Prólogo

Corría lo más rápido que sus piernas le permitían con Enrique en brazos, seguido por los soldados de Gunmar.

De vez en cuando su vista se iba hacia atrás, viendo como los guerreros de las tierras sombrías le pisaban los talones, para después mirar al frente, mirando como estaba a nada de alcanzar el puente Killahead.

Este empezaba a activarse a medida que se acercaba más. Podía divisar bien como el portal se iba abriendo.

Por fin, después de tanto tiempo, podría salir de ese oscuro lugar al saber que ya cumplió su objetivo. Se emocionó de tan solo pensar en volver a casa con sus amigos y ver a su madre.

Una vez en frente de la construcción, vio a Claire asomarse por el portal. Seguía teniendo el gran problema de tener a los Gumm-gumms detrás de él pisándole los talones.

Jim se abalanzó para derrapar, teniendo cuidado de no soltar a Enrique en ningún momento. Fue capaz de pasarlo por el portal, dándoselo a la de la mecha azul, quién lo agarró.

Iba a pasar por el también, pero uno de los soldados de Gunmar logró agarrarlo de un brazo, haciendo que se diera la vuelta para mirar al guerrero y después, volver a mirar al portal e intentar atravesarlo.

- ¡Jim! – Exclamó Claire desesperada al ver que no podía pasar –.

La joven sujetó a su hermano menor con una mano y pasó su brazo para agarrar uno del cazador de trolls con algo de dificultad.

Fue capaz de coger su mano, pero no sirvió de nada. Nada más hacerlo, la soltó y pudo ver como los Gumm-gumms lo arrastraban.

El puente termino de ser destruido por los Krubera. Claire cayó de rodillas, viendo como el puente se derrumbaba.

A Toby se le encogieron los ojos y su mandíbula estaba completamente abierta e incluso sus pupilas se habían empezado a humedecer. El pensamiento de que quizá perdió a su mejor amigo no se le hizo agradable.

Enfurecido, miró a la reina de los Kruberas, la cual mantenía una expresión seria y apenada la vez. Alzó su maza y se dirigió hacia ella, pero dos de los mismos trolles que destruyeron el puente le sujetaron.

- ¡TÚ! – Grito furioso mientras intentaba abrirse paso, pero era en vano, los guerreros eran mucho más fuertes que él –.

La reina simplemente se retiró, acompañada por otros dos se su misma especie. Los que sujetaban a Toby, lo soltaron para irse con su superior, dejando al humano destrozado.

El pelirrojo colocó una mano en su rostro, para limpiarse las lágrimas que salían de sus ojos. Un dolor inundó su pecho. Draal y Blinky agacharon la cabeza apenados también.

Vendel admiraba la escena desde la entrada, viendo como los Krubera se iban del lugar.

En esa misma habitación, el puente no fue lo único que se derrumbó.

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