🔆Capítulo 11🔆
Valka caminaba por la isla, llevaban en aquel lugar ya tres semanas, inicialmente su hijo había dicho que era un sitio de paso, que se irían después de unos días de descanso, pero había pasado el tiempo y no se habían ido, además, los otros vikingos ya habían empezado a construir casas y los dragones sus nidos, estaba mal que se quedarán allí, porque habían dicho que buscarían el Hidden World, porque aquí fuera estaban desprotegidos, en riesgo de ser atacados por los cazadores.
Cloudjumper iba tras su jinete, ella había estado extraña los últimos días, diciendo que su cría había inventado que había otros furias nocturna (un macho adulto y una cría), pero sabía muy bien que eso era verdad, el propio Toothless había anunciado su apareamiento semanas atrás y sabía muy bien que él no se iba a mezclar con la hembra furia luminosa, porque no quería que su espacie se manchara con la sangre de aquella feminina.
La mujer camino durante algunas horas, siguiendo el rastro aje había dejado Toothless, el furia nocturna iba y venía del campamento, suponía que se reunía con la furia luminosa, era lástima que si se llegaban a aparear, sus crías sería híbridas y no tendrían la capacidad de reproducirse.
Los rastros la llevaron hasta un claro en el otro extremo de la isla, el lugar era amplió, tenía forma circular. En uno de los lados del claro había un riachuelo y en su orilla los restos de cangrejos de río, eso era extraño.
Fue con cautela, porque sabía que la furia luminosa era hostil y podría atacarla si la veía en su territorio, claro, Cloudjumper la protegería de ser el caso, pero no quería que la hembra resultará herida.
Se acercó hasta un agujero que estaba a la sombra de un gran árbol, parecía ser una madriguera improvisada, por el tamaño de los zurcos en la tierra y en las rocas, podía deducir que había sido excavado por Toothless.
Escucho un gruñido que provenía desde el interior de aquella madriguera.
Jadeó y retrocedió al ver un par de ojos que brillaban en aquella oscuridad, eran como estar viendo directamente dos pozos de lava fundida, las pupilas de aquel animal eran finas y estaban fijos en ella, amenazándola con atacar y acabar con su vida.
Cloudjumper se situo delante de su jinete y le siseo al dragón que estaba dentro de aquella madriguera, claramente aquel dragón estaba en medio de su puesta y era hostil, normal considerando que habían invadido su territorio, pero a pesar de eso, tenía que defender a la mujer.
«Lamento el haber invadido tus tierras, solo estábamos buscando a su cría, nos iremos» Dice el corta tormentas, que empujó con su cabeza a su jinete, le decía que debían marcharse.
El otro dragón solo volvió a gruñir, cada vez estaba más inestable, necesitaba a su compañero, lo necesitaba de verdad. Era su primera puesta y estaba muy nervioso, lo único que quería ahora era acurrucarse junto a su pareja, pero él no estaba aquí, estaba solo junto a su pequeña cría, que se ocultaba bajo sus alas.
—Espera, Cloudjumper, debo revisar, el dragón podría estar herido— Dice la mujer, que se aparta del dragón y se acerca decidida hacia la madriguera, se agachó junto a esta y estaba por bajar, pero se detuvo cuando un rugido salió de las profundidades de la madriguera.
Todo paso en un abrir y cerrar de ojos, en nada la mujer estaba siendo aplastada contra el suelo, mientras Toothless le gruñía y mostraba sus colmillos, preparándose para acatarla, ella había puesto en peligro a su familia, debía deshacerse de ella.
Los ojos del macho jóvenes estaban afilados y su lomo brillaba en azul.
El Alfa se preparó para atacarla con una bola de plasma cuando su cabeza fue sostenida por un par de brazos, era Hiccup, que llegó justo a tiempo para evitar que su amigo hiriera a su madre.
El Haddock sostenía como podía a su escamoso amigo, que intentaba por todos los medios liberarse de su agarre. —¡Calma, amigo! ¡Es mamá! ¡Es mamá! ¡Todo está bien!—
Pero el Alfa no lo escuchaba, seguía empeñado en deshacerse de aquella que había intentado ingresar en la madriguera, donde estaba su pareja, que estaba a solo horas de poner huevos.
Era un riesgo.
No podía seguir allí.
Tenía que matarla.
Debía matarla.
Toothless sacudió su cabeza y lanzó a Hiccup lejos, con su pata apretó el pecho de la mujer, impidiéndole respirar con normalidad, si solo un poco más de presión, acabaría con ella.
Abrió sus fauces y cargo de nuevo un ataque.
Pero al último segundo, se detuvo.
Se apartó de la mujer y corrió presuroso hacia la madrigueras, entrando en el momento justo en la cual Pólux ponía el primer huevo.
Sus ojos se suavizaron al ver aquello y se acercó, restregando su cabeza contra el cuello de su pareja, intentando decirle quenlo estaba haciendo bien.
Fuera de la madriguera, Hiccup ayudaba a su madre a ponerse de pie, ella temblaba y mantenía sus ojos fijos en la boca del hogar de los furias nocturna, que pronto serían más.
Valka se dio la vuelta y regreso por dónde había venido, Cloudjumper la seguía.
Hiccup se quedó solo en el claro, suspirando.
Sería un día largo.
Un gran dragón con cuatro alas aterrizó en una playa, había estado volando por varias horas seguidas y estaba cansado.
El dragón era grande y se color marrón rojizo, en sus alas y en su cola tenía rayas, como un tigre, solo que estás no eran negras, eran de color rojo brillante.
Su vientre y la parte interna de sus alas eran de un tono café claro, mientras que sus ojos eran amarillo y sus iris de un tono ambarino brillante, en su rostro el dragón tenía varias cicatrices, de luchas pasadas.
Del lomo del dragón se bajó un hombre alto y fornido, que observó el entorno que los rodeaba, no conocía está isla, pero estaba seguro de que cada vez estaba más cerca de su hogar, sinceramente, esperaba llegar pronto.
Inhaló y exhaló, poniéndose en marcha para armar un campamento provisional, apenas era de tarde, pero habían viajado durante toda la noche y parte de la tarde, teniendo apenas unos breves descansos para que el reptil pudiera recuperar el aliento.
El vikingo empezó a jugar ramas de la arena y las llevo hasta una cueva que estaba situada en la ladera de un barranco, era un buen sitio, que los iba a resguardar de la lluvia, misma que iba a iniciar en cuestión de horas.
—Bueno, aquí estamos, cada vez más cerca de Berk, realmente agradezco el viaje, grandote— Agradeció el hombre fornido, que dejó unas palmadas en la cabeza del dragón, un corta tormentas al cual había bautizado "Pharynx".
"Pharynx" observó al dos piernas que tenía mucho pelaje rojo en su rostro, tenía una deuda con él, pues lo había salvado de ser asesinado por unos cazadores, ahora le estaba devolviendo el favor, llevándolo hacia sus tierras, donde lo esperaban su hembra y su cría.
El dragón camino hacia la cueva e ingreso, acostándose en el suelo.
El vikingo junto leña suficiente y armonía pequeña fogata, misma que el dragón encendió, tras eso el hombre se acurrucó bajo las cálidas alas del dragón, en solo minutos el dúo estaba dormido, habían viajado mucho y el agotamiento los venció.
Nombre: Pharynx.
Especie: Corta Tormentas (Stormcutter).
Género: Macho (Portador).
Ya que Cloudjumper también es el último de su especie (según se sabe), pues decidí darle pareja, que también será un portador como Pólux y, son "amigos/rivales", la historia de ambos se irá revelando a medida que avance la historia.
Y él no está solito, viene acompañado.
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