cuatro
Es una buena entrada la noche en la que Doyoung es empujado a un rincón oscuro y unos labios se presionan sobre los suyos. Gime suavemente, las grandes manos de Jaehyun agarran sus caderas y lo empujan más fuerte contra la pared. Jaehyun besa justo como habla, dulce, lento y sensual, pero también desordenado por el alcohol que ambos consumieron, aunque lo mantiene reservado y cronometrado. Doyoung se abraza sobre los hombros de Jaehyun, puede sentir el retumbar de la música del club en su pecho.
Jaehyun gruñe, tomando al Omega y colocando sus caderas entre los muslos de Doyoung. Doyoung respira fuerte, Jaehyun introduce su lengua entre los labios y agarra las caderas de Doyoung. Una de sus manos baja para agarrar el culo de Doyoung. Las caderas del Alfa tienen su propia mente mientras dan embestidas medidas en la entrepierna de Doyoung.
El calor se acumula en el cuerpo del Omega, llena sus venas. Jaehyun sabe a licor con un toque de frescura, sus labios se sienten gruesos y acolchados contra los ansiosos besos de Doyoung.
—Omega—gruñe Jaehyun cuando Doyoung intenta subirse en él. Están casi follando suciamente en la parte trasera de un club entre el mar de cuerpos bailando. —Tienes un sabor encantador.
—Mmh—Doyoung pasa su lengua por los labios de Jaehyun, envolviendo una de sus piernas alrededor de la cintura del hombre. Tira la cabeza hacia atrás cuando la erección de Jaehyun se frota contra la suya. —¿Qué sabor tengo?
Jaehyun gruñe por la ausencia de los labios de Doyoung. Se mueve para marcar la extensión del cuello del Omega, lamiendo y chupando la piel.
—Frutos del bosque—Responde brevemente, decorando el área con marcas de sus dientes y mordeduras de amor.
—¿Solo frutos del bosque?—Doyoung pregunta, jalando el cabello del Alfa y estirándose hacia atrás para ofrecer más de sí mismo.
—Fresas dulces y azucaradas—Jaehyun muerde particularmente fuerte la clavícula de Doyoung. —Moras, arándanos, frambuesas, todos los frutos del bosque.
Se acerca a los labios entreabiertos de Doyoung. Los ojos de Jaehyun son intensos, el verde brillante y las pupilas oscuras. Doyoung jadea mientras Jaehyun aprieta su trasero, presionando sus miembros endurecidos más cerca.
—Me gustaría que vinieras a casa conmigo esta noche.
—No puedo, mi motocicleta está aquí.
Jaehyun respira profundo. —¿Sabes montarla?
—Sí, claro que sé—Doyoung mueve las caderas. —Me encanta montarla.
Esa declaración realmente llama la atención de Jaehyun. Gruñe profundamente, clavando sus uñas en el culo de Doyoung.
—Ven a casa conmigo.
Doyoung lo considera. Jaehyun es un alfa atractivo y sabe besar. Tiene un aura dominante a la que Doyoung anhela someterse, pero simplemente no puede dejarse llevar por este hombre. Cuando Doyoung está a punto de negar la oferta, un hombre alto se acerca a ellos y le da palmaditas al hombro a Jaehyun.
—Oye, deberíamos ponernos en marcha ahora—El hombre también es un Alfa. Tiene ojos marrones y pelo corto color chocolate. —Hoy fue un fracaso, probaremos un club diferente mañana.
La mirada de Jaehyun no se mueve de los ojos de Doyoung, pero parpadea mirando los labios húmedos del Omega. Traga.
—Claro. Nos vemos afuera, Kun.
El otro Alfa ofrece a Doyoung una sonrisa apretada antes de desaparecer en el desorden de la multitud. Doyoung se desploma en la pared, cerrando los ojos en relieve porque está fuera de peligro. No necesita romper los sueños de una noche de Jaehyun.
—No te alegres tanto, Girasol—Jaehyun los separa, poniendo delicadamente a Doyoung en el suelo. Su mano permanece en la parte inferior de Doyoung, le da un último apretón fuerte. —Toma—Jaehyun escribe algo en una pequeña servilleta de su bolsillo y se la da a Doyoung. —Llámame, por favor. Me gustaría volver a verte.
Doyoung mira los claros dígitos lentamente. Puede ver al compañero de Jaehyun haciéndole señas al otro lado del lugar y se pone de puntillas. Presiona un suave beso en la mejilla del Alfa, todo lo contrario a su sesión de besos caliente. Toma la servilleta de la mano de Jaehyun y se desvanece entre la multitud, pero siente un tirón en su camisa y unos labios cepillarse contra su oreja.
—Otra cosa, los girasoles resultan ser mi flor favorita—habla Jaehyun lentamente. —Haz con eso lo que quieras.
Doyoung se va a casa con las manos vacías esa noche. No en los brazos de un alfa rico que se despertaría por la mañana para encontrar su cuenta bancaria vacía. Camina a casa en la oscuridad y se acurruca en la cama. Se queda dormido mientras ignora los golpes en su puerta, tiene que mudarse algún día y alejarse del ex obstinado que no entiende que no es no. Encuentra consuelo en su pistola y el taser debajo de su almohada.
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—¡No! ¡Me han robado y todos ustedes están sentados sobre sus traseros sin hacer algo para arreglarlo!
Jaehyun frota sus sienes, siente como un intenso dolor se apodera de su cabeza. Escucha como Kun trata de calmar al Alfa, pero eso solo ocasiona más problemas.
—Señor, estamos haciendo todo lo que podemos.
—Bueno, ¡Eso no es suficiente!—el Alfa trajeado sigue gritando. —Si no me regresan mi dinero, mi empresa se irá al caño.
Jaehyun trata de aclarar su mente así que elige ignorar los graves gruñidos del Alfa y se enfoca en masticar su emparedado. Suspira con cansancio en el momento que el Alfa se retira, este azota la puerta de cristal cuando sale.
La silla frente al escritorio de Jaehyun cruje y Kun inclina su cabeza hacia atrás al mismo tiempo que suelta una ruidosa carcajada.
—Eso fue memorable.
Jaehyun levanta una ceja.
—Por supuesto que lo fue. Estoy impresionado de que no haya estallado uno de sus vasos sanguíneos.
Kun ríe secamente.
—¿Encontraste algo nuevo?
—No—Jaehyun contesta, su escritorio está lleno de pilas de hojas de papel que van desde informes hasta archivos. Sus ojos duelen por observarlos demasiadas horas al día. —Aún nada. Estoy tentado
a pedirle al jefe que le transfiera la investigación a Chanhee y Juyeon, pero ese sería el fin de mi carrera.
—No nos vamos a rendir, no importa cuantos Alfas adinerados nos griten en la cara.
—Dices eso ahora pero cuando quedes sordo por sus gritos, querrás salirte del caso.
En ese momento, el hombre más rico de Nueva York entra a la estación. Está vistiendo un caro traje azul cielo y unos brillantes zapatos, y su cabello está peinado pulcramente. El hombre sonríe brillantemente y le da un asentimiento a Jaehyun.
—Vengo a ver al oficial Park. Él me está esperando.
Jaehyun mira a su alrededor y señala una de las oficinas que están al fondo.
—La última vez que lo vi estaba almorzando—esto
pasa frecuentemente, Jaehyun dejó de estar sorprendido después de la tercera visita del hombre. El Alfa siempre aparece los viernes con un portafolio y una sonrisa cegadora.
El soltero más famoso de la ciudad, Johnny Suh, asiente rígidamente.
—Gracias. Fue bueno verlos, señores—dice cortamente antes de caminar a través de los cubículos en dirección a las oficinas del fondo.
Kun es el primero en romper el silencio, sus ojos siguen pegados a la figura lejana del Alfa.
—¿Alguna vez te has preguntado de qué tanto hablan en sus reuniones?
Jaehyun se encoge de hombros.
—No realmente. Si eso no me concierne, ¿Por qué
debería de importarme?—El oficial Park es uno de los diez mejores oficiales de la ciudad, el favorito del jefe y el que usualmente lo reemplaza cuando este sale del estado. Al principio de su carrera, Jaehyun
aprendió a obedecer las ordenes sin preguntar.
Park tiene la reputación de ser el pequeño demonio en el hombro del jefe y Jaehyun prefiere mantener su empleo.
El Alfa de ojos miel suspira.
—No lo sé. ¿El jefe siquiera está enterado de las visitas semanales de Suh?
—¿Por qué estás hablando de esto?—Jaehyun suelta un sonido de frustración. —Tengo migraña y preferiría no tener a otro hombre adinerado entrando aquí y gritando que le han robado. —jala
un mechón de su cabello. —Así que, ¿Podemos
enfocarnos en lo importante?—su tono es más agresivo de lo que pretendía.
Kun levanta sus manos en defensa.
—Tranquilo, Jaehyun. Nunca antes te había visto tan comprometido con un caso.
—Lo lamento—se disculpa débilmente. —Me hace sentir impotente, no sabemos nada del sospechoso y este ya ha robado más de ocho millones de dólares.
—Ahora me siento como una mierda—Kun asiente. —Estaba pensando que deberíamos ir a otro club esta noche, ¿Tal vez hacer otro trabajo encubierto?
—No lo sé, solo quiero dormir—Jaehyun murmura, aflojando su corbata.
—Te compraré un trago—Kun lo persuade. —Más de uno.
No toma mucho convencer a Jaehyun, incluso si darse una larga ducha y acurrucarse en su cama suena más interesante. No puede resolver este caso sin hacer algunos sacrificios, y si tiene que sacrificar su sueño, entonces lo hará.
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