Capítulo 2 La advertencia
El grupo desconocido que estaba en la caza de los licántropos y vampiros abducidos se habían dado cuenta que aún faltaban más de las órdenes que recibieron de capturar. Su líder, aquel llamado Cell War parecía estar detrás de los incidentes ocurridos en el mundo de Terra y sus desapariciones.
—Debemos encontrar a los que faltan ahora mismo, no podemos regresar sin todos los ingredientes—agito su mano para movilizar a sus subordinados.
Viendo aquel espejo el cual lejos de reflejar su rostro, se podía ver un enorme agujero negro que parecía absorber el espacio.
—Él confía en mí, no puedo fallarle.
El joven vampiro noble deambulaba por las calles buscando una manera de regresar, se dio cuenta que algo más estaba ahí, podía sentir unas presencias extrañas, rápidamente se ocultó en la cima de un edificio y vio a mitad de la noche a unos sujetos deambular, su aspecto y forma de vestir, era característico de su mundo, por lo que no podían ser humanos.
—¿Qué está pasando aquí?—murmuró para sí mismo.
Decidió seguirlos hasta llegar a un muelle, era un almacén abandonado donde parecía ser su nido, tras asomarse por la ventana noto que había en jaulas varios vampiros y no solo eso, también licántropos.
«Anna no está ahí, puede ser que solo yo haya sido traído hasta este mundo de los humanos, pero si ese fue el caso ¿Con qué propósito?...» pensaba viendo los rostros asustados de sus congéneres, no podía dejarlos ahí.
No tenía mucho tiempo, el sol del día podría matarlos ¿Cómo podría salvarlos? Se armó de valor y decidió enfrentarlos directamente, rompiendo las puertas.
—¿Qué?—los tipos se alarmaron.
—Pero miren, es uno de los que tenemos perdidos.
—¿Quiénes son? ¿Para que los capturaron?—preguntó el joven vampiro—.Quiero respuestas ahora.
Los suyos al verlos comenzaron a pedir ayuda, puesto que como él, no tenían idea de lo que ocurría. Cell War, su líder avanzó hacia él y con una sonrisa le dijo.
—¿Estas ordenándonos? Primero que nada, dinos tu nombre y podríamos decirte los nuestros.
—Mi nombre es Lance Crown, de la familia noble de los Crown.
—Ya veo, un vampiro noble, los portales debían traer a aquellos que podrían ser desechables, tal vez fuiste un error o simplemente eres una basura como esos, igualmente me presentare, mi nombre es Cell War—Cell War señaló a los vampiros encerrados en las jaulas.
«¿Cell War? Jamás había escuchado de nadie con ese nombre, pero con solo verlos sé que son fuertes, puedo percibir un poder increíble de ellos, pero ¿Qué son?...»
—Ahora ustedes ¿Quién demonios son? Ustedes tampoco pertenecen aquí, deben saber la manera de regresar.
—¡Ja, ja! Eres gracioso, pero muy molesto, atrápenlo—ordenó a sus subordinados.
Fueron tras, pero el joven vampiro se defendió usando su magia única, alzó su mano y recitó.
Graviole...
Aquellos que se dirigían hacia él, fueron arremetidos contra el suelo sin poder levantarse, Cell War lo vio.
—Así que puedes usar magia, ya veo, es magia gravedad.
—Claro que sé, así que no tienen oportunidad contra mí, sea lo que sean.
—¿Nosotros? Bueno, no somos ni vampiros, ni licántropos, somos dragones.
—¿Dragones? ¿Quieren que piensen que son dragones? Es una broma.
—Me importa poco lo que pienses, pertenecemos a una raza llamada Criminal Cane, todos nosotros fuimos presos por los malditos vampiros hace más de 1000 años en Hecatrice por miedo a nuestro poder.
—Hecatrice, ¿hablas de la antigua prisión? Eso es imposible, fue cerrada hace cinco siglos—dijo Lance ante las palabras de este sujeto, abalanzándose sobre él y golpearlo directamente en la cara, Lance pudo ver cómo ni siquiera se inmuto, y más que eso, vio como su piel solo se agrieto formando escamas.
«No puede ser, no existen los dragones ...» Lance sin entender lo que pasaba, hasta que de pronto uno de ellos colocó el filo de una espada en su cuello y un pequeño hilo rojo de sangre se deslizó por la hoja, Lance rápidamente alzo la voz.
Graviole...
Y el tipo se vio afectado, logrando escapar saltando pero al caer la misma espada atravesó su estómago, su poder no pudo detenerlo mucho tiempo, atacando sin piedad. La sangre emergió y Lance escupió ese líquido carmesí, sin embargo siguió luchando, miró hacia arriba donde había muchas cajas, usando su poder mágico único las hizo caer usándolas como distracción para huir.
Graviole...
—¡No huirás!—gritaron los subordinados de Cell War yendo tras él.
Mientras Lance huía del lugar sin tener una manera de vencer a todos, se lamentaba el no poder salvar a los suyos jurando que regresaría por ellos.
. . .
Mash podía verse en medio de la total oscuridad, apenas podía vislumbrar sus manos, preguntándose ¿Qué hacía allí? De pronto una luz se asomó en la lejanía, intentó llegar hacia ella pero entre más caminaba más se alejaba.
"¿Qué pasa?..."
Luego comenzó a caer.
"Oh, rayos..."
Expresó el joven sin miedo o sorpresa, cayendo a lo que parecía no tener fondo, pero en un punto quedó suspendido en el aire.
"¿Y ahora qué?..."
Miro hacia adelante y alguien estaba ahí, observándolo en la oscuridad.
"¿Quién eres?..."
"Soy tu padre..."
"¡Eh! Ya vi esa película..."
"¡No es una película, tonto!...!
"¿En serio? Si la vi, era...¿Cuál era el nombre? Si, Star Wars..."
"¡Idiota, no soy Dark Vader..."
"Ah, pero si la conoces..."
"Claro que la conozco, es cine de culto.... ¡Ah, como sea! No viene a eso, tengo que decirte algo, tu debes venir a mi, es tu destino..."
"Lo siento, mis padres me dijeron que no hablara con extraños..."
Mash se giró y como si estuviera sentado en el aire, se cruzó de brazos e hizo un puchero.
La sombra parecía estar molesta.
"No puedes detener a tu destino, así que tarde o temprano te verás incluido en esta guerra..."
"¿Guerra dices?..."
"Si, mi querido hijo, te estaré esperando..."
La voz parecía diluirse en el aire, Mash despertó de golpe, parecía faltarle el aire así que comenzó a toser, para darse cuenta de que ahora estaba en su cama, es más, nunca se movió de ahí.
—Fue un sueño...—murmuró, sentándose y mirando a su alrededor, sus pesas, mancuernas, cuerda, saco de boxeo y también barra—.Menos mal, pensé que era un ladrón...—cuando escucho unos ronquidos, fue extraño así que se levantó y fue hasta el origen del ruido, se trataba de su armario, tomando las puertas las abrió de golpe—¡Ah, son ustedes!
Dentro estaba ese perro pelirrojo y el joven que juraba era un vampiro, los dos estaban durmiendo pero se despertaron cuando vieron a Mash ante ellos.
—¡Mash!—el joven vampiro se lanzó hacia él, abrazándolo—.Mash, lo siento, no quería beber tu sangre pero...yo...yo...
—Bueno...—Mash recordó eso, como lo de antes pensó que era un sueño, también la sensación que le hizo sentir jamás había sentido tal cosa, sonrojándose sin darse cuenta, desviando la vista.
—¿Mash estás bien?
—S..ssí...si...sí estoy bien—dijo tartamudeando, luego miró al perro que agitaba la cola—.Ah, el perro que habla.
—¡No soy un perro!—gritó el animal, echándose encima de Mash hasta tumbarlo al suelo.
—¡Dot, espera!—lo llamo Finn.
—¿Dot?
—Si, mi nombre es Dot, Dot Barret y soy un Lycan, significa licántropo.
—¿Eso es un hombre lobo? No pareces un lobo.
—Claro que no, me transforme en esto porque perdí fuerza, los licántropos debemos alimentarnos de criaturas para poder ganar energía, además este mundo no tiene nada de eso, su pobre comida no sirve de mucho—reclamar este—.Bueno, a menos que coma un humano—el perro se quedó pensativo—.Pero no como comida chatarra.
—¿Ah somos chatarra?—Mash curioso por el animal parlanchín y malhumorado—.En ese caso, ¿crees que te guste algo más?
—¿Algo más?
Llevó a los dos a la cocina a mitad de la noche, preparándoles esos panecillos con crema tan rápido que quedaron asombrados, pronto en la mesa hacía dos charolas con panecillos.
—Por favor sírvanse.
—Los probé en la mañana, estaban ricos.
—¿Ricos?—Dot moviendo uno con su pata, luego le dio un mordisco y pronto sintió ese dulce sabor que se derretía en su boca, por alguna razón sentía como sus fuerzas regresaban—¿Qué es esto? ¡Son deliciosos!—comiendo más.
Finn comió otro, pero esta vez por alguna extraña razón su sabor era aún mejor, incluso podía sentir algo diferente, una energía recorrer su cuerpo.
—¿Pasa algo Finn?—le pregunto Mash al ver su rostro.
—Es que, estos panecillos saben diferentes.
—¿Diferentes?—Mash comió uno y no notaba nada de diferente, bueno aunque para él todos don sabrosos—.Están ricos.
«No, aunque parezcan los mismo, estoy seguro de que tienen algo diferente, mi cuerpo se siente lleno de energía como si hubiera bebido un poco de sangre...» Finn miró a Mash y era como si ese humano no fuese normal.
—¿Finn?
—Ah, están ricos.
Por su parte Dot tras comerse una bandeja entera sintió como todo su cuerpo se recuperó y tras una pequeña explosión de humo apareció ante ellos un chico pelirrojo completamente desnudo.
—¡Al fin!—gritó emocionado.
—Desnudo—Mash y Finn lo vieron, de inmediato se dieron la vuelta.
—Ah, lo siento, pero no se sientan avergonzados ¡Ja, ja, ja!—Dot riendo como loco a mitad de la cocina, Finn recordó que los padres de Mash estaban dormidos así que corrió para cubrirle la boca.
—¡Shss! Dot, no hagas mucho ruido.
El pelirrojo asintió y tras prestarle algo de ropa, salieron al jardín a mitad de la noche viendo las estrellas.
—Mash, gracias por ayudarnos, la verdad pensaba que los humanos eran aterradores, pero veo que no—le sonrió Finn a lo que Mash desvió la mirada, recordando aún la sensación de su lengua en su mano bebiendo sangre.
—Si, bueno, no creía que existieran vampiros y licántropos.
—Es una historia muy larga, pero los vampiros y licántropos no somos de este mundo, digamos que existe dos mundos como el reflejo de un espejo, de un lado la Tierra y del otro Terra, nos divide una cortina mágica, y se supone que no pueden mezclarse, pero algo pasó, unos portales se abrieron al alzar y nos trajeron aquí—explico Dot que al mirar a Mash pudo ver el rostro incongruente del humano, se acercó y pasó la mano varias veces frente a él—¿Mash?
—Creo que fue mucha información para él, creo que lo sería para muchos—sonrió Finn que no podía creer que ese joven fuese tan amable con ellos.
—Si puede que tengas razón, en resumen, nosotros vivimos en otra dimensión, y no deberíamos estar aquí, debemos volver para poder sobrevivir.
—Ah, eso sí lo entendí—asintió Mash—.Pero ¿Cómo pueden volver?
—Es lo que no sabemos, ni siquiera sabemos que nos trajo aquí—Dot pensativo, que de pronto olfateo algo en el aire—¿Huelen eso?
—¿Oler?—Finn intentó olfatear, claro que como ser sobrenatural sus sentidos eran mayores a los de un humano, pero si se trataba de olfato, el de los licántropos era mayor.
—Huela a sangre, alguien está herido—Dot saltó el muro del jardín.
—¡Espera, Dot!—Finn viéndolo irse, era peligroso andar en la calle así que se preocupó, luego un brazo lo tomó por la cintura—¿Eh?
—Vamos—Mash salto como si nada sobre el muro tan alto como Dot, llevando consigo a Finn que se quedó boquiabierto.
«No sabía que los humanos tuvieran tanta fuerza...» pensó el joven vampiro.
. . .
En Easton Rayne seguía buscando pistas sobre lo desaparición de esos vampiros, lo que había averiguado era que todos rondaban entre los 15-20 años, se podría considerar que eran vampiros jóvenes, cuyos poderes no se han desarrollado por completo, su hermano precisamente solo tenía 18 años y era uno de los desaparecidos.
Deambulando por las calles empedradas llegó al último punto donde vieron a su hermano, al parecer estaba jugando con sus amigos, sin saber que en realidad lo hacía meterse en problemas. Observó el callejón y pudo sentir una energía residual, el rastro lo llevaba hacia el norte, así que se dirigió hacia ese lugar.
Mientras lo hacía recordaba a su hermano, el cual nació cuando él tenía 25 años, sus padres eran vampiros comunes que trabajaban en una granja de ganado afueras de la ciudad, vendían la sangre y carne de sus vacas a los mercados locales para sobrevivir, sin embargo, una noche de luna llena cuando su padre lo envió a hacer una entrega, unos licántropos atacaron su ganado, sus padres no fueron rivales para ellos, dado que la fuerza entre un licántropo y un vampiro común era muy diferente, ellos terminaron siendo asesinados.
Para cuando Rayne volvió vio a un licántropo con Finn en sus fauces, estaba por morderlo, fue cuando usando su poder único, algo que ocultaba a todos para vivir una vida tranquila, dado que solo pocos vampiros llegan a desarrollar ese tipo de poderes, Rayne lo atacó, su poder único consistía en convocar filosas lanzas, logrando empalar a la bestia salvando a su hermano, pero los demás huyeron del lugar.
Aquella fatídica noche, Rayne y Finn se volvieron huérfanos, pero cuando el buró llegó, Ryoh pudo ver el gran poder del joven vampiro reclutándolo de inmediato, Rayne aceptó puesto que aún guardaba en su corazón el que esos licántropos huyeron y juro que algún día los buscaría para asesinarlos. Lamentablemente su hermano no tenía el mismo talento y solía meterse en problemas todo el tiempo, lográndolo enojar todo el tiempo.
En ese momento el rastro de energía lo llevó hasta las orillas del bosque donde los licántropos tenían su territorio, se suponía que esos límites eran prohibidos para la mayoría de los vampiros, pero él pertenecía al buró por lo que podría adentrarse sabiendo los riesgos.
Conforme se adentraba llegó a unas rocas, la energía que percibía venía de ese lugar, se inclinó para tocar el suelo.
— Aquí se abrió otro portal, significa que hubo más...—de la nada algo lo atacó, Rayne invocó una lanza que bloqueó el ataque—¿Quién está ahí? ¡Muéstrate!
Entre las sombras apareció alguien, tenía una máscara que cubría su rostro, pero era obvio por su aroma que se trataba de un licántropo.
—Maldito chupa sangre, estás lejos de casa.
—Un Lycan, así que tú también estás rastreando los portales que se abrieron.
—¿Tú también? Varios de los nuestros desaparecieron, si ustedes no son los culpables, ¿entonces quién?
—Los Lycan y vampiros estamos en tregua, nosotros la hemos respetado, creo que en este punto al menos deberíamos compartir información.
—¿Por qué creerías en lo que dice un Lycan?
—No lo hago, es más, los odio con todas mis fuerzas, para mi son solo bestias desalmadas, pero ahora mismo no se trata de mí, sino de una misión, dime ¿Qué sabes o te lo sacare a la fuerza?—Rayne levantó su mano apareciendo miles de espadas esta vez, el joven Lycan sabía que enfrentarse a él sería inútil y él también tenía una misión, bajando la daga que tenía en su mano.
—Bien, hablaré pero quiero saber tu nombre, vampiro.
Rayne levantó la vista observándolo de manera altiva.
—Mi nombre es Rayne, Rayne Ames.
—Soy Abyss Razor del clan Lang.
—Ya veo, del clan líder de los Lycan, ahora dime ¿Cuántos de los suyos desaparecieron?
—Ocho en total, algunos testigos dicen que aparecieron portales de la nada.
—Significa que los estás buscando.
—No, en realidad mi misión consiste en saber si los vampiros no están involucrados, pero tú me lo acabas de confirmar ¡Ja, ja!—sonrió Abyss.
Rayne también le mostró una sonrisa altanera.
—¿En serio? Creo que es reciproco—volvió a levantar su mano para atacarlo, pero Abyss comenzó a transformarse para cuando cayeron las espadas, el licántropo ya había tomado su forma, era un enorme loco en dos patas de color plateado, su mascara se había caído, fue cuando vio en uno de sus ojos de color rojo una marca de estrella—.Eres uno de los malditos.
—¡Grr! ¡Aaauuu! Los malditos chupa sangre son todos iguales, sin honor.
—Que gracia, diría lo mismo de ustedes, bestias grotescas.
«Los malditos, según Ryoh son aquellos licántropos que fueron esclavos de los vampiros hace más de 500 años, criados especialmente para ser perros guardianes, esa marca en su ojo es la muestra de que está ligado con un vampiro, pero dudo que este vivo aun, ahora entiendo porque lo oculta...»
Rayne atacó una y otra vez, Abyss aunque logró esquivar un ataque mortal, resulto herido, no podía ser rival para alguien como él, por lo que usando su astucia y garras logró rasgar el suelo y lanzarle tierra a los ojos, el vampiro perdió la visibilidad solo unos segundos pero fueron suficientes para escapar.
—Maldita sea...—Rayne saltó sobre una gran roca mirando la luna llena, escuchando a lo lejos aullidos en la lejanía, era mejor salir de ahí antes de encontrarse con una jauría enfurecida.
. . .
En las antiguas ruinas de Hecatrice la que una vez fue una prisión con los seres más poderosos y malvados dentro, el gran consejero de los vampiros, Wahlberg Baigan buscaba inspeccionar ese sitio abandonado, en especial porque ahí mismo alguna vez encerraron a ese discípulo humano que una vez trato esclavizar Terra como la Tierra, siendo humano era imposible que aun estuviera con vida, eso lo sabía perfectamente pero tenía que revisar.
Entró en el edificio caminando por los largos corredores, cada celda tenía horribles evidencias de sus inquilinos, se detuvo en una de ellas y pasó la mano por unos surcos en la pared hechos con lo que parecía ser garras.
—Aquí fue donde la encontré, solo eres una pequeña niña...—murmuró el anciano vampiro, continuando su camino hacia la siguiente ala, la más vieja de todas, en una torre alta cuyo puente de piedra había sido destruido, pero Wahlberg voló como si nada hacia el otro lado, la puerta aún estaba cerrada, con un movimiento de su mano la hizo volar en pedazos, dentro había unos grilletes y huesos atados a ellos, la mayoría del esqueleto ya no estaba, el tiempo los destruyo, el anciano vampiro se inclinó—.Amigo mío, aun estas aquí, significa que no puedes ser tú quien haya desatado el caos—dijo al esqueleto, pero cuando una roca cayó por el movimiento del viento, Wahlberg alzó la vista hacia el techo, fue cuando su rostro se llenó de terror—¿Qué es esto?
"LA MUERTE NO ES EL ÚNICO CAMINO, NI ES EL FIN, SINO UN NUEVO INICIO..."
—Es la letra de...—miro hacia los huesos, parecería increíble, pero no había manera de comprobarlo, si el mayor enemigo de todas razas en Terra estaba en alguna parte, seguro regresaría para cobrar venganza.
Se preparó para regresar cuando sintió un gran estruendo, el cielo se nubló y un gran rayo terminó de destruir las ruinas, Wahlberg apenas logró salir, flotando en el aire vio hacia el horizonte, casi podía percibir una energía familiar.
—Esto no es nada bueno, debo regresar ahora mismo.
. . .
Al otro lado de la cortina, Dot avanzaba con gran velocidad por las calles nocturnas, siendo perseguido por Mash a corta distancia.
—¡Maaash! ¡Maaaash! ¿Puedes detenerte?—Finn siendo sacudido por este.
—Si lo hago lo perderemos, nunca pensé que hubiera alguien tan veloz.
—Es obvio que se trata de un ¡Licántropoooo!
«Aunque un humano como tú casi le sigue el paso, eso no puede ser normal...» pensó Finn aferrándose a Mash.
Cuando llegaron al parque finalmente se detuvieron, Dot olfateó de derecha a izquierda.
—¿Qué pasa?—le pregunto Mash, bajando a Finn quien casi quería vomitar.
—No, es que ahora huelo a otros...no, esto es malo ¡Cuidado!—Dot les advirtió, cuatro sujetos aparecieron de la nada, Finn gritó asustado, Dot hizo un lado a Mash.
Dot apenas bloqueo un golpe directo de uno de ellos con los brazos cruzados, por su parte Mash ni siquiera se movió.
—¿Qué? ¿Quién demonios eres?—le cuestiono el sujeto que lo atacó.
—Humano ¿estas bien?—le pregunto Dot a Mash, quien solo asintió.
—¿Un humano?—sonrió uno de los atacantes—.Ahora sé porque no hueles a vampiro o Lycan.
—Pues soy humano—Mash levantó los puños.
—¡Idiota, no puedes pelear, eres humano!—Dot pronto se interpuso entre ellos—¡Oye, tu Finn! Si eres un vampiro debes tener un poder único, ¿no?
—Bueno, yo...lo siento, pero no sirve para pelear.
—¡Tsk! Tuve que aliarme con un chupa sangre inútil—escupió Dot.
—Lo siento, Dot.
—Bueno, al menos podrías proteger al humano, le debo mi vida así que no quisiera que muriera, yo peleare con ellos—el licántropo pelirrojo tronó sus nudillos.
—Dot, no creo que sea buena idea, ellos no parecen ni Lycan o vampiros.
Los tipos se vieron entre sí, sacando sus armas, una espada, lanza, una cadena y un mazo respectivamente, riendo como si fuese algo divertido.
—Deben ser los que nos faltaban, ustedes dos—le hablo al tipo de la cadena y lanza—.Vayan por el que se nos escapó, debe estar cerca, no se puede morir todavía, lo necesitamos.
El sujeto del mazo decidió ir sobre Dot mientras que el de la espada esperó tranquilamente.
«Si tan solo hubiera luna llena...» miro al cielo, pero la noche en su mundo es diferente al de los humanos.
Atacándolo con el mazo, Dot fue empujado contra un árbol, estrellándolo, escupiendo sangre.
—Mal...dición—se quejó de dolor.
—¡Dot!—Finn no sabía qué hacer, él no peleaba, no era fuerte como su hermano, necesitaba ayudar, pero el sujeto volvió a atacar a Dot y solo grito.
Change...
Eso logró que el sujeto de la espada cambiará lugar con Dot, y fue este quien casi recibe el golpe del mazo, de no ser porque logró sostenerlo con sus manos desnudas.
—¿Qué demonios pasó?
—Así que fue su poder único, ya van dos vampiros que nos topamos con poderes—sonrió el sujeto de la espada.
Mash se sorprendió mucho, jamás en su vida había visto algo como la magia, al menos la verdadera, y tampoco a sujetos tan poderosos como ellos, pero no podía quedarse sin hacer nada y ser protegidos por otros.
—Dot...—Finn ayudándolo a ponerse de pie.
—Supongo que no es tan inútil mi poder.
—El problema es que no puedo usarlo más que dos veces más, lo siento—dijo este.
—Chicos—Mash comenzó a hacer estiramientos, quitándose su chaqueta para dejar ver su traje deportivo de entrenamiento.
—¿Qué vas a hacer?
—Esos tipos son malos, de eso me doy cuenta, debemos derrotarlos, ¿no?
—¡Idiota, no puedes pelear contra ellos!—le reclamo Dot.
Palabras sordas a los oídos de Mash, quien con una increíble velocidad dirigió su puño contra el sujeto del mazo.
—Mocoso idiota, morirás—le dijo usando su mazo para atacarlo, sin embargo, el puño de Mash fue tan potente que lo hizo pedazos, no solo eso, lo atravesó hasta llegar a la cara del sujeto y lo estrello contra el mismo árbol que Dot, dejándolo fuera de combate.
—Ah, creo que me pase—Mash viendo su puño.
Tanto Dot como Finn quedaron con sus bocas abiertas, no podía creer lo que veían sus ojos, un simple humano había derrotado a unos monstruos.
—¿Qué demonios eres tú?—el tipo de la espada impactado por lo que pasó.
—Mi nombre es Mash Burnedead, mucho gusto.
—¡No presentes idiota!—le reclamo Dot.
—¿No?
—¡Pf! ¡Ja, ja, ja! Esto es increíble, tu no puedes ser humano, pero como sea, voy a matarte y llevarme a esos dos.
Mash seguía con los puños alzados, vio de reojo a Dot herido y Finn asustado, puede que ellos no sean humanos, pero sí podrían resultar heridos, no quería que se los llevaran esos sujetos.
De pronto aparecieron los otros dos que traían consigo a un joven de cabello azul, tenía una gran herida en el estómago.
—Perfecto, ya tenemos a uno, solo faltan dos—dijo el tipo de la espada.
—Es otro vampiro, díganos ¿Quiénes son ustedes?—reclamó Dot.
—Solo somos dragonoid, mitad humanos y mitad dragón, servimos a nuestro líder Cell War—contestó.
—¿Dragonoid? Que tonterías, eso no existe, ¿o sí?—Dot mirando a Finn quien solo alzo los hombros.
Mash veía al joven herido en manos de los otros, eso no le pareció bien, corrió hacia ellos que intentaron defenderse pero recibieron un golpe directo en sus caras, Dot lo siguió y logró salvar al joven vampiro, cargándolo en su espalda.
—Oye, hey tú, despierta—le dijo el pelirrojo, mas Finn se dio cuenta que estaba muy herido.
—Si su herida no cierra es porque no ha comido nada, esto es malo—dijo Finn.
Tras dejar a 3 fuera de combate, Mash estiró los brazos de nuevo.
—Creo que solo quedas tu.
—No puede ser, solo eres un humano ¿Cómo un humano logra golpear a tres dragonoid? Como sea, no me vencerás tan fácil, soy el más fuerte de los tres—lanzándose con su espada, la misma que había atravesado el cuerpo de Lance, su agilidad fue tal que logro esquivar un puñetazo de Mash.
—Mash ten cuidado—le dijo Dot que seguía impresionado de la fuerza bruta del joven, luego se alejó con el vampiro herido sobre sus hombros, Finn se fue con él.
—No deberíamos dejar a Mash solo, es un humano.
—¿Ya viste eso? Ni siquiera yo pude herirlos—le dijo Dot un poco molesto por no poder convertirse a voluntad en esa gran bestia.
La batalla entre el dragonoid y Mash lucía muy pareja, el joven humano lograba esquivar los cortes de su espada pero el otro, ya podía ver a través de su rudimentaria técnica.
—Dime ¿Por qué los quieres?—le preguntó por Dot, Finn y el otro.
—Te lo diré, solo porque sé que morirás, humano. Ellos solo son ingredientes para el resurgimiento de la piedra filosofal.
—¿Para qué?
—Piedra filosofal, el más grande poder de todos, quien la tenga podría incluso ser un dios, pero un humano como tú no lo entendería.
—Tienes razón, no lo entiendo, no entiendo que deban lastimar a otros—Mash cansándose de su contrincante, por lo que se detuvo un momento, respiro hondo y apretó el puño, para luego golpear el suelo, el cual se abrió una pequeña grieta.
Dot y Finn quedaron con los ojos desorbitados al ver tal acción, no era posible.
—¡¿Qué demonios?!
Mash uso la distracción para darle una patada, aunque el otro logró defenderse bloqueándolo con su espada, esta se rompió en miles de pedazos, se dio la media vuelta para ahora darle un puñetazo en la cara, esta vez haciendo un hoyo en la tierra donde perdió el conocimiento, luego el chico humano sacudió sus manos.
—Bien, se acabó—dijo como si nada.
—Mash, dime ¿todos los humanos son así de terroríficos?
—Es que nos había hecho creer que eran débiles, pero tu...—Dot impactado, sabía que si llegara a recibir un golpe de Mash podría morir.
—La verdad no sé, pero desde que tengo memoria fue un poco más fuerte que otros niños, mis padres se asustaron y me dijeron que no debería usar todas mis fuerzas por eso me hicieron ir todos los días al gimnasio para aprender a controlarme.
—¿Qué? ¿Aprender a controlarte?—Finn sin poder creerlo.
—Si—asintió Mash.
Luego de eso, usaron la cadena de uno de los malos para atarlos a todos, llevándolos a un sitio alejado de los caminos del parque.
—¿Qué haremos con ellos?—preguntó Mash.
—Debemos interrogarlos, si estos sujetos vienen de nuestro mundo, creo que podrían decirnos como volver—comento Dot.
Finn permaneció sentado en el césped, daban mucho miedo así que no podía ayudar con eso, luego miró al joven de cabello azul.
—Chicos, para recuperarse necesita sangre—explicó por su herida.
—En ese caso, yo debería...—Mash se acercó hacia él, pero Finn tomó su mano.
—Mash por favor, no lo hagas, aunque agradezco que me hayas ayudado, beber la sangre humana es...considerado un pecado, en este caso, yo debería hacerlo—el joven le sonrió, pero en medio de la discusión, el joven de cabello azulado olfateo algo, era la sangre que emanaba de las heridas de Dot, ese dulce aroma evoco recuerdos que lo hicieron levantarse y atacarlo.
—¡Aaagh!—Dot siendo tumbado en el suelo por él.
—¡Dot!—Finn y Mash sorprendidos.
Pero entre más peleaba el licántropo más se aferraba a su cuello el joven vampiro.
«¡Maldición, jamás pensé que un bastardo vampiro me atacaría! Está drenando mi sangre...siento como mi cuerpo se excita ¿Por qué? ¿Qué significa esto?...» todos los pensamientos de Dot se volvieron un caos.
«Esta sangre, es dulce, más que la de mi hermana, aun cuando huele como la suya, me gusta, no puedo dejar de beberla ¿Quién es? ¿De quién es esta sangre?...» Lance bebiendo sin parar, usando sus colmillos para abrir una sutil herida, usando su saliva para evitar que coagule y su lengua para saborearla.
—¡Basta, vas a matarlo!—le gritó Finn, él y Mash no podían hacer nada, si los separaban a la fuerza podría provocarle que rasgara su cuello matándolo.
Los ojos de Lance se abrieron, el brillo en ellos se activó, Finn pudo sentir su fuerte presencia, era obvio que se trataba de un vampiro con sangre noble. El latido de Dot se volvía cada vez más débil, su vida se estaba yendo, mientras que las heridas del vampiro se regeneraron por completo, pronto Dot se desmayó, cuando soltó su cuerpo Lance pudo sentirlo, dejando lentamente su cuello para ver lo que estaba debajo, un joven pelirrojo sin consciencia.
—¿Qué?—Lance al fin recobrar la cordura, mientras que en una cortina de humo Dot se volvió a convertir en esa versión canina débil, parecida a un perro—¿Ah?
—¡Dot!—Finn corrió a socorrerlo, Mash ayudó a alejarlo del hambriento vampiro.
Continuará...
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