¡Denle la bienvenida al Senador Aaron Burr! ¡Y a un nuevo sentimiento!

Era el año 1791. El frío del cercano invierno era notorio en las calles, pues las personas salían de su hogar con abrigos puestos, aunque eso no arruinaba la belleza de aquel día. Todo marchaba relativamente bien.

Pero las cosas eran algo complicadas en el hogar Hamilton-Schuyler. Como seguramente ya sabrán.

En este momento el hijo mayor de aquella familia. Phillip Hamilton Schuyler, con 9 años de edad se dirigía hacia la habitación de su madre, la misma se encontraba sola en su habitación, pues Alexander se encontraba en su trabajo en Nueva York. Phillip entró al cuarto y fue hacia su madre con un periódico enrollado en mano. El pequeño se veía algo apurado.

-¡Mamá mira, el abuelo está en el periódico! -Exclamó una vez estuvo frente su madre, desenrollando el periódico para luego leerlo-.

-"¿El héroe de guerra Phillip Schuyler está en riesgo de perder su puesto en el senado ante el joven Aaron Burr?" -Leyó el pequeño, mientras arqueaba una ceja-.

-El abuelo podría perder su lugar en el senado -Dijo a la vez que miraba a su madre-.

-Creí que no tenía oposición -Eliza puso una mano en su mentón a la vez que desviaba su mirada-.

[Según el periódico si la tiene, está justo aquí] Escuchó a su hijo murmurar mientras miraba nuevamente el periódico.

-Debemos buscar a tu padre. -La azabache tomó el periódico de las manos de su hijo y lo sustuvo con uno de sus brazos. Phillip asintió-.

-Abajo, abajo -Dijeron ambos saliendo de la habitación, Eliza tomando la mano de Phillip-.

-Los Schuyler tienen un retador en Nueva York...-Dijo el menor mientras avanzaba junto a su madre.

-Nueva York...-Siguio la mayor-. Para el senador...Burr -Dijeron ambos. La azabache caminó hasta la salida, seguida por su hijo-.

-Debemos irnos y encontrar a Alexander -La mayor se encargó de detener un carruaje-.

-Hazle saber que estamos de su lado -La voz del pequeño sonaba determinada-.

-No. Esto lo tomará como algo personal -Ambos subieron al carruaje- Un homicidio debo parar...

-Oh. -Phillip pareció comprender-.

-A Nueva York por favor, lo antes posible -Indico al chofer, quien asintió e hizo que el carruaje avanzara-.

-Mira alrededor, debemos mirar alrededor -Los dos se asomaron por las ventanas del carruaje-.

-Debemos encontrar a tu padre en Nueva York -Dijo la mayor mirando a la gente pasar-.

-Nueva York...-Phillip imitó las acciones de su madre-.

Eliza solo esperaba llegar a Nueva York antes de que su esposo pudiera cometer alguna locura en contra Aaron Burr.

°•.[✨•✨].•°

La azabache y el pequeño bajaron del carruaje una vez llegaron a su destino, y comenzaron a caminar rápidamente. Para que su hijo no se perdiera entre la multitud de la ciudad lo tomó de la mano mientras avanzaban.

Ambos miraban alrededor buscando a Alexander, sería una tarea algo difícil debido a tanta gente presente en las calles.

En un descuido Eliza llegó a chocar con alguien frente a ella. Se mantuvieron de pie, pues el impacto tampoco había sido tan fuerte como para hacerlos caer. Llevó su mirada a la de la persona frente a ella para poder disculparse adecuadamente.

-Disculpeme por favor, Señor...-Detuvo su hablar al notar de quien se trataba-.

Piel morena, un traje de color magenta, cabello rizado y un bastón. Su mirada era una mezcla de sorpresa e indignación. Se trataba de...

-T-thomas Jefferson. Oh, disculpeme. Es culpa mía por no fijarme por donde iba -Se disculpó tomando los bordes de su vestido para luego hacer una reverencia en señal de disculpa-.

El contrario se apoyó en su bastón y hizo una reverencia de igual forma. Para luego negar un par de veces mientras una sonrisa se hacia presente.

-No hay de que preocuparse, señorita...-Esperó a que le dijera su nombre, lo cual ella entendió e hizo-.

-Elizabeth -Dijo con una leve sonrisa- Elizabeth Hamilton Schuyler -Afirmó-.

El moreno se inclinó ligeramente y tomó la mano de su contraria, para luego besar la misma en señal de saludo.

-Un gusto conocerla. Señorita Hamilton -Comentó reafirmando su postura con un semblante relajado. Aunque fruncio el ceño al percatarse de algo-.

-Tal vez me equivoco, Madame, pero ¿Es usted la esposa de Alexander Hamilton? -El mayor arqueó una ceja con duda-.

Eliza asintió sin borrar su sonrisa.

-Así es señor Jefferson. -Dio una risa por lo bajo mientras volvia a asentir-.

-Vaya, su esposo es muy afortunado -El moreno sonrió de forma coqueta- Disculpe mi atrevimiento, pero usted es una mujer muy hermosa.-Le guiñó un ojo a contraria, quien se sonrojó ligeramente-.

-Oh, muchas gracias señor -Una corta risa salió de los labios de la azabache-.

La misma hizo que algo se removiera dentro de Thomas, sintió un calor llegar a sus mejillas. Esto lo confundió. ¿Que le pasaba?. La voz de ella lo sacó de sus pensamientos.

-Tengo entendido que el llegó a trabajar con usted hace no mucho tiempo, así que le pido que disculpe la impulsiva actitud que mi esposo puede llegar a tener -Ella desvío su mirada con un ligero brillo de vergüenza en la misma-.

Su expresión causó cierta ternura en el mayor, quien se cuestionaba que era el repentino calor que comenzaba a sentir en su pecho. Solo trató de ignorarlo.

Tal vez me he enfermado...

Pensó a la vez que volvía a hablar.

-No hay necesidad de disculparse. Digamos que me he acostumbrado -Su comentario ocasionó más risas por parte de la azabache-.

El sureño miró detenidamente el rostro de su contraria, ¿Realmente esta linda mujer era la esposa de su irritante y enano rival? Que locura. No entendía como una belleza como ella podía tolerarlo, ni como alguien tan importante como Phillip Schuyler pudo haberlo aceptado como su yerno.

Hablando de eso, ¿Ella ya estaría enterada de lo sucedido con Aaron Burr y él? Abrió la boca con intención de preguntar aquello, pero notó como ella sostenía un periódico con su antebrazo, por lo que supuso que sí estaba enterada de todo el asunto.

La mirada del mayor se desvío hacia un pequeño niño que se encontraba al lado de aquella mujer de cabellos negros. El mismo se ocultaba detrás del vestido de ella, mirando al moreno con curiosidad. Thomas sonrió nuevamente.

-Oh, ¿Quien es este pequeño? -Pregunto poniendose de cuclillas, mirando todavía al pequeño pecoso-.

Ante las acciones del mayor, el niño se encogió ligeramente en su lugar mientras le dirigía una mirada a su madre. Esta solo llevó una mano a sus rizados cabellos y acarició los mismos, dándole confianza. Finalmente, habló.

-M-mi nombre es Phillip...Hamilton Schuyler -Su sonrojo de vergüenza no pasó desapercibido por Thomas, quien rió brevemente por lo tierno que era-.

-Tambien es un gusto conocerte, Phillip. Yo soy Thomas Jefferson -Se presentó extendiendo su mano hacia el menor, quien con inseguridad la estrechó su mano con la de el-.

-Mirate nada más, eres toda una ternura. Pequeñin -Thomas llevó su mano a la mejilla del menor, apretando la misma ligeramente. Ante esto Phillip se sonrojó todavía más-.

-Uhm, g-gracias señor -Volvio a encogerse en su lugar con timidez,el moreno rió nuevamente para luego volver a levantarse-.

-Disculpelo. Es algo tímido -Eliza miró nuevamente a su hijo y acarició sus cabellos. El mayor negó nuevamente-.

-No hay problema alguno. Señorita Hamilton -Thomas asintió con una leve sonrisa- Entiendo que encanto a cualquiera que me ve -Ambos adultos rieron ante ese comentario-.

-Si usted lo dice, señor Jefferson -La azabache miró nuevamente al virginiano mientras sonreía-.

El moreno miró la sonrisa de Eliza, jurando que tal vez era la sonrisa más pura y hermosa que había visto en su vida. Al percatarse de lo que pensaba se dio una bofetada mental. ¡Desecha esos pensamientos Thomas Jefferson!

Mientras los adultos estaban en lo suyo, Phillip desvío su mirada hacia las personas que pasaban por allí, notando como alguien extrañamente familiar los miraba. Se trataba de un hombre, que a su parecer era un completo extraño.

Mantuvo su curiosa mirada fija en aquel hombre, pero no mucho después se fue, sin percatarse de que el menor también lo miraba. Phillip decidió ignorarlo y siguió mirando a las personas pasar.

Hasta que un hombre con vestimenta de un color verde captó su atención, haciendo que sus pequeños ojos se iluminaran al reconocer a aquel hombre.

-¡Mamá mira, es papá! -La voz del menor captó la atención de ambos, llevando su mirada hacia donde el pequeño apuntaba-.

Y efectivamente, se trataba del mismo Alexander Hamilton, pero este se miraba notablemente molesto y caminaba a toda prisa por las calles, seguramente ya se había enterado de lo ocurrido con su suegro y Aaron Burr. Eliza solo rezaba para que su esposo no cometiera una locura.

-¡Hay que alcanzarlo! -Exclamo la azabache con preocupación, miró a Thomas nuevamente-. Fue un gusto charlar con usted Señor Jefferson, pero debo ir con mi esposo. -Hizo una reverencia ante el antes mencionado, quien imitó su acción-.

-El gusto ha sido mio, señorita Hamilton -Dijo reacomodando su postura. Aunque una pregunta salio de sus labios sin pensar.- Si no es molestia me gustaría volver a hablar con usted. ¿Podriamos vernos otra vez?

Se regañó internamente. ¿Que diablos había dicho?. Lo más seguro es que ahora pensaba que era un atrevido y un sinvergüenza.

-Me temo que no lo sé, pero espero que nos lleguemos a encontrar nuevamente. Nos vemos -Le brindó una rápida sonrisa al mayor antes de comenzar a caminar tomando a su hijo de la mano-.

Aquella respuesta lo tomó desprevenido. Y una animada sonrisa se dejó ver en su rostro.

-¡A-adios señor! -Grito Phillip mirando al moreno de reojo, agitando su mano libre en señal de despedida. Thomas lo imitó mientras que, inconscientemente sonreía-.


-¡Burr! -Exclamo Alexander mientras se acercaba al antes mencionado, le había tomado un buen tiempo lograr encontrarlo. No se veía muy contento-. ¿Desde cuando eres Democrata-Republicano?

-Desde que serlo me puso en marcha otra vez -Una corta risa salió de los labios del antes mencionado, lo cual no fue del agrado del caribeño-.

-Nadie sabe quien eres o que es lo que haces -Comento con enojo. Aaron rodó los ojos con una sonrisa-.

-No necesitan conocerme, solo no les gustas tú. -Rodeo los hombros de Alexander con un brazo a la vez que lo señalaba con su dedo índice-.

-¿Disculpa? -El caribeño estaba claramente ofendido y sumamente enfadado pero trataba de controlarse-.

Aaron burr se separó de el y le dio la espalda con una expresión relajada, volvió a hablar.

-Todo Wall Street piensa que eres genial. Siempre te adorarán por las cosas que creas -Miro de reojo al contrario, quien se cruzó de brazos-.

-Pero en el norte del país eres el bribón que comercia con la capital -La burla era notoria en su voz-.

-¡Espera! -Alexander estaba incrédulo ante lo que Burr le decia-.

-El idiota que le puso impuestos al a-a-alcohol -Finalmente se giró hacia el caribeño, volviendo a reir-.

-Siempre te consideré un amigo -Apreto su mandíbula con fuerza debido al enojo-.

-No veo porque eso tenga que cambiar -Se encogió de hombros nuevamente, desviando la mirada-.

-Un puesto en el senado estaba en juego y lo tomé -Miro a Alexander con una ceja arqueada y una sonrisa- No es mi culpa que la gente crea que estás torcido -Negó un par de veces con su cabeza-.

-¿Quieres hacerme ver mal a través de mi suegro? -Preguntó con un tic en el ojo-.

-Lo dice quien casi le dispara a Charles Lee en la mandíbula. -Río cortamente. Alexander fruncio el ceño a lo que Burr rodó los ojos nuevamente- Mi dios, tu orgullo será la muerte de todos nosotros -Bromeó dándole un par de palmadas amistosas en el hombro al contrario-.

-¡Ten cuidado antes caer! -Ahora si, estaba harto-.

Alexander estuvo a punto de gritarle mil y un cosas a Aaron Burr ahí mismo importándole poco si la gente alrededor los veía. Pero una voz familiar lo detuvo

-¡Alexander ahí estás! -La inconfundible voz de su esposa se hizo presente, haciéndolo voltear hacia atrás-.

-¿Eliza? -El caribeño no esperaba que su esposa viniese a Nueva York- ¿Que haces aquí?

-Olvidaste tus papeles -Le entregó el periódico a su esposo, quien arqueó una ceja ante esto-.

-Pero estos no son mis-

-¡Aaron Burr, buen señor! -Alexander se vio interrumpido por su esposa nuevamente, quien se acercó a Burr-. Ha pasado un largo tiempo -Hizo una reverencia ante el, la cual Aaron imitó-.

-¿Como están sus Theodosias? -Preguntó reacomodando su postura mientras entrelazaba ambas manos. Burr desvío su mirada-.

-Bueno, de hecho mi esposa se ha enfermado -La preocupación se hizo evidente en la expresión de Eliza-.

-No me sorprende ¿Que pasa con este frío? -Una corriente de aire frío se hizo presente, haciendo a los presentes encogerse en su lugar-.

-¿Le enviarás nuestros saludos? -La azabache miró de reojo a su esposo, el cual cargaba y abrazaba a Phillip. Luego volvió su vista a Burr-.

Este sonrió, pues había entendido las buenas intenciones de Eliza.

-Lo haré -Asintio-.

-¿Y como está su hija? -Preguntó sonriendo de igual forma-.

Aquella pregunta captó la atención del pequeño Phillip, esto no pasó desapercibido por Alexander, el cual se acercó a Eliza y Burr, todavía con su hijo en brazos.

-¡Ella es mi orgullo y mi alegría! -El rostro de la pequeña Theodosia se hizo presente en su mente,Burr sonrió todavía más- Habla fluido Francés y Latín.

-¡Yo también! -Hablo Phillip con una pequeña sonrisa, haciendo que Aaron Burr riera brevemente-.

-Tiene la misma edad que su hijo -El comentario ruborizó ligeramente al pequeño, quien desvío la mirada-.

-Si, el algún día gobernará Manhattan -Alexander apego al menor a el, fulminando a Burr con la mirada-.

Phillip miró detenidamente al hombre con el que sus padres hablaban, ya que algo había llamado su atención pues, extrañamente, recordaba haberlo visto en algún otro lado.

Analizó al tal Burr, con la mirada.
Esa cara, esa vestimenta...

¡El es el hombre de antes!

El hombre que los había visto hablar con el señor Jefferson. Era él. No había duda.

Mientras el pequeño se hundia en sus pensamientos, Eliza suspiró ante la actitud de su esposo, ¿Porque tenía que ser así?.

-Debemos irnos, Burr. Envía nuestro cariño a tus chicas. -Dijo la azabache dedicándole otra sonrisa a Burr-.

Este asintió y comenzó a alejarse.

-¡Fue un gusto conocer a su hijo! -Dijo mientras caminaba-.

-¡No hemos terminado, Burr, señor! -Alexander quiso alcanzar a Burr, pero su esposa le detuvo-.

-Cariño. -Le tomó del brazo apenas dio el primer paso hacia su amigo-enemigo-.

Burr se detuvo en seco al notar a cierto político de traje magenta caminar no muy lejos de donde se encontraban, este mismo individuo pareció mirarlos por breves segundos antes de desaparecer del campo de visión del americano. Aaron giró ligeramente su cabeza, mirando a un todavía enfadado Alexander.

-Si yo fuera tú me iría con ella. Señor -Volvió su vista al frente y se marchó sin más-.

El caribeño bufo con enojo y fruncio el ceño, bajó a su hijo de sus brazos para luego cruzar los mismos, mirando el camino por donde Burr se alejaba. Eliza tomó de la mano a su hijo para luego dirigir su mirada a Alexander.

-Alex, vámonos -Pidio mientras tomaba a su esposo del ante brazo y empezaba a caminar, obligándolo a el avanzar-.

A juzgar por la expresión en su rostro, la azabache sabía que su esposo no estaba para nada contento ante su repentina aparición en Nueva York.

Suspiró para sus adentros, iba a prepararse mentalmente para cualquier cosa que el planeara decirle...o tal vez, gritarle.

Sería un largo día...

°•.[✨•✨].•°

El sureño miró a la azabache perderse entre la multitud junto a su pequeño hijo. Una boba sonrisa permanece en su rostro, pues aquella mujer le había dejado tan cautivado...su corazón comenzó a latir desenfrenado y sus mejillas se sonrojaron a la vez que sentía como su estomago se revolvía ¿Que le ocurría?. Este nuevo sentimiento era tan peculiar y agradable a la vez.

Sus preciosos cabellos negros largos y sus brillantes ojos oscuros, su piel blanca como la nieve que a la ves se veía tan frágil. Se sentía tan...

Indefenso

Se dio una bofetada mental al instante. ¡No Thomas! Es la esposa del hombre a quien quiere destruir. Eres un hombre honorable, no puedes pensar de ese modo, además ¡Esta es la primera vez que hablan! ¡No puedes estar así solo por un par de sonrisas! ¿Cierto?¿Cierto?...Oh dios. Ahora estaba en un dilema.

-¡Thomas! ¿¡Que haces ahí parado?! -La voz de James Madison interrumpe el momento. ¿Cuando llegó?- Creí que estarías en tu ca...-Se detiene al ver el estado en el que se encuentra su amigo- ¿Thomas, estas bien? Te ves...

Indefenso

-Estoy bien, Madison. -Interrumpe volviendo en si, cambia su semblante a uno serio- ¿Que haces aquí, mi querido colega? -Preguntó fingiendo interés para desviar el tema. A la vez que comenzó a caminar-.

-Aaron Burr ha tomado el puesto de Phillip Schuyler en el senado. Así que quise venir a ver como estaban las cosas. ¿Ya lo sabías? -Comentó caminando al lado de Thomas-.

-Esta en todos los periódicos, Madison. ¿Quien no lo sabría? Seguro que Hamilton también debe estar enterado. -Dijo mirando a James de reojo-.

-Si. Estaba hecho una furia. Confrontó a Burr hace unos momentos, creí que podría llegar a los golpes pero su esposa llegó a frenarlo.

-¿Enserio? Vaya, quisiera haberlo visto.

Y los dos siguieron hablando unos minutos más, para después dirigirnos en busca de Aaron Burr. Pues queríamos ver como le iba.

Aunque el recuerdo de aquella mujer hacia que esa sensación cálida volviese a su pecho, acelerando su pulso cardíaco a la vez que un sonrojo se hacia presente en su moreno rostro.

-Me tiene...

Indefenso

°•.[✨ • ✨].•°


¡Si llega a haber algún error ortográfico haganmelo saber! También diganme si les gusta el primer capítulo de esta historia~.

-UnaPinkyFanAzBv.

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