CAPITULO I

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CASSIAN RHYSAND

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Recostada en un árbol y con un gran León dormido cerca a sus pies, tocaba la lira como si de una musa se tratara, sus cabellos dorados como el sol de apolo, se mecían suavemente al compas del viento suave de Céfiro, adornada con una corona de laurel y vestida de blanco, mas parecía una Ninfa que una musa.

Me oculte cerca de un frondoso árbol y quede embelesado ante la figura de una bellísima Ninfa, en ningún momento me hacer que a ella y solo me quede a contemplarla desde donde estoy.

De pronto dejo de tocar la lira y él león se despertó, nuestros ojos se encontraron y ella me sonrió dulcemente con esa expresión calmada, en cuanto el gran León me vio enfureció y saltando desde donde estaba, me ataco rasgando mis ropas, ¿como este animal salvaje no puede reconocer él aura de un Dios?, me defendí usando mis manos, entonces observe desde donde estaba mientras me defendía parándose la Ninfa empujada por los suaves vientos del Dios Céfiro, se acerco al gran León y con una caricia gentil de sus manos, el animal se tranquilizo.

Su gentil mirada una vez mas se poso en mi y con un movimiento de sus manos se monto al gran animal salvaje y este entre grandes saltos se llevo a mi Ninfa.

Sin la ayuda de Céfiro, perseguir al gran animal se me hacia difícil, pero aun así no me rendí en ningún momento. Posiblemente las flechas de Eros me dieron directamente al corazón, porque no dejó de pensar en la Ninfa que acabo de ver.

Regrese a casa después de una casería, mi padre forjaba un cinturón para alguna Diosa o Semi Diosa, me acerque a mi madre y me senté junto a ella.

— ¿Donde fuiste Cassian?.

La suave y hermosa voz de Caris me devuelve de la ensoñación de a ver podido ver a un espíritu del bosque.

Fui de caza y me encontré con una hermosa Ninfa.

Comento dejando mi  marco y flecha en el suelo del pasillo.

— ¿Es esta la Ninfa que vista?.

Me muestra el rostro hermoso de la ninfa de mis sueños.

— Así es, es ella.

— No es ninguna Ninfa, es la hija de Afrodita y Ares, es una Diosa dotada de hermosa Belleza desde nacimiento.

Me responde sentándose en una silla de oro. Quede sin palabras durante minutos sin saber que responder.

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ASTERIN FLEUR

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Tomé las cadenas que aprisionan a Cerbero y camine junto al perro de mi padre por las orillas del rio Estigia, donde el barquero Caronte rema las aguas del Estigia con almas abordo de su barca.

Seguí caminando por el rio y deje libre a Cerbero quien regreso a su lugar de origen, entonces sin previo aviso fui a los campos Elíseos donde las Ninfas pasean y coquetean en sus campos con los héroes caídos en guerra, cada uno de ellos y ellas rebosan de alegria.

Me senté en los pies de un pilar y comencé a jugar con sus flores, aquí es donde reina la paz y la tranquilidad, lugar donde puedo dormir plácidamente y dejar que Morfeo me acompañe.

— ¿Y quien es esta belleza?.

Un héroe troyano se me acerca con intenciones de coquetear conmigo, pero es detenido por una Ninfa.

— Mi señor, ella es la hija del Hades, es una Diosa que esta prohibida para usted.

Lo detiene, pero es apartada por el troyano.

— Ninguna doncella esta prohibida para un gran héroe de Troya.

Declara tomando y apretado mi cintura, puedo ver claramente las intenciones de este arrogante Troyano.

— Aparte sus manos de mi cuerpo, señor o podría terminar lamentando sus acciones.

Digo con la voz neutral, es entonces cuando este troyano arrogante termina desapareciendo de mi vista, se muy bien el castigo y la tortura que le espera por parte de Radamantis, Minos y Éaco.

Una ninfa vuelve acercarse a mi y coloca delicadamente una corona de flores y comienza a perfumar mi cabello y peinarlo.

En cuanto mi cabello estuvo peinado, regrese al inframundo, en el camino a mi aposento me encontré con mi madre, la bella Persefone.

— Seria mejor para ti hija mía, no volver acercarte a los campos Elíseos, es por tu seguridad que te quedes a nuestro lado y no tengas ninguna relación con los demás Dioses o sus hijos. El Olimpo es un lugar peligroso para ti.

Acaricia mis cabellos y me abraza mi madre, desde que nací nunca conocí la morada de los Dioses, esta era mi primera vez y mi ultima experiencia en los Campos Elíseos al parecer.

— Como tu digas, madre.

— Vamos, tu padre nos esta esperando.

— Si.

Tiene razón, es un lugar peligroso y seria mejor para mi no tener ninguna relación con los demás Dioses y sus hijos, así permanecería casta para toda la eternidad, es lo que mas deseo en estos momentos.

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ILEANA GALATEA

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Siento el fuerte latir de mi corazón, mientras sueño despierta por el joven muchacho que vi hace unos momentos, apuesto y fuerte. Suspiro mientras sigo soñando con él y su bello rostro.

— ¿Quien es el muchacho que te hace suspirar?.

Escucho la voz de Luke.

— Es él hijo de Hefesto y de Caris.

Digo cerrando mis ojos y sonriendo como una mortal enamorada.

— ¿Fuiste a los bosques otra vez, Galatea?.

Me sigue presionando.

— Si y ahí lo vi oculto entre un árbol observando como tocaba la lira.

Respondí honestamente.

— Ningún Dios o mortal puede resistirse a tu belleza, Galatea.

Toca mis cabellos, mientras se acerca a oler la fragancia de mi perfume, suspire ante sus tiernas caricias, mientras en mi mente sigue el rostro de Cassian.

Luke, que es hijo de Hermes, es mi amante desde hace años, pero pronto acabara esto, porque planeo casarme con Cassian y debo encontrar una forma de acercarme al tímido hijo de Caris.

— Hoy no, Luke.

Lo aparto de mi lado y corro hacia la fuente para ver a los semi dioses hijos de Zeus y demás dioses.

Ahí estaba Adonis en el reino de Larisa jugando con los demás niños del palacio, rei con gran jubiló al verlo jugar. Toque el agua con mi dedo y este me mostró otra escena.

Adrien el hijo de Ares pulía una espada y veía su reflejo en el.

— ¿Que es lo que miras con tanta gracia?.

— Veo a Luke y Adrien, ¿no son hermosos?.

Volteo a mirar a mi acompañante, esperando pacientemente su respuesta.

— No lo son.

Responde desapareciendo de mi vista, solté una risa por los Celos de Luke.

Luke me cuida y se pone celoso de quien se me acerca, es algo que no me molesta para nada.

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AEDION DADARIO

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Tome una pluma, un tintero y un pergamino, me quede absorto pensando en como escribir un poema para una Diosa que nunca vi, pero la veo en mis sueños, sus cabellos son castaño y brillantes, su piel es blanca y muy suave, su belleza es inigualable, pero esta muy lejos de mi alcance.

Dejame amarte.

Dejame sentir aquello que llaman dulzura.

Se la primavera y la suave brisa en mi desolado mundo.

Quiero recordar todo aquello que me cautiva en ti.

La belleza de las flores no tiene comparación con tu delicada presencia.

Al termino de escribir mis pensamientos sobre ella, doble el pergamino y lo queme en fuego lento.

— Deja lo que haces y acompaña me a practicar con la espada.

Me interrumpe el Principe de Tesalia. Mi madre nunca me dijo quien era mi padre y deseo saber el porque.

Me levante del suelo, guarde el tintero y la pluma y lo seguí hacia las arenas de practica, tome una espada y me coloque en posición y guardia, entonces empezamos a practicar hasta que la Luna hiciera su aparición.

— Sigue practicando.

Aconsejo arrojando la espada en algún rincón y seguí mi camino a casa, mientras el regresa enojado al palacio.

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Las frases o poemas están hechos por mi.

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