15. ¡Esto es por ti!


Ser una MC reconocida tiene sus ventajas. Desde que inicié mi carrera como presentadora, pensé que trabajaría exclusivamente para Inkigayo, pero no es así.

Es final de año, por lo que los eventos especiales abundan. Un mes atrás, SBS solicitó mi participación en el Festival Gayo Daejeon, un concierto para conmemorar el cierre de año. También, recibí una invitación para presentar una de las categorías en los Golden Disk Awards, la premiación musical más importante del país. Cuando recibí ambas propuestas, no puede evitar emocionarme y aceptar (obviamente).

El proceso de preparación resulta muy sencillo. Semanas antes, me hacen llegar los detalles de mi colaboración en cada evento, así como también me presento un par de veces en las locaciones para ensayar. De la misma forma, me reúno con Yu Ah y Se Ra, quienes me apoyarán con la vestimenta, peinado y maquillaje en ambas ocasiones.

Justo dos días previos al festival de SBS (el cual se llevará a cabo primero), llego a mi casa, después de pasar horas en el salón de belleza arreglándome las uñas.

Al abrir la puerta principal, escucho risas y voces cerca. Con cuidado, dejo mis cosas en el recibidor, avanzo hasta la sala de estar y me encuentro con mis hermanos y Baek Hyun.

—¿Qué opinas, Baekkie? ¿Debería armarme de valor e invitarlo a salir? ¿O debería esperarme?...

So Ah está a mitad de su pregunta cuando vuelve su mirada hacia mí y su sonrisa se ensancha.

—¡So Min-nie! —saluda—. ¿Qué tal te fue? ¡Déjame ver tus uñas!

—Bien, aunque tardaron demasiado, ya me estaba quedando dormida —comento, acercándome hasta ella y extendiendo mis manos para que observe el resultado.

—¡Oh, pero si quedaron tan bien! —exclama, mientras examina cada uno de mis dedos.

El vestido que usaré para la presentación en Gayo Daejeon no es ostentoso (pues no es un evento tan formal), así que he decidido un diseño de uñas que combine con mi estilo: de un largo mediano color nude con toques plateados.

Los chicos se acercan a ver mis manos y también hacen cumplidos.

—Así que, ¿ya estás lista para el festival? —me pregunta Baek Hyun. Él también asistirá, pero con su grupo.

—Se puede decir que sí —respondo—. Ya ensayé mi participación, ya tengo mi vestido y las estilistas de Inkigayo vendrán para maquillarme y peinarme ese día.

—¿Y puedes invitar a alguien? —interroga mi hermano con ilusión—. No sé, tal vez... ¿a tu hermano menor?

—Lo siento, hermanito, pero no creo que pueda llevarte —respondo y su gesto decae.

—¿En serio? Daría lo que fuera por acompañarte. Imagínate caminando del brazo de tu apuesto hermano en la alfombra roja. Todas las idols se preguntarán: «¿quién es ese chico tan guapo?». En la universidad, todos se morirían de la envidia —dice y hace una pausa, sus ojos se iluminan y añade con exaltación—: ¡Tienes que llevarme, noona! Prometo no volver a molestarte ni decir que seré el padrino de tu boda con...

—¡Min Hyuk! —le reprendo antes de que termine de hablar—. No puedes acompañarme. ¿Por qué no asistes como público? Seguro todavía encuentras boletos.

—¡Porque no quiero ir como público! —protesta y patalea como un niño de cinco años—. Pero si pudieras, ¿me llevarías contigo?

—Ni loca —digo inmediatamente, y me burlo de su expresión ofendida.

—¡Noona, en verdad eres mala! —se vuelve a quejar. Después, se voltea hacia Baek Hyun y le pregunta—: ¿Y tú, hyung, me llevarías al festival como invitado?

Baek Hyun, quien todo el rato se ríe del drama de mi hermano menor, se serena.

—Lo siento, Min Hyuk-ah —responde, dándole unas palmaditas en el hombro—. Ser parte de una banda tiene sus desventajas, una de ellas: no poder ir a los eventos con la persona que quieres.

Min Hyuk vuelve a su dramatización y me río de él. Mi mirada se desvía hacia Baek Hyun, descubro que él me está mirando fijamente, con un anhelo que no me cuesta descifrar.



El día del festival, me levanto muy temprano. Casi a la 1 p. m., Yu Ah y Se Ra llegan a mi casa y ponen manos a la obra. Estoy lista justo cuando llega el carro que ha mandado la compañía.

Cuando veo el edificio de Coex Hall (donde se llevará a cabo el festival), empiezo a ponerme ansiosa. Confieso que me da cierta inseguridad posar para que tomen mi fotografía. Por ello, más que ensayar mi guion, practico cómo me colocaré frente a las cámaras en la alfombra roja.

El conductor se forma en la fila de los artistas que van llegando. Tardamos casi treinta minutos en alcanzar el frente. Un miembro del equipo de organización se acerca a abrir mi puerta. Los gritos y las luces me aturden al principio, pero salgo del auto como si nada. Otro miembro del staff me señala que avance por el camino alfombrado y, en mi andar, saludo a las personas que están detrás de las vallas metálicas.

Llego hasta el final y me piden que me coloqué frente a los camarógrafos. Pasan los segundos más largos de mi vida. Intento no parpadear (aun cuando las luces me molestan), así como trato de mantener mi sonrisa (a pesar de que mis mejillas comienzan a entumirse).

Posteriormente, otra persona me indica que camine a la entrada del edificio. Adentro, me recibe una asistente del equipo de producción, me pregunta mi nombre y revisa una lista que lleva en sus manos. Después, le pide a una chica que me lleve hasta el backstage del recinto.

En el espacio de los bastidores hay demasiadas personas: cantantes, personal del evento, estilistas, entre muchos otros. Lo bueno que el lugar es muy amplio.

La chica del staff me guía hasta una sección señalada como «Presentadores». Apresurada, me da algunas indicaciones, como que media hora antes de mi participación alguien vendrá para guiarme al escenario. Sin más, se retira.

En la sección, ya se hallan un par de personas (que no conozco), pero a quienes saludo con respeto. Observo que hay un par de sofás, una mesa con botellas de agua y un tocador con algunos productos de belleza.

Veo más allá del espacio para los presentadores y me percato de que también hay secciones para cada artista invitado. Leo los nombres de los cantantes y reconozco a casi todos, pues ya se han presentado en Inkigayo.

Mientras observo especialmente cómo se prepara un grupo de chicas, alguien se acerca a mi flanco derecho.

—¿So Min? —me nombran con sorpresa y volteo la cabeza.

Su Ho me mira con los ojos muy abiertos, pero con su típica sonrisa agradable.

—¡Su Ho, hola! —le saludo con una pequeña reverencia.

—No sabía que asistirías al festival —menciona, después de imitar mi acción—. Te vi a lo lejos, pero no te sabía que eras tú. ¡Casi te confundí con una idol!

Me río ante su comentario y me llevo las manos a la cara para cubrir mi gesto apenado.

—Me halagas, pero no soy tan bonita como las chicas idol...

—¡Tonterías! —replica, con una sonrisa—. ¡Claro que lo eres!

—Bueno, pues tú tampoco te quedas atrás —le digo. Señalo su vestimenta compuesta de un abrigo y pantalón negros, coordinados con un suéter gris oscuro—. Me gusta mucho tu atuendo, te ves muy bien con cuello alto.

Ahora es el turno de Su Ho para reír avergonzado, hasta sus mejillas se ruborizan. Cuando los colores disminuyen en su rostro, abre la boca para decir algo, no obstante, alguien se lo impide.

—¡So Min! ¡Por fin te encuentro! —exclama Baek Hyun, quien se detiene junto a nosotros.

No puedo evitar sentirme desconcertada ante su interrupción. Sin embargo, la sensación evoluciona a incomodidad cuando me pongo de frente a él y me percato de que me mira con intención de la cabeza a los pies. Sobre todo, mi vestido negro con aplicaciones de encaje.

—Te ves increíble —murmulla maravillado, casi parece que estaba pensando en voz alta.

—Gracias —titubeo y trago el nudo que se empieza a formar en mi garganta.

Para mi desgracia, su atención permanece en mí. Deseo exigirle que deje de verme con intensidad, pero solo logro resoplar por lo bajo.

Desvío la mirada y hallo a Su Ho, quien ha estado callado desde que apareció Baek Hyun. Descubro que nos estudia con detenimiento, como si tuviera un problema matemático frente a él.

—¡Cierto! Había olvidado para qué te estaba buscando —menciona Baek Hyun cuando por fin sale de su trance—. Quiero presentarte a mis amigos, ven conmigo.

Antes de responder algo, él ya está jalando de mi brazo. Su Ho nos sigue y llegamos hasta una sección marcada con un cartel que dice «EXO». Siete chicos ocupan los asientos y platican entre sí. Debo señalar que ya los he visto en persona, también he hablado con ellos (solo que siguiendo el guion de Inkigayo).

—¡Chicos, aquí está! —exclama Baek Hyun, llamando la atención de los demás—. Ella es Kang So Min, So Min ellos son EXO.

Después, me dice los nombres de cada uno de los integrantes. Ya que son varios chicos, no logro memorizarlos a la primera. Los chicos comienzan a saludar y el primero en hablar es uno muy alto y risueño, como Baek Hyun.

—Baek siempre nos habla de ti. En ocasiones nos abandona para ir a visitarte, dice que todos los días debe hacerlo, si no, no podrá dormir...

—¡No necesitas decir eso, Chan Yeol! —le reprime un chico de estatura baja. Parece ser muy serio y lo que me llama la atención en su aspecto son sus grandes ojos.

—Gracias, Kyung Soo-yah —dice el chico junto a mí, mientras ríe nervioso.

—Es muy linda, Baek Hyun-ah, tú novia es muy linda —opina otro de los chicos, creo que se llama Leie.

Yo abro los ojos de par en par ante su comentario.

—Lay hyung... —murmura el aludido, su vergüenza se evidencia en sus mejillas ruborizadas.

—No te avergüences, ella es muy bonita para ti, ya veo porque siempre estás feliz cuando la miras —le interrumpe el mismo—. La señorita So Min también debe sentirse muy feliz por tener un novio como Baek...

—Lay, ellos no son pareja —aclara Su Ho, antes de que su compañero continúe diciendo algo más penoso.

La expresión de Lay es muy graciosa cuando es consciente de que ha metido la pata. Por ello, mi incomodidad cesa. El chico intenta disculparse, pero la pena lo vuelve torpe y sus compañeros se burlan de él.

—Ignora lo que dijo Lay hyung, a veces se cree las bromas que hacemos —musita Baek Hyun junto a mí.

—No hay problema —le respondo y agrego, perspicaz—: Deben ser bromas muy convincentes si se las creyó tan fácilmente.

Él vuelve su cabeza hacia mí, su gesto entre sorprendido y avergonzado. No puedo evitarlo: me río de su expresión y, en lo más profundo de mí, pienso que su reacción es linda.

Parece que va a decir algo, pero se ve interrumpido cuando comienzan a anunciar que el evento dará inicio. Por ello, debo regresar a mi sección.

Me despido de los chicos y les deseo suerte en su presentación.

—¿Estarás mirando el evento? —me pregunta Baek Hyun, casi cuando estoy por irme.

—Claro —respondo con buen ánimo.

—Bien —dice con una sonrisilla sospechosa.

Deseo interrogarle qué está planeando, pero un asistente le pide al grupo que se reúna para darle indicaciones.

—Ya me voy —anuncio.

Le doy la espalda y camino unos metros.

—¡So Min! —exclama mi nombre y me volteo. Cuando le miro, me doy cuenta de que sonríe ampliamente—. ¡Lo harás muy bien, eres la chica más inteligente y talentosa que conozco!

Como casi lo grita, sus compañeros le oyen y empiezan a hacer bulla. Otras personas en los bastidores también le han escuchado, por lo que nos miran curiosos y expectantes. La atención ocasiona que mi cara se caliente y solo atino a componer una expresión incómoda.

Doy media vuelta y reanudo mi andar hacia la sección de presentadores.

El festival inicia y transcurre sin imprevistos. Pasa casi una hora cuando un miembro del staff va a buscarme y me guía hasta el escenario.

Por suerte, mi colaboración sale bien. Me duraron más las ansias que el tiempo que estuve frente a las cámaras presentando al siguiente grupo femenino invitado.

Me notifican que puedo retirarme o, si lo deseo, puedo quedarme a ver el resto del evento. Me voy por la segunda opción y me acerco a unas pantallas de televisión mediante las que transmiten el concierto.

Un rato más tarde, diviso a Baek Hyun en la lejanía. Su atuendo ha cambiado a un pantalón de vestir y una camisa de botones blanca. Camina apresurado junto con uno de sus compañeros y se dirigen al escenario. Deduzco que van a interpretar una canción.

Miro con atención la pantalla a la espera de ver a los miembros de EXO, pero solo aparece uno de ellos en el escenario, el cual, debo mencionar, tiene una voz es asombrosa, justo como la de Baek Hyun.

Unos minutos después, las luces en el escenario se apagan y en las pantallas LED del escenario se reproduce un video de Kim Hyun Sik, leyenda de la música coreana. Tal parece que es un homenaje a su carrera. El escenario aún sigue tenuemente iluminado en el momento que comienza una balada; segundos después, la irreconocible voz de Baek Hyun se hace presente. A pesar de que la cámara todavía no lo enfoca, el público ya lo ha visto y comienza a gritar eufórico.

La canción que interpreta se llama «Like rain, like music» del cantante al que le hace tributo. Por fin aparece la imagen de Baek Hyun en el escenario, quien se halla en el centro en una plataforma que se eleva.

En la pantalla, se presenta el escenario desde varios ángulos, hasta que muestran un acercamiento del rostro de Baek Hyun. Mantiene los ojos cerrados, casi como si estuviera sintiendo la música. Canta un par de notas altas y las venas de su cuello se marcan por el esfuerzo. «Nunca me había dado cuenta de eso, hasta me resulta cautivador de ver», pienso, pero inmediatamente me retracto: yo no debería tener esas ideas.

Baek Hyun hace una nota alta final y no puedo aguantar una risita cuando me percato de que, mientras canta, arruga la nariz. El público vuelve a gritar y el escenario se sume en oscuridad.

A pesar de que ya acabo la canción tengo presente la voz de Baek Hyun como si retumbara por todo mi cuerpo. Siempre que le escucho cantar, no puedo evitar recordar el festival de rock. Parece una acción obsesiva, pero es como si ese momento se hubiera grabado con fuego en mi memoria.

Baek Hyun se hace presente en el backstage. Bebe agua de una botella desechable, mientras camina junto a un asistente del evento; se dirigen rumbo a la sección de EXO. Pienso que no se percatará de mi presencia, pero me corrijo en el instante en que su mirada cae en mí. Se desvía de su ruta y se acerca apresurado.

—So Min, pensé que ya te habías retirado —comenta ya frente a mí.

—No, decidí quedarme a ver lo que restaba del evento.

—Ya veo.

Retira su atención de mí cuando, a unos metros, el asistente le dice que deben irse.

—Me gustó mucho tu participación, te veías muy segura en el escenario —comenta con una sonrisa de orgullo—. ¡Lo hiciste muy bien, MC So Min!

Cuando dice esto último, alza sus pulgares y su sonrisa se ensancha más, al grado de que alcanza sus ojos, convirtiéndolos en medias lunas. Su alegría se me contagia y me río con verdadero gusto.

—Gracias, Baek —agradezco y sonrío audaz—. También me gustó tu presentación. ¡Lo hiciste muy bien¸ idol Baek Hyun!

Sus mejillas se colorean inmediatamente de un tono rojizo y sus ojos se iluminan, como cuando gana un premio de música. Me debato si es por el apodo con el que lo he nombrado o por el cumplido que le he hecho. Ambos, dedicados de mi parte para él por primera vez.

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Los Golden Disk Awards no tardan en acontecer. Exactamente, pasan dos semanas para que me encuentre en la misma situación. Vuelvo a usar un vestido especial (ahora color rosado y de tirantes), Yu Ah y Se Ra me ayudan con mi maquillaje y peinado; en el recinto (un auditorio imponente en la Universidad Kyunghee), camino por una alfombra roja y me coloco frente a los fotógrafos para que inmortalicen mi asistencia al evento.

En los bastidores no hay secciones, sino, camerinos. En el de los presentadores, me encuentro con Kwang Hee y paso la mayor parte del tiempo platicando con él. A mitad del evento, me presento en el escenario para entregar el premio al Mejor grupo vocal, del cual resulta ganador una banda de chicos llamada BtoB.

Justo cuando regreso al backstage, me encuentro con EXO, quienes, al parecer van a interpretar una de sus canciones.

Los chicos me reconocen y me saludan, pero no se quedan a platicar. El único que se detiene es Baek Hyun.

—So Min, esta vez no pude ver tu participación —menciona con pesar—, pero apuesto a que lo hiciste bien.

Le agradezco en un murmullo y desvió mi mirada al suelo. Desde nuestra «interacción» en los bastidores del festival de SBS, me convenzo de que debo ser más precavida con lo que expreso o le digo.

Empiezan a vocear el nombre del chico frente a mí, un gesto de inseguridad ocupa sus facciones, parece que se debate algo. Vuelven a llamarle, su intranquilidad aumenta.

—So Min, necesito decirte algo —dice con apuración—. Al final del evento, anunciarán el daesang, el premio más importante de la noche. Si ganamos, me gustaría que escucharas nuestro discurso, ¿está bien?

Me tomo unos segundos para contemplar su requerimiento y al final acepto. Su semblante se relaja ante mi respuesta y me regala una sonrisa de satisfacción. Sin más, se da media vuelta y no dejo de mirarle con extrañeza hasta que le pierdo de vista.

Por suerte, en el camerino de los presentadores, hay una televisión en la que transmiten el evento. Es el final del programa y dos conductores anunciarán el ganador del «gran premio». Todos los artistas nominados a este se encuentran en el escenario y aguardan impacientes el resultado.

—Y los ganadores del daesang son... —dice la conductora con suspenso y emoción—. ¡EXO! ¡Muchas felicidades!

El lugar estalla en celebración: los gritos de la audiencia retumban en las paredes, así como caen serpentinas del techo. La cámara enfoca al grupo que felizmente se acerca al centro del escenario para aceptar su premio.

El chico más alto (creo que se llama Chan Yeol), es quien recibe la estatuilla plateada que parece un ángel. Su Ho, como líder que es, se coloca frente a uno de los micrófonos y comienza a dar su discurso: agradece a las fanáticas, a su agencia y sus familias, así como promete que EXO seguirá dando su mayor esfuerzo. Cuando termina, hace una reverencia y da un paso hacia atrás. Otros miembros de la banda toman la oportunidad de decir algo. Tardan un rato en el que no les presto tanta atención. Hasta que Baek Hyun se coloca frente a un micrófono.

Se aclara disimuladamente la garganta y comienza con su discurso, el cual me pidió que estuviera pendiente.

—Bien, primero que nada, debemos agradecer por todo el amor que le han dado a EXO, hemos tenido tiempos muy difíciles, pero su apoyo nos reconforta para seguir adelante y dar lo mejor de nosotros. Por favor, esperen por nuestro nuevo álbum el próximo año.

Hace una pequeña pausa, en la que parece dudar sobre lo que dirá a continuación.

—Personalmente, deseo agradecer a alguien muy importante para mí. Conozco a esta persona desde hace mucho tiempo, más del que podrían imaginarse. Fue de las primeras que me escucho cantar y, aunque no lo haya dicho en el momento, mi talento le sorprendió. Eso me convenció aún más de dedicarme a la música, pues quiero seguir sorprendiéndola, así como haciéndola sentir orgullosa en el futuro.

Por un momento, me pregunto a quién se refiere. Tal vez habla de su madre o su padre, algún maestro de la escuela, o uno de sus amigos cercanos, como Min Hyuk...

—Esta persona es mi compañera, Kang So Min.

Un jadeo de conmoción escapa de mis labios y me quedo congelada cuando escucho mi nombre. No puedo creer lo que acaba de confesar. ¿Me está dedicando su premio a mí? ¿Es por eso por lo que me pidió que prestara especial atención a su discurso?

El bullicio del público se hace más fuerte con sus palabras, supongo que están igual de absortos. Los miembros de EXO no parecen alterados ante su declaración, sino todo lo contrario.

No dejo de mirar la imagen en el televisor. Baek Hyun ocupa toda la toma y mira directamente a la cámara. Se siente como si estuviera mirándome y hablándome a escasos metros. Un escalofrío sacude mi cuerpo ante la idea.

—¡Esto es por ti! —exclama y alza el trofeo.

Posterior a eso, hace una reverencia y se aleja del micrófono.

Cuando el grupo comienza a retirarse del escenario, tomo mis cosas con presteza (y aún pasmada). Salgo del camerino con la única intención de dejar el recinto antes de encontrarme con Baek Hyun. Mientras recorro el pasillo, sus palabras se repiten en mi cabeza: «¡Esto es por ti!».

«¿Pormí? ¿Qué podría ser por mí? Más bien,por élestaremos en un grave problema, puedo asegurarlo», pienso con pánico.

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