Ataque a Andrias.
NARRADOR OMNISCIENTE.
Reino de Amphibia.
1 día atrás.
-Muy bien, pongan atención.
Marcy había logrado reunir a todas las tropas de la Resistencia bajo su mando y frente a ella se encontraba una gran armada de ranas, tritones y sapos quienes luego de resolver unas cuantas diferencias ahora se disponían a trabajar todos juntos para detener a Andrias. Por lo tanto, todo estaba en manos de la azabache ahora.
-Andrias iniciará la invasión contra la Tierra dentro de pocas horas. Si eso ocurre, morirá mucha gente, de su pueblo y del mío-explicó Marcy, haciendo que todos se preocuparan-. No sabemos qué esperar de Andrias, no sabemos qué pasará una vez que decidamos atacar su castillo. Y no les voy a mentir, estamos dando todo en este ataque. Si perdemos, muy probablemente lo perderemos todo. Pero si no lo hacemos, perderemos de todas formas. Así al menos, tendremos una oportunidad de ganar.
Todos asintieron al escuchar eso. Sabían que muchos morirían, pero sería peor si al menos no lo intentaban.
-Como recordarán, no tenemos ningún plan. Sólo destruyan todo lo que vean y causen el mayor daño posible al ejército de Andrias. Cuanto mayor sea el caos que generen, mayor será la oportunidad que tengamos de ganar esta batalla-dijo Marcy-. Yo me colaré por la parte de atrás junto a los Plantar y Mugre para rescatar a Anne y recuperar la Caja de la Calamidad.
-¿Y si no lo logramos?-preguntó Beatrix, la hermana de Mugre.
-Bueno, al menos Andrias tendrá menos soldados para pelear si llega a invadir la Tierra-dijo Mugre.
-Preparen sus armas, partimos en diez minutos-dijo Marcy-. Suerte a todos, y cuídense mucho.
Mientras los soldados se preparaban para pelear, Marcy fue a la habitación que le asignaron. Sacó pluma, tinta y algunos pergaminos. Tenía algo muy importante que escribir.
Queridos mamá y papá,
Les juro, que yo jamás quise que nada de esto pasara. Cuando me dijeron que íbamos a mudarnos de la ciudad, entré en pánico. Anne y Sasha eran las únicas amigas que tenía aunque no pasábamos todo el tiempo juntas como me hubiera gustado, en especial con Anne. Y la idea de perderlas completamente me hizo actuar de forma egoísta y totalmente desconsiderada, pero jamás quise lastimar a nadie.
Ustedes me enseñaron que cuando cometemos errores y si de verdad nos arrepentimos de ellos, lo único que podemos hacer es tratar de arreglarlos. Y yo voy a tratar de arreglar los míos. Y ya sea que lo logremos o no, quiero que sepan que no dejé de pensar en ustedes en ningún momento y que por mucho que deseaba quedarme en Amphibia al lado de mis amigas para siempre, una parte de mí siempre quiso volver con ustedes y decirles cuanto los amaba.
No sé si lograremos volver, pero de no ser así, díganle a los padres de Anne y a la mamá de Sasha que nada de esto es culpa de ellas, sólo mía, y que si me odian lo entenderé, pero que sepan que sus hijas querían volver a casa tanto como yo.
Los quiero, ahora y siempre.
Marcy.
Una vez que terminó de escribir, Marcy iba a guardar la tinta pero entes de hacerlo, notó que el cajón de donde había sacado la tinta parecía tener un doble fondo. Curiosa, lo abrió. Pero lo único que encontró fue...
-¿Una hoja de pergamino en blanco?
Volteó la hoja de pergamino rojo una y otra vez y la puso contra la lámpara, pero no veía nada. Parecía que a alguien le había sobrado algo de pergamino y lo dejó guardado. Pero ¿por qué molestarse en ocultarlo como si fuera algo muy importante?
-¡Marcy, estamos listos, nos vamos ahora!-gritó Mugre.
-¡Ya voy!
Marcy guardó su carta y la hoja de pergamino entre los pliegues de su túnica, por si llegaba a ser importante.
Una vez afuera, luego de un último pase de lista a las tropas, todos se pusieron en marcha hacia el castillo de Andrias. Incluso a la distancia, podían ver a los miles de soldados y robots que custodiaban las entradas a Nuevatopia. Pero no los esperaban a ellos, se preparaban para la invasión.
-Mugre, ¿puedo pedirte un consejo?-preguntó Marcy.
-Claro, niña.
-Si encontramos a Sasha y a Anne, ¿qué debería hacer?
-No te entiendo.
-Lo que hice fue algo terriblemente malo y egoísta, Anne me perdono pero no sé si Sasha lo haga. Y, aun así, le dije a mis padres que una vez que volviera con ellos no me separaría de ellos nunca más. De una forma u otra, parece que no estoy destinada a reconectar con ellas.
-Ya-Mugre entendió a lo que Marcy se refería-. Y no quieres que eso pase, preferirías poder quedarte junto a tus amigas y seguir teniendo aventuras juntas, ¿es eso?
-Básicamente-reconoció Marcy.
-Bueno, no soy el experto en temas de amistad-dijo Mugre-, pero debes admitir que aunque cometiste un error, las tres los cometieron. Anne, Sasha y tú hicieron cosas muy egoístas en ciertas ocasiones enfocándose más en lo que querían que en lo que de verdad importaba.
-Si no fuera por el problema de Andrias, ni siquiera sé si nos hubiéramos dado cuenta de eso.
-Pero creo que su amistad es sincera, y que vale la pena luchar por ella-concluyó Mugre-. Y aunque tengas que volver a tu hogar con tus padres, estoy seguro de que si les haces ver el panorama completo, podrás encontrar una manera de conservar a tu familia y a tus amigas, aunque no sea como imaginabas.
Marcy sonrió.
-Aunque hayamos cometido errores, todavía no es tarde para arreglarlos-dijo Marcy-. Gracias, Mugre, tienes razón, voy a tratar de arreglarlo todo de la mejor manera posible.
Habían llegado al castillo de Andrias.
-Y detener los planes de esta vieja salamandra será un buen inicio-dijo Marcy con decisión y poniéndose de pie encima de Domino II se dirigió a los rebeldes.
-¡Pueblo de Amphibia! ¡¿Permitiremos que el pasado nos robe nuestro futuro?!
-¡NO!-respondieron todos a coro.
-¡Es nuestro momento! ¡ATAQUEN!
Todos los miembros de la Resistencia blandieron sus armas y se lanzaron al ataque mientras los robots de Andrias se preparaban para recibirlos.
-Vaya, vaya, parece que los gusanos salieron a jugar-dijo Andrias desde su ventana-. Ese es un gran ejército, debería bajar...
Tomó un trago de sidra.
-Nah, estarán bien sin mí-dictaminó el rey mientras seguía viendo imágenes del mundo que estaban por invadir.
Mientras los rebeldes chocaban con el ejército de Andrias, Marcy junto a Mugre y los Plantar se infiltraron por la parte de atrás del castillo.
-Recuerden, no tenemos que pelear con Andrias ni con nadie-dijo Marcy-. Tomamos la caja, rescatamos a mis amigas y escapamos de inmediato, ¿entendieron?
Todos asintieron.
-En marcha.
Entraron al castillo y empezaron a caminar sigilosamente por los pasillos. Sprig se asomaba en cada esquina para ver si era seguro o no, pero tuvieron suerte de que la mayor parte del viaje transcurriera sin que los atacaran.
-Los calabozos están abajo, debo ir por Anne-dijo Marcy-, ustedes encuentren la caja y sáquenla de aquí.
-Yo iré contigo-dijo Sprig.
-Sprig, es muy...-empezó Abu-Hop pero Mugre lo calló al ver que un par de guardias robots pasaban cerca.
-No tenemos tiempo para discutir esto-dijo Marcy-. Si Sprig quiere venir conmigo, está bien, pero movámonos.
Marcy y Sprig bajaron corriendo una enorme escalera de caracol con rumbo a los calabozos. Lo extraño era que no había guardias por ninguna parte. Marcy empezó a caminar más lento, algo no iba bien.
-¿Es aquí?-preguntó Sprig.
Pero antes de que pudieran responderle, ambos fueron atacados por Juvina y Lady Olivia.
-¿Van a algún lado, rebeldes?-preguntó Juvina con voz mecánica.
-¡Juvina, Lady Olivia, somos nosotros!-dijo Sprig intentando avanzar pero Marcy lo detuvo.
-No gastes saliva, mira sus cuellos.
Juvina y Lady Olivia tenían collares con esporas de control mental. Era obvio que los estaban esperando.
Juvina y Lady Olivia se lanzaron a atacarlos pero Marcy las apartó de un empujón.
-¡Vete de aquí, Sprig, ve por Anne y váyanse!-le ordenó Marcy mientras disparaba algunas flechas contra Juvina y Lady Olivia, aunque la pequeña rana no le hizo caso y empezó a disparar su resortera.
Pero ni trabajando juntos era suficiente. Lady Olivia y Juvina estaban muy bien sincronizadas en sus movimientos, además de que Marcy no quería herir realmente a ninguna de las dos.
-¡Son muy fuertes!-dijo Sprig-. ¿Qué hacemos?
Tras meditarlo un rato, Marcy dio con una solución.
-Tal vez sean mejores que yo peleando, pero yo soy más astuta. ¡Sprig, ve directo contra Juvina y déjame a Lady Olivia a mí!
Sprig hizo caso y con un par de disparos logró que Juvina centrar su atención en él. Antes de que Lady Olivia pudiera ayudarla, Marcy le dio un puñetazo haciendo que se concentrar en ella.
-Bueno, ya tengo su atención-pensó Marcy esquivando los ataques y dando todo lo que recibía-. Hora de la parte dos.
Marcy rodó por el piso esquivando a Lady Olivia y le ordenó a Sprig que se apartara antes de sujetar a Lady Olivia por los hombros.
-Si puedes oírme, Lady Olivia, ¡no es personal!-dijo Marcy antes de aventarla contra Juvina haciendo que ambas se cayeran y permitiendo que Marcy y Sprig dispararan contra los collares en sus cuellos, liberándolas del control mental.
-¿Qué... qué pasa?-preguntó Lady Olivia una vez que salieron del trance.
-¿Dónde estamos?-preguntó Juvina.
-No hay tiempo para explicar-dijo Marcy-. Tengo que rescatar a Anne y sacar la Caja de la Calamidad de aquí ahora.
Marcy se acercó a la entrada al calabozo.
-¡No, espera!-dijo Lady Olivia al ver lo que iba a hacer-. ¡Es una...!
-Trampa.
Varios tentáculos robóticos salieron de detrás de la puerta y los sujetaron con fuerza.
-¡¿Qué es esto?!
-Hola, Mar-Mar-la misma voz fría y siniestra que salía de las sombras encendió las luces-. Muy considerado de tu parte venir a visitarnos.
-¿Sasha?-dijo Marcy sorprendida-. ¿Qué está pasando? ¿Qué traes puesto?
-No somos Sasha-respondió Darsha-, no más. Somos una colección de las más grandes mentes de Amphibia, subidas a una conciencia unificada.
-Tú... ¡¿QUÉ LE HICISTE A MI AMIGA?!
Enojada, Marcy activó sus poderes y hubiera golpeado fuertemente a Darsha, de no ser por que ésta le puso enfrente a una muy debilitada Anne, haciendo que la azabache se detuviera en el último momento.
-¿Anne?
-Mar-Mar...-dijo Anne sonriendo débilmente-. Ya sé, me veo genial, ¿no crees?
Su ropa tenía algunas manchas de sangre seca y se veía que apenas había comido en el tiempo que llevaba ahí.
-Te lo pondremos así, Mar-Mar-dijo Darsha-. Con sólo tronar los dedos, podemos hacer que estos bonitos tentáculos que ves aquí aplasten a tu amiga en una muy lenta y dolorosa muerte. Y si piensas en herirnos, considera esto: Sasha sigue aquí arriba, con nosotros. Hiérenos, y la hieres a ella.
Al escuchar eso, Marcy bajó la guardia y desactivó sus poderes, dejándose capturar por los tentáculos.
-Buena niña-dijo Darsha en tono burlón dándole palmaditas en la cabeza-. Oh, y no te preocupes por tus amigos rebeldes. Los tenemos justo aquí.
Más luces se encendieron, revelando a Abu-Hop, Polly y Mugre capturados por los tentáculos.
-¡No!
-Tranquila, no les hicimos daño-dijo Darsha-. Al menos no mucho. Y por lo que vimos, viniste a buscar un souvenir.
Darsha les mostró la Caja de la Calamidad.
-De todas formas no la necesitamos para viajar, ya no más, pero no nos gusta que nos quiten lo que es nuestro.
-¿Qué quieres decir con que no la necesitas para viajar?-preguntó Marcy.
-Ya verás, pequeña, ya verás...
Darsha los arrastró a todos hacia el palco de la sala del trono y se dirigió a las tropas que seguían luchando.
-¡Ranas, sapos y tritones de la Resistencia! ¡Sus líderes han caído, ríndanse o véanlos morir!
Al ver esto, todos los rebeldes soltaron sus armas y también se dejaron capturar.
-Diría que dieron buena pelea-dijo Andrias acercándose a Darsha y los recién capturados-. Pero no soy tan buen mentiroso como creen.
Marcy lo miró, enojada y decepcionada tanto de él como de ella misma.
-Pensar que yo ayudé a este idiota durante meses.
-Lo admito, una estrategia brillante-dijo Darsha dirigiéndose ahora a Marcy-. ¿El mejor plan es no tener ningún plan? Es cierto, y aun así no conseguiste nada más que traernos a la Resistencia para ponerles fin. Y ahora, podemos comenzar la fiesta.
-Todo listo, su Señoría-dijo Andrias-. La Resistencia ha caído, nuestros aliados en otros mundos ya están listos para iniciar la invasión, y la Tierra está lista para ser conquistada y destruida.
-Entonces sólo falta una cosa-dijo Darsha-. Matar a Anne y a Marcy.
Todos, incluso Andrias, se mostraron horrorizados ante esa idea.
-Hasta ahora, ha sido muy riesgoso usar la caja-dijo Darsha-. No sabemos lo que podría pasar si ellas dos conservan un poco de su poder.
-No lo creo-pensó Marcy-. Ellos son tan ignorantes de las piedras como nosotros.
Arrojaron a Marcy al piso y Darsha sacó una daga.
-Su señoría, no creo que sea...
-Silencio, Andrias-ordenó Darsha-. Ahora, no te muevas, Marcy. Te prometemos que será rápido.
Por suerte, Marcy tenía una idea.
-¡Espera!
-Que divertido-dijo Darsha-. ¿Unas últimas palabras? ¿Quieres suplicar?
-No, sólo una preguntita-dijo Marcy-. ¿Cómo saben que matarnos a mi y a Anne le va a devolver nuestro poder a la caja? ¿Cómo saben que matarnos no va a extinguir el poder de la caja en un sólo paso?
-No seas ridícula, Marcy-dijo Andrias-. ¿No crees que el Núcleo no ha considerado...?
-¡Que te calles, Andrias!-gritó Darsha y entonces las voces dentro de su cabeza se pusieron a platicar. Por mucho que odiaran admitirlo, Marcy tenía razón en algo: no sabían más de las piedras que ningún otro ser en el multiverso, por lo que no sabían si matar a Marcy y a Anne era su mejor opción en ese momento.
-Inaudito-dijo Darsha después de un rato-. No podemos llegar a un consenso. Por ende, debemos asegurar que la energía sea extraída con seguridad antes de matarlas.
-Alto-dijo Marcy-. ¿Me están diciendo que acabo de vencer mentalmente a las mentes más brillantes de Amphibia?
-No te creas tanto, niña-dijo Darsha-. Lo único que lograste fue ganar tiempo para que tú y tu amiga puedan ver como arde su mundo y a sus amigos y familias morir. Estamos ansiosos de disecarlas... vivas.
Marcy tragó saliva. La idea de que le rebanaran el cerebro mientras estaba consciente no sonaba bonita.
-Y ahora, que comience el espectáculo.
Una luz blanca muy intensa apareció en el cielo y comenzó a tragarse a todos y todo en Amphibia.
-¡¿Qué es eso?!-gritó Polly.
Darsha sólo sonrió con malicia mientras sus solados robots se reunían y el castillo se elevaba.
-Nuestro destino.
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