16

Inhala...

Exhala.

Inhala...

Exhala.

Me repito a mi misma al tiempo que la mujer frente a mi llora mientras observa con el amor más grande que he visto mostrar a alguien la foto de mi hermosa hija y mientras tanto mi garganta se convierte en un nudo tan grande y tenso que juro que olvido como respirar bien y mi estomago se llena de náuseas.

Sucede que una vez que te fijas un solo propósito toda tu vida el momento que lo ves perdido sientes que pierdes el control de todo y las preguntas comienzan a fluir. ¿Qué harás ahora? ¿Hacia donde iras? ¿Qué pasará con todo por lo que trabajaste tan duro?

Es cierto.

Yo soy la responsable de haberle arruinado la vida a esta mujer; Jane Odwin. Yo la asistí en su parto mientras Wen le sujetaba la mano y le cantaba que todo estaría bien mientras yo esperaba entre sus piernas el momento preciso en que expulsara a la niña para arrebatársela.

Yo hice eso y yo misma me encargué de entregársela a Wen.

Si tan solo me hubiera hecho caso a mi misma y hubiera sostenido a ese pequeño ser humano que no merecía más que el cariño de su madre y se lo hubiera acercado a ella.

Si tan solo...

Pero no lo hice y en cambio llené la vida de esa niña con dolor y mentiras, maltratos y pruebas inútiles que jamás llevarían a nada nuevo. Traté de compensarla, Dios sabe que me esforcé e intenté darle todo el cariño que le arrebaté, pero nunca fue suficiente y en esos hermosos ojos verdes y brillantes que me miraban suplicantes que la ayudara cada vez que la sujetaba mientras ellos la lastimaban, veía el fraude de persona que soy. Otro monstruo como todos ellos que la alejaron de lo que pudo ser.

Y aquí estoy ahora, volviendo a repetir mis pasos luego de haber intentado ayudarla y solo lograr empeorar todo para ella, intentando encontrarla para pedirle perdón por lo mucho que la he lastimado y esperando que no me odie y en cambio encuentre la manera de perdonarme.

-Es hermosa -Jane llora aún admirándola minutos después-. ¿Me odia? Lo hace, ¿no es así? Yo me odiaría por no haber luchado por ella. No querría tenerme cerca y es horrible porque... toda mi vida he querido conocerla.

-Ella no te odia -contesto-. Ni siquiera sabe de ti. Lo siento.

La mujer me mira.

-¿Tiene un nombre? -me pregunta a mí al fin y me fuerzo a asentir.

-Madison -respondo.

Una sonrisa se dibuja en su rostro antes de devolver la mirada a la pantalla del teléfono por un pequeño segundo.

-Le queda bien. Es muy bonito -comenta-. Madison Hoffman...

-Wrestler -la corrijo de inmediato-. Su apellido es Wrestler y no tiene nada que ver con ese hombre.

-Es subterráneo -anuncia de la manera más abrupta posible-. El lugar que buscan, es tan difícil de encontrar porque está bajo tierra en alguna parte de Europa.

Mis ojos se abren tanto como un plato.

-¿El Centro? ¿Sí has estado ahí?

-Sí. Luego de dar a luz estuve ahí por cuarenta días. No hay ventanas, las paredes son blancas y el aire es tan falso que casi parece inexistente -agrega-. Hay cientos de médicos y el llanto de los niños... ellos lloran todo el tiempo.

-¿Sabes dónde es? -ella sacude la cabeza.

-Entré sedada y salí de la misma forma, solo sé que conocí al director y él... ellos me amenazaron con desaparecerme si decía una sola palabra de todo lo que sucedió, pero si no lo hacía y cooperaba ellos prometieron devolverme a mi pequeña cuando la investigación terminara.

-¿Y lo hiciste?

-Quería mantenerla a salvo -comenta-. Pero un día aparecieron en mi puerta con un certificado de fin de experimento y me dijeron que había muerto a mitad de una prueba.

-Por eso creías que se había ido... -murmuro.

-Supongo que fue una buena estrategia para mantenerme lejos -comenta.

-¿Has vuelto a verlos? ¿A alguno de ellos? -inquiere.

-Wen... algunas veces él me visita y ellos siguen mandando dinero por mi silencio. Se aseguran de que lo tenga todo y que siga callada. Tengo que seguir callada.

-¿Estarías de acuerdo en que todo esto se vuelva público? ¿En dar a conocer tu historia? -Dylan inquiere y contra todo pronóstico la mujer asiente a su pregunta.

-Tengo miedo, pero haría cualquier cosa por ella. Si eso la trae de vuelta y a salvo... haré lo que sea necesario -comenta.

Clarisse comienza a hablar de tecnicismos y en cuestión de segundos estoy fuera de la jugada tan solo pensando en lo mal que me siento y ésta vez es tanto que siento como la poca comida que he ingerido los últimos días regresa a mi garganta forzándome a salir corriendo en busca de un baño.

No consigo ni diez segundos a solas cuando Levy y su madre ya están en la puerta. Clarisse se acerca para recogerme el cabello.

-¿Estás bien? -pregunta cuando consigo calmarme y después me ayuda a limpiarme la cara.

-Lo siento, no sé qué pasó -confieso antes de sentarme y recargarme contra la pared-. Yo nunca me enfermo.

-Es probable que se trate del estrés y toda la conmoción del momento -responde Clarisse

mientras su hijo observa todo desde la puerta.

-Pero yo estaba bien -suspiro.

-¿Te sientes mejor? -pregunta Levy y al verlo de pronto recuerdo aquel pequeño y flacucho niño que siempre estaba en mi casa y correteaba de un lado a otro con mi hija en ese enorme jardín que teníamos.

Regresaban envueltos en lodo y con el cuerpo lleno de salpullido provocado por el pasto sobre el que siempre jugaban. Solía adorar escuchar como siempre Levy creaba estas historias llenas de fantasía en su mente y emocionaba a Madison con todas sus palabras llenas de esa imaginación e inocencia que solo los niños son capaces de crear.

Los niños que tuvieron una infancia normal lejos de gente que quisiera lastimarlos. Un bebé que en todo momento tuvo los brazos de su madre para arrullarlo.

Un bebé...

De pronto la realidad me golpea y mientras veo a Levy impaciente por recibir una respuesta, un escalofrío me recorre el cuerpo entero.

-Oh no... -digo para mi interior, pero debo hacerlo más alto porque ambos me miran de inmediato.

No, esto no puede estar pasando...

-Gina, ¿qué sucede? -Clarisse comienza a preocuparse mientras yo lo único que hago es comenzar a hacer cálculos con mis dedos y el pánico comienza a apoderarse de mí.

-No pensé que realmente .... -pienso o tal vez lo digo en voz alta, no lo sé y realmente no me importa porque es impensable que esto esté sucediendo justo ahora.

-Gina... -la mujer a mi lado comienza a alterarse.

-Creo... -musito y ella asiente para que me apresure-. Creo que podría estar embarazada.

-¡¿Qué?! -Levy prácticamente grita y no sé cómo reaccionar.

Su madre me mira atónita.

-¿Ahora? ¿Estás segura? -pregunta. Me encojo de hombros.

-No lo sé, Sean lo mencionó un día y nosotros... creo que...

-Mas vale que esto sea una maldita broma -el chico no se muerde la lengua-. ¿Cómo puedes considerar un bebé en medio de todo

esto?

Me encojo tocando mi vientre realmente avergonzada cuando la verdad en sus palabras me golpea.

-Levy, no es tu lugar -lo reprime Clarisse, pero sus palabras se quedan dando vueltas en mi mente.

-¿Está todo bien? -Dylan se une a nosotros y la preocupación es más que evidente en su

mirada cuando me encuentra en el suelo.

-Claro que no está nada bien, esto es un completo desastre. ¡Georgina está embarazada! -Levy gruñe y luego me mira con desprecio-. No es capaz de cuidar a Alison, pero sí piensa en traer un nuevo niño a este jodido mundo.

-¡Hijo! -Clarisse ladra ante lo que él solo pone los ojos en blanco antes de marcharse de vuelta a la sala. Balbucea algo más, pero esta vez no logro escuchar lo que dice.

-Georgina, lo siento mucho. No sé que se ha metido en su cabeza últimamente, él no era así -Clarisse se disculpa de inmediato mientras el otro chico nos mira estupefacto desde la puerta.

-No lo culpo, todo esto es demasiado y quizá tenga razón -suspiro poniéndome finalmente de pie.

De vuelta en la sala, toda la calma ha desaparecido.

-¡¿Hay otra niña?! ¡Sigues mintiendo, maldita rubia! -Jane me grita tan pronto volvemos con ellos.

-Yo... -miro a Levy.

-¡La exijo de vuelta!

-Espera... ¡¿Qué?! -Dylan exhala.

-Jane... -Clarisse intenta calmarla.

-No, ¡yo tengo otra hija que crearon sin mi consentimiento y necesita de mí! ¡¿Dónde diablos está?!

-Es un experimento no podemos... -titubeo.

-¡Él dijo que la liberaron! ¡Mienten! ¡Quiero que la regresen!

-Está en su derecho -la respalda Levy, dejándome sin palabras y lo que quedaba del chico que vi crecer junto con mi hija desaparece y se transforma en este completo desconocido.

-¿Levy que demonios estás haciendo? -Dylan dice entre dientes .

-Tratando de arreglar este desastre. ¿Qué demonios hacen ustedes? -responde a la defensiva.

-¿Dónde está la niña? Dices que te arrepientes de lo que me hiciste, pero fuiste capaz de permitir que crearan a otro niño con mis genes, ¿sin mi consentimiento? ¡¿Qué clase de monstruo hace eso?! -la mujer me encara-. Exijo conocer a mi hija, la quiero de vuelta. No tienen ningún derecho sobre ella. ¿No es así, abogada? -se respalda en Clarisse y el terror se apodera de mí cuando la encuentro completamente desconcertada como si estuviera siendo amenazada con una espada que casi fuera a atravesarla.

-Es una situación complicada -responde.

-No hay nada complicado. Ella es la madre biológica de la niña, tiene derecho a reclamarla y no hay ninguna clase de acuerdo con el Centro que establezca lo contrario porque ella no sabía de su existencia. No pudo renunciar a los derechos de algo que todavía no existía -alega Levy llenando de esperanza a esta mujer-. Ella nos ayudó y ahora nosotros debemos ayudarle a ella.

-Si es lo que realmente quiere, lo haremos. Estudiaré el caso a profundidad y partiremos de ahí, ¿de acuerdo? ¿Te sientes preparada para cuidar de una niña? -Clarisse inquiere.

-Más lista que nunca.

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