🔆Capítulo 12🔆


Las horas pasaron y el dúo de despertó ya entrada la tarde, el día de estaba convirtiendo lentamente en noche, era el momento perfecto para que buscarán comida.

Regularmente Pharynx comía pescado, pero también podía comer jabalíes o ciervos, de los cuales parecía haber en abundancia en está isla, claro, irían con cuidado pues no sabían si el lugar estaba habitado o no, así que debían ser cuidadosos o podrían acabar enojando a alguien (humano o dragón).

El hombre, de nombre Stoick the Vast (El Basto), quien sobrevivió al ataque de Toothless, el hombre había sido puesto en un barco, que posteriormente fue encendido en fuego por flechas. 

Él logro saltar al mar antes de morir calcinado, pero no salió libre de daños, parte de su cuello, así como todo su brazo izquierdo y su pecho estaban cubiertos de cicatrices de quemaduras. ¿Cómo logro llegar de la isla se hielo hasta aquí? Bueno, digamos que tuvo algo de ayuda (y no se refería a Pharynx).

—¡Maldito cabrón de mierda! ¡¿Cómo se te ocurre dejar el refugio?!—

Y ahí estaba su salvadora.

El fornido suspiro y abandono la cueva que habían utilizado para descansar, a pocos metros de él había una mujer, su nombre era Casiopea.

Ella era de estatura media, de cabello platinado y ojos de un tono rosa rojizo, que la hacia lucir muy hermosa, su piel era ligeramente colorada y sus labios eran color cereza. 

La mujer traía puesto un tipo de ropas romanas que estaban mezcladas con ropas vikingas, era algo que la hacia destacar aún más.

Tras ella había un gran dragón, era un miembro de la raza tifómerang. El animal era más grande que Pharynx, de color negro con patrones rojizos en las alas y las puntas blancas, su vientre también era blanco al igual que la punta de su hocico, en su cuello, cerca de su cabeza, tenía un collar, que parecía más un tipo de talismán de la suerte.

—Lo lamento, Casiopea, pero sabes que debo reunirme con mi hijo, él me necesita— Dice el hombre, manteniendo la calma.

La peliplata suspiro y observó al hombre con cansancio, él era alguien muy terco. —Lo sé, Stoick... ¿Pero te has puesto a pensar que tú hijo necesitará que estés en tu máximo? Ahora mismo ni siquiera puedes mover adecuadamente el brazo izquierdo, debiste quedarte en el refugio un par de semanas más—

El hombre sonrió ligeramente al ver la preocupación que mostraba la mujer por él, se acercó hasta ella y le dio un pequeño beso en la mejilla. Aquel gesto de afecto provocó que la mujer se alejará, como un gato erizado, sus mejillas estaban de un ligero tono cereza que la hacia ver tierna a ojos del Ex-Jefe de Berk, al hombre le gustaba ver nerviosa a la mujer.

—Se que lo mejor habría sido quedarme un poco más en el refugio, pero no podía seguir quedándome sentado mientras mi hijo es nombrado el nuevo Jefe de Berk— Suspira. —No es que no confíe en él, se que es un excelente líder, pero es aún muy joven, es demasiada carga para alguien que apenas está entrando en la adultez... Y con Valka a su lado... Yo... Pienso que ella podría abandonarlo, ya lo hizo una vez... Podría suceder una segunda...—

—Lo entiendo, créeme que si, esa mujer no merece ser madre— Inhaló y exhaló. — Déjemos eso de lado por ahora, lo mejor sería buscar algo que comer y leña para una fogata—

—Iré a cazar algo— Dice el hombre, adentrándose en el bosque.

El hombre se alejo, tras él camino Pharynx, que veía el bosque frente a ellos con desconfianza, por alguna razón sentía un mal presentimieto, como si en las profundidades de aquel mar verde hubiese alguien con presencia.



Hiccup se había quedado con Toothless, el Veterano le había permitido ingresar a la madriguera. Fue testigo de como el mayor ponía huevos, fue algo asqueroso, pero también fue un evento que lo dejo maravillado, el mayor había puesto cinco huevos, sinceramente, esperaba que todos fueran viables, porque de ser así, habría más furias nocturna y, también significaría que la semilla de su amigo tenía potencia, además, de que tenía buena puntería.

El joven jugaba con la cría, que no se alejaba de su lado, parecía que lo consideraba un miembro más de la familia, eso lo hacía feliz. 

El estar en aquel ambiente tan ameno le hacía olvidar que Toothless por poco y ataca a su madre, se sentía mal debido a esto, pero había sido ella quien provocó todo al acercarse demás al nido de la pareja de furias nocturna, cuando le había advertido en más de una ocasión que debía ser cuidadosa cuando estuviera por el bosque, los demás le hicieron caso, ¿Por qué ella no?.

Fue sacado de sus pensamientos cuando tanto Toothless como el Veterano empezaron a gruñir, el lomo del Alfa brillo en azul y se encamino hacia la entrada de la madriguera. 

El Veterano tomo a Hiccup, que estaba juntando cerca con la cría, y los oculto debajo de sus alas, junto a los huevos, iba a protegerlos contra su vida, tenía que. La cola del mayor se agitó más cuando el Alfa abandono la seguridad de la madriguera, exponiéndose al peligro, los ojos del Veterano se afilaron cuando oyó el gruñido de su pareja, apretó más contra su cuerpo a las crías y a los huevos, tratando de brindarles calma.

"¡Tranquilo, Grandote! ¡No veníamos a hacer daño! ¡Solo buscamos algo de comida!".

Aquella voz paralizó al Haddock, que trato de mirar desperado hacia fuera, pero el Veterano se lo impedía.


🌲🔸🦇🔸🌲


El Alfa abandono la madriguera, estaba alerta, observando a su alrededor en busca de los intrusos que había olfateando, uno era humano, el otro era un dragón. 

Se sentía ansioso, porque el aroma del ser humano le era conocido, solo que no lograba recordar de dónde exactamente.

Se puso en pose de pelea cuando vio una silueta entrar al claro, sus ojos e afilaron y su lomo brillo con intensidad, la presencia del Alfa hizo temblar al dragón que venía tras el humano, que se quedó en la entrada, elevando sus manos, mostrando que no tenía armas, aunque eso no significaba que no podía ser potencialmente peligroso para su pareja, su cría, Hiccup y para los huevos, que tenían solo unas horas de haber sido puestos.

—¡Tranquilo, Grandote! ¡No veníamos a hacer daño! ¡Solo buscamos algo de comida!— Dice el humano.

Las orejas del furia nocturna de mueven y sus pupilas se dilatan al oír aquella voz, ¿Sería posible? Pero se supone que él murió...

El Alfa estaba por acercarse para verificarlo, quería confirmar que no era un producto de su imaginación, que era real, que él estaba ahí, vivo.

Olfateo el aire, dando unos pasos hacia aquel hombre.

Soltó un gorgojeo al identificar por fin aquel aroma familiar.

«Es... Realmente es...»

El dragón corrió hacia el hombre y lo tacleo, enviándolo al suelo. Su lengua lamió el rostro del vikingo, que intentaba apartarlo.

—¡Tranquilo! ¡Tranquilo, Grandote!...— El hombre se quedó callado al ver qué un par de joyas verdes le debolvian la mirada, junto a una sonrisa sin dientes. Sl final pudo apartar al animal y sentarse. —¡¿T-Toothless?! ¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Cómo es que has llegado hasta está isla remota?! ¡Estamos a una gran distancia de Berk! ¡¿Cómo es que...?!—

—¿Papá?—

El hombre iba a voltear, pero antes de siquiera poder hacerlo, un par de brazos lo envolvieron.

Era su hijo.

Hiccup estaba allí.

—Hijo...— Derramó una lágrima.

Devolvió el abrazo, casi aplastando a su hijo, que lloraba sobre su barba, empapando la de lagrimas.



Nombre: Casiopea (Cofcof-Madrastra-de-Hiccup-Cofcof).

Edad: 39 Años.

Género: Mujer.

Nombre: Altair.

Edad: 21 Años.

Especie: Tifómerang.

Género: Macho.



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