"Novata"


— ¡Vamos Rita! No me digas que no vas a ir con nosotras a la fiesta, si a ti te encantan las fiestas, o a lo menos te "encantaban" —hizo una mueca mi no muy tranquila amiga Alexa... Sabía que estaban dispuestas a cambiar mi negativa sobre la dichosa fiesta que se iba a dar mañana por la noche.

—No puedo, mamá está fuera de casa y no pedí permiso, además ¿para qué voy a ir a una fiesta donde todos quedaran inconscientes y tal vez ahogados en alcohol?

—Por el amor de Dios, Ritania, dentro de unos días cumplirás dieciocho, además no creo que esté mal si solo vas a acompañarnos y de paso además a despejar un poco tu mente de las tareas del colegio y todo eso. ¿Qué dices? —Habló Gaby. ¡Rayos! Mi subconsciente me decía que iba a perder dijera lo que dijera. Así que lo único que hice fue respirar profundo y luego asentir con la cabeza.

—Está bien, solo iré a acompañarlas pero nada más ¿okay?

— ¿Sabes que eso es lo que más me gusta de ti Ritania? Tranquila solo estaremos un corto periodo de tiempo, bailamos, tomamos unas gaseosas y conocemos gente nueva, si lo ves positivamente ¡es una ganga! Deje de tomarle atención y me puse a pensar que después de todo no era una mala idea, la mayor parte del tiempo suelo estar en casa o en el colegio, y hasta el momento no había asistido a una fiesta aparte de la del baile. Si, no estaba tan mal...

— ¿Y ya sabes de qué vas a ir? —Alexa me sacó enseguida de mi cavilación.

—No, ¿de qué se supone que uno tiene que ir? —pregunté, las dos me observaron con una cara de wtf — ¿Qué? No he ido a una fiesta desde el festival escolar, si es que a eso se le puede llamar fiesta.

—Creo yo, que es hora de una salida de compras entre amigas —empezó a dar saltitos Gaby—Ahora a la salida iremos en el coche de Alexa, ¿te parece?

—Claro, no hay problema. Pero... ¿Te gustaría preguntar antes de decir cualquier cosa?

—Pero yo no cuento con efectivo —Interrumpí.

— ¡Por Dios Rita! Para eso estamos las amigas... Además, Alexa, lo tuyo es mío y lo mío seguirá siendo mío hasta que la universidad nos separe—Hicimos un resoplido, no serviría de nada decir algo en contra.

Y así fue como es que ni bien salimos de clases fuimos de compras, le dije a Dante que no me esperara, y creo que por la cara que yo tenía, prefirió no preguntar el motivo aunque supongo que lo adivinaba con solo ver los rostros de mis acompañantes, sí, ni siquiera eso me dejaron hacer sola...
En contra de mi voluntad compramos vestidos, solo acepte si en vez de usar tacones usaba mis Converse, ¡vamos! Si usaba tacones era para que terminara con los pies hinchados o sino, viéndome como Bambi, de paso tobillos torcidos, y eso si no me mataba en el primer paso —sí, soy dramática—. Quedamos en que íbamos a ir a mi casa para alistarnos y de ahí iríamos a la fiesta.

— ¿Es necesario que lleve tanto maquillaje? —pregunte un poco espantada.

—Es una fiesta, en las fiestas debes ir bien hermosa, y las chicas se ven más hermosas con maquillaje. Ajajajaja mentira, solo bromeo. Te pongo maquillaje por qué no todos los días te lo aplicas, es para sacarte de tu rutina anti maquillaje, además solo será esta noche —Bufé, sentía la cara llena de cosas pegajosas y polvorientas.

Estábamos listas, Alexa se dirigió hacia el asiento del conductor y encendió el coche, Gaby se fue de copiloto y yo fui en la parte de atrás. La casa era de dos pisos, un espacioso jardín la envolvía y le daba un toque bastante pacífico, o eso sería en otra situación, porque en esos momentos la música retumbaba en los vidrios y el piso. Bajamos una vez estacionado el coche y nos dirigimos hacia la entrada, grande fue mi sorpresa al ver que Eliot era el que nos recibía.

—Bienvenidas sean, esperemos que esta noche las princesas no pierdan su zapatilla de cristal —nos guiñó, todas rieron menos yo, porque aún estaba medio estupefacta de lo que veía— Permítanme decirles que están encantadoras —hizo un gesto para que pudiéramos entrar en la ruidosa casa— Pareces sorprendida Ritania, ¿puedo saber el porqué? —Salí de mi ensoñación y respondí algo titubeante.

—Es solo que no me esperaba esto de ti... O sea, no es que no crea que no puedas hacer una fiesta... Es más creo que esta bien... —Iba a responder a mis preguntas...

—Ritania cierra el pico y vamos a mezclarnos con los demás —Me calló Gaby y acto seguido me jaló de la mano para que la acompañara.
La entrada estaba vacía a comparación del patio trasero. Todo estaba lleno de personas que se movían de un lado para otro, reían, tomaban —no me pregunten qué— y fumaban. El patio tenía una pequeña tarima en donde cantaba un pequeño grupo de jóvenes, tras de ellos las luces de colores se movían de un lado a otro, le daba un aspecto de discoteca o concierto. Nos encontramos a varios de nuestros compañeros de clases, Gaby me llevaba de un lugar a otro y conversábamos con ellos o bailábamos, o al menos lo intentaba, ya saben, soy una "patosa". Tanto estar de un lado para otro me había cansado, y mi boca estaba seca, así que le pedí a Gaby un respiro. Había una mesa de todos los tragos y bebidas que puedas imaginar, los únicos que había visto en mi vida y los conocía de vista era cerveza, vodka, tequila, ron, whisky, fernet, un tal Mojito y vino.

— ¿Que se te antoja tomar primero? —preguntó el chico que estaba haciendo de barman.

—Una gaseosa por favor.

— ¿Qué? No, no, no. No me vas a salir con la chorrada de que no tomas Rita —Me dijo como si le hubiera hecho la peor de las ofensas, luego se dirigió a chico— Que sean dos de tequila cariño —y le guiño el ojo.

—Pero yo no tomo —me quejé

—Ajajajaja, no me hagas reír querida, tu eres una persona "dura" en estos asuntos, créeme, yo sé de lo que hablo —A eso se nos unió Alexa, creo que estaba media ebria por su forma graciosa de hablar.

—Llegamos a tiempo para darle inicio a su bienvenida —dijo Alexa, Gaby le dio un codazo para que no dijera más.

—Silencio, arruinaste la sorpresa, tonta. Ash. Ya que soltaste la sopa, gracias Alexa —la misma dijo "Cuando quieras" —quiero darle la característica bienvenida al grupo —me dio un vasito tequilero y ella se quedó con el otro, y no sé de dónde sacaron otro, porque Alexa ya tenía el suyo en mano, ahora sí que no tenía escapatoria, ya que eran todas contra una. Yo no recordaba beber, y lo malo era que no podía discutirlo porque ellas me conocían más que yo— Ritania Vernabel, el día en que nos enteramos de tu accidente nos llevamos un gran susto, el médico le dijo a tu madre que las contusiones que tenias podrían causar un coma, uno de esos comas en donde no sabes cuándo despertará el paciente —Su voz se entrecortaba con un tono de tristeza, a punto de llorar—... pero ahora estás aquí, vivita y coleando, estamos muy feliz de ello, porque eres nuestra mejor amiga, nuestra mamá razonable y nuestra hermana de aventuras, te queremos y por eso vamos a brindar por tu salud —tomaron un poco de sal y limón y se lo tomaron seco los vasitos con tequila, las imité, y al pasar el líquido transparente mi garganta la sentí caliente, seguido mi estomago y luego una fuerte punzada en mi cabeza.

—Bien, ¡que siga la fiesta! —reímos todas y volvimos a la pista.

¡Rayos! Todo me resultaba más divertido, no podía dejar de reír y me sentía más valiente. Mi cabeza estaba dando vueltas, fui a la cocina y ni bien vi el lavabo tome un vaso y lo llene de agua, me encontraba sedienta, acto seguido me senté.

— ¿Cómo estás? ¿Disfrutando de la fiesta? —Eliot tomó asiento a lado mío.

—Sí, sabes organizarlas, mis respetos, me refiero a lo de las fiestas —Intentaba armar una frase coherente pero no podía.

—Gracias, digamos que tengo mis contactos...

—Perdón, señor importante.

—La perdono, señorita Vernabel.

—Eliot, hay que pedir otra ronda de paquetes —interrumpió el chico barman.

—En un momento —le respondió— me disculpara ahora usted señorita —tomo un vaso y me lo pasó— esto aliviará tus preocupaciones.

—Gracias —respondí, no sabía lo que contenía pero supongo que no era nada malo, se levantó y se fue. El líquido desconocido era frío y dulce, con sabor a fresa, estaba rico por lo que me lo tomé todo. Me sentí mejor al cabo de un rato y decidí volver con las chicas. Ni bien me puse de pie la cabeza me dio vueltas y casi llego a caerme, no supe en qué momento unas manos sujetaron firmemente mi cintura evitando que me diera la cabeza contra el mesón.

— ¿Ritania? ¿Qué haces aquí? Estás... ¿Estás borracha?

— ¡Vaya! El príncipe azul llegó, como siempre a tiempo —Reí, todo me empezó a parecer gracioso, continué— ¿Acaso me estas siguiendo Dante? ¿Sabes que te puedo denunciar por acoso? —Mi voz sonaba distorsionada.

—Creo que deberías volver a casa —Me sentó en la silla.

— ¡Oh! No seas aguafiestas, la noche es joven... Además quería una gaseosa, ¡vamos a buscar la gaseosa! —Hice el intento de pararme pero las piernas me fallaron, otra vez me sujetó, quedando frente a frente con él, otorgándome la oportunidad de mirarlo a los ojos...

— ¿Sabes que tienes unos hermosos ojos? Dime que ocultan —Mis pensamientos no tenían filtro, él sonríe.

—Te llevaré a casa, vamos, es suficiente por una noche. Dime ¿Por qué tomas si no lo sabes hacer?

—Me obligaron, yo no quería pero ya sabes, no puedes decirle que no a tus amigas... Espera... ¿Dijiste llevarme? No me iré contigo a ninguna parte, seguro quieres aprovecharte de mí, claro, eres un mujeriego al fin y al cabo —de graciosa pase a la seriedad y luego a la ira, después de lo que me habían contado no iba a permitir que él me hiciera daño otra vez... no después de lo del accidente—. No entiendo porque me llegaste a gustar, todo fue por tu culpa —Estalle, no me importaba no tener filtro, todo era por su maldita culpa, su rostro delató sorpresa, luego, seriedad, no llegue a saber qué pasó después porque caí en un sueño inconsciente...

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top