☄downfall☄
—entonces... no me queda de otra, que pedirle a mi _______ un arma, para pegarme un tiro. —habló en español con angustia, idioma que mordecai no dominaba casi en absoluto, aunque lo de “pegarme un tiro”, lo había oído tantas veces, algo típico de cuando él/ella bromeaba.
... este día era diferente.
—... o mejor me tiro desde el último piso del hotel maribel, así cuando llegue la policía y vean mis sesos desparramados por la acera, no sabrán quién soy, no habrá funeral ni nada de eso... ya que no tengo ni dónde caerme muert_...—rio, primero tranquil_, luego desquiciad_.
—_______, cálmate...—pidió el de quevedos, pensando en algo que pudiera solucionar la situación en la que ahora se había involucrado.
—¡¿y qué quieres que te diga, heller?! ¡ésta es mi ruina!—su voz se quebró—¡no tengo a nadie que pueda ayudarme en algo como esto! ¡por eso odio estar deprimid_!—el/la muchach_ sollozó, viéndolo a los ojos, mientras las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas.
—¡_______!—es lo único que pudo gritar mordecai al verl_ desplomarse en el suelo, volviéndose un desastre tembloroso y sollozante, mientras se recostaba en las tablas de madera que decoraban el piso de la cocina, abrazándose a sí mism_ con dificultad.
—_______, no puedes decir eso, puedes... puedes... —intentó explicar, sin nunca llegar a terminar la frase.
se acomodó los quevedos, pensando en qué decir.
—... ¿crees que los hermanos savoy me dejen quedarme en su casa a hurtadillas?—preguntó él/ella, de repente.
mordecai no respondió.
_______, al no obtener más que silencio de su amigo, sollozó.—¡por supuesto que no lo hará! ya que, ¡¿quién demonios en su sano juicio, querría dar hospedaje a un_ chic_ deprimid_ como yo?!
mordecai se sentó en la silla a su lado, mientras _______ aún seguía en el suelo.
verl_ así, triste, dolid_, volviéndose tan vulnerable frente a él, hizo a sus ojos esmeralda cristalizarse.
l_ levantó con cuidado, abrazándol_ con delicadeza.
él/ella estaba angustiada, y eso le importaba más que los gérmenes que su ropa pudo haber tocado durante el tiempo que estuvo en el suelo.
—puedes quedarte conmigo, _______... no tengo más que una habitación en mi casa... pero puedes quedarte conmigo...—susurró en su oído con una muy leve disconformidad, recordando ese último detalle, sintiendo que sus propias lágrimas comenzaban a salir con suavidad.
mordecai heller no era el tipo de gato que llorara, pues siempre había tomado todo con una seriedad inquietante.
pero, por esta vez, se dejó ir allí, en esa sala vacía del lugar al que pudo llamar “hogar”, de no ser porque aquello que le habían arrebatado por su culpa, hace ya tantos años, no se encontraba allí ahora.
erika.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top