Capítulo 1

Joe:

—¡¿Que qué hago aquí?! —exclamó un Ben muy enfadado sin quitar su mano de su rostro—. ¡¿Qué haces tú aquí?! ¡¿Vienes a limpiar el set?!

Otra vez mi puño se estampó en su rostro, nuevamente logré tirarlo al suelo. Entonces me monté sobre él y comencé a golpearlo con furia.

—¡Joe, basta! —escuché un grito de Gwil, a continuación, sentí que me tomaba del brazo.

—¡Suéltame, Gwilym! —grité pataleando mientras él me alejaba de Ben—. ¡Voy a matarte! —le grité asesinándolo con la mirada.

—¡Ya basta, Joe! —exclamó Gwil y mi respiración volvió a ser normal, aflojó su agarre y miré incrédulo a mi ex novio, su nariz goteaba sangre, la cual fue limpiada por su brazo.

Comencé a reír y me acerqué a paso lento hacia él.

—¿Por qué? —le pregunté en un susurro.

—¿Por qué qué? —me dijo con toda la furia en su voz.

—¿Por qué viniste? ¿Me has rastreado? ¿Audicionaste en esta película apropósito?

—¿Qué? ¿Crees que si hubiese sabido antes que tú estarías aquí hubiera venido por el papel? ¡No! ¡Primero muerto!

—¡Maldita sea, Ben! —grité a punto de tirarle otro golpe—. ¡Todo estaba tan bien! ¡Por lo menos si viniste no debiste haber hablado con Claudia!

—¡¿Qué tiene de malo?!

—¡¿Que qué tiene de malo?! ¡¿Sabes cuánto tuve que mentirle?! —las lágrimas salieron sin control de mis ojos—. ¡Mientras tú te fuiste a quién sabe dónde! ¡Me dejaste solo con ella!

—¡Era lo mejor para los tres! ¡Entiéndelo!

—¡Sí claro! ¡Y yo soy Spiderman!

—¡Está en ti si me crees o no!

—¡No te creo!

—¡¿Y crees que me importa?! ¡No quiero discutir sobre esto, han pasado casi cuatro años!

—¡Ya basta! —Lucy interrumpió nuestra pelea poniéndose en medio de ambos—. ¡Parecen niños! ¡Arreglen sus problemas como personas adultas! ¡Miren cómo ponen a la pobre de Claudia por sus tonterías! —ambos giramos nuestras cabezas y la miramos, sus ojos estaban llenos de lágrimas y no dejaba de llorar, Lucy nos tomó del cabello y nos agachó a su altura con un buen tirón—. Más les vale que hagan las pases ahora y dejen de pelear como los mocosos que eran antes por el bien de esa criatura.

—¡Él empezó! —Ben me señaló.

—¡Eso no me interesa! —chilló mi amiga y nos soltó, luego caminó hacia Claudia y la cargó.

—Pero esto no se queda así, Mazzello —me señaló con su índice y dio media vuelta.

—¡Ey, ey! ¡¿A dónde crees que vas?! ¡Aún no he terminado contigo! —avancé a paso rápido y logré alcanzarlo.

—¿Qué crees que voy a hacer? —dijo sin mirarme—. Renunciar, no voy a trabajar contigo.

—Bien, entonces si así estamos, haré lo mismo.

—Haz lo que quieras.

Caminamos en silencio en dirección al director. Maldita sea, qué incómodo, no puedo creer que estoy al lado de este tarado otra vez, claro que... debo admitir que me siento nervioso con su presencia, ah vamos, estoy al lado de mi ex, ¿quién no se sentiría así?

Ben extendió su brazo, llamando de esta manera a Brian, quien giró sobre sus talones y nos sonrió tiernamente.

—Vaya, vaya, parece que mi Roggie y mi John ya entablaron una linda amistad —dijo él y ambos nos miramos con asco.

—De ninguna manera —soltó Ben—. Quiero renunciar.

—Queremos —aclaré.

—¿Por qué?

—Problemas familiares —respondió el pendejo.

—No, chicos, discúlpenme, pero no pueden. Ya están contratados, firmaron un acta en la que se comprometían a grabar esta película pase lo que pase.

—¿Qué? No, no, no, no puedes hacerme esto —dijo Ben sumamente preocupado, yo solo lo observé y sin querer me quedé embobado mirando su boca.

Solo fueron casi cuatro años, y ahora estaba más guapo que antes, sus ojos preciosos no dejaban de encantarme, su cabello dorado brillaba más que el propio sol, sus labios tan carnosos y comestibles, su manera de juntar sus cejas al estar enojado y su manera de mover sus labios al hablar, todo de él era hermoso, y es que podrían pasar años o siglos, pero a mí siempre me encantará, a pesar de que algo dentro de mí se niegue a aceptarlo.

¡Maldición! ¡¿Por qué debía ser tan hermoso?! ¡¿Por qué provocaba esto en mí?! Solo bastó de volver a ver su bello rostro de niño tierno para darme cuenta de que mi homosexualidad había regresado.

Me había perdido en la conversación, solo veía a Ben hablar enojado con Brian y Roger (quien no sé a qué hora llegó) y nada más, por alguna extraña razón no podía escuchar nada ni hablar. Reaccioné justo cuando Ben se retiró de ahí muy enfadado. Bri y Rog me miraron curiosos y yo busqué las palabras correctas para hablar.

—Entonces... —me quedé callado apropósito para que uno de ellos completara mi frase.

—No, Joe, lo lamento —hice una mueca y di media vuelta para caminar de regreso hacia donde estaba, en el camino me encontré a Lucy y la miré serio.

—¿Por qué no me dijiste? —le pregunté.

—No lo sabía, no lo había visto hasta que comenzaste a pelear con él.

—¿Y ahora? Brian no permitió que renunciáramos.

—Deben aguantarse.

—¡¿Las grabaciones, las premiere y las entrevistas?! —exclamé haciendo el tres con mis dedos.

—El problema no es ese, creo que lo que ahora importa es Claudia.

—¿Cómo está ahora?

—No te quiere ver.

—Ah, carajo —susurré y corrí hacia adelante, al darme cuenta de que ni siquiera sabía a dónde iba, giré y Lucy me señaló la izquierda—. Gracias —le guiñé un ojo y seguí corriendo.

Aproximadamente avancé unos veinte metros, bajo un árbol se encontraba Gwil con Claudia en sus brazos, quien tenía lágrimas frescas en sus mejillas y su mirada clavada en el suelo. Me les acerqué a paso lento y Claudia se escondió en el cuerpo de Gwilym, intentando evitarme.

—Clau...

—Vete.

—Amor, no te pongas así.

—¡Le pegaste a mi papi Benny! ¿No que lo amabas?

Suspiré y me senté al lado de Gwil, sin despegar mi mirada de ella.

—Lo sé y lo siento, pero es que... hay muchas cosas que no entenderás porque aún eres pequeña.

—Quiero estar con él.

—No sé en dónde está.

—¡Mientes!

—Clau, de verdad debes entender que esto no es fácil —Gwil se metió en nuestra conversación—. Sobre todo para tu papá. hay muchas cosas que no sabes y no entiendes, por eso debes respetar cualquier decisión que tome Joe, ¿ok?

Claudia negó con la cabeza y comenzó a sollozar, entonces rodé los ojos y la tomé en brazos.

—No, corazón, no llores.

—Ya nada será igual, ¿verdad? —me miró con sus ojitos rojos debido al llanto.

—Por más que duela... —hice una larga pausa, pensando si era o no buena idea decírselo o no—, no, mi amor.

Soltó un sollozo y se abrazó a mi pecho mientras lloraba, rodeé su cuerpo con mis brazos y besé su frente, no pude evitar derramar un par de lágrimas al verla así, tan chiquita y sufría tanto, todo por culpa de Ben, ganas me sobraban de buscarlo y romperle la cara otra vez.

—¡Chicos! —se escuchó la voz de Roger a lo lejos—. ¡Los necesito aquí ahora!

—Vamos —musitó mi amigo y se levantó, al verme comencé a reír—. ¿De qué te ríes, tonto?

—Estás llorando.

—Claro que no —me ayudó a levantarme.

—Oh sí, se puede ver claramente en tus ojitos azules.

—Bueno, debo aceptar que es verdad, esta nena tiene la culpa —dijo apretando las mejillas de mi hija—. Vámonos ya.

Caminamos algunos pasos, pude ver a Lucy acercarse al grupo de chicos que habían formado un enorme círculo. Nos paramos al lado de ella y escuchamos lo que Rog tenía que decir.

—Bien, escuchen —se paró sobre una roca para que todos lo miráramos—. Los productores y yo los hemos dividido en dos grupos para que juntos compartan las carpas que les daremos más tarde, recuerden que entre ustedes deberán buscar comida, calor y agua, a menos que no la hayan traído, a continuación, leeré los grupos con sus respectivos integrantes. Y recuerden, no habrá cambios, la decisión ya está tomada.

—Sólo falta que Ben esté en tu grupo —me susurró Gwil y yo le dediqué una mirada asesina, además Lucy le dio un golpe en el estómago.

Roger leía los nombres, mientras yo rezaba internamente que por lo menos me tocara con Gwil o Lucy y que Ben no estuviera conmigo. Pero al parecer la mala suerte me persigue.

—Primer grupo: Yo, Gwilym, Priya, Rami y Aaron, Segundo grupo: Brian, Joe, su hija, Lucy, Allen y... Ben.

—Maldita jirafa —le susurré a mi amigo mientras chocaba mi mano contra mi cara.

—Lo siento —me susurró.

—¡Pido cambio! —exclamó Ben desde el otro lado.

—Lo siento, Ben, pero ya no se puede. Además, ni crean que no los vi a ti y a Joe peleando, es una razón más para ponerlos juntos, necesito que se lleven bien.

Ben caminó hacia mí y me dedicó una mirada asesina.

—Espero que estés contento, Mazzello.

—Pues estoy más que satisfecho —utilicé algo de sarcasmo y le guiñé un ojo.

Di media vuelta junto a mis amigos y caminamos para buscar un lugar adecuado para colocar nuestra carpa.

—Cien dólares a que ambos terminarán juntos —escuché un susurro de Gwil a Lucy.

—¡Gwilym! —chillé y él brincó por el susto.

—Lo siento, creo que le bajaré a cincuenta.

—Estás olvidando esto —le enseñé el anillo en mi mano y el asintió.

—Pero puedes cambiar de opinión —me guiñó un ojo y continuó caminando.

—No le hagas caso, Joe —me dijo Lucy y fue tras Gwil para darle un golpe en la cabeza.

***

—¿Les ayudo en algo? —preguntó Claudia mientras observaba cómo Gwil y yo intentábamos encender una fogata.

—No, amor, quédate ahí —le respondí.

—Llegué —todos giramos nuestras cabezas y miramos al dueño de aquella voz, Brian, quien traía en sus manos algunos pescados—. Pensé que los necesitarían, los vi todo el tiempo intentando encender esa fogata, así que intenté ser productivo.

—¿Insinúas que somos inútiles? —Gwil se cruzó de brazos.

—No, no. Solamente quería ayudar.

—El único inútil aquí es el idiota de allá arriba —dije señalando un árbol.

—¡Te oí! —me gritó Ben desde el árbol de cocos.

—¡¿Quieres apurarte y traer más cocos?! —le gritó Gwil.

—Lo siento, tú dile a Joe que sea productivo y que encienda esa maldita fogata de una vez.

—¡No digas esas palabras delante de Claudia! —lo apunté con un palo.

—¡Ahí te va un coco! —me gritó y me lanzó un coco, con suerte lo esquivé.

—¡De esta no te salvas! —grité y comencé a trepar el árbol, pero al pisar una rama, esta se rompió y caí al piso, Claudia comenzó a reír.

—¡Estoy esperándote! —Ben se unió a las carcajadas de Claudia.

—¡Ahora voy, culero!

—¡No digas esas palabras delante de Claudia! —imitó mi voz exageradamente y comenzó a reír.

Claudia:

Mi papá intentó subir otra vez al gran árbol, esta vez teniendo cuidado para no caerse de nuevo. Cuando llegó a la rama en la que estaba sentado mi papi, se acercó a él lentamente y comenzó a agitar sus manos hacia adelante, mi papi también hizo lo mismo, era una pelea muy tonta. De verdad no los entendía, se suponía que mi papá Joe lo amaba, y apenas lo vio, lo golpeó varias veces hasta que su nariz sangró; y ahora estaban allá arriba peleando como niños.

—¿Siempre han sido así? —preguntó el señor de cabellos de algodón mirándolos raro.

—Según mi tía Lucy sí. Por cierto, no me he presentado, me llamo Claudia y me gusta mucho su cabello, señor —dije con timidez mientras me llevaba las manos a la boca, el señor sonrió tiernamente y extendió sus brazos para abrazarme.

—Eres una niña muy tierna, Claudia, yo me llamo Brian, pero puedes llamarme Bri.

—¿Puedo llamarlo abuelito Bri? —le sonreí y él miró a mi tía Lucy, quien le guiñó un ojo y le hizo una seña que no entendí.

—Claro, pequeña. Me alegra ser abuelo al fin —musitó agitando mi cabello—. ¿Sabías que desde un inicio quise estar en tu equipo? Por eso se lo pedí a Roger de favor, porque él también quería estar contigo.

—¿Quién es Roger?

—Mi mejor amigo, el viejito que estaba conmigo, mira, allá está —lo señaló con el dedo y yo giré, de inmediato abrí mis ojos sorprendida.

—¡Pero si ese es Santa Claus! ¡Sí cumplió su palabra y me trajo a mi papi! —grité con emoción mientras Brian me miraba confundido—. ¡Oh por Dios, Santa será mi abuelooo!

Mi festejo se detuvo cuando escuché el crujido de una rama, levanté mi cabeza y vi a mis padres aún en el árbol, ambos pararon sus movimientos y miraron hacia abajo. Rápidamente tomé un colchón que había traído mi tía y lo coloqué en el suelo, después la rama se rompió y ambos cayeron sobre el colchón. Comencé a reír, se veían muy cómicos.

—Se dice gracias —dije después de que ambos reaccionaron y dejaron de quejarse.

—Gracias, hija —musitó mi papá.

—¿Y tú, papi Benny?

—Gracias, Clau. Joseph, quítate de encima, me estás aplastando.

Mi papá se levantó y fue directo al montón de palos de hierro y la manta enorme de color rojo, el chico llamado Allen se le acercó y juntos comenzaron a armar lo que sea que sea eso.

—Papi —lo llamé y él me miró, le hice una seña para que se sentara a mi lado y se me acercó.

—Espérame un segundo —asentí con la cabeza y se acercó a mi tío Gwil—. Yo lo hago, Gwil, ve a ayudarlos a ellos —señaló a mi papá y a Allen.

—Está bien —mi tío se levantó y se fue, luego mi papi palmeó el piso para que me sentara a su lado, eso hice.

—¿Te gusta mi sombrero? —le pregunté sonriéndole.

—Sí, te queda muy lindo —acarició mi mejilla con delicadeza.

—¿Viajaste por todo el mundo? —me miró confundido—. ¿Tienes mis juguetes?

—¿De qué hablas?

—Mi papá me dijo que viajaste en una nave espacial para traerme juguetes, ¿es verdad?

—Pues sí —dijo con inseguridad después de un largo momento de silencio.

—¿Y dónde están?

—En mi casa, algún día te los traigo, ¿ok?

—Está bien —suspiré—. Cierto, tengo que presentarte a alguien.

—¿A quién, corazón?

—Espera, ya lo traigo, ¡papá! —le grité y él dejó de prestar atención a los palos para mirarme.

—¡¿Qué pasa?!

—¡¿Dónde está Corny?!

—¡En mi mochila! —señaló la misma, que se encontraba a unos metros de él, ¿o son kilómetros? La verdad no sé.

—¡Gracias! —le sonreí y caminé hacia la mochila, la abrí y saqué a mi unicornio de ella—. Hola, Corny, perdón por abandonarte, pero, ¡¿qué crees?! ¡Encontré a mi papi Benny y ya no en la televisión! ¡Ahora sí es verdad! ¿Quieres conocerlo? —lo acerqué a mi oído, me dijo que sí—. ¡Genial! ¡Vamos! —dicho esto, cerré la mochila y caminé hacia mi papi—. Mira, él es Corny, mi mejor amigo. Corny, te presento a mi papi.

—Mucho gusto —tomó una pata de mi peluche y la levantó de arriba hacia abajo.

—Dice que le da mucho gusto de verte.

—Dile que el gusto es mío —miró mi peluche atentamente, luego su sonrisa se borró de su rostro para posteriormente mostrar una cara de confusión—. Un momento... ¿este no es el unicornio que te compramos tu papá y yo?

—¡Sí! Mi papá me contó que me estaban comprando ropa, luego yo lo tomé y no quise soltarlo, lloré mucho cuando lo dejaron en su sitio y por eso me lo compraron —comencé a acariciar mi peluche.

—Sí, es que eras muy llorona —sonrió melancólicamente y besó mi mejilla para después regresar a su trabajo.

Mientras mi papi intentaba encender la fogata, lo miraba atentamente junto a Corny, y, como comencé a aburrirme, abrí la boca y no dejé de hablar nunca. Le comenté sobre mis tíos, mis tías, mis juguetes, mi habitación y mis pelis favoritas.

—Oh sí y en mi casa también vive una bruja, su nombre es Ari, y no me cae bien.

Mi papi soltó una carcajada y me miró con una gran sonrisa en su rostro.

—¿Una bruja? ¿Y qué hace una bruja en tu casa?

—¡De todo! Limpia, cocina feo, lava los platos, pasa mucho tiempo con mi papá, ¡Y todo el tiempo lo besa! A veces me pega...

—¿Te pega? —asentí con la cabeza—. ¿Por qué?

—Digamos que a veces hago travesuras o le digo cosas que la hacen enfadar, pero porque se lo merece, la odio y no voy a descansar hasta que se vaya de la casa.

—Oh ya veo, entonces es la novia de Joe.

—Pues... sí —dije triste y él tomó mi mano.

—Si vuelve a hacerte daño me avisas, ¿ok?

—Está bien —entonces me sentó en su regazo y me abrazó con mucha ternura mientras mecía mi cuerpo de izquierda a derecha, uno de los gestos que más había deseado que hiciera conmigo desde hace mucho, nunca había disfrutado tanto un abrazo.

Minutos más tarde, mi papá, el tío Gwil y el señor Allen terminaron de armar la carpa, y mi papi, con un rápido movimiento encendió la fogata usando un par de piedras. Inmediatamente, mi tía Lucy colocó los pescados en un palo y los acercó al fuego para que se cocinaran. Cuando llegó la hora de comer, mi papi se levantó al ver a mi papá caminar en nuestra dirección y se sentó lejos de nosotros. Mi papá se colocó a mi lado y me abrazó.

—¿Por qué mi papi no se sienta con nosotros?

—Porque... por cosas de adultos, amor —me respondió.

Decidí no preguntar más –a pesar de que quería–, para que mi papá dejara de decirme la misma excusa tonta. Comimos en silencio y cuando el sol se escondió, todos se colocaron su pijama para dormir y entraron a la carpa. Entré al último y vi a mi papi Benny sentado en una esquina, y a mi papá Joe en la otra, ambos muy separados, parecían incómodos, a veces se miraban mutuamente, pero después veían a otro lugar.

Me sentía mal por mi papi, se veía triste, lo podía notar en su mirada, quería decirle a mi papá que por favor dejara que estuviera con nosotros, porque al parecer eso lo haría feliz. Pero no podía, no quería que me gritara por continuar insistiendo, y es que no entiendo por qué está tan enojado con él, ¿qué fue lo que hizo? ¿No se supone que lo amaba?

Todos decidieron que ya era hora de dormir, mi tía Lucy fue la primera en quedarse dormida, mi papá se acostó y palmeó el suelo para que me recostara junto a él, pero le hice una señal para que me esperara. Caminé hacia mi papi y besé su mejilla, él me abrazó y besó mi frente.

—Noches, papi.

—Hasta mañana, Clau.

Caminé de vuelta a mi lugar, no sin antes girar mi cabeza y sonreírle a mi papi, demostrándole que estaba feliz de que hubiese regresado.

Al día siguiente desperté al escuchar un grito de mi tía Lucy, automáticamente supuse que mi papá o mi papi hicieron algo. Y no me equivoqué, ya que al asomar mi cabeza de la carpa los vi peleando nuevamente.

—¿Sabes qué? ¡Esto es estúpido, me voy! —gritó papi y se alejó de papá.

Suspiré y volví a entrar en la tienda, no quería que supieran que los estaba mirando, para que luego vinieran hacia mí diciendo que todo estaba bien entre ellos, cuando no era así. El abuelo Bri notó mi desánimo, así que se sentó a mi lado para enseñarme un libro lleno de animales y cosas del espacio, era lo más interesante que había visto en mi vida, además que mi abuelito era muy amable y dulce conmigo y me enseñaba cosas nuevas, sobre todo de unos animalitos llamados tejones.

Minutos más tarde me encontraba sentada en una roca, mirando un par de flores bonitas en mis manos, de repente escuché la risa de mi papi Benny, levanté la mirada con una gran sonrisa en mi rostro, la cual de inmediato desapareció al verlo con una chica muy contento, abrazándola y besándola a cada momento. Repitiendo su nombre varias veces: Katriona.

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Yeiiiih, me emociona mucho comenzar esta historia aaaah, espero que les haya gustado el cap, nos vemoooos

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