22

-¡¿Qué demonios fue eso?! -Vanderbilt irrumpe en mi oficina al cabo de unas horas mientras observo el comportamiento de nuestro sujeto en la sala de aislamiento y registro nuestros avances en la bitácora de la investigación.

No ha dejado de llorar como un bebé desde que la encerraron ahí dentro.

-Debemos ganarnos su confianza, no empeorar la situación -comento decidiendo ignorarlo cuando claramente la rabia comienza a nublar su juicio.

A decir verdad lo entiendo perfectamente, está experimentando la misma furia que yo cuando Georgina decidió pronunciarse contra todo lo que construí en mi vida y no una, sino dos veces. Trabajar tan duro por algo, para que de pronto llegue alguien más y consiga destruirlo como si jamás hubiera valido nada.

Es agobiante.

Como quiera, me las arregle para salir adelante y aquí estoy ahora. Con un importante cargo en el trabajo de mis sueños. Libertad para investigar como me plazca y financiamiento ilimitado, sin importar que tan atrevida sea la investigación, el Centro siempre tendrá mis espaldas.

Es lo que hacemos, por la Ciencia.

-Esa niña está jugando con nosotros -señala.

-¿En que te basas para creer eso? -lo cuestiono.

-Está mintiendo. Acaba de mentirnos a la cara.

-¿Estamos hablando de la misma persona? -inquiero-. ¡Mírala! Todo lo que veo es a una chica muerta de miedo y llena de confusión. Está completamente desorientada gracias al suero que tanto insististe por usar -digo antes de girar la pantalla que observaba para que pueda verla.

Madison está hecha un ovillo en la cama, haciendo su mejor intento por ocultar su rostro, pero sollozando lo suficiente para hacer temblar su cuerpo y mostrar lo destruida que está.

-No puedo decir lo mismo de Alice -contesto.

-Ella tendrá su propia lección -señala-. No puedes ser un científico objetivo si alteras los resultados para no afectar al sujeto.

Lo miro.

-¿Qué insinúas?

-Pensaba que era una molestia para ti -contesta-, la chica...pero por lo visto ahora das todo por ayudarla.

Bufo.

-No soy nada por ayudarla. La necesitamos -contesto-. Porque tú hiciste que la necesitáramos. Es todo.

-No, el problema es que te está volviendo suave -señala-. Ahora quieres protegerla como a esa otra niña. ¿De qué va todo eso? ¿Ahora mantenemos experimentos que no podemos utilizar?

-Es una persona y merece ser tratada como tal -contesto.

-Sí, recuérdate eso cuando termines en la cárcel por traer a la niña hasta aquí. Quiero ver como te restriega su libertad en la cara cuando sea a tí a quien dejen de tratar como una maldita persona.

-La traje aquí para controlar a Madison, ¿de acuerdo? ¿Debo recordarte que necesitas que la chica coopere? ¡Y que no puedes volver a borrarle la memoria! -pierdo la paciencia.

-Si deja de funcionarme, solo tendré que deshacerme de ella.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top