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Mantengo la vista en la pantalla de mi teléfono que ha filmado todo el camino desde que salimos del hotel en Londres.
Todo lo que nos rodea es un inmenso bosque verde y lleno de lodo; el cual llevamos recorriendo aproximadamente una hora en una patrulla y la única sensación que recibo es que avanzamos en círculos.
Si bien he tratado de no pensar en las cien mil posibilidades en las que el día de hoy puede terminar, casi quiero arrancarme el cerebro cuando el único y terrible pensamiento que permanece constante es el de encontrarnos con la sorpresa de que Madison realmente está muerta y aunque no quiero parecer pesimista, sé que es una muy grande posibilidad.
«Sin señal. Solo llamadas de emergencia» anuncia mi teléfono al tiempo que lo hacen los de todos los demás.
-Fue aquí mismo donde se perdió la señal del rastreador de la niña -informa el inspector Armstrong; el nuevo encargado de la investigación por la desaparición de Alison aquí en Inglaterra.
Eso solo puede significar una cosa. Nos estamos acercando.

Muerte.
Eso es lo único en que consigo pensar a cada segundo del día que pasa desde que Alison no está.
Cuando escucho los llantos de un niño provenientes de otro dormitorio la idea de que están por liberarlo se aferra a mi mente.
Anoche mientras Rosie nuevamente empujaba la comida por la sonda de alimentación para obligarme a comer luego de que me rehusara a hacerlo, la idea también cruzaba por mi mente y ayer, cuando soñaba que me rescataban, Wen se encargaba de asesinarlos a todos y se aseguraba de mantenerme con vida.
-Buenos días, Madison -Dawson interrumpe mis pensamientos cuando se sienta en la silla frente a mí.
Me han traído a la sala de pruebas donde constantemente lo único que prueban es mi memoria.
El silencio es mi respuesta justo como ha pasado los últimos días.
-Madison, te están hablando -Vanderbilt me da una descarga que únicamente consigue hacerme apretar los dientes con tanta fuerza que incluso siento como se desgastan.
He llegado a la conclusión de que hablar es la única manera que tenemos para hacerles saber lo que nos pasa. Necesitan de una comunicación fluida y certera con los experimentos y si no la tienen no pueden avanzar.
Así que no hablaré. No pienso ayudarlos.
Ya no tengo nada que perder.
-Hoy es el día -anuncia.
Dawson se marcha y de pronto estoy solo con él temiendo por mi vida a pesar de que lo único que deseo es que termine.
-¡Mírame! -un golpe a la mesa me sobresalta y cuando encuentro de nuevo los ojos del científico, me sonríe cuando al fin logra hacerme obedecer-. ¿Qué acaso no estás contenta? Hoy vienen a sacarte de aquí.
Me mantengo completamente inexpresiva y luego por el espejo veo a Dawson regresar con una carpeta y una tableta que procede a colocar justo frente a mí.
-¿Has olvidado cómo hablar? De saber que ese sería el resultado, hubiera matado a esa mocosa mucho antes -se burla y hago todo lo posible por evitar reaccionar ante ese comentario, enfocándome en retener las lágrimas que luchan por salir ante la mención de ella.
-Vamos a hacer un ejercicio para ayudar a recordarte quienes son en verdad estas personas que esperamos -explica y Dawson coloca sobre la mesa una primera fotografía justo como lo ha hecho en todas mis pruebas de memoria y mi madre, tan elegante como siempre, me muestra una pequeña sonrisa apenas visible desde la mesa.
-Esta es la doctora Georgina Wrestler -anuncia Dawson-. Ella se hizo pasar como tu madre durante quince años. Te mintió toda tu vida acerca de quien eras en verdad y lo que habían hecho contigo cuando eras una niña. Tú le confiaste a Alison, ¿recuerdas? Pero tan pronto desapareciste ella decidió abandonarla. Es cruel, egoísta e hipócrita. ¿Cómo crees que conseguimos recuperarla?
Los ignoro.
-Este es Dylan -Vanderbilt cambia la fotografía-. Un chico de Los Ángeles aficionado de la cinematografía y un maestro del engaño. ¿Lo recuerdas, Madison? Él te manipuló haciéndote creer que sentía algo por ti cuando en realidad solo quería una oportunidad de hacer algo más con su vida. A él solo le importaba tu historia para convertirla en un tonto documental que jamás logrará llegar a ser nada.
Yo le dije que lo hiciera. Yo le dije que contara mi historia. Lo recuerdo.
-Oh, y no olvides que fue la razón por la que las encontramos a ti y a Alison cuando escaparon -lo miro-, de no haber sido por él...
Alison estaría viva, completo en mi mente. Y yo no estaría aquí.
-Levy Blanchard -Dawson me arrebata la fotografía y es su lugar me muestra a mi mejor amigo-, un intento de niño bueno, pero tan falso como Dylan. No le importas ni un poco.
Eso no es cierto...
-Luego de enterarte de tu pasado, sentías que tu vida se había destruido y no sabías que hacer, pero él te aconsejó escaparte con la niña .
No, yo fui quien decidió eso.
-¿No te parece demasiada coincidencia que te llevará a Los Ángeles? Justamente donde su amiguito te encontraría. Ambos trabajaban en conjunto para aprovecharse de ti. Todo sea por una buena historia que contar en ese documental ¿no lo crees?
La idea comienza a abrirse paso en mi mente y cada una de sus palabras de alguna manera comienza a generarme sentido hasta que Vanderbilt decide pararse detrás de mí y entonces todo lo que hago es temblar.
-Todos ellos te han ocasionado mucho dolor, Madison, mucho sufrimiento -me susurra colocando sus enguantadas manos en mis hombros que me estremecen ante el contacto. Recordándome perfectamente como lo hizo aquella vez que conocí a Alice... ¿o era Lainey?
La pantalla frente a mí se enciende y de inmediato comienza a reproducir un video.
-No tengas miedo, relájate y disfruta la función -me dice al tiempo que comienza a masajear mis hombros.
Quiero quitármelo de encima y gritar que me suelte y se aleje de mí, pero soy incapaz de hacerlo y en el momento en que Alison aparece en la pantalla mi cuerpo entero se paraliza.
Está sentada justo en la misma silla que yo en este momento. Hay varios electrodos conectados a su frente y ella espera pacientemente por que alguien más se una a ella.
«Hola Ali» reconozco la voz al instante y la ilusionada sonrisa que aparece en el rostro de la niña me ayudan a confirmarlo.
«Hola».
Un pequeño pastel de chocolate se desliza sobre la mesa y su mirada se ilumina.
«¡¿Es mi cumpleaños?!» grita llena de emoción.
«¡Así es!» anuncia Wen. «¡Hoy cumples siete años! ¿Estas emocionada?»
«¡Quiero comer pastel!» ríe.
«Podrás hacerlo, luego de que terminemos», le responde y ella asiente casi brincando de felicidad.
Wen, a quien no logro ver en la grabación, se ríe hipócritamente y luego el pastel desaparece.
«¿Qué es esto?» ella juguetea con uno de los cables que se conectan a su cabeza.
«Un monitor cerebral».
«¿Para qué sirve? » inquiere.
«Para que podamos saber lo que estás pensando».
«¿Con esto pueden saberlo?»
«Sí » responde Wen.
«¡Genial!» exclama antes de cerrar los ojos. «¿Qué estoy pensando ahora?» pregunta abriendo uno de sus ojos para espiar a Wen.
Sobre mí, Vanderbilt se ríe.
-Vaya que era una niña divertida -comenta.
Era...
«Piensas... que quieres un pedazo de ese delicioso pastel de chocolate » contesta Wen.
«¡Funciona! ¡Intenta otra vez!» grita.
«No, no tenemos tiempo para tonterías» señala el médico y el tono que usa basta para apagar la alegría en el rostro de Alison. «¿Te gustó ver a Madison?»
Ella asiente.
«Ella tiene mis números ahora porque está enferma y compartimos nuestro ADN», dice.
«¿Su ADN?»
«Sí. ¡Es el código que nos une!» exclama.
«Oh sí, tu código» responde el hombre. «¿Sabes algo? Desearía que Madison fuera tan valiente como tú.»
«Yo creo que lo es. Es bonita.»
«Sí, también pienso que es bonita, pero tiene miedo y tú sabes que el miedo no es bueno, ¿cierto?»
«Mhm», contesta tímida como si supiera la dirección en la que se inclina la conversación. «¿Ya puedo comer pastel?»
«No, quiero que me ayudes con algo primero», ella comienza a ponerse nerviosa. «Tenemos una prueba para ti».
«Uhm...»
«Quizás si Madison ve lo valiente que eres en las pruebas, ella también lo será. ¿No quieres ayudarla?»
«Podemos darle chocolate», sugiere. «¡A ella le gusta!»
«No, haremos la prueba», insiste el doctor y de inmediato los ojos de la niña se cristalizan. «Voy a dejarte comer el pastel cuando terminemos, ¿no lo quieres?»
«No quiero una prueba», ella llora.
«No, no. No vas a llorar, Alison. Llorar no sirve de nada». Ella sola, se limpia sus lágrimas para evitar que el las note. «¿Vas a ayudarme, Alison?» insiste y a la pequeña no le queda más que asentir.
Todo empeora cuando el video termina y le sigue otra grabación que comienza a reproducirse de inmediato y me comprime el corazón cuando me remontan de nuevo a aquél terrible día.
Los gritos de Alison por piedad y las desgarradoras imágenes mientras la jalonean de un lado a otro me hacen desviar la mirada de la pantalla.
-No, no, quiero que pongas atención -Vanderbilt me sujeta obligándome a revivir todos sus momentos de agonía y desesperación.
Lloro de la impotencia.
-¡Grábalo en tu mente! ¡Quiero que pienses en esto cada maldito día del resto de tu vida! -me grita mientras soy incapaz de hacer otra cosa mas que mirar-. Eso fue por ti y por culpa de todas estas personas -señala y Dawson me muestra de nuevo todas las fotografías-. Georgina, Levy, Dylan, Clarisse...
Me empuja por el cuello hasta que mi nariz casi toca las fotografías y el color miel de los ojos de Dylan se clava en los míos como si estuviera frente a mí.
-Todos ellos, lo único que han hecho es lastimarte. No les importas, Madison. A nadie le importas ni una mierda. Solo buscan aprovecharse de ti -grita con el video aun torturándome en el fondo-. ¿No es frustrante el hecho de que tú diste todo de ti por salvarla y de pronto estás personas llegaron a destruir tus esfuerzos? ¿Eh?
Presiona un punto en mi cuello que me hace soltar un pequeño gemido de dolor y mi mano toca la suya en un intento por detener la presión que ejerce.
-Nosotros queríamos mantener nuestra palabra y no lastimar a la niña como te lo prometimos... -agrega- pero estas cosas pasan y cuando menos lo esperas alguien se entromete arruinando todos tus planes y eres tú quien terminas pagando los platos rotos -dice ejerciendo aún más presión en mi cuello-. ¡¿Qué se siente?!
Se siente mal, se siente terriblemente mal.
-Nosotros, Madison. Te creamos y le dimos un significado enorme y de gran importancia a tu patética vida. ¡Estábamos por lograr algo grande! Te dimos un objetivo, mientras que todos ellos, solo te utilizaron -gruñe sobre mis llantos-. Recuérdalo, Madison. No eres nada sin nosotros ¿me escuchas? Todos ellos, lo único que han hecho... es mentirte toda la vida.

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