, sus leves risas llenaban su espacio mientras ambos hacían viajar las manos por el cuerpo contrarío para asegurarse de que todo estaba bien. Del rostro a los hombros, sobre el cabello, sobre los parpados, sonreían y reían suavemente acercando sus rostros.

— Me agrada que por fin hablemos de esto, pero... —aprieta los labios alejando suavemente su cuerpo —de verdad estoy preocupado y quiero curar tus heridas.

Entreabriendo sus labios con dificultad, Gaara daba un asentimiento dedicándole una suave sonrisa ha aquel chico, no podía emitir palabra.

Maldita sea...

La figura de Shukaku tomo forma detrás de ambos chicos causando que los instintos para luchar, de ambos chicos, se encendieran. La garra de Shukaku apunto al Jounin de la hoja.

Eres molesto... —mira a su Jinchuriki —con solo verte sus instintos asesinos disminuyeron por completo... —exhala un suspiro para dejarse caer sentado con enfado —la verdad... —Dice con frialdad desviando la mirada —te lo agradezco. Aunque siga odiando a los humanos y sus luchas absurdas, —agacha el rostro —hace tiempo que no quiero matarlos a todos... no ha todos. —Suavemente acaricia el cabello de su Jinchuriki —pero ahora te has logrado meter en un gran problema Gaara, creaste una nube de devastación que mato a unos cuantos y paso la frontera hacia Konoha... en el momento que éste domo caiga... ¿Qué harás? O más bien... —observa al azabache — ¿Qué harás tú? Él esta débil, apenas mi chakra desaparezca caerá en todo el cansancio que le he evitado, además de las heridas en todo su cuerpo.

Los ojos cían que antes se mostraban aliviados y confiados sobre Lee, ahora se mostraban temerosos y llenos de terror, rogando, rogando porque no se fuera a arrepentir de aquella unión que tenían. Lee trago grueso y agachando la mirada tomo las manos de Gaara.

—Nos iremos.

—N...o... —mencionaba con dificultad y dolor —no puedo... dejarte... abandonar tu... villa... por mí...

—Nos iremos, —declara con seguridad —no esta en discusión mi decisión.

Arrepentido de sus acciones apretaba los labios bajando su mirada. Lee subió la mirada hacia Shukaku mostrando su completa seguridad ante sus palabras. El Shukaku asintió.

Mi odio recorrerá sus venas por una hora más, solo tienen ese tiempo para hablar y decidir que hacer... te vas a desmayar apenas mi odio desaparezca Gaara.

Gaara elevo la mirada y giro su cuerpo con ayudade Lee para poder mirar a aquella bestia llena de odio y rencor... era unalocura, pero por alguna razón, Shukaku nuevamente le estaba perdonando la vida,y sobre todo... dejaba su rencor de lado para salvarle la vida. Shukaku sonríocon levedad y Gaara asintió con total agradecimiento mirando como su Bijuu sedesvanecía poco a poco.

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