~PROLOGO~

Hola, Me llamo t/n, tengo quince años, soy una chica un poco tímida y callada, no socialiso mucho, ah y...soy huérfana.
Mi madre me abandonó en las puertas del orfanato cuando apenas nací.

Soy adolescente bajita y delgada, pero mi cuerpo está un poco más desarrollado de lo normal, por eso uso ropa de talla más grande.

A lo largo de los años ninguna familia a decidido adoptarme, mirando a mis pocos amigos irse.
La Nana Kekiko es un mujer muy buena y aunque es un poco mayor nos ha enseñado muchas cosas, es una mujer muy parecida a una madre y la única a la que le tengo confianza, gracias ella aprendí las cosas básicas, las Matemáticas, Álgebra y mi favorita, Historia.
También me enseño los mejores gustos de musica y lectura.

Se podría decir que yo soy el bicho raro diferente a los demás y el ratón de biblioteca de la clase, ya que siempre estoy metida en la pequeña biblioteca.

Tengo una gran variedad de libros que me gustan, pero hay uno en particular: "La era sengoku" Es un libro que eh leído más de cinco veces, la historia de hace 500 años atras, sobre una sacerdotisa, un mitad-demonio, una cazadora, un monje, una gatita demonio y un cachorro de zorro, que se aventuran a la búsqueda de los fragmentos de "La Shikon no Tama" (Perla de shikon) que había sido destruida en un intento de recuperarla de las garras de un demonio, pero durante la búsqueda se ven en diferentes situaciones encontrando un enemigo poderoso, igual Mitad-demonio, solo que diferente, pues el fue creado de un bandido que ofreció su cuerpo a unos demonios por ambición, formándose este ser.

Es una historia muy linda e interesante, como también graciosa, entretenida y romántica. Un historia llena de muertes, tristesas, decepciones, alegrías etc.
En fin una historia muy larga y que ahora era leyenda.

18/06/19

Últimamente eh estado un poco aburrida y triste observando como las camas de mis compañeros quedaban vacías.
La nana ah actuado un poco raro pero es un poco normal y ya estoy acostumbrada.

Apenas a amanecer y ya cuatro niños han sido adoptados, ¡ja! valla, parece que ellos prefieren a los niños más pequeños y "lindos" que a una adolescente tímida, rara y callada.
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Me encontraba en la biblioteca leyendo de nuevo ese hermoso libro cuando la nana se acercó a mi.

-Buenos días t/n- me dijo amablemente colocando una mano sobre mi hombro.

-Buenos días nana kekiko- respondí amable. Note como su mirada cambiaba a una de compasión y despedida, me asusté- ¿Que sucede?

-Eh, pues verás, una familia a llegado esta mañana a adoptar a uno de ustedes- respondió tomando asiento a un lado de mi.

-Oh, supongo que se uno de los demás será el elegido ¿no?- pregunte con tristeza, era obvio que no sería yo.

-Mm, pues ese es el asunto, ellos se fijaron en ti y decidieron a adoptarte- ¿Que?- mire a mi nana sorprendida mientras que una lágrima corría por mi mejilla.

-Eso...¿E-es enserio?- mi voz se cortó y sentía un nudo en la garganta. Solo la mire asentir.

-Claro que si- me acaricio levemente la mejilla con aprecio maternal- Anda, ve a empacar tus cosas, ellos te esperan allí afuera- Me levanté inmediatamente y ya me iba a retirar cuando me giré nuevamente a ella.- ¿Que sucede?.

-E-el libro, nana, quisiera llevarlo conmigo, si me lo permite- no estaba muy segura si mi nana dejara que lo llevara a mi nuevo hogar, pero su respuesta me devolvió las esperanzas.

-Claro que puedes cariño, solo que- hizo un guiño y uno de sus dedos se colocó en su boca en señal de silencio- no se lo digas a nadie ¿Si?- yo solo asentí- bueno, ya ve que se hace tarde, te esperaré en la salida- asentí nuevamente, tome el libro, me giré y corrí en dirección hacia mi cama.

Empaque mis cosas y el libro en una pequeña maleta, en cuanto termine me camine a la salida donde la nana mi esperaba.

Las puertas se abrieron, y pude ver a una familia aunque pequeña se veía acogedora.

-T/n ellos son tu nueva familia, la familia Higurashi.- hice una reverencia que fue respondida por la familia, era una mujer hermosa pero mayor, un anciano, un niño y una joven como de mi edad, vestida de un inusual uniforme verde con blanco y un pañuelo rojo en la parte de su cuello. Pero era hermosa. La señora se acercó a mi y me tomó de las manos, al contacto sentí una hermosa sensación de cariño materno.

-Hola T/n yo me llamo Naomi Higurashi -se presentó- y desde ahora me puedes llamar Mamá-su voz era tan melodiosa y su sonrisa brindaba cariño y amor, tenia ganas de llorar.

-Señora Higurashi, necesito que me firme unos cuantos documentos, acompáñenme por favor- la voz un poco dolida de mi nana se escuchó de tras de mi.

-Claro, vuelvo en un momento.- me soltó lentamente las manos y siguió a mi nana al interior del orfanato.

La joven se acercó a mi y igual que "mamá"- me acostumbré a llamarla haci- me dedico una sonrisa, esta joven tenía un aura muy pura, algo que yo nunca había visto en mi vida.

-Hola me llamo Kagome Higurashi y seré tu nueva hermana- me sonrió emocionada- Ese niño que ves ahi se llama Sota y es nuestro hermano- ella recalcó la palabra señalando a un niño que estaba distraído jugando con un balón- El es el abuelo- señaló al anciano que estaba a un lado de ella.

-H-hola- no podía evitar estar nerviosa, nunca antes había hablado con alguien más que no fuera mi nana- M-e llamó t/n, M-mucho gusto.

-Veo que eres un poco tímida- confirmó amable mi nueva Hermana - mmm..pronto te acostumbrarás.- yo solo asenti, pero algo me llamó la atención, ese frasco que colgaba en su cuello con pequeñas piedritas brillantes dentro.

-E-es muy bonito- ¡kami! ¡que estoy haciendo!.

-Oh, ah sí jeje son una réplica de los fragmentos de la shikon no tama- se notaba que estaba nervosa.

-La l-leyenda de hace 500 años, m-mi favorita- note la sorpresa en los ojos de kagome, pero dejando de lado eso, una mancha roja con plateado se ocultaba detrás de un árbol a una distancia prudente de nosotros, parecía ser una persona- ¿Q-quien es el?- señale en dirección al árbol, y ella se giró mirando con recelo a esa persona, parecía que la conocía.

-I-N-U-Y-A-S-H-A- La persona salió detrás del árbol, era un muchacho, llevaba una vestimenta de las épocas feudales su cabello era totalmente plateado cubierto por una gorra y sus ojos- esos ojos...- eran dorados.

El chico se acercó a nosotras con el ceño fruncido y su mirada gacha, por un momento me imagine una orejitas inclinadas sobre su cabeza.

-¿Se puede saber que estas haciendo aquí?- su voz sonaba terrorífica, por un momento me dio miedo.

-¡Fhe! Eso no importa - era hermoso, pero muy altanero.

-Ya es hora de irnos- la voz de la señora Higurashi sonó detrás de mi, giré y pude verla junto a mi nana- Oh querido, ¿que haces aquí?- su mirada era dirigida al extraño chico que según como lo llamo kagome, se llamaba inuyasha.

-Vine por kagome, señora- respondió arrebatándole mi maleta a kagome, que hace momentos antes ella se había ofrecido a llevar.

-Me temo que este no es el momento adecuado querido, mejor regresemos a casa- me miro con ternura- serás más que bienvenida.

-G-gracias- empezaron a adelantarse pero había algo más que debía hacer. Me giré y me arrojé a mi nana atrapandola en un gran abrazo- Gracias por todo nana, la extrañaré mucho.

-Yo también mi niña- lágrimas comenzaron a agruparse en sus ojos- Que seas feliz pequeña.- me dio un pequeño beso en mi frente.

Asenti y le di un pequeño beso en la mejilla. La solté lentamente y tomé la mano que mamá me ofrecía.

En todo el trayecto, me hablaron sobre millones de cosas que yo escuchaba emocionada, kagome contaba muchas historias sobre sus días en la escuela y sus peculiares cuatro amigas. También las historias del abuelo, ese anciano me agradaba, sus historias sobre la era feudal me encantaban.

Una vez que llegamos a la ubicación destinada, caí en cuenta que era un templo, las inmensas escaleras llegaban a el, mi emoción creció aún más.

Subimos las escalera y pude apreciar el gran templó, era muy limpio y a su lado estaba una pequeña casa, ahora Mi hogar.

Entramos a la casa, era acogedora tal como lo había imaginado por tantos años.

-Kagome, querida lleva a t/n a su habitación- kagome atendió la orden.

-Si mamá- le quitó la maleta a ese raro chico y me guió por la casa-Sigueme- subimos escaleras y me llevo al pasillo- esta es mi habitación- señalo una puerta Blanca a la izquierda del pasillo,- la habitación del fondo es la de mamá, la de a lado es de Sota y la de en frente es del abuelo- señalo las habitaciones- y está es tu habitación- señaló una puerta que estaba a un lado de la de ella.

Entre a la habitación, era...hermosa, había un gran cama con un escritorio a un lado, una ventana entre los dos, un armario justo en frente de la cama y el suelo estaba cubierto por una alfombra morada.
Mis ojos se aguaron, era la primera vez que tendría mi propia habitación. Me giré a mirar a kagome que me miraba con ternura.

-M-Muchas gracias, en verdad no se como agradecerles todo esto- hice una pequeña reverencia, mi corazón palpitaba rápidamente y mis lágrimas se negaban a dejar de salir.

-No tienes por qué agradecerlo- me abrazo fuertemente- además quería tener una hermana- me dijo suavemente con una risilla.- Anda toma una ducha y cámbiate, la cena pronto estará lista. Yo iré ayudar a mamá- yo asentí- Ah, cierto que tonta, el baño está hasta al fondo del pasillo- agradeci, parecía que era un poco distraida.

Kagome salió de mi habitación.

Mire toda la habitación, agradezco infinitamente a ¡Kami! Por al fin brindarme a la familia que con tanto anelo había soñado.

Ahora estoy feliz con mi nueva familia y esperaré a que el futuro me de nuevas sorpresas como esta.

Continuará...

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