capítulo 30

Jimin había obtenido muchos besitos de chocolate.

¡Aún no entendía porque su alfa se había demorado tanto!

Aquello se sentía tan bonito y las cosquillitas que sentía en su vientre, cada vez que Jungkook sellaba sus labios con los suyos, era la mejor experiencia del mundo.

Su papá había estado tan enfadado cuando escuchó la conversación que mantuvo con su mamá y en donde descubrió que por fin había sido besado. Pero había valido la pena, porque el omega estaba tan enamorado.

Ahora más que nunca, se esforzaba por lucir muy lindo y obtener buenas notas. Eso serviría para que Jungkook se sintiera muy orgulloso de él y le diera esos piquitos que teñían sus mejillas.

Jimin colocó el sticker en forma de media luna en su frente y colgó la mochila en sus delicados hombros, saliendo sonriente de su habitación y besando la mejilla de su papá, en cuanto éste le apuró.

—Llegarás tarde si continúas arreglandote tanto.

El omega mordió su mejilla interna y negó. Era solo que su papi estaba celoso.

Media hora mas tarde, se encontraba bajando del auto y recibiendo un chasquido que iba dirigido a su alfa. Jungkook saludó a su padre desde una distancia prudente y aguardó a que el mayor desapareciera, para tomar entre sus brazos el pequeño cuerpo de su omega y dejar un beso esquimal en su nariz de botón.

Jimin lucía radiante y el alfa de Jungkook pareció agitarse ante el aroma dulzón que desprendía el más pequeño. Jimin siempre olía delicioso, pero en esos días... Jungkook negó, separándose del chico y componiendo una de sus tantas preciosas sonrisas.

—¿Estas a unos días?

El omega tarareó con la mejillas encendidas y asintió. Su celo estaba cerca y lo que Jungkook sentía, era producto del mismo.

Resultaba peligroso, pero ellos ya se habían controlado muy bien en una ocasión y además, los neutralizadores funcionarían hasta la fecha exacta y en donde Jimin dejaría de asistir a clases por una larga semana.

—N-no te preocupes por eso, h-hyung.

Jungkook sonrió, entrelazando sus dedos con los mas pequeños y empujando su cuerpo para ingresar al instituto.

El aroma de su omega se adhirió a su piel por el resto del día.

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