~ Seis ~

La oscuridad permanecía inmersa en la habitación de él chico pálido, pequeños suspiros y el cantar de un grillo era lo único que podía escucharse alrededor de el acogedor departamento.

Un pequeño felino observaba tranquilamente a su dueño, disfrutando de la magnífica vista que le otorgaba él mayor cuando decidía ir a la cama y tomar una larga siesta.

Observó las finas y delgadas pestañas que protegían sus cerrados ojos, miró sus delgadas mejillas, admiró la delicadeza de los delgados labios de su novio, diviso en la oscuridad su cabello, el cual se encontraba totalmente despeinado. Y finalmente se perdió en la tranquila aura que desprendía cuando se encontraba totalmente perdido entre sus propios sueños.

Se preguntó nuevamente si él mayor soñaba o simplemente quedaba dormido en cuanto su cabeza tocaba una de las almohadas.

Lamió con delicadeza la barbilla de él chico y comenzó a caminar hacia su escondite favorito, sabiendo que él mayor no se movería hasta que el sol saliese, permitiéndole tomar su tibio y reconfortante lugar entre su cuello y hombro, dejando un par de lamidas más por encima de su cuello.

Pensó en lo mucho que le costó tomar el valor de encarar al pálido por primera vez, el esfuerzo que implicó tener que trabajar para encontrase a su lado y la fuerza interna que empleó al derrumbar algunos de sus muros y atreverse a decirle a alguien su más grande secreto, confiando en que esta persona lo ayudaría a logrará permanecer al lado de él chico que amaba por mucho tiempo.

Jimin emitió un pequeño bostezo y finalmente cerró sus diminutos ojos, permitiendo que el sueño que lo venía persiguiendo desde horas atrás tomase el control e invadiera su cuerpo hasta dejarlo en un completo estado de relajación.

Sin duda pronto se encontraría soñando con su amado Yoongi, recordando todos y cada uno de los momentos vividos a su lado.

Definitivamente desde que él chico de oscuros cabellos apareció en su vida esta había dado un giro totalmente inesperado y encantador, transformando la manera en cómo se percibía a sí mismo, percatándose de la manera en cómo debía aprender a valorarse.

Estaba agradecido. Se había enamorado de una persona sumamente seria y gentil, con una cálida e imponente personalidad que dejaba un poco de si misma por donde fuese que pasase, un chico que le transmitía miles de sentimientos incluso si solo utilizaba unas cuantas palabras.

Quizá su novio no era la persona más carismática y parlanchina de el mundo, pero eso mismo le encantaba, ya que su Yoongi era alguien con fuertes y profundos sentimientos que en algunas ocasiones terminaban venciéndolo y dejándolo derrumbado. Y cuando eso sucediese Jimin sabía que él chico pálido no estaría solo, ya que tanto él como sus amigos estarían a ahí para apoyarlo y ayudarlo a levantarse de el duro concreto o en el mejor de los casos ellos mismos se sentarían y admirarían el inmenso cielo estrellado a su lado.

Meneó su cola una última vez y decidió dejar que el mundo de los sueños tomase posesión de su cuerpo, esperando ansiosamente reencontrarse con su amado dentro de sus sueños, incluso si el verdadero Yoongi se encontraba abrazándolo. Bueno en realidad abrazaba a su celoso y adorable gatito.

















Yui-Chan. ❤️

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