🔆Capituló 3🔆


Hiccup se quedó inmóvil, no sabía que hacer o como reaccionar ante la repentina aparición del otro furia nocturna, no espero que lo siguiera hasta allí, o quizás siguió a Toothless y al ver el campamento se dio cuenta de que había humanos invadiendo su territorio. 

Según su madre los furias nocturna eran muy territoriales y podía confirmarlo con su amigo dragón, quien solía ser bastante territorial alrededor de su sitio de descanso, con Toothless era fácil de lidiar porque era un dragón con el cual ya había interactuado por un intervalo de tiempo considerable y eran buenos amigos, en cambio, no conocía en absoluto al furia nocturna frente a él y no sabía cómo es que iba a reaccionar debido a que sus tierras estaban siendo tomadas por vikingos que venían junto a un gran grupo de dragones, siendo un gran porcentaje de estos, machos.

Levantó ambas manos, queriendo mostrar que no tenía ningún arma, era una táctica que utilizaba con otros dragones y esperaba que funcionará con este.

El furia nocturna observó al "Salvador", él no tenía armas en sus enclenques brazos y no podía olfatear ninguna en aquel nido extraño donde encontraba descanso el humano, el olor de las armas era inconfundible, metálico y terroso, con un toque de madera quemada.

La nariz de Pólux se movió al percibir el efluvio de Toothless ahí, volteo la mirada hacia un rincón y se acercó, olfateando a profundidad aquella esquina donde pudo ver algunas escamas negras que, claramente, le pertenecían al otro furia nocturna, lo que quería decir que ese era el nido del macho más joven.

Hiccup observó como el portentoso dragón olfateo el lugar y se dirigió directamente hacia un rincón de la "tienda", ahí era donde Toothless había descansado después de que llegaron a aquella isla, ese rincón debía tener acumulado su olor y por eso la atención del furia nocturna se había desviado hacia allí.

—Oye, grandote... Ninguno de nosotros sabía que está isla estaba habitada, paramos aquí para descansar y recuperar fuerzas— Empezó a hablar con voz tranquila, sabía que el dragón no entendería nada de lo que dijera, pero eso le daba igual. —Estamos huyendo de uno cazadores—

'¿Huyendo de cazadores?' Pensó el dragón inclinando la cabeza, intentando procesar aquella palabra que tan seguido había oído en los últimos años, aún no comprendía del todo el dialecto de los dos piernas, era complicado, las únicas palabras que lograba comprender biene eran: "aniquiladores", "dragones" y "asesinos".

Hiccup al ver qué el dragón parecía comprender un poco su habla, quizás solo no comprendía a lo que se refería, decidió seguir hablando, solo que más lento y pausado. —Huimos... dejamos... nuestro... hogar... Por culpa de... los asesinos... de dragones—

Las orejas del animal se movieron y sus ojos se afilaron al comprender lo que aquel escuálido dos piernas le decía, él hablaba sobre los asesinos de dragones y que estaban huyendo de ellos, quizás por eso habían llegado hasta está isla, ¿Los aniquiladores que los seguían iban detrás de Toothless?... Pensar en esa posibilidad lo lleno de pánico y miedo, apenas había encontrado a alguien de su especie con quién podría formar un vínculo y tener crías, ¿Pero esas posibilidades iban a desvanecerse por culpa de los asesinos de dragones?...

No podía dejar que le quitaran la oportunidad de ser feliz, de dejar de estar solo, de tener una familia.

Soltó un gruñido y sus ojos brillaron cuál lava fundida al mirar al enclenque dos piernas, Toothless dijo que este tipo era un "Salvador" ¿Pero como alguien tan débil y desgarbado podría salvar a alguien? No tenía sentido, apenas y podía mantenerse en pie sobre sus esqueléticas extremidades inferiores.

Salió del extraño nido del dos piernas y se dirigió de nuevo hacia el bosque, tenía mucho en qué pensar, ahora que sabía que había aniquiladores rondando el rebaño al cual pertenecía Toothless, debía ser más precavido y también tenía que mantenerse alerta, no quería perder su única oportunidad de tener nuevamente una familia, como la que perdió cuando era una joven cría.

Extendió sus alas y emprendió el vuelo, dejando atrás el sitio donde los dos piernas tenían sus nidos, tenía que buscar al macho menor y cerciorarse de que esté estuviera bien, luego de eso haría algunos vuelos alrededor de la isla para asegurarse de que no había ningún asesino de dragones.

 Cuando el furia nocturna se fue, Hiccup pudo respirar en paz, había pasado por demasiadas cosas en pocos días, desde el problema con Grimmel, la aparición de la furia luminosa y el "enamoramiento" de Toothless, el tener que irse de Berk, el llegar a la nueva isla y ahora la inesperada aparición de otro furia nocturna que había captado el interés de su amigo, lo único que quería hacer ahora era dormir, mínimo tres o cuatro horas.

Se acomodo en la pila de heno y cerro sus ojos, quedándose dormido casi al instante, el cansancio le había pasado factura.



Toothless había llegado al claro hacía poco tiempo, Pólux ya no estaba allí y eso lo deprimió, quizás el portador había pensado mejor las cosas y había decidido que no quería a un dragón caído como pareja, después de todo, aunque era el Alfa de los dragones, seguía dependiendo de Hiccup para volar, jamás le molestó el depender de su amigo vikingo para volar, eran un gran dúo, pero ahora, el no poder volar por si mismo había arruinado su única oportunidad de tener pareja y crías.

Soltó un gruñido y golpeó con su cola la cesta que contenía los salmones, haciendo que estos cayeran sobre la tierra.

Se dejó caer sobre el césped y se cubrió la cabeza con sus patas delanteras, sintiéndose estúpido por creer que finalmente podría tener la familia que por años deseo.

«¿Qué estás haciendo?»

Toothless se puso rápidamente de pie y vio a Pólux, el mayor estaba a poca distancia de él. Los ojos rojizos del otro macho se deslizaron hasta la cesta que estaba en el suelo, sus pupilas se dilataron al ver los salmones.

«Pólux» Dijo el furia más joven.

«¿Son para mí?» Pregunto caminando hacia los salmones, cuando le dijo al joven que iniciará el cortejo no se le pasó por la cabeza que él le traería salmones, quizás algunos cangrejos, después de todo los furias nocturna comían más crustáceos que peces, pero jamás podría rechazar el salmón.

Toothless solo asintió, Pólux bajo la cabeza y empezó a comer los salmones, degustando su sabor salado, el mayor había aceptado el cortejo y ahora el menor tenía que iniciar con el siguiente paso. 

El vuelo de cortejo.

Valka (la madre de Hiccup) había dicho que los furia nocturna volaban en sintonía y luego se tomaban por sus garras, cayendo en picada dando giros mortales y justo antes de tocar el suelo se soltaban.

Este era un acto que fortalecía la confianza, que creaba amor y unión.

El furia de menor tamaño sabía que no podría realizarlo la siguiente parte del cortejo debido a su incapacidad para volar, y no es como si simplemente pudiera volar con Hiccup en su espalda, sería impropio y también le resultaría incómodo llevar a cuestas al vikingo cuando hiciera aquel rito.

Desde que perdió su cola se había acostumbrado a depender de Hiccup para moverse por los cielos, él una vez le construyo una cola con la cual podría volar por si mismo, pero la destrozó, ahora se arrepentía de haberlo hecho, si la tuviera podría estar volando justo ahora junto al otro furia nocturna, completando el cortejo, no atado al suelo.

Se sentía inútil y patético.

Cuando el mayor termino de comer aquellos exquisitos salmones, se acercó a Toothless y se restregó contra él, soltando un gruñido similar a un ronroneo.

«Está bien, Toothless, el vuelo no importa» 

«¡Si importa!» Dice el menor frustrado. «yo... No soy apto para estar contigo, no se cazar ni pescar, jamás aprendí a hacerlo y mi comida me la da Hiccup, los peces que te di los atrapó alguien más... No puedo volar por mi mismo y estoy atado al suelo... Y... ¡No sé absolutamente nada sobre lo que es ser un furia nocturna!»

«Yo tampoco sabía cazar y pescar, aprendí por mi mismo a hacerlo, fue difícil pero lo logré, puedo enseñarte» El mayor pasó su cabeza por debajo de la del menor. «El que estés restringido no es algo que me importe, lo único que me importa es que tu salud sea buena, y sobre ser un furia nocturna, yo te enseñaré a serlo, te mostraré las costumbres de nuestros antepasados y te enseñaré a moverte como yo, serás una mejor versión de ti mismo»

«¿En verdad harías todo eso por mi?»;

«Lo haré, te enseñaré todo lo que he aprendido a través de los años... Pero ahora lo mejor sería que regreses con tu rebaño, cuando llegue la mañana te enseñaré a cazar, lo prometo»

El furia menor asintió, alejándose del mayor. Tomo la cesta con sus fauces y luego se alejo caminando del claro, emocionado por la promesa del mañana.

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