Capítulo 9
—¡Qué incómodo!
Giré mi cabeza y vi a Thomas con la mirada clavada en el asiento de adelante, su respiración comenzaba a hacerse más notoria, sus labios estaban juntos y sus cejas juntas.
Qué dramático.
—Dámela —dije tomando a la niña—. No sabes cuidar bebés. Ahora duerme pequeño Tommy
—¿Y tú?
—También dormiré, ya verás como
—Oh, está bien. Hasta más luego
Depositó un beso en mi nariz y se acomodó en el asiento para dormir, yo también lo hice, solo que a diferencia de él, abracé a la niña como si de un peluche se tratara. Al hacerlo, ella despertó soltando algunos quejidos, pero después de musitar varios: "Shhh, shhh, shhh" se abrazó a mi cuello y se volvió a dormir. Suspiré, gracias al cielo se había dormido, no quería que hiciera un escándalo aquí en el autobús con muchas personas dentro que esperan viajar en paz y sin llantos irritantes como los de esta bebé.
Minutos más tarde, el sueño me venció y quedé profundamente dormido.
***
Mis ojos se abrieron en cuanto sentí una fuerte sacudida.
—¡A DESAYUNAAAAAAAR! —gritó el busero, lo que provocó que la niña despertara
—¡A comer! —exclamó Thomas
Me levanté de mi asiento, sintiendo cómo mi trasero se acalambraba con cada paso que daba. Por eso detesto viajar, el maldito trasero te duele como si te lo hubieran aplastado brutalmente, e incluso dejas de sentirlo. A esto definitivamente lo llamaría: lo que callamos los pobres.
—Me duele el trasero —dijo Thomas desde atrás
—¿Te lo masajeo?
Recibí un golpe como respuesta.
—Tomaré eso como un no
Bajamos del bus y de inmediato la luz del sol cegó mis ojos, provocando que me cubriera la cara con una mano.
—¡Dios, qué brillante! —exclamé y caminé hacia una pequeña tienda que estaba frente a nosotros
Al llegar ahí, me senté en una de las mesas y Thomas fue a traer la comida.
La niña comenzó a chuparse el dedo y a babear como si fuera un grifo de agua. Segundos más tarde, mi novio regresó con dos tazas de café y el biberón de la niña.
—Gracias Tommy —le sonreí y acomodé bien a la niña sobre mis piernas para poder beber mi café
Tomé un pedazo de pan y me lo llevé a la boca para después beber el café hirviendo. Mientras masticaba, tomé el biberón y se lo di a la niña, volví a beber del café mientras sostenía a la bebé con el otro brazo. Con esta misma mano tomé el biberón y lo mantuve en la boca de la niña. Thomas me miró y sonrió levantando una ceja.
—¿Qué? —le pregunté con un pan en la boca
—Te ves muy tierno. Pareces una mamá luchona
Rodé los ojos y le tiré un pan en su rubia cabellera.
—¡Dylan no desperdicies el pan!
—Te lo merecías
—Saca el babero, la niña se está ensuciando
Asentí y me agaché al lado opuesto del que sostenía a la niña para abrir la pañalera, eso sí sin mover mi mano del biberón.
La niña comenzó a gimotear y gritar, al parecer estaba incómoda, y no la culpo.
—Tommy, ¿me ayudas? —hablé con dificultad
No obtuve respuesta.
Rodé los ojos y continué buscando el babero. Con cada segundo que pasaba, sentía que la niña se resbalaba de mis manos. Intenté levantarme, pero no podía, ya que si me levantaba la bebé se podía caer.
—¡THOMAAAAAAS! —grité mientras la niña se quejaba—. ¡THOMAS BRODIEEEEEEE!
De pronto, sentí que la leche empapaba mi pantalón.
—¡THOMAAAAS! ¡AIUDAAAA! ¡LA NIÑA SE ME CAE! ¡EL BIBERÓN TAMBIÉN! ¡ME ESTOY EMPAPANDO!
En ese momento escuché una gran carcajada.
Maldito Thomas.
—A ti te descuidan un minuto y ya te estás matando con la bola de pelos
—¡AYÚDAME MALDITO RUBIO PENDEJO!
En un parpadeo, la niña había sido retirada de mi regaso.
Intenté levantarme.
Pero me caí.
La bebé soltó una carcajada mientras me observaba, yo simplemente junté mis labios e intenté no explotar.
—Termina tu café, Dyl. Ya casi nos vamos
***
—Las ruedas del camión girando van, girando van —cantaba mientras golpeaba mi cabeza contra la ventana y mantenía mi vista fija en una película que habían puesto
—Dylan ya cállate
Hice un puchero y bajé la cabeza como perrito regañado.
—Ta... ta... o... van... o... van —comenzó a balbucear la niña
—¿Ahora tú tambien? —Thomas rodó los ojos
—Ta... ta... ta... a... o... van
—¡Girando van, girando van! —exclamé cargándola por los aires
—¡Cállense los dos!
***
—El tren chiquitito, chiquichichá —le canté a la bebé mientras la movía de arriba hacia abajo en mis piernas
—Dyl, en serio cállate
—Estoy aburrido, ¿qué quieres que haga?
—Ay entonces canta otra que no sea infantil
—¡A ella le gusta la gasolina! ¡Dame más gasolina! —comencé a mover las manitas de la bebé hacia arriba
La niña seguía riendo, pero Thomas traía cara de: "No me toquen, me quiero suicidar".
—No reggaetón
—Entonces... ¡Yo no nací para amar, nadie nació para mí!
Al ver la cara de Thomas, supe que tenía que cambiar de canción.
—¡Movimiento naranja! —nada—. ¡Scooby Doo Pa pá! ¡Y el boom boom bo...! —un golpe me cayó en la cabeza—. ¡Vive en una piña debajo del mar!
—Por favor, se ruega a la persona que esté cantando, callarse porque sino lo echaré de mi bus —habló de pronto el busero y yo me encogí en el asiento
***
Me había quedado dormido con Thomas recostado sobre mi pecho y la niña sobre mi regazo. Había tenido un sueño muy raro, Thomas y yo vivíamos en una casa muy lujosa, éramos muy felices, de pronto, una niñita corrió hacia nosotros y comenzó a llamarnos "Papá" y "Papi". Al parecer era nuestra hija, la cargué en mis hombros y salimos juntos a jugar en un parque.
Desperté de golpe en el momento en que la niña se cayó en un columpio y comenzó a llorar.
Thomas pegó un brinco y me miró con cara de drogado.
Giré mi cabeza hacia varias direcciones y vi a la bebé llorando a gritos como lo suele hacer.
No ahora por favor.
—Shhh, shhh —decía mientras la abrazaba contra mi pecho y palmeaba su espalda
—No niña, no aquí, ¿sí?
Pero fue inútil, la niña seguía llorando.
—No bebé, no —entré en pánico, ya que sabía que a las personas que también estaban ahí les incomodaría aquel llanto insoportable
—Es su pañal —dijo Thomas olfateándolo con una mueca de desagrado
—¿El uno o el dos? —cerré mis ojos esperando su respuesta
—El dos
—Carajo
Saqué un pañal y el paquete de pañitos húmedos de la pañalera, Thomas ya le había quitado su pantalón y levantado por los aires. Tomé una toalla y la coloqué sobre las piernas de Thomas, y mientras este buscaba quién sabe qué en la pañalera, recosté a la niña sobre la toalla. La bebé siguió gimoteando mientras se retorcía sobre la toalla.
—Ya, ya. Nos van a matar sino te callas —le dije haciendo un puchero
—Pues por la forma en la que nos mira esa abuelita, quiere decir que tienes razón
Giré mi cabeza y vi a una anciana mirándonos con cara de: "callen a esa mocosa".
Junté mis cejas.
—¡Deje de vernos! ¿Acaso usted no ha tenido hijos? ¿Sabe lo duro que es para nosotros hacer esto? ¡Póngase a tejer una colcha o yo que sé! ¡Ocúpese de sus asuntos!
—¡Dylan! —Thomas colocó su mano sobre mi boca, pero la retiré de inmediato
—¡Nadie se mete con la bola de pelos!
—¡¿Estás escuchándote?!
—¡¿Qué?!
—¡La estás defendiendo!
—¡¿Y eso qué?!
—¡No debemos encariñarnos con ella!
Me quedé helado, era verdad, estaba actuando como si de verdad fuera mi hija.
—Lo siento
—Ayúdame, y ya no veas a la viejita
Thomas desabrochó el pañal y levantó las piernas de la niña. Tomé la parte delantera de aquella bomba apestosa y la bajé para retirarla. Tuve que contener mis ganas de vomitar, olía a mil muertos, las arcadas venían, pero yo me resistía.
—Oh Dios —retiré el pañal y lo envolví para guardarlo en una funda—. ¿Por qué a mí siempre me toca el trabajo difícil?
—Porque sí, apúrate
—¿Es porque tú eres rubio y yo no? Me parece una falta de respeto
—¿Puedes apurarte? El olor va a quedar en todo el autobús
—Ya voy, ya voy
Tosí un par de veces debido al terrible olor, al ver esto, Thomas tapó mi nariz, le sonreí en señal de respuesta. Tomé un paño húmedo y limpié el pequeño trasero de la bebé. Volví a toser de asco mientras tiraba aquel paño en una funda. Tomé un pañal nuevo y se lo coloqué, no terminé de abrocharlo, ya que vi algo raro en mi mano, la levanté y vi un poco de caca en ella. Abrí los ojos como platos y las arcadas regresaron, Thomas comenzó a reír.
—¡QUÉ ASCO! ¡QUÉ ASCO! —aguanté todas las ganas de vomitar que tenía y corrí al baño del autobús mientras escuchaba las carcajadas de Thomas
***
Al regresar -despues de vomitar y lavarme las manos durante diez minutos- vi una escena que hizo que me enamorara aún más de Thomas. Tommy tenía en brazos a la bebé, quien tenía sus ojos entreabiertos debido a que estaba apunto de dormirse. Mi novio la mecía de izquierda a derecha y viceversa con una sonrisa en su rostro mientras tomaba el biberón que bebía la pequeña.
—¡Dios mío Tommy! ¡Te ves muy tierno!
—Nah —sonrió—. ¿Qué tal tu cita con el inodoro?
—Ah cállate —me senté y me dispuse a ver una película que estaba dando en una de las televisiones del bus
***
—Waya... tata —balbuceaba la niña mientras se chupaba un dedo—. iiiiii...
—Di: Tommy —le dije mirándola a los ojos—. Tooo-mmy
—Ooo... my
—Wow —Thomas rió—. Ahora di: Dylan. Dyyyy-lan
La bebé me miró atenta mientras mi novio me señalaba y decía: "Dyyyy-lan".
—Caca
Thomas soltó una carcajada, de seguro fue por la cara que hice.
—Vamos no es difícil, niña. Dilo: Dyyyy-lan —dije señalándome
—Caca
Thomas volvió a reír.
—A ver nena, di Tommy—dijo entre carcajadas
—¡Omy! —exclamó contenta
—Dylan —dije señalándome—. Dyyy-lan
—¡Caca!
—¡Oh por Dios! —Thomas siguió riendo
—Esta niña me odia
—No te odia Dyl, simplemente está diciendo la verdad
Le pegué suavemente en el brazo.
—Tonto
La niña giró su cabeza y alargó sus manos a la ventana mientras continuaba balbuceando.
—Caca... y... Omy
Thomas volvió a reír, pero esta vez observando la ventana junto a ella
(ya sé que en esa película el bebé es niño pero neh xd)
—Y ahora ustedes son como los mejores amigos, ¿no? —dije celoso
—A ti no te cambiaría por nada pendejo —Thomas besó mis labios y sonreí
—Con eso me basta
***
Dos horas habían pasado ya, tanto la bebé como nosotros estábamos muy aburridos. Tan aburridos que la niña comenzaba a fastidiarse y a quejarse en todo momento. Minutos después, su llanto se escuchaba en todo el autobús. Intenté meciéndola de un lado a otro, pero nada, tratamos de hacer caras graciosas, nada; le cantamos un montón de canciones, tampoco. Ya me estaba desesperando.
—Dioooos —Thomas recostó su cabeza en el asiento mientras miraba el techo
—Ya no sé qué hacer
—Espera, no hemos intentado esto —dijo mientras tomaba a la niña de los pies y la mantenía de cabeza, lo que provocó que llorara aún más
De inmediato se la quité de las manos y la coloqué en mi regazo.
—¡No eres más tonto porque más rubio no puedes ser!
—¡Estoy harto! ¡Creí que funcionaría!
—¡Le hubieses roto una pierna!
—¡Ah no exageres O'Brien!
—¡Pueden callarse! —nos gritó una señora que estaba a mi izquierda—. Suficiente con escuchar el llanto insoportable de su hija
—Sí en serio, cállenla, me duele la cabeza —un tipo gordo y feo se le unió
—Sí. Yo vine en este bus para ir a gusto, no para estar irritada —habló una chica detrás nuestro
—¡Lo mejor sería que se bajen! —gritó un anciano—. ¡Quiero mi papilla!
—¡Sí, que se bajen!
—Oh Neptuno —susurré y miré a Thomas, quien se encontraba en el mismo estado que yo
Rápidamente Thomas tomó a la niña y la movió de arriba hacia abajo rápidamente.
—Shhhh, shhhhh, calla niña. Calla que nos van a correr
Pero era inútil, parecía que ella lo hacia apropósito.
De pronto, sentí que alguien tocó mi hombro, giré y vi al copiloto del bus mirándome furioso.
—¿Qué? —intenté retarlo
—He recibido quejas de ustedes, mi unidad favorece absoluta comodidad al momento de viajar. Así que si su hija no se calla, lastimosamente tendremos que tomar otras medidas
—¿Qué medidas? —pregunté tragando saliva
—¡Las de echarlos de aquí con todo y su hija llorona! —gritó la anciana con la que había discutido anteriormente
—¡A usted le dije que se ponga a tejer colchas! —le grité y Thomas intentó sentarme de vuelta en mi asiento
—Señor le ruego que se controle
—¡No! —chillé—. ¡Es solo una niña! ¡Obvio tiene que llorar! ¡Todos ustedes alguna vez fueron así! ¡Entiendan! ¡Esto no es fácil para mi novio y para mí! ¡Así que váyanse a la chingada todos!
—¡Dylan!
Él copiloto entrecerró los ojos furioso.
—Los quiero fuera a los tres, ¡ahora!
—¡Sobre mi cadáver! ¡Primero tendrás que pasar sobre mí! —le grité mientras ponía mis manos en mi cintura en forma de jarra
***
Salí volando por los aires y caí en un suelo seco. Tosí debido al polvo y giré de inmediato para golpear al copiloto nuevamente, pero no pude hacerlo ya que la pañalera golpeó mi cara y me hizo caer al suelo nuevamente.
Levanté mi cabeza para gritarle un insulto, pero nuestra mochila golpeó mi cara de nuevo. Varias estrellas aparecieron en mi mente y comenzaban a girar al rededor de ella.
—Sólo porque tienes a la niña en brazos no te tiro al igual que tu novio —escuché la voz del copiloto
—¡Al menos devuélveme nuestro dinero! —escuché la voz de Thomas
—Ten la mitad, de igual manera les he traído varios kilómetros
Entre los llantos de esa niña, escuché como las llantas del autobús raspaban la carretera. Poco a poco el sonido se iba apagando, hasta que desapareció completamente.
—Muy bien Dylan. El plan gritar a todas las personas en el bus funcionó de maravilla
Me levanté y una piedra me cayó en la cabeza. Otra vez fui a parar al suelo.
—Eres un tonto
Lo vi sentarse en una roca que estaba a mi lado, mientras mecía a la bebé. Con la cabeza dándome vueltas, logré sentarme con dificultad cerca de él.
—¿Y ahora qué? —me preguntó y nos miramos a los ojos
Miramos a la niña -quien seguía llorando- y luego volvimos a mirarnos. Un sollozo salió de mi boca y ambos comenzamos a llorar junto a ella.
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No saben cuanto me divierte escribir esto, en serio imaginarlos así me da demasiada risa xd
Gracias por todos sus votos y comentarios, me hacen feliz uwu.
Las amo <3
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