Alguna vez alguien me dijo que todo en esta vida tenía un fin.
Yo siendo un niño pequeño, de aproximadamente unos ocho años no entendía. No entendía porque mi madre lloraba por la muerte de mi abuela en ese lugar tan feo.
Ellas dos, siempre peleaban mucho, se gritaban insultos hirientes todo el tiempo y no se veían más de dos veces al año, por lo que nunca pude desarrollar verdadero cariño por esa vieja mujer.
Tal vez, probablemente a causa de la influencia de mi madre que me hacía imaginarme a mi abuela como un horrible monstruo, o tal vez por la distancia y la imposibilidad de cruzar más de dos palabras con ella, gracias a la interrupción de mi madre. No lo sé con certeza, pero...
Si ella parecía ser tan mala... Si parecía odiarla tanto...
¿Por qué estaba llorando?
En verdad no lo entendía.
Ese lugar frío y triste con gente vestida de negra solo me hacía cuestionarme más cosas.
Para ser un niño pequeño, yo entendía que estaba en un funeral y que quien se había muerto era mi abuela. Lo entendía perfectamente.
Eso sí.
Lo que no entendía era la reacción de mi madre.
No quise preguntarle en ese entonces porque a pesar de ser ingenuo e inocente, también era considerado y razonable. Mamá se sentía mal y ella era todo lo que yo tenía después de todo. No quería ser inoportuno con mis palabras o mis preguntas de niño curioso.
"Hay momento para todo" me dijo ella alguna vez que intenté comer en mi habitación, o alguna vez que quise faltar a la escuela para jugar con mis juguetes reciclados.
Por alguna razón, recordé eso en ese momento: mientras veía a mi madre llorar aferrada a ese cajón, clavando sus uñas en la caja de madera.
Fue bueno que lo hiciera.
Fue al día siguiente que mamá me dio una charla muy larga y también bastante complicada para que lo entendiera un niño de ocho años.
A pesar de ello, entendí. O bueno, entendí la idea general.
Hoy en día puedo decir que sí lo entiendo a la perfección, y para eso, necesité un pequeño empujoncito.
Pero ya llegaremos a eso después.
Lo que me dijo esa vez fue:
"Mi maravilloso niño... Sabes que no estaré aquí para siempre, ¿verdad? Debes estar al tanto de ello en todo momento, mi amor. Todo en esta vida tiene un fin; el tiempo, los momentos tristes, las sonrisas, las relaciones, nosotros... "
Recuerdo que ella me miró con gracia al darse cuenta que probablemente no entendería la profundidad del asunto.
"Eres muy pequeño aún, pero con el tiempo entenderás que la gente va y viene, Gyu. Puedes creer conocer a alguien cuando en realidad no sabes nada de esa persona, y eso te incluye a ti mismo."
Dijo otras cosas más complicadas, pero yo solo recuerdo eso.
Recién entendí a lo que se refería cuando a los catorce años, se me permitió leer el testamento de la abuela y recién pude entender el raíz de los problemas con mi madre, también supe que ella no era una mala mujer, sino una madre y abuela maravillosa con muchos problemas.
Mi pecho dolió. Ojalá hubiera podido conocerla.
Pero vivir de los "ojalá" en este absurdo mundo, no sirve.
Porque nada es eterno.
Porque todo es efímero. Al igual que la vida de la abuela, al igual que el llanto de mamá ese día, al igual que mi inmadurez de infante, al igual que él.
Cuando cumplí catorce años, como ya lo mencioné antes, recién pude entender el discurso de mi madre esa vez. Lo hice al leer las últimas palabras de esa mujer, de mi abuela.
Lo entendía porque lo había visto y leído, mas allá de escucharlo.
Vivirlo, déjenme decirles, es totalmente diferente.
Yo siempre fui una persona insegura, demasiado tímida, extremadamente introvertida . En palabras menos formales: un bicho raro tartamudo.
¿La razón?
La verdad no es tan complicado.
Siempre fui ermitaño, pero nunca nada fuera de lo común. O bueno, así era hasta que un día fui a acompañar a mi madre al supermercado en un Black Friday, y el gran tumulto de personas, de pronto, me privó de fuerzas y aire, haciendo que cayera al suelo como un saco de papas.
En pocas palabras, muriendo en vida, básicamente.
Y eso no era normal.
La gente del lugar dice que me puse morado, aunque no lo sé; los detalles son insulsos ahora.
En el hospital me hicieron varios exámenes, y el resultado fue positivo para la parte física. Entonces, fue requerido un análisis psicológico y psiquiátrico.
Diagnóstico: Ansiedad social agravada.
Dijeron muchas cosas en el consultorio, explicando mi condición.
Yo lo entendí como: Es un bicho raro que por el simple hecho de estar rodeado de gente va a tener la sensación de morir.
Por dios, qué patético.
Quiero decir, cuando estaba en casa, protegido y en mi zona de confort, pensaba que era una estupidez, pero una vez me veía enfrentado a ello, me sentía como un gatito callejero asustado por los ruidos de los autos.
En fin, después de obtener tratamiento psicológico un tiempo, la psicóloga decidió que era hora de que dejara la educación privada y que expandiera mis posibilidades a una escuela.
Pensar en ello me emocionaba y me aturdía al punto de dejarme en el suelo.
Ya sé, un desastre.
El punto es que, a regañadientes y cagándome de los nervios, fui.
¿Me fue bien?
¡Ja! De maravilla.
1. Apenas llegué, unos chicos mayores me empujaron como si fuera un piojo. Ósea, estaba chiquito, pero ¿en serio?
2. Cuando llegué a clase y me senté en mi sitio a esperar a esa profesora pendeja que encima llegó tarde, no pude quitar mi posición de maniquí rígido, tan solo mirando abajo como un perdedor, mientras otros chicos ya hablaban entre ellos o iban hacia sus respectivos grupos. Realmente fueron los peores 15 minutos de mi vida. ¿Creen que 15 minutos es poco? Oh, no tienen idea.
3. Me demoré 30 putos segundos ¡Treinta! En solo decir: Presente.
4. Por mi tartamudeo de mierda, me gané muchas burlas de gente que no conocía para nada. Me sentí la peor basura del mundo porque yo en serio estaba dando mi mayor esfuerzo.
Mundo de mierda.
No, me excuso.
El mundo no lo es, lo son las personas que lo conforman y lo convierten en aquello.
Joder.
Desde ese primer día, me volví miserable.
Nadie hablaba conmigo en clases.
En recesos, comía solo en el baño.
Sí, baño.
Como esas jodidas películas de adolescentes baratas.
Era mejor eso que recibir miradas burlonas de otros estudiantes, que podría desembocar en otro ataque de ansiedad.
¿Tienes una fobia?
Las personas
¿Tienen idea de lo ridículo que se siente aceptar algo así?
Me sentía en la mierda.
Y fue así todo aquel año.
Lleno de burlas y soledad.
No tenía amigos, no podía por más que hubiera gente que lo intentara.
Solo era el chico tartamudo del salón.
Mi madre no me dejó abandonar.
¿Y saben qué? Antes la maldecía por ello. Ahora se lo agradezco con todo mi corazón.
Fue al siguiente año que llegó ese empujoncito del que les hablé antes.
Un alumno nuevo de la clase, tal como yo lo fui el año pasado.
"Soy Kang Taehyung" dijo con una gran sonrisa.
No entendía porque el chico nuevo se sentó junto a mí.
Tal vez le di pena porque todos tenían compañeros de carpeta menos yo.
Solo pude asentir, mas no respondí.
En la escuela me convertía en un mudo completo. Los profesores ni intentaban preguntarme nada tampoco, porque para enunciar un simple 'sí", me tomaba una jodida eternidad.
Esperaba a que el chico se rindiera como todos ante mi comportamiento tan raro.
Mucha gente se me había acercado por ser relativamente muy bonito, pero cuando mi problema se asomaba, huían y terminaba solo de nuevo.
Ese chico se cambiaría en unas horas a otra carpeta.
Pasaron las primeras 6 horas de jornada escolar, y él no lo hizo.
Yo me preguntaba por que. Él tal vez quería hacerme una broma o algo así.
No estaba acostumbrado a ello.
Lo más raro de todo fue que él me hablaba. A mí, él me hablaba.
Yo no podía responderle por más que lo quisiera.
Hablaba demasiado para mi gusto. Era como si rellenara las palabras que nunca pudieron salir de mis pensamientos, con las suyas.
Hablaba, hablaba y hablaba, y joder, era irritante al principio; me aturdía, pero con los primeros días a su lado, empecé a acostumbrarme a ello.
Habían pasado dos días y no se había cambiado de asiento. ¡Seguía a mi lado! A pesar de que yo nunca pude decir nada.
Él me contaba sobre su vida.
Nunca conocí a alguien tan parlanchín como él; literalmente hablaba solo, pero por alguna razón no era raro para mí.
No me daban ganas de vomitar, no sentía a mis pulmones disfuncionales, no quería llorar...
El tipo era agradable. A veces salía con unas ocurrencias que me sacaban sonrisas o hasta pequeñas risas, y cuando él miraba esas pequeñas reacciones por mi parte, él sonría aún más.
Él sabía que lo escuchaba.
Y a pesar que solo supiera mi nombre en ese entonces, se sentía como lo que la gente llamaba una amistad.
Una semana después, se volvió rutina.
La profesora miraba como hablabamos sin prestar atención a su explicación, y a pesar de que regañaba a otros por hacer lo mismo, a nosotros nos regalaba una sonrisa tierna, cosa que aumentó el desagrado de mis compañeros hacia mí y ahora hacia él.
Taehyun era demasiado inteligente. Era sorprendente que él no necesitara prestar atención todo el tiempo para ser el mejor estudiante.
En verdad era impresionante.
Un día, simplemente él me pidió mi número.
Había pasado una semana desde que llegó, y creyó que sería una buena idea hablar por mensajes con su único amigo de la clase.
Taehyun tenía muchos más amigos fuera de clase, pero por alguna razón, él se la pasaba los recesos enteros conmigo y mi estúpido silencio. No entendía como no me había dejado como todos ya.
Hubo muchas veces que intenté responderle o hablar, pero nunca pude porque me aterraba balbucear o tartamudear de nuevo, y lograr que la única persona que me había aguantado más de una semana, se burlara de mí y me dejara también.
Eso me dolería.
El punto es que le di mi número y empezamos a hablar.
Por mensaje era mucho más sencillo.
Ahora tenía 15 contactos. Uno de ellos era un compañero de clases: Kang Taehyung.
Me emocionaba hasta gritar.
Él siempre fue quien dirigió la conversación, y por lo menos por mensaje, sí podía responderle.
Al principio fueron monosílabos, luego frases cortas, y en verdad no entiendo como carajos terminé escribiendo testamentos de un día para el otro.
Con él, simplemente era mucho más sencillo todo. Me hacía sentir seguro de una forma que no entendía.
Le conté acerca de mi ansiedad, de mi fobia, de mis problemas y de varios aspectos de mi vida que nadie más que yo sabía en aquel entonces.
Estaba compartiendo mi vida con alguien más.
Hacerlo se sentía fantástico. Por el otro lado, pensar en ello era aterrador.
Llegamos a tener conversaciones sobre literalmente todo. Desde el secreto de la Coca Cola, hasta la muerte de su hermanita y el abandono de mi padre.
Desde cosas absurdas hasta las más delicadas.
Con él era tan fácil todo...
Pasar de un tema a otro, era tan sencillo...
Sin notarlo, pasó un mes.
Él ya me decía Gyugi de cariño y yo a él simplemente Tae.
Aprendí a usar el sarcasmo correctamente, empecé a bromear más, a molestarlo, a sonreír...
Sin notarlo, ya sonreía como todo un idiota por hablar horas de horas con él.
Se sentía bonito ser querido.
Cuando le conté de mis inseguridades, él me decía que ante sus ojos no había nada malo conmigo, que yo era perfecto tal cual era y que no pudo haber encontrado a alguien mejor entre tanta mierda de gente.
¿Se imaginan como me sentí al leer eso? Yo siendo una masa imperfecta, llena de inseguridades, era perfecto ante los ojos de alguien más que no fuera mi madre.
Aunque lo de mi madre es cuestionable...
Sabía que no era cierto, pero oírlo y leerlo era sublime y reconfortante para mí.
De nuevo, sin notarlo.
Pasó medio año.
Y él nunca escuchó mi voz hasta entonces. Nunca intentó presionarme o sugerírmelo. Él esperaría a escuchar mi melodiosa voz cuando yo estuviera listo.
Tener un amigo se sentía maravilloso.
Como hablábamos todo el día por mensajes, ambos empezamos a prestar atención en las clases; solo intercambiando miradas y sonrisas de vez en cuando.
Mis notas mejoraron, mi madre sonreía más.
Vaya... Por primera vez me sentía suficiente para este asqueroso mundo.
Me sentía feliz.
La siguiente acción importante en esta historia, es la primera vez que pude enunciar algo frente a él.
Fue un año después.
Lo sé, un año es demasiado. Pero deben entenderme; mi transtorno era severo.
Él ya había venido a casa a cenar y mi madre lo amaba, le daba las gracias cada 5 segundos por ser, según ella, lo mejor que me pudo haber pasado.
No lo niego, Kang Taehyun, a pesar de todo, lo fuiste.
Yo también había ido a su casa.
Él vivía con sus padres y con su perrito Jumbo.
Lo sé, el nombre es hilarante.
Él quería que saliéramos más ahora que éramos amigos cercanos, pero entendió cuando me negué porque salir con tal constancia todavía se sentía mal para mí.
Un día el me llamó llorando entre balbuceos. Sentí un nudo en el estómago por la preocupación, porque él siempre era muy fuerte y centrado.
Me asusté mucho.
Entonces lo entendí después de que lo dijo torpemente por llamada.
Habían atropellado a Jumbo, su fiel amigo de 13 años que no logró hacerlo hasta la clínica veterinaria.
Sin dudarlo, me embarqué en un taxi hacia su casa.
Lo vi sentado en la acera, llorando como si no hubiera un mañana.
Empecé a llorar yo también, fui y lo abracé con todas las fuerzas provenientes de mi pequeño cuerpo.
Lloró mientras me contaba los sucesos, y yo lloré mientras lo escuchaba.
"Todos a quien amo mueren o se alejan de mí; mi abuelo, mis amigos, mi hermana, Jumbo"
"A veces de verdad me gustaría poder unirme a ellos"
Él no podía decirlo, él era mi todo. Mi mundo, mi ángel...
Mi mundo se vino encima cuando lo oí decir eso.
Abracé a su tan alto cuerpo con todo lo que tenían mis brazos delgados para ofrecerle.
Sin pensarlo, solo lo dije.
Desde el fondo de mi corazón y sin titubeo alguno.
"Eres lo más importante que tengo"
Él se separó del abrazó con una cara de sopresa pura.
La mía fue mucho más expresiva cuando sin previo aviso tomó mi rostro entre sus manos y me plantó un beso.
Obviamente me quedé congelado.
Nunca había besado a nadie, era un mojigato, estaba asustado, era raro, pero me gustó.
Le respondí con timidez porque se sentía maravillosamente bien.
Fue un beso tan delicado... Él me sostuvo como si yo fuera de cristal.
Entones cuando terminó y pude oír a mi corazón en mi oídos y sentirlo en mi garganta, fue que lo entendí.
Me había enamorado de Taehyun.
"Tienes la voz más hermosa que alguna vez he escuchado" me dijo con esas sonrisas mojabragas.
Casi me ahogo, porque olvidé respirar.
Acarició mis mejillas con el dorso de su mano. Suspiré ante su tacto.
——Me siento de la mierda ——confesó lloroso ——¿Te puedo pedir un solo favor?
Acepté sin dudar.
——Quiero oírte un poco mas, por favor ——su agarre en mi camiseta era casi doloroso ——Lo necesito...
Escucharlo así, me partió en mil pedazos.
No sé de donde salió mi voz, pero lo dije. Hablé.
No recuerdo exactamente que le dije, solo sé que después, él volvió a besarme, esta vez más lento, más intenso, más cariñoso, sus manos aferradas a mi rostro.
Sentía el gusto salado por las lágrimas que él seguía soltando, pero no me importó.
Él era mi ángel, me había salvado. Me tocaba a mí ayudarlo esta vez, aún así no fuera ni la cuarta parte de lo que él hizo por mí.
[...]
Una semana después de ausencias suyas en clase, me sentía vacío, solo, tal como al principio.
No sabía en que momento llegué a necesitarlo tanto. Yo lo necesitaba, lo quería.
Estaba asustado por la intensidad de mis sentimientos. Jamás había sentido algo así por alguien.
Era aterrador, pero incitante a su vez.
La muerte de Jumbo en verdad lo afectó de gravedad.
Después de los besos, me dio miedo volver a buscarlo en casa.
Pero quería ser útil una vez en mi vida.
Él dijo que le gustaba mi voz, así que le envíe muchos audios, hablando tranquilamente, poniéndome nervioso en unos momentos, pero al fin y al cabo siendo valiente al hacerlo.
Tú me hacías la mejor versión de mí, mi amor.
Visto.
Él me dejaba en visto.
Me reconfortaba saber que por lo menos había recibido mi mensaje.
Dos días después, me citó en un parque cerca de su casa.
Sin saber exactamente que esperar, fui.
Sin poder evitarlo, me la pasé tres horas frente a un espejo viendo atuendos, peinados, hasta maquillaje...
Nunca me sentí lo suficientemente bonito, pero por alguna razón eso ahora importaba más.
Cuando lo vi ahí de pie, a lo lejos. Mi corazón volvió a latir como loco.
"Me encantas Beomgyu, no puedo ni siquiera explicarlo bien porqué no quiero sonar como un meloso intenso, pero lo que siento cuando te veo, no sé como explicarlo si no es con amor"
Casi me desmayo.
Quería disfrutar el momento, pero mis inseguridades de mierda, no me lo permitían.
——¿Por qué? ——solo pude preguntar
Exacto. ¿Por qué querría estar con un rarito como yo? Habían chicos normales en nuestro salón, mucho más bonitos que yo. ¿Que tenía yo de especial?
Y se lo dije. Con él ya no tenía tanto miedo de expresarme.
"Es cierto. Hay muchas chicas en ese feo salón, muchas más bonitas e inteligentes, pero ¿sabes? Ninguna eres tú. Yo te quiero a ti por lo que tú eres. Todos tus defectos y virtudes son lo que hacen a Choi Beomgyu, todo lo malo y bueno en ti, se me hace ma combinación perfecta"
”Nadie me conoce como tú, nadie me ha entendido como tú"
”Yo sé que ambos tenemos problemas y estamos un poco jodidos... Pero eso no es nada cuando estoy a tu lado"
"Creo que te amo... "
"¿Saldrías conmigo?"
No les miento cuando digo que lloré peor que magdalena.
Nadie nunca me había dicho cosas tan lindas.
Y me las creí todas por supuesto.
¡Joder sí!
Lo besé.
Y... Hasta ahí llegó la parte bonita.
Aunque no, de hecho se extendió 3 años mas.
Tres años de relación.
Mi precioso ángel...
Que fue mi primer amigo.
Que se llevó mi primera cita.
Que se llevó mi primer beso.
Que se llevó mi primera vez
Que fue el único en verme en mis peores momentos, en los mejores...
Aquel que obtuvo todo de mí, en cuerpo y alma...
Tres años es bastante tiempo, gente.
Pasé tantas festividades a tu lado.
Años nuevos: tantas promesas y metas que sellamos con un beso.
Las navidades: Los regalos y los detalles que me hacías a mí y a mi madre.
Los cumpleaños; donde me escribiste una canción con tu vieja guitarra.
Los besos, las clases juntos, las risas, las peleas, los celos, los llantos, los abrazos, las noches de películas, las sorpresas, las canciones.
Nosotros bailando en mi techo con música a todo volumen molestando a los vecinos.
Tú y yo bajo las estrellas, tú susurrándome al oído que era el único para ti, que jamás podrías vivir sin mi, yo repitiéndote mil veces que te amo; los anillos que mandaste a hacer, nuestras manos entrelazadas, nuestras risas haciendo eco en toda la puta ciudad; tú obteniendo tu licencia para conducir y llevándome a los lugares más recónditos para marcar nuestro amor, yo sacando la cabeza por la ventana mientras el viento golpeaba mi rostro, cantando nuestra canción; nosotros bailando siendo pésimos bailarines, bailando en mi habitación, en la tuya, en el baile de graduación, en el techo...
Mierda, como estoy llorando por escribir esto, ya ni siquiera veo la pantalla.
Tú que cambiaste mi mundo.
Secaste mis lágrimas.
Me arropaste cuando estaba desamparado.
Esperaste por mí, te metiste bajo mi piel.
Sentí lo que era amar con todas las fuerzas...
Tú mi precioso ángel.
Empecé a hablar, a sonreír, a ser feliz, a salir, a dejar de tartamudear, a participar en clase, a reír de mis errores o titubeos en vez de llorar por ellos, a sentirme seguro, a dejar de lado mis inseguridades, a amarme a mi mismo, empecé a vivir...
Porque tal como me dijiste: "El día que te veas con los ojos con los que yo lo hago, entenderás porque te amo tanto"
Y ahora lo hago bebé, ahora me amo, aun así sigan habiendo restos de lo que me persiguió tanto tiempo (nerviosismo, introversión, timidez) Aun así sepa que no soy perfecto pero sí real...yo me amo. Tal como tú lo hiciste, tal como me enseñaste, tal como soy.
Me amo.
1584 días a tu lado.
No lloraba por ti hace más de 5 meses.
Tal vez escribir esto no fue buena idea.
Un 23 de febrero salimos a comer algo. Tu reíste porque se me había congelado el cerebro por tomar tan rápido mi cremolada. Tu risa hizo que yo riera y estuvimos así como imbéciles 10 minutos. Luego de eso te tenías que ir a casa, nos despedimos con un beso y no podía aguantar a verte de nuevo.
Pero al día siguiente no me escribiste.
Esperé tu mensaje de buenos días, mas nunca llegó.
El día que le sigue después de ese, tampoco.
Tres días después ya no respondías mis llamadas, ni mis mensajes.
¿Te había pasado algo?
No, porque seguías muy activo en tus redes sociales, bebé.
Más activo que nunca.
Empezaste a publicar conversaciones con otros chicos, pero no me respondías.
No quise ir a tu casa por orgullo.
Cada vez publicabas más acerca de otras chicas.
Te veía en línea y no respondías mis mensajes.
Estaba celoso, harto, te extrañaba tanto...
Decidí que el orgullo no lo era todo en la vida y cuando iba a ir a buscarte una semana después de tu repentino distanciamiento, tú me mandaste un mensaje.
Que me quebró por completo.
"Beomgyu, por favor deja de escribirme tanto por todo sitio. Es incómodo, espacio personal"
Creí que era una broma.
Llamé 38 veces, te envié 756 mensajes pidiendo una maldita explicación y ¿adivina qué?
Jamás respondiste bebé.
Fui a buscarte a casa y me enteré que te habías mudado. Ya no sabía de tu paradero.
Temía que algo malo te hubiera pasado o que algo hubiera pasado, porque tu mensaje de mierda no me convencía.
Pero luego vi tus historias de instagram, tus estados con tus tantos y tantos amigos que yo jamás pude tener a pesar de esforzarme...
Te veías tan feliz en esos videos, en esas fotos en las que te etiquetaban...
Te seguí escribiendo en instagram porque no me respondías por otros sitios.
Me bloqueaste bebé.
Lloré dos noches enteras.
¿De un día para el otro?
Hasta ahora no entiendo que hice mal. ¿No fui suficiente?
¿Y todas las cosas bonitas que me dijiste? ¿Te aburrí?
Tú eras mi vida, mi salvación.
Y desapareciste porque sí.
Salías con más chicos, con más gente. Yo lo sabía.
¿No que no podías vivir sin mi?
Porque yo no puedo.
Corrección: podía.
Nunca lloré tanto.
Me quedé sin sal.
El mar muerto se hizo a base de mis lágrimas.
Intente renunciar a ti y no pude.
Te llamé ebrio esa navidad y ese año nuevo y no me respondiste.
Te escribí diario a pesar de que no veías mis mensajes. Te dejé mensajes todos los días...
Me rompiste de nuevo, mi amor.
¿Que soy para ti?
Desapareciste.
Aunque no lo hiciste, solo desapareciste de mi vida.
Me hundí en la mierda.
Depresión.
Asistí a un centro de ayuda.
Donde conocí al amor de mi vida: Hyuka.
Claramente solo somos amigos, pero él en verdad es mi alma gemela, bebé.
Dijiste que querías que yo encontrara a un amigo que lo diera todo por mí, y Hyuka es ese individuo.
Lo hubieras amado, él es tan genial tan gracioso y amable...
Ahora tengo más amigos. Es genial.
...
...
...
Yo...
Lo siento.
Se supone que estaba contando mi historia, no sé desde cuando se convirtió en un mensaje hacia ti.
Supongo que a pesar de todo este tiempo sigues en mi mente.
Estaba narrando tan contento y de repente sentí que necesitaba decirte lo que siempre intenté pero nunca pudiste oír.
Ahora estoy mejor ¿saben?
Volveremos a la narración de tercera persona, porque sé que él jamás leerá esto.
Ha pasado tiempo y ahora estoy mejor.
Hyuka es le mejor amigo que existe.
Esta vez estoy confiado en que él no me abandonará como hizo él.
Lo sé en mis entrañas.
Ya no sé más de su vida.
¿Estará vivo, muerto? ¿Quien sabe?
No fingiré que no me importa, porque lo hace, lo que sí: no me incumbe.
Supongo que nunca lo conocí bien.
Esto es muy gracioso, sigo escribiendo en segunda persona, sigo escribiendo para él.
De verdad siento que necesito desahogarme, así que lo siento mucho.
Nunca te conocí lo suficiente tal vez, aun cuando yo juraba conocerte mejor que tú mismo.
Estaba equivocado.
Te amé mucho, no tienes idea de cuanto.
No sé porque me dejaste, pero está bien. Ahora lo está.
No te nececito para vivir. Ya no bebé.
Ya no es así.
Algún día espero poderme cruzar en la calle contigo y poder sonreirte con cariño.
Aun así me paguen, jamás aceptaría que volvieras a mi vida de nuevo. No, Jamás.
Ahora solo eres alguien que solía conocer.
Porque por fin lo entendí.
Entendí lo que mi madre quiso decirme esa vez.
Ahora lo entiendo.
Gente es gente: viene y va.
Porque nada dura para siempre.
Porque todo tiene un fin.
Porque todo es EFÍMERO.
F I N
♪
Nota:
Siento mucho si esto no era lo que esperaban.
Esta historia es 100% real.
¿Lo peor de todo? Es mía
Lamentablemente soy Gyu.
Tae es una persona que me salvó de muchas maneras y que a pesar de todo, lo voy a recordar con una sonrisa en el rostro, como un recuerdo bonito, porque la verdad me hizo más feliz que triste. Siempre va a tener un lugar especial en ni corazón.
El claramente no leerá esto, pero:
Te amé sí, pero honestamente vete a la mierda :D
La verdad ya no duele, solo deja un sabor amargo en la boca, pero nada más.
Hyuka es mi mejor amiga Maya.
Te amo estúpida.
Te menciono en una de tus miles cuentas incógnitas JAJAJA MaeBaeYB
MaeBaeYB
Cada cosa que escribí es cierta, fue dolorosa y ahora es el recuerdo viviente en mí de que todo es efímero.
Lloré como la mierda al escribir esto.
Porque fueron 3 largos años, y recordar todo con detalles para poder redactar, fue durísimo.
Quise compartirlo porque creo que deja una lección. O eso espero JAJAJA
Tal vez solo necesitaba desahogarme.
Y pensar que busqué en el historial de llamadas y en su maldito chat... JAJAJA
Bueno.
Cuídense mucho.
Tomen agua.
Ponte mascarilla, no seas aweonao ♥
Nacimos con un corazon propio e independiente y funcional, recuerden eso.
Tú eres tú y eres más que suficiente.
Ámate a ti antes de amar a alguien más, no al revés.
Curiosidad: TXT se volvió mi grupo favorito después de que escuché Ghosting.
La primera vez lloré al oírla, literal reventé en agua salada al ver la letra.
Mis bebes quieren matarme.
Hasta la próxima.
Psd: Sé que hay errores pero no soy tan masoquista como para volver a leerlo y editar.
——Tumey
[Ya sé que Tumey es un nombre raro, funen a mis padres]
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