Capítulo 2 - El hechizo
Los seis ninjas volvieron al museo, aproximadamente a las doce de la noche, que era cuando comenzaba el turno de noche. Todos los guardias que trabajaban durante ese tiempo, regresaron a sus casas.
- Bien, chicos – Empezó a decir Lloyd – Patrullaremos todo el museo por separado – Indicó el rubio en un tono neutro. El resto asintió –.
Nya vigilaba la zona de los fósiles, Kai la zona de las decoraciones, jarrones y cosas de cerámica.
Zane se encargó del área del pasillo de los villanos que monto del Dr. Saunders (recién recordé que él es el gerente del museo y en el primer capítulo no lo puse... :'v perdónenme).
Fue Lloyd quién se tuvo que encargar de estar pendiente de la zona de animales disecado por el miedo del ninja azul, mientras Cole vigilaba los pasillos y Jay la zona de joyas antiguas.
[...]
Habían pasado ya varias horas y aún no hubo movimiento en ninguna sala. Todo estaba tranquilo.
Debido al aburrimiento, Jay empezó a jugar con su linterna, apagándola y encendiéndola seguidamente, apuntando a un collar de esmeraldas.
Después de llevar así un rato viendo el accesorio, decidió ver lo que ponía sobre ellos por curiosidad.
Nunca le llamó la atención las piedras preciosas, pero ese sería un buen momento para aprender algo quizá.
Se acerco al atril cerca de la cúpula del collar y empezó a leer en voz alta.
- "Este collar perteneció a la reina de la civilización Kaijou. Lo utilizó para devolver la paz a su reino, utilizando la magia tan poderosa que contenía para lograrlo. Después de que consiguiese su objetivo, nunca se supo más de ella. Algunos dicen que el collar sigue manteniendo todo el poder que utilizó la reina" – Jay se sorprendió al leer eso –.
Apunto con la linterna al collar, viendo como este desprendió un brillo por la luz. Se quedo así un rato hasta que reaccionó.
- Va – Exclamó – Tan solo será una leyenda para llamar más la atención a este sección, nada más – Razonó una explicación lógica –.
Aunque una parte de él no se lo creía del todo.
- ¡Esto es un rollo! – Escuchó a través del transmisor a Kai – Esperaba más acción, no tener que vigilar cerámica llena de polvo y más polvo. Está claro que Clouse no va a venir –
- Nunca se sabe – Se escuchó ahora a Lloyd serio – Necesitamos quedarnos, mejor prevenir que curar – El castaño suspiró –
- Está bien pero, ¿al menos podemos cambiarnos de zona? Me empieza a hartar ver tanto jarrón... -
- Yo no quiero cambiarme de zona – Dijo ahora Jay –
- Pensaba que el tema de los minerales no te iba mucho – Se unió Nya a la conversación algo extrañada –
- Bueno, siempre hay una primera vez para todo, ¿no? – Contesto –.
Un ruido hizo que el ninja del rayo se pusiera alerta. Apunto a todos lados con la linterna para alumbrar el cuarto. Esta comenzó a parpadear.
- ¿¡Qué!? ¡No, no, no, no! – Exclamó nervioso mientras agitaba la linterna para intentar hacer que volviera a funcionar –.
El sonido de un cristal romperse provocó que diese un brinco por el susto. Lanzó unos rayos hacia donde lo había escuchado, iluminando un poco la habitación. Seguía sin ver nada.
Hasta que una idea pasó por su cabeza. Con la mano que sujetaba la linterna hizo fluir electricidad. El aparato volvió a funcionar.
Una vez de nuevo encendida, apunto a todos los lados posibles. Vio los cristales rotos en el suelo, para luego mirar de qué urna eran. Estaba cerca del collar de esmeraldas de antes.
Una risa se hizo presente en la habitación, poniendo los pelos de punta a Jay.
- ¡Muéstrate! – Le exigió el maestro elemental, intentando sonar firme –.
Al ver una luz de color verde salir de una de las paredes, apunto con la linterna. Abrió los ojos al ver que efectivamente se trataba de Clouse.
- ¡Chicos, está aquí! – Informó por el comunicador. Se extraño al no recibir respuesta - ¿Chicos? ¡Chicos! –
- Ni lo intentes, ninja – Le dijo tranquilamente el fantasmas, acercándose lentamente. Jay tan solo se alejaba –
- ¿Cómo lo desactivaste? – Preguntó frustrado con el ceño fruncido. La linterna nuevamente empezó a parpadear –.
La bombilla del aparato se rompió, apagando la luz por completo. El de pelo guinda la soltó rápidamente, dando de nuevo un pequeño salto por el susto.
Clouse desapareció, haciendo tan solo que la ansiedad del ninja aumentará.
- ¿Qué es lo que quieres? – Preguntó dando vueltas, intentando divisar algo en la oscuridad –.
Nuevamente el sonido de un cristal roto hizo que diera un salto, para darse la vuelta y encontrar al fantasma con el collar de esmeralda de antes.
La única diferencia esta vez de haber roto el cristal es que Cole lo escuchó debido a que estaba patrullando el pasillo que conducía a la sala.
Jay tan solo se dedicó a mirar como Clouse sostenía el collar en sus manos fantasmales, brillando de un color verde intenso. Esa luz era la única que iluminaba la habitación.
- El cristal de la reina Kaijou, conoces la historia – Empezó a hablar con esa tranquilidad el hechicero –
- Sí... con el trajo la paz a su reino – Respondió el ninja intentando sonar tranquilo. Tantos sustos en tan poco tiempo hicieron que su corazón se acelerase y sus piernas temblasen incluso –
- Exacto – Le dijo el espectro, en un tono algo alegre, como para felicitarle por saberlo – Salvo que yo no lo utilizaré para traer la paz –.
Una vez dicho esto, dos cuerpos de color verde que parecían estar hechos de humo agarraron a Jay por ambos brazos.
Este se tensó nada más lo sintió y pataleo para liberarse. Pero era inútil.
- Si quiero que mi plan funcione, necesitaré una nueva mascota – Dijo en un tono malicioso mirando directamente a los ojos del de azul –.
Los parpados del chico comenzaron a abrirse llenos de terror por esas palabras. Volvió a empezar a patalear y moverse para liberarse.
Clouse empezó a recitar un hechizo en un lenguaje antiguo. De su mano salió una especie de esfera del mismo color que los soldados que sujetaban a Jay.
- ¿Tan poderoso es ese chisme como para que puedas hacer lo que quería hacer Chen sin poderes elementales? – Preguntó frustrado mientras se retorcía para soltarse –.
Fue ese momento en el que Cole entró dentro del cuarto y vio la escena.
Clouse lanzó el hechizo.
Jay cerró fuertemente los ojos esperando el impacto, pero nunca llegó. Los abrió al escuchar una queja que no venía de él.
Se horrorizó al ver a Cole delante de él. Este de golpe cayó al suelo. El fantasma se sorprendió, no había visto venir al maestro de la tierra.
Una corriente de agua pasó muy cerca del espectro, quejándose por recibir algunas gotas cerca de su rostro. Dirigió su mirada hacia la puerta, para encontrarse a Nya con la mano levantada.
Los dos sujetos hechos de humo desparecieron. Una vez libre, Jay se agacho lo más rápido que pudo para socorrer a Cole.
Clouse desapareció de la habitación sin dejar rastro alguna, con una mirada de odio.
- Esto aún no ha acabado, ninjas – Fueron las últimas palabras que dijo –.
Al desaparecer, la pelinegra corrió hasta su pareja y su compañero. El resto de ninjas no tardaron en llegar y se acercaron hasta el cuerpo inconsciente del maestro de la tierra.
Fue Zane quien comprobó su pulso, colocando dos dedos en el cuello de este. Jay no se apartó de él.
- Tan solo esta inconsciente – Comunicó a su equipo para intentar tranquilizarlos – Será mejor que volvamos a casa, a parte, el turno ya está acabando, no nos pueden decir nada – Todos asintieron –.
El robot cargó a Cole y los ninjas salieron del museo. Había sido una noche muy larga.
[Notas de autora]
Han pasado 84 años...
Sí, lo sé :'v Perdón por la tardanza. ¡Espero que os haya gustado ^^!
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