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Cuando liberamos a Alison bajo un protocolo de seguridad establecido por la A.I.C.E.I, antes de retirarle su código a la niña, se le implantó un rastreador.
Esto, con el propósito de protegerla en caso de que por algún motivo volviera a caer en manos de Wen.
Anoche, gracias a esto, finalmente conseguimos una pista antes de se perdiera la señal arrojando la última localización en Londres, Inglaterra.
No sabemos más, aún; pero en cuanto tuvimos esa notificación por parte de la Asociación, de inmediato nos pusimos en contacto con la policía y al ser una niña común y corriente ante los ojos del estado, deben mover cielo, mar y tierra para encontrarla.
Estamos muy cerca de terminar esta pesadilla, muy cerca.
-¿Cuál es el plan?
Dylan y Levy llegaron en la madrugada de ayer, tan pronto se enteró de la desaparición de Alison; Dylan no pudo mantenerse al margen y a pesar de que no deja de mirarme como si quisiera asesinarme, volvió.
Todos estamos conmocionados y llenos de ilusión por finalmente dar con el Centro mientras atendemos a las indicaciones del investigador que lleva el caso de Alison, el inspector Warren.
-Bien, basados en la información proporcionada. Nos pondremos en contacto con la embajada de Inglaterra a la brevedad y ellos se encargarán de realizar la búsqueda pertinente hasta dar con el paradero de la niña -explica hojeando los documentos qué le entregamos-. ¿Estos son todos los papeles firmados en el momento de la liberación?
-Así es y tenemos toda clase de documentos que prueban que la doctora Wrestler es la tutora legal de la pequeña -responde Clarisse.
-¿Y estamos seguros de que no existía la misma cláusula que con la otra? ¿Ningún otro tipo de acuerdo de por medio del que no hemos sido notificados? -el hombre me insinúa esa pregunta y mi sangre hierve.
-No había nada -contesto-. Los científicos que se la llevaron se molestaron por la grabación que se divulgó acerca de la historia de Jane. Todo esto no es más que un intento por mantenernos callados.
El hombre que tiene la cara tan ovalada y la nariz tan puntiaguda que casi asemeja el rostro de una jirafa asiente y luego arruga la nariz cuando algo parece no agradarle.
-¿Jane es la madre biológica de Alison, cierto? -asiento-. Bien y ¿dónde está ahora? Me gustaría charlar con ella.
-No lo sabemos -interrumpe Levy-. No hemos tenido contacto con ella desde que los científicos volvieron.
El hombre bufa y cuando lo hace todos nos quedamos sin idea de qué es lo que sucede.
-¿El mismo día que desapareció Alison? -comenta y luego cierra la pequeña libreta en la que hacía una que otra anotación-. Seré completamente honesto con ustedes. Hasta ahora su historia no me genera sentido alguno. A mi parecer, ésta mujer de la que hablan... Jane Odwin. Conserva una relación muy cercana con el doctor Hoffman, quien, según lo que he escuchado fue quien planeo el secuestro de la niña. Todo apunta a que fue ella misma quien se llevó a la menor y que éste médico... la ayudaba.
-¿Insinúa que esa mujer a la que le destrozaron la vida estaba ayudando a los científicos? -exclama Levy-. ¡Eso es pura mierda!
-No sería la primera vez que entrega un niño, ¿o si? -nos cuestiona y eso es todo lo que soporto-. ¿No es lo que hacen las portadoras?
-Esa mujer, amaba a su hija -alego-. Le arrebataron la oportunidad de ser madre. El Centro le arrebató la cualidad más preciada que puede tener una mujer, destruyéndole la vida. Ella pasó 20 años lamentando haber accedido apoyar a esos malnacidos mientras intentaba convencerse de que su hija había muerto en manos de ellos hace años. Y usted viene aquí y se atreve a decir que luego de finalmente lograr tener a una de quien sabe cuantos hijos mas que podría tener en ese lugar, la entregó a un laboratorio ¿porque seguía manteniendo un vínculo con ellos? Eso es un insulto y una acusación muy atrevida, inspector Warren y no estoy dispuesta a aceptarlo.
-La verdad puede ser a veces muy dura de soportar, doctora Wrestler -contesta-. Centraré la búsqueda en encontrar a esta Jane Odwin y la interrogaremos como una probable sospechosa de la desaparición de...
-¡Eso es pura mierda! -Levy se levanta.
-Es el protocolo, joven -alega el inspector-. Se comienza por los vínculos más cercanos al niño y...
-¡El vínculo más cercano a la niña es Wen Hoffman! ¡La niña lo idializaba como a un Dios y a Madison...!
-¡Alto! -grita Dylan y sobresaltados ambos contrincantes dejan de atacarse para mirarlo-. No me importa qué es lo que hagan primero, solo hagan algo y encuentren a Alison... ellos... sin importar como llegó, la tienen. Sabemos dónde está y debemos hacer todo lo que podamos por encontrarla... debe de estar...aterrada.
Mi corazón se rompe al ver al chico tan preocupado y casi puedo reconocer en su mirada la manera en que lucía la mía cuando Madison recién desapareció.
Vacía. Sin esperanza.
-Regresaré a la estación y como lo mencioné antes, me pondré en contacto con la embajada en Inglaterra, siguiendo el protocolo de secuestro infantil procederemos a comenzar con las investigaciones pertinentes.
-¿Y cuánto tiempo llevará todo eso exactamente? -lo cuestiona.
-Puede demorar desde un par de días hasta semanas -contesta el inspector-. Debemos asegurarnos de que la niña realmente ya no estaba en función de experimentación antes de que...
-No lo estaba -Dylan pierde los estribos-. ¡Lo acabamos de decir, carajo! Fue completamente liberada, ya había comenzado a ir a la escuela y era...
El hombre levanta la mano.
-Es el protocolo, muchacho. No podemos irrumpir en el Centro sin fundamentos claros y estables -responde.
-Conocen la maldita ubicación, ¿no es así? ¡Están de su estúpido lado y los están protegiendo! -grita Levy.
-Los experimentos están regidos bajo una serie de normas que debemos respetar para garantizar su bienestar -señala y de inmediato sé que no me sorprendería si en unos días llama diciendo que no existe ningún rastro de Alison.
-¿Van a hacer algo o solo se lavarán las manos diciendo que era un experimento? -me atrevo finalmente a cuestiono.
-Señora, créame que haremos todo lo posible por encontrarla, pero no será de la noche a la mañana y no podemos dejar la objetividad a un lado, ¿me explico?
Levanta las cejas y tengo que tocar mi enorme vientre para recordarme el motivo por el cual no puedo ponerme de pie y beberme toda una botella de vino abre mi angustia.
Debo de resistir.
Debo estar bien para mi Madison.
Ella volverá.
-Sí, señor. Entendemos. Hagan todo lo que puedan.

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