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Anoche, fue la peor noche de mi existencia.

En respuesta a mi negativa por comer la asquerosa comida que me ofrecen, me obligaron a hacerlo con una sonda que insertaron por mi nariz y la empujaron hasta hacerla llegar a mi estómago para después suministrarme la comida forzando a mi estómago a retenerla. Cada segundo de ese momento fue peor que el anterior; lloré, pataleé y grité intentando hacer todo lo posible por detener esa tortura, pero con cada intento solo lograba que me lastimaran más.

«Vas a aprender a seguir instrucciones en este lugar», la insensible enfermera gritaba sobre mis llantos mientras la terrible sensación me hacía sentir que me atragantaba, y lo más que lograba hacer yo era tirar de los cinturones que me sujetaban y a los que me dejaron atada toda la noche.

Hay un zumbido en la puerta y luego de que abre mi corazón se acelera lleno de terror cuando mi primer visitante es Wen.

-¡Suéltame! -demando.

-¿De verdad crees que esa actitud te ganará algo bueno dentro de este lugar? -me cuestiona.

-¡No me importa! ¡No quiero escucharte! ¡Suéltame! -la fuerza con la que los cinturones de tela me restringen y queman mi piel cada que me jaloneo resulta desesperante.

-Esto va a ser tan difícil como lo hagas para ti misma o tan fácil como decidas cooperar -me dice.

-No voy a cooperar. Tú... ¡esto es un secuestro y una tortura! -grito-. Vas a estar en muchos problemas cuando me encuentren. Cometiste una equivocación.

-¿Tengo que recordarte que Georgina rompió el acuerdo que le concedía tu custodia? -me cubre la boca hasta callarme-. Eres propiedad del Centro Global de Investigación, nadie está buscándote y nadie va a encontrarte.

-Mientes -lloro contra su mano-. Todo lo qué haces es mentir...

-Oh, Maddie. No tengo motivos para hacerlo -me limpia la cara y el hecho de que no puedo hacer nada para impedir que me toque es aún peor-. ¿Disfrutaste tu cena de anoche?

Dejo que el silencio hable por mí y al hacerlo, Wen se ríe.

-Te voy a dar un consejo -agrega soltándome.

-No quiero escucharlo...

-Todo esto, estaba preparado para recibir a Alison -me interrumpe y tan pronto escucho su nombre recupera mi atención-. Así es, todas las pruebas que haremos en ti, estaban diseñadas para ella, pero como insististe tanto en salvarla de todo esto; el Centro optó por dejarte tomar su lugar -explica-. Tú edad y las características que tienes aportan mucho más interés a la investigación que una simple niña por eso Vanderbilt decidió darte esta oportunidad... pero, si vuelves insoportable para nosotros el trabajar contigo. No dudaremos en traerla de vuelta.

-No. ¡Déjala tranquila! -respondo de inmediato.

-Oh, yo no quiero hacerlo. Lo último que quiero es volver a lastimarla, le tengo un gran afecto -me dice-. Pero es un experimento y si no me dejas alternativa...

La idea me aterra y de inmediato sacudo la cabeza.

-Lo haré -anuncio-. Seguiré las instrucciones, seré el mejor sujeto que hayan tenido. Por favor no la lastimes, no es su culpa -le suplico y la puerta se abre de nuevo dejándome ver a la enfermera que ya entra con el séquito que trajo ayer para obligarme a comer.

-No quiero volver a escuchar otra queja de ti, ¿me entendiste? -me advierte Wen.

-Suerte con eso, ésta es un caso perdido -anuncia la enfermera logrando que la mire-. ¿Vas a comer o comienzo a meterte la sonda de una vez? -me amenaza mostrándome el delgado y largo tubo que carga con ella.

-No será necesario, Rosie. Ella va a cooperar, ¿no es así? -Wen vuelve a cuestionarme y cuando hago contacto visual m con él, presiona un botón bajo la cama que finalmente libera la resistencia de los cinturones haciéndome sentir como si no tuviera fuerza para sostener mis propios brazos-. Te veré en la sala de pruebas -me dice por última vez y luego sin más se marcha.


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